Viernes, 06 de mayo de 2011
Ofrece al mundo el tipo de Mujer Nueva
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Autenticidad
Autenticidad


Con el testimonio de vida santa y con el ejemplo de un Evangelio vivido todos los d?as y en todas partes, las mujeres consagradas ofrecen al mundo un tipo de mujer nueva, cristiana, evang?lica, humana, un tipo de mujer que sea la s?ntesis mejor del humanismo cristiano y evang?lico.

La vida de toda religiosa se desarrolla en medio de un mundo dif?cil. En cualesquier etapa de formaci?n en que se encuentre, es muy conveniente reflexionar sobre la autenticidad. Que este rasgo caracterice la vida, de toda persona consagrada a Cristo.

La autenticidad es un valor que universalmente cautiva, sobre todo, en un mundo donde abunda tanto la falsificaci?n y donde se han refinado sobremanera las t?cnicas de la manipulaci?n de la sociedad y de los individuos.

La educaci?n en la autenticidad va tan ligada a la propia realizaci?n, que de ella dependen en parte los resultados de una vida integrada o identificada con el propio fin y con la propia vocaci?n. Por otra parte, es un compromiso muy serio e insoslayable, que no se resuelve con cualquier receta, y por eso, las soluciones equivocadas, los enga?os y las falsificaciones abundan.

Ante este panorama brota del interior la pregunta tan antigua y siempre actual: ?Qui?n es el hombre aut?ntico? Es aquel en el que la expresi?n de sus sentimientos, tendencias, voliciones y pensamientos procede directamente y en conformidad con su identidad ?ntima y esencial. La pregunta de qui?n es la persona aut?ntica se transforma de inmediato en esta otra: ?qu? es el hombre?

No faltan las respuestas: la mayor?a quedan muy cortas; no hacen honor al hombre, lo degradan a la condici?n de animal. Otras, lo deprimen en una atm?sfera de nihilismo existencialista. Esto sugiere que todo intento del hombre de autodefinirse a s? mismo y con las fuerzas de la sola raz?n y su ciencia no produce resultado. Hay en el hombre un misterio que se siente, pero que la raz?n no alcanza a dar raz?n. Se hace necesaria la iluminaci?n de arriba: la luz de la revelaci?n y de la fe; s?lo bajo su luz se descubrir?a la identidad plena del hombre. Hay personas no creyentes que ostentan un elevado grado de moralidad y de coherencia, pero debido a la ausencia de fe, ulteriores dimensiones ?nsitas de su dinamismo espiritual se han quedado frustradas o falseadas.

Teniendo en cuenta este punto de vista hay dos modos opuestos de pensar la autenticidad. Dos j?venes que se preguntan por la autenticidad de lo que sienten dentro, ellos que son un volc?n de sensaciones; dos pedagogos que intercambian puntos de vista sobre la autenticidad del comportamiento humano; dos psic?logos que escriben los resultados de sus investigaciones? dejan la impresi?n de que no todos est?n de acuerdo sobre en qu? consista la autenticidad. Sobre el tema se ha escrito mucho y en diversas maneras.

Un primer modo de entender la autenticidad es en sentido vitalista, la expresi?n absolutamente espont?nea del mundo interior, la liberaci?n de cualquier represi?n. Hay hoy escuelas psicol?gicas y educativas que sostienen tal idea de autenticidad: el dar curso libre a todos los impulsos instintivos para liberar a la persona y que sea ella misma. Lo contrario, es sin?nimo de falseamiento y frustraci?n seg?n estas escuelas.

El otro modo de entender la autenticidad es siempre con referencia a la esencia espiritual del hombre. Sus d?as no son una yuxtaposici?n de instantes sino una historia y una trama que busca un sentido; sus tendencias y aspiraciones est?n destinadas a someterse al escrutinio de la conciencia que aprueba o rechaza. En este sentido, la autenticidad no puede ser expresar un contenido interior sin represiones, sino un ideal a conquistar de acuerdo con la imagen del hombre integral que la raz?n y la fe dibujan en la conciencia.

Entendida en este ?ltimo sentido, la autenticidad no puede menos de comprender las tres dimensiones fundamentales de la expresi?n humana: voluntad, pensamiento y sentimiento. Autenticidad de la voluntad mediante la identificaci?n con el propio fin; del pensamiento, mediante la convicci?n y del sentimiento mediante los conceptos de jerarqu?a, compatibilidad y resonancia interior.

