Viernes, 06 de mayo de 2011
Retomando el caso de Momo de Michael Ende, Alfonso Aguil? nos habla sobre el talento de saber escuchar y la virtud de la simpat?a.
?
Est?mulo y simpat?a. Saber escuchar
Est?mulo y simpat?a. Saber escuchar
Exquisita en su normalidad
????????Momo es la peque?a protagonista de aquel famoso libro de Michael Ende que lleva su nombre. Una ni?a surgida un buen d?a en la vida de unas personas sencillas.

????????Nadie sabe qui?n es, ni de d?nde viene, ni nada. Vive en unas ruinas de un antiguo teatro griego o romano. Pero todo el mundo quiere a la chiquilla. Las gentes se han dado cuenta de que han tenido mucha suerte por haber conocido a Momo. Se les hace la ni?a algo imprescindible. ?C?mo han podido antes vivir sin ella? A su lado cualquiera est? a gusto.

????????A la hora de hacer balance de su atractivo, no es f?cil decir qu? cualidad especial le adorna: no es que sea lista; tampoco pronuncia frases sabias; no es que sepa cantar, o bailar, ni hacer ninguna maravilla extraordinaria... ?Qu? es entonces lo que tiene?

El talento de saber escuchar

????????La peque?a Momo sabe escuchar; algo que no es tan frecuente como parece. Momo sabe escuchar con atenci?n y simpat?a. Ante ella, la gente tonta tiene ideas inteligentes. Ante ella, el indeciso sabe de inmediato lo que quiere. El t?mido se siente de s?bito libre y valeroso. El desgraciado y agobiado se vuelve confiado y alegre. El m?s infeliz descubre que es importante para alguien en este mundo. Y es que Momo sabe escuchar.

La virtud depende de cada uno

????????Todos tenemos en la cabeza la imagen de chicos o de chicas, quiz? de apariencia modesta y de cualidades corrientes, pero perseverantes en la amistad, leales, que contagian a su alrededor alegr?a y serenidad; y su vida aparece ante los dem?s como una luz, como una claridad, como un est?mulo.

????????A veces parece que se trata de una cualidad que, simplemente, viene de nacimiento. Pero no es eso s?lo: depende sobre todo de la educaci?n que se ha recibido, y del esfuerzo personal que pone cada uno. En todos los hombres hallamos g?rmenes de buenas y malas tendencias, y cada cual es responsable de la medida en que permite a unas u otras adue?arse de su persona. Todos sabemos que el alma s?lo brilla despu?s de muchos a?os de esfuerzo por sacarle lustre.

Entre otros buenos h?bitos el deseo sincero de aprender

????????Saber escuchar. Tener paciencia. Sabiendo que, las m?s de las veces, aguantar algo que a uno no le gusta no es ser hip?crita, sino que constituye una parte de ese h?bito de preocuparse por los dem?s, y de procurar ser agradable, que todo hombre debiera esforzarse por adquirir. Adem?s, cuando uno se esfuerza por serlo, pronto pasa a ser algo que sale casi siempre de modo natural.

????????Pero escuchar no es s?lo cuesti?n de paciencia. Requiere sobre todo deseo de aprender, deseo de enriquecerse con las aportaciones de los dem?s. Quien mientras escucha piensa sobre todo en preparar su respuesta, apenas escucha realmente. Sin embargo, quien escucha con atenci?n, con verdadero deseo de comprender, sin dejarse arrastrar por un inmoderado af?n de hablar ?l o de rebatir lo que oye, quien sabe escuchar de verdad, se hace cada vez m?s valioso y hace que la persona que le habla se sienta tambi?n m?s valorada y querida.

Un empe?o que compensa


????????Es triste que tantos hombres y mujeres hagan grandes sacrificios para poder lucir un coche o una ropa un poco mejor, o adelgazar un poco, o presumir de cualquier cosa, y que, sin embargo, apenas se esfuercen por escuchar m?s, o ser un poco m?s simp?ticos y agradables, que es gratis y de mucho mejor efecto ante los dem?s.

Publicado por mario.web @ 14:10
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios