Viernes, 06 de mayo de 2011
Este art?culo quiere dar a conocer nuestro g?nero de vida y tratar de hacerlo vivo y eficaz en nuestra ciudad de ?cija.
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Carmelitas Descalzas del glorioso San Jos?
Carmelitas Descalzas del glorioso San Jos?
Qui?nes Somos


Cada Carmelita Descalza, debe buscar en su coraz?n el canto del amado que la atrae y la enamora. Para eso se va al Carmelo.

Su ofrenda hecha desde el desprendimiento de su alma en plena libertad, ha de renovar su amor al Amado un n?mero ilimitado de veces por cada instante de vida. No vive sino para amar a Jes?s.

La oraci?n es dialogo con el Se?or, es intimidad y amistad...por eso la Carmelita dedica dos horas especiales cada d?a para hablar con ?l. Pero toda la vida del Carmelo es vida de oraci?n... se le piensa, se le respira a cada paso. Su presencia lo llena todo.

Bajo su Mirada

Mar?a es modelo, hermana y amiga para la Carmelita Descalza. De ella aprendemos la forma en la que quiere Jes?s que le amemos.

Con ?l y en ?l

Cada Carmelita Descalza, debe buscar en su coraz?n el canto del amado que la atrae y la enamora. Para eso se va al Carmelo.

Su ofrenda hecha desde el desprendimiento de su alma en plena libertad, ha de renovar su amor al Amado un n?mero ilimitado de veces por cada instante de vida. No vive sino para amar a Jes?s.

La oraci?n es dialogo con el Se?or, es intimidad y amistad...por eso la Carmelita dedica dos horas especiales cada d?a para hablar con ?l. Pero toda la vida del Carmelo es vida de oraci?n... se le piensa, se le respira a cada paso. Su presencia lo llena todo.

Sin mistigaci?n hasta la muerte

Hace mucho tiempo ya Teresa de Jes?s, aquella mujer andariega e inquieta que buscaba con ansias el camino m?s recto a la perfeccion evang?lica, se top? con Juan de la Cruz. Una entrevista memorable en aquel Carmelo de Medina del Campo bast? para que juntos pensaran en devolver al antiguo tronco del Carmelo, todo el vigor perdido con los a?os y la relajaci?n.

Hoy sus hijas, herederas de aquel glorioso dechado de fidelidad y austeridad junto a la alegr?a desbordante caracter?stica propia de los palomares de la Virgen queremos vivir libre y espont?neamente aquella misma Regla y Constituciones que dejara para sus hijas Ntra. Santa Madre

Profesamos con orgullo las mismas leyes que, adaptadas a las directrices del Concilio Vaticano II defendiera hasta su muerte la ser?fica doctora de ?vila y aprobara el Juan Pablo II en 1990.


Todas han de amarse

Seg?n el deseo de Ntra. Santa Madre Teresa de Jes?s, los Carmelos han de ser verdaderas familias, donde cada una de las hermanas procure servir, amar, respetar y ayudar en lo que pudiere a las dem?s.

Se vive en el Carmelo no solo para darse a Dios Nuestro Se?or, sino tambi?n a nuestros hermanos los hombres, por quien pedimos y rogamos y tambien a nuestras hermanas de comunidad haciendo que la vida sea m?s llevadera y afable.


bajo la ley del Trabajo

"Entre los pucheros anda el Se?or" as? dir?a Nuestra Santa Madre refeiriendo y ensalzando los trabajos m?s humildes de la casa. Dios est? en todo sitio, el coraz?n a de buscarlo donde quiera y poni?ndose en sinton?a con ?l a de amarle.

Trabajamos como pobres, buscando nuestro sustento diar?a. Nos dedicamos a varios trabajos, entre ellos la elaboraci?n de confituras y dulces para la venta, ropa lit?rgica, costura, cer?mica y pintura.

Para la carmelita trabajar no significa esfuerzo extenuante por conseguir riquezas. El fin del trabajo es adem?s de ecoc?mico, un medio para darnos m?s a nuestros hermanos los hombres. Del trabajo de las que pueden trabajar, sale el sustento de todas. Por eso es una forma tambi?n de donaci?n entre nosotras.

Fundadora del Carmelo de San Jos? de ?cija: Madre Juana de la Sant?sima Trinidad. Carmelita Descalza

Nuestra querida Madre Juana de la Sant?sima Trinidad, fue la fundadora de este convento de ?cija, muy cerca de Sevilla.

Del convento de Carmelitas Descalzas de la misma capital andaluza vino la Madre y sus compa?eras de fundaci?n.