Autenticidad del pensamiento: significa estar convencidos. No se trata aqu? de correlaci?n entre lo que se vive y se piensa, sino entre lo que se dice y se piensa. El pensamiento inaut?ntico es el que, por no estar convencido de lo que se piensa o juzga, su hablar se convierte en charlataner?a. La autenticidad, por tanto, del pensamiento depende de la convicci?n vital acerca de lo que pensamos o juzgamos. De aqu? se deduce la importancia de la misma para toda alma que responde al llamamiento de Cristo, cuya vida se apoya toda ella sobre ideales y principios tan caracter?sticos. Esta necesidad de estar convencidos para ser aut?nticos no es algo que se pueda suplir o paliar con otra cosa, pues no existe alternativa posible. No es f?cil lograr una convicci?n profunda del pensamiento, ese reconocernos a nosotros mismos en lo que pensamos, pues muchas veces se vive de impresiones y a la ligera; otras veces se busca m?s la propia conveniencia del momento y siempre existe una tendencia a rehuir el cargar con la responsabilidad del compromiso. As? es posible vivir sin desposarnos con ninguna convicci?n vital, aunque de palabra sepamos elaborar hermosos discursos.

Autenticidad del sentimiento: Hay diversas clases de sentimientos: est?n los corporales (hambre, sed, cansancio), est?n los de ?ndole ps?quica, como la tristeza que oprime, la alegr?a que exalta, la gratitud que conmueve, el amor que enternece; y finalmente los sentimientos espirituales, aqu?llos que corresponden a una simpat?a afectiva o empat?a con el bien y la virtud: suscitados en el alma pro la presencia o ausencia del bien moral: gratitud, amistad, sinceridad, caridad, pureza, piedad?

Es evidente que dentro de este cuadro de sentimientos debe existir una jerarqu?a y compatibilidad. Jerarqu?a para que la vida del esp?ritu y en general del hombre, no sea ca?tica. Cuando se deja curso an?rquico a los sentimientos, la vida de la persona se hace caprichosa e imprevisible. Cuando los sentimientos corporales acaparan a la persona, el centro de su personalidad se traslada a la piel o al est?mago y no hay lugar para otros sentimientos. Y lo mismo podemos decir de los sentimientos meramente ps?quicos: en cuanto son puramente sensitivos carecen de raz?n y mesura: no buscan sino desahogarse; pero en este desahogo puede llevar a remolque toda la vida de la persona.

Ahora bien, hay que tener por aut?nticos aquellos sentimientos que sean compatibles con la propia vida. Debemos evitar siempre la simulaci?n de los sentimientos, es decir, aparentar sentimientos que no se llevan dentro. Cuando la expresi?n externa de un sentimiento no est? fundada en su resonancia interior, el sentimiento es inaut?ntico. Esta simulaci?n est? muy extendida, debido a los convencionalismos sociales.


Los Principales escollos de la autenticidad podr?an ser los siguientes:


1. El respeto humano y la adaptaci?n a lo que se espera de uno: vivimos en un mundo donde las relaciones interpersonales est?n regidas en gran parte por el convencionalismo. As? a veces, a un favor, se responde con un ?gracias?, o a la confianza depositada en nosotros con un comportamiento que llene las expectativas de la otra persona. Ello no quiere decir que tales comportamientos no tengan una raz?n de ser. Es honesto el que entre las posibles razones que tenga, para hacer una cosa, sea el agradar o no defraudar a una persona a quien estimo o quiero.

El peligro est? en absorber o incorporar comportamientos puramente desde afuera, como si tratara de ponernos una capa para representar un papel. M?s grave todav?a es el caso de aquellos que viven durante a?os una vocaci?n, no por convicci?n interna, sino por miedo a no defraudar a personas queridas, o por miedo a la inseguridad que puede encontrar en el mundo, etc. Otra forma de inautenticidad es la de trabajar por rendir mucho en lo que se me conf?a, movido por el s?lo est?mulo de ganarme la estima de mis superiores. La inautenticidad de este comportamiento se revela cuando este s?bdito, al recibir la correcci?n de un superior, se aleja resentido de ?l. Otro caso es la de quien trabaja s?lo para no ser menos que el otro, motivado por un sentimiento de envidia o el caso de aquel que le domina la vanidad en ciertas cosas y las hace por el gusto de sentir que lo hace bien, sobre todo si hay alguien que le observe.

El respeto humano es una de las formas m?s comunes de inautenticidad: El valor y la convicci?n personal es tan deficiente que se quiebra ante la presencia de los dem?s. El comportamiento ya no sale de la convicci?n profunda, sino que es juguete del miedo al qu? dir?n o pensar?n los dem?s.

Lo anterior nos lleva a ver que un m?todo de formaci?n basado en la autoconvicci?n, e interiorizaci?n de la conducta, ya sea en el trato social o en el cumplimiento del propio deber, es el recomendable.


2. La inautenticidad por conformismo: Es contrario a la autenticidad el tipo de individuo que es producto del medio ambiente. El conformismo se produce cuando, al margen de las exigencias de la propia vocaci?n, el individuo se conforma con valores, actitudes y comportamientos del mundo y del medio ambiente.

