Viernes, 06 de mayo de 2011
La vocaci?n es y ser? un tema crucial.
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Es duro este camino
Es duro este camino

La cuesti?n de las vocaciones es tema crucial en muchas Congregaciones e Institutos de vida consagrada. In?til resulta traer a cuento la situaci?n de las vocaciones: tema demasiado trillado y demasiado molesto... para algunos.

Sin embargo para la gran mayor?a es tema crucial, de vida o muerte. Las perspectivas para el futuro no dejan mucho lugar a la esperanza: con una media de edad que frisa en los setenta a?os, clausura de innumerables obras de apostolado y comunidades, cansancio no s?lo f?sico sino espiritual en muchos de sus miembros, se vislumbra un final cercano.

Ante este panorama es l?cito preguntarnos: ?Existen a?n las vocaciones? ?Es posible que Dios siga llamando en nuestros tiempos? ?Dios puede a?n atraer a j?venes del postmodernismo que gozan de bienes materiales y libertad sin medida?

Y ante esta pregunta podemos responder de muchas maneras: con an?lisis sociol?gicos, con estudios psicol?gicos con profundidad. Pero, ?por qu? no revisar lo que dice la Iglesia? Quiz?s saquemos alguna luz sobre el futuro de las vocaciones para los Institutos femeninos de vida consagrada.

"El estado de quienes profesan los consejos evang?licos en esos institutos pertenece a la vida y santidad de la Iglesia, y por ello todos en la Iglesia deben apoyarlo y promoverlo" (CIC 574)1. El estado de vida consagrada no es un estado aut?nomo o "agregado cultural" a la Iglesia, pertenece a la esencia misma de la Iglesia, tal y como lo explica la exhortaci?n apost?lica Vita Consecrata (VC): "La vida consagrada enraizada profundamente en los ejemplos y ense?anzas de Cristo, el Se?or, es un don de Dios Padre a su Iglesia por medio del Esp?ritu" (VC 1)2. Pertenece por tanto al patrimonio de la Iglesia el estado de vida consagrada. No est? sujeto al tiempo, al inter?s personal, a ninguna circunstancia ajena al aspecto humano, sino que hunde profundamente sus ra?ces en la misi?n de la Iglesia. Por la Iglesia, para la Iglesia y en la Iglesia. Es as? como debe entenderse la vida consagrada. Y partiendo de esta concepci?n podemos ligar, sin temor a equivocarnos, el futuro de la vida consagrada con el futuro de la Iglesia.

?Pretencioso o fuera de lugar esta propuesta? Si Cristo ha querido asociar a s? mismo a hombres y mujeres que a lo largo de la historia quieran compartir con ?l, la vida que eligi? llevar en este mundo, no podemos pensar que esta asociaci?n se realice s?lo para un tiempo y lugar determinados. Las caracter?sticas culturales podr?n cambiar, las necesidades sociales podr?n ser diversas, la psicolog?a de hombres y mujeres podr?n modificarse al paso de los siglos, pero la invitaci?n de Cristo para seguirlo m?s de cerca, a trav?s de los votos de pobreza, castidad y obediencia es la misma, ayer, hoy y siempre.

Y nuestra seguridad nos viene de la misma invitaci?n que Cristo lanza a hombres y mujeres para seguirlo: una atracci?n que ejerce un poder encantador, un salir de s? mismo despu?s de contemplar la belleza de Cristo. Es cierto que hay circunstancias m?s adversas o m?s favorables para escuchar este llamado, para sentirse atra?do por la persona de Cristo. Una vida familiar en donde reinen los valores evang?licos puede ser un campo m?s propicio que un ambiente familiar dividido o destrozado por el divorcio o formas de vida ajenas a los valores humanos y cristianos. Una escuela cat?lica en donde se inculcan principios s?lidos y perennes desde la infancia, puede ser un ambiente m?s adecuado para acoger la llamada que en una escuela en donde la instrucci?n es el eje y centro del curr?culum y la formaci?n queda relegada a un segundo puesto o completamente descuidada. Unas amistades que buscan vivir de alguna manera los mismos valores humanos basados en la moral cat?lica, dejan una huella indeleble que servir? de mejor recept?culo que unas amistades alejadas de los valores morales. Pero, ?podemos negar la acci?n de la gracia? ?Es que Cristo no llam? a un san Pablo camino de Damasco? (Hch. 9, 1 - 19).

La base de toda vocaci?n es la llamada de Dios a una persona para dejarse atraer por la figura de Cristo y seguirla sin ataduras.3 Pensar que ya no existen vocaciones es pensar que Dios no sigue llamando, que Cristo ya no es capaz de ejercer ning?n atractivo sobre las personas. Por lo tanto el problema de la pastoral vocacional, de hablar de vocaciones hoy en d?a no debe poner tanto ?nfasis en los medios, las personas, las circunstancias culturales en las que vivimos y toda esa retah?la de cosas que ya es bien sabida por nosotros. El ?nfasis lo debemos poner en nosotros, personas consagradas: ?Creemos que Cristo a?n es capaz de ejercer un atractivo? ?Creemos que Cristo contin?a llamando a las personas para seguirlo en una vida de pobreza, castidad y obediencia, porque hay una misi?n que cumplir? ?Creemos que nuestra vida tiene sentido en la medida en que nos dejamos atraer por Cristo y que de alguna manera Cristo mismo puede valerse de nosotros para que otros se acerquen a ?l? ?Creemos que este es un camino dif?cil y por ello nos espanta, nos da miedo, bajamos la guardia y nos dejamos morir sin haber ni siquiera intentado ir a la batalla?

NOTAS
1 C?digo de Derecho Can?nico, 1983, Editorial Vaticana.
2 Juan Pablo II, Exhortaci?n postsinodal Vita consecrata, 1996, EDB, Bologna 1996
3 Pier Giordano Cabra,Le icone della vita consacrata, Ed. Queriniana, Brescia, 2002, 2?. Ed. "All?origine di ogni speciale vocazione si afferma chiaramente che c?? il dono di una comprensione peculiare del mistero di Crsito. A qualcuno ? dato in dono di comprendere il mistero di Cristo sotto una luce tutta speciale: Cristo appare a costoro in tutto il suo splendore del <>, come l?unico. Si ? qui in presenza di una quasi folgorazione, di un lampo divino che tocca le radici dell?essere e la profondit? del cuore di alcuni... Ogni seguimi, ogni vocazione... presuppone che Colui che ciede tutto si manifesti prima per quello che ?, in modo da convincermi che le sue pretese non sono fuori posto, che cio? egli merita questo mio lasciare tutto per lui.




Publicado por mario.web @ 19:29
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