La erecci?n del monasterio fue en un comienzo algo costoza dada las dificultades econ?micas, pero Dios no dej? de la mano el proyecto y desp?es de arreglar todo se erige la casa poniendo como protector, custodio y patrono al Glorioso San Jos?, como hab?a querido e hizo casi siempre Ntra. Santa Madre Teresa de Jes?s.

Fue una monja muy virtuosa y entregada, un ejemplo de carmelita, de madre y maestra. Deroochaba ternura. Muri? en olor de santidad. Algunos aseguran haber recibido favores por su intercesi?n.

Sus restos mortales se encuentran debajo de las rejas del coro en nuestro monasterio, conserv?ndose hasta la actualidad en un estado de incorrupci?n.


Beata El?as de San Clemente. Carmelita Descalza (1901-1927)

Tercera hija de los esposos Jos? Fracasso y Pascua Cianci, la Beata naci? en Bari el 17 de enero de 1901 y, a los cuatro d?as, fue bautizada con el nombre de Teodora en la iglesia de Santiago por su t?o don Carlos Fracasso, capell?n del cementerio. Recibi? la confirmaci?n en 1903 de manos de monse?or Julio Vaccari, arzobispo de la di?cesis.

Su familia viv?a entonces en la plaza de San Marcos y se manten?a con los ingresos del padre, maestro pintor y decorador edil, el cual, alrededor de 1929/30 con grandes sacrificios abrir? un negocio para la venta de barnices y colores. Su madre se ocupaba de las faenas dom?sticas.
Considerados ambos como ?ptimos cristianos practicantes tuvieron nueve hijos, cuatro de los cuales murieron en tierna edad. Representaron un punto seguro de referencia en su crecimiento humano y espiritual para los cinco hijos que quedaron en vida (Prudencia, Ana, Teodora, Dominica y Nicol?s).

En 1905 la familia se transfiri? a la calle Piccinni, a una casa que ten?a un peque?o jard?n, en la cual la peque?a Teodora, a la edad de cuatro o cinco a?os, afirm? haber visto en sue?os a una bella "Se?ora" que se paseaba entre las filas de lirios florecidos, y que despu?s desapareci? al improviso con un haz de luz, y a la cual prometi? hacerse monja de grande, una vez que la madre le hab?a explicado el posible significado de la visi?n.

Teodora, mandada al asilo de las religiosas estigmatinas, prosigui? los estudios hasta el tercer a?o de primaria. El 8 de mayo de 1911, despu?s de haber hecho una larga preparaci?n, recibi? la Primera Comuni?n; la noche precedente sue?a a Santa Teresita del Ni?o Jes?s quien le predice: "ser?s monja como yo". Despu?s frecuent? el taller de costura y de bordado en el mismo Instituto.

Entra a formar parte en la asociaci?n de la Beata Imelda Lambertini, dominica con una acendrada piedad eucar?stica; pasar? enseguida a la "Milicia Ang?lica" de san Tom?s de Aquino. Reun?a peri?dicamente a las amigas en la habitaci?n de la casa para hacer meditaci?n y orar juntas, para leer el Evangelio, las M?ximas Eternas, la Imitaci?n de Cristo, los 15 s?bados de la Virgen, las vidas de los santos y sobre todo la autobiograf?a de santa Teresa del Ni?o Jes?s.

Este comportamiento y su ben?fico influjo en las otras compa?eras no pasaron desapercibidos a una de sus maestras, sor Angelina Nardi. Mientras tanto, la no bien definida vocaci?n religiosas de Teodora comenzaba tomar una direcci?n bajo el consejo del P. Pedro Fiorillo, O.P., su director espiritual, que le introdujo en la Tercera Orden Dominica, en la cual, admitida como novicia el 20 de abril de 1914 con el nombre de In?s, hizo la profesi?n el 14 de mayo de 1915, con dispensa especial por su joven edad.

Teodora, durante los a?os dif?ciles de la guerra 1915-1918, encontr? una infinidad de ocasiones para ampliar m?s all? del ?mbito familiar y de sus amistades, su campo de apostolado, de catequesis y de asistencia, dando libremente desfogue a su ardiente deseo de hacer bien al pr?jimo.

Hacia el fin de 1917, Teodora decidi? dirigirse al padre jesuita Sergio Di Gioia para pedir consejo, el cual convertido en su nuevo confesor, decidi? encaminarla, despu?s de cerca de un a?o, junto con la amiga Clara Bellomo, futura Sor Diomira del Divino Amor, al Carmelo de san Jos?, de la calle De Rossi, en Bari, al que se dirigieron ambas por vez primera en diciembre de 1918.