Entre las posibles clases de conformismo podemos distinguir el conformismo de las costumbres y el de las ideas: un ejemplo del primero es el de las personas que siguen la moda, sin otra raz?n que la misma moda, o en el caso de una persona entregada a Dios, la adopci?n de una conducta inspirada en modelos mundanos: olor al mundo por el vocabulario, por su modo de ver las cosas y hasta por el g?nero de actividades que desarrolla. El conformismo ideol?gico es m?s elegante, m?s sutil, m?s insidiosos que el anterior. Se da mucho entre j?venes y a?n en adultos inmaduros. El joven en el af?n de autoafirmarse, quisiera inventar todo nuevo. Ahora bien, este anticonformismo suele estar en ellos programado por intereses y fuerzas ajenas a ?l mismo, convirti?ndose as? en un conformista ideol?gico. Esto sucede, por ejemplo, cuando son ganados por causas subversivas y revolucionarias de signo totalitario que ostentan los slogans de justicia, libertad, democracia?

En la vida religiosa se pueden encontrar situaciones an?logas. Las ideas nuevas, bizarras, diferentes, son especialmente sugestivas para temperamentos orgullosos, vanidosos, hambrientos de notoriedad. Adem?s parece l?gico que toda persona sue?e con llegar a ser alguien: un gran fil?sofo, literato, investigador? El conformismo radica aqu? en que sinti?ndose todav?a vac?os y como in?ditos, f?cilmente se rinden ante todo lo novedoso y diferente, aunque vaya en contra de actitudes previamente y solemnemente abrazadas de acuerdo con su fe y estado de vida.

Hay un conformismo leve que es fruto de ciertas salpicaduras del mundo y del medio ambiente, y otro grave, consecuencia de la falta de identificaci?n con la propia vocaci?n. Ahora bien, es necesario hacer la observaci?n de que por evitar el conformismo no hay que caer en la rigidez. ?C?mo impedirlo? La mejor garant?a es poseer en nuestro interior la substancia profunda y convencida de todo nuestro vivir y comportarnos, y eso nos dar? aquella fuerza pl?stica para en todo momento influenciar nosotros el ambiente y no viceversa.


3. La inautenticidad por busca de notoriedad: Esta tendencia a la notoriedad puede expresarse de diversas maneras: generalmente, se caracteriza por la adopci?n de una postura ficticia en contradicci?n con el credo ?ntimo, en nuestro caso con los principios de una vida entregada que aspira a la imitaci?n de Jesucristo y a la difusi?n de su Reino. La b?squeda de la notoriedad es siempre obra del yo que busca afirmarse y ser tenido en cuenta por los dem?s. Los caminos para llamar la atenci?n son innumerables: tendencias sistem?tica a opinar diversamente de los dem?s; el arreglo personal, los gustos art?sticos, los modos de hablar o gesticular, la ubicaci?n dentro de un grupo de personas? un comportamiento social muy obsequioso, laudatorio, servicial o duro y severo?

4. Adoptar un papel falso: Hay personas que dentro de su vida consagrada no se identifican plenamente con lo que son y con lo que profesan. En este caso, la necesidad y ansia de vivir les conduce a adoptar papeles falsos en cierta medida compensatorios de esta carencia de identidad. As? podemos encontrar el tipo literato, el tipo musical, el tipo fil?sofo, el tipo pr?ctico, el tipo social, el tipo incomprendido, el tipo piadoso, el tipo v?ctima. Quede claro, sin embargo, que as? como se dan estos tipos falsos, tambi?n se pueden dar los mismos tipos, pero verdaderos, es decir, como caracter?stica de un tipo fundamentalmente bien identificado con su vocaci?n.

La tendencia a adoptar un papel falso puede compensar inmediatamente, pero a la larga se paga caro en t?rminos de realizaci?n personal: el sentimiento de fracaso, de vac?o es su saldo.

Frente a este panorama, ser aut?ntico se entiende como un ideal de ser uno mismo y no otro, ser t? mismo y no una m?scara. Y este compromiso es el mayor que nos puede corresponder: ?l resume todos los dem?s. Y puesto que no s?lo poseemos una naturaleza humana, sino que tambi?n somos portadores de una naturaleza divina, de ah? que nuestro compromiso de ser aut?ntico se desdobla en dos: a saber, el de identificarnos plenamente con nuestra racionalidad y el de coincidir vitalmente con nuestra fe y vocaci?n sobrenatural.

En torno a esta doble identificaci?n, se desarrolla ulteriormente el trabajo por llenar de autenticidad nuestra voluntad, nuestro pensamiento y el mundo de nuestros sentimientos. Tarea ?sta que no se puede llevar a cabo sin estar muy alertas a las tentaciones, maniobras y posibilidades de inautenticidad. Las actitudes de sinceridad vital, de congruencia l?gica del comportamiento, de examen profundo, de continua conversi?n, de identificaci?n plena con la vocaci?n, son normales y necesarias para el cultivo de actitudes, posturas de vida aut?ntica: ?La verdad os har? libres?.

Que estas ideas sirvan para ayudarnos a todos a ser aut?nticos. Es el ?nico camino de felicidad duradera y plena.





Publicado por mario.web @ 19:26
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