El 1919 fue un a?o de intensa preparaci?n espiritual en vistas al ingreso en el monasterio, bajo la gu?a prudente e iluminada del P. Di Gioia.

La nueva Beata entr? en comunidad el 8 de abril de 1920 y visti? el sagrado h?bito el 24 de noviembre del mismo a?o, asumiendo el nombre de Sor El?as de San Clemente. Emiti? los primeros votos simples el cuatro de diciembre de 1921: "Sola a los pies de mi Se?or Crucificado, lo mir? largamente, y en aquella mirada vi que El era toda mi vida". Adem?s de santa Teresa de Jes?s, tom? como gu?a a Teresita del Ni?o Jes?s, siguiendo el "caminito de la infancia espiritual donde me sent?a -afirma la Beata- llamada por el Se?or". Hizo la profesi?n solemne el 11 de febrero de 1925.

Su camino, desde los inicios, no fue f?cil. Ya en los primeros meses del noviciado hab?a tenido que afrontar con gran esp?ritu de fe no pocas dificultades. Pero el verdadero problema surgi? despu?s de que la Madre Priora, Ang?lica Lamberti, en la primavera de 1923, nombr? a Sor El?as maestra de encaje a m?quina en el centro de educaci?n para jovencitas junto al Carmelo; la directora, Sor Paloma del Ss. Sacramento, de car?cter autoritario, severa y poco comprensiva, no ve?a con buenos ojos la bondad y la gentileza con que Sor El?as trataba a las educandas, y, despu?s de dos a?os, la hizo apartar de su oficio.

Siempre rigurosamente observante de las Reglas y de los actos comunes, la nueva Beata transcurr?a largos ratos gran parte de la jornada en su celda, dedicada a los trabajos de costura que se le encomendaban, continuando incluso a disfrutar de una gran estima por parte de la Madre Priora, que la nombr? sacristana en 1927. En esta dolorosa prueba le sirvi? de gran consuelo el P. El?as de san Ambrosio, Procurador General de la Orden de los Carmelitas Descalzos, que la hab?a conocido en 1922, con ocasi?n de una visita al Carmelo de san Jos?, y con el cual la joven mantuvo una edificante correspondencia epistolar sacando un gran provecho.

Afectada en enero de 1927 de una fuerte gripe que la debilit? mucho, Sor El?as comenz? a acusar frecuentes dolores de cabeza de los que no se lamentaba, y que soportaba sin tomar ninguna medicina.

Cuando, algunos d?as antes de Navidad (el 21 de diciembre), Sor El?as comenz? acusar tambi?n una fuerte fiebre y otras molestias, lo consideraron que se trataba de uno de sus habituales malestares; pero la situaci?n se hizo cada vez m?s preocupante. El 24 de diciembre la visit? un m?dico, quien a?n habiendo diagnosticado una posible meningitis o encefalitis, no consider? la situaci?n cl?nica particularmente grave, por lo que solamente la ma?ana siguiente fueron convocados a la cabecera de la enferma dos m?dicos, los cuales desgraciadamente constataron la irreversibilidad de sus condiciones.

Sor El?as de San Clemente se apag? a las 12 del 25 de diciembre de 1927. Hizo su entrada en el cielo en un d?a de fiesta, como lo hab?a predicho: "Morir? en un d?a de fiesta". El arzobispo de Bari, Mons. Augusto Curi, celebr? el funeral al d?a siguiente en presencia de los familiares de la Sierva de Dios y de tant?sima gente que vino para visitar la finada.

La joven Carmelita dej? en todos un nost?lgico recuerdo, y tambi?n una gran ense?anza: es necesario caminar con gozo hacia el Para?so porque es el "punto omega" de todo creyente.
La fama de santidad pronto la hizo tener muchos devotos, y fieles que escrib?an al monasterio. Muchos cristianos de Bari se congregaron el d?a de su muerte, y ped?an se pasasen objetos religiosos por su cuerpo para guardarlos de reliquias.
Dios quiso regalarle a esta alma sufrida y sencilla, la gloria de los Altares. y aprobadas las fechas, era beatificada en la catedral de Bari, el 18 de marzo de 2006.

Ahora muchos se encomiendan a su intercesi?n, y la Iglesia espera otro milagro, para sellar con broche de oro el libro de su vida, canoniz?ndola.



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Publicado por mario.web @ 19:24
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