Viernes, 06 de mayo de 2011
Todos los hombres tienen el derecho y el deber de trabajar. Muchos hombres desear?an trabajar pero no pueden. Uno de los problemas actuales m?s graves es el paro, o falta de puestos de trabajo.
?
El hombre y su trabajo
El hombre y su trabajo


15. ?Todos los hombres tienen el derecho y el deber de trabajar. Muchos hombres desear?an trabajar pero no pueden. Uno de los problemas actuales m?s graves es el paro, o falta de puestos de trabajo?69 .

?El derecho al trabajo es un bien de la Humanidad que hay que compartir.

?Es necesario que los cristianos nos esforcemos para lograr que todos los hombres tengan en la sociedad un puesto de trabajo dignamente retribuido; que el trabajo sea cual fuere, no constituya para nadie una humillaci?n; y que cada hombre, encuentre, en lo posible, el trabajo m?s adecuado a sus capacidades y vocaci?n?70 .

Muchos que exaltan su libertad como el supremo de los valores, despu?s se quejan cuando sus derechos son arrollados por otro que en nombre de su propia libertad no le respeta a ?l71 .




El trabajo del hombre debe ser humano.
Es decir, que dignifique al hombre que lo realiza, no que lo deshumanice, como puede ocurrir en algunos trabajos en los que el hombre se convierte en una pieza m?s de la m?quina.

El trabajo humano debe dejar un margen a la inteligencia del hombre.

Y en los trabajos insalubres y peligrosos se deben tomar las medidas de seguridad e higiene adecuadas para proteger al trabajador; as? como la retribuci?n proporcionada y el descanso requerido.




16. Oigamos la doctrina de los Papas sobre salarios:
?No puede decirse que se haya satisfecho a la justicia social, si los obreros no tienen asegurado su propio sustento y el de sus familias, con un salario proporcionado a este fin; si no se les facilita la ocasi?n de adquirir alguna modesta fortuna, previniendo as? la plaga del pauperismo universal; si no se toman precauciones en su favor, con seguros p?blicos y privados, para el tiempo de la vejez, de la enfermedad y de paro.

?En una palabra, para repetir lo que dijimos en nuestra enc?clica Quadragessimo anno: "La econom?a social estar? s?lidamente constituida y alcanzar? sus fines, s?lo cuando a todos y a cada uno se provea de todos los bienes que las riquezas y subsidios naturales, y la t?cnica y la constituci?n social de la econom?a pueden producir".

?Estos bienes deben ser suficientemente abundantes para satisfacer las necesidades y honestas comodidades, y elevar a los hombres a aquella condici?n de vida m?s feliz que, administrada prudentemente, no s?lo no impide la virtud, sino que la favorece en gran manera?72 .


P?o XII, en su alocuci?n del 13 de junio de 1943 a 20.000 obreros italianos, reunidos en el Vaticano, dijo cu?l deber?a ser el salario integral:

?Un salario que asegure la existencia de la familia, y sea tal que haga posible a los padres el cumplimiento de su deber natural de criar una prole sanamente alimentada y vestida; una habitaci?n digna de personas humanas; la posibilidad de procurar a los hijos una suficiente instrucci?n y una educaci?n conveniente; la de mirar y adoptar providencias para los tiempos de estrechez, enfermedad y vejez?.


Juan XXIII, en su enc?clica Mater et Magistra, dice: ?Una profunda amargura embarga nuestro ?nimo ante el espect?culo inmensamente triste de innumerables trabajadores a los cuales se les da un salario que los somete a ellos y a sus familias a condiciones de vida infrahumana?73 .

El Concilio Vaticano II haciendo suyas unas palabras de Juan XXIII en su enc?clica Mater et Magistra, dice:
?La remuneraci?n del trabajo debe ser suficiente para permitir al hombre y a su familia una vida digna en el plano material, social, cultural y espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo y la productividad de cada uno, as? como las condiciones de la empresa y el bien com?n?74 .

?Como es f?cil apreciar, no es sencillo determinar los l?mites del salario ?ntegramente justo y equitativo.

?El criterio del salario legal, fijado por el Estado, no es suficiente, y los patronos tendr?n que suplirlo con su sentido de la justicia.

?Lo que nunca se puede olvidar es que mayor derecho tienen el trabajador y su familia al salario, que el capitalista a sus dividendos de beneficios; y que todo beneficio adquirido a costa de la injusta retribuci?n del trabajo ha de ser considerado como explotaci?n y riqueza injusta.

?Sobre sus due?os y sus herederos pesa la incondicional obligaci?n de la restituci?n?75 .

?Los bienes creados -ha dicho el Cardenal Bueno Monreal en la XXV Semana Social de Espa?a- tienen un destino universal para uso del g?nero humano.

?En consecuencia, deben llegar a todos en forma justa y en clima de caridad. No todos los hombres son iguales en lo que toca a la capacidad f?sica y a las cualidades intelectuales y morales, pero hay una igualdad fundamental por naturaleza, origen, vocaci?n y destino.

Toda forma de discriminaci?n en los derechos fundamentales de la persona es contraria al plan divino y ha de ser eliminada?76 .

?Aunque existen diversidades justas entre los hombres, sin embargo, la igual dignidad de la persona exige que se llegue a una situaci?n social m?s humana y m?s justa. Resulta escandaloso el hecho de las excesivas desigualdades econ?micas y sociales que se dan entre los miembros o los pueblos de una misma familia humana. Son contrarias a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y a la paz social e internacional?77 .

Si el padre de familia tiene obligaci?n de mantenerla, esto supone el derecho de disponer de los medios necesarios para ello78 .

Juan Pablo II en su enc?clica Laborem exercens dice: ?Una justa remuneraci?n por el trabajo de la persona adulta, que tiene responsabilidades de familia, es la que sea suficiente para fundar y mantener dignamente una familia y asegurar su futuro.

Tal remuneraci?n puede hacerse bien sea mediante el llamado salario familiar, es decir, un salario ?nico dado al cabeza de familia por su trabajo y que sea suficiente para las necesidades de la familia, sin necesidad de hacer asumir a la esposa un trabajo retribuido fuera de casa, bien sea mediante otras medidas sociales, como subsidios familiares o ayudas a la madre que se dedica exclusivamente a la familia; ayudas que deben corresponder a las necesidades efectivas, es decir, al n?mero de personas a su cargo durante todo el tiempo en que no est? en condiciones de asumir dignamente la responsabilidad de la propia vida?.

El 1? de mayo de 1991, el Papa Juan Pablo II firm? una enc?clica en el Centenario de la Rerum Novarum de Le?n XIII. La Rerum Novarum tuvo notable influencia en numerosas reformas introducidas entre los ?ltimos a?os del siglo XIX y los primeros del XX en los sectores de la previsi?n social, seguros de enfermedad y accidente, pensiones, etc..

Aunque reconoce el Papa que el logro de estas mejoras no s?lo se ha debido al influjo de la Iglesia.

Ya Le?n XIII en la Rerum Novarum despu?s de acusar las injusticias sociales de su tiempo vio que el socialismo perjudicaba a quienes pretend?a ayudar (n? 12).

La experiencia de los a?os posteriores lo ha confirmado con el hundimiento del marxismo en pa?ses del este europeo, donde muchedumbres eran explotadas y oprimidas por el totalitarismo comunista (n? 19).

El hundimiento del marxismo empez? en Polonia y sigui? por el centro y el este de Europa (1989-1990). Ha sido espectacular el fracaso econ?mico del marxismo. La URSS despu?s de setenta a?os de comunismo no ha conseguido un nivel econ?mico para el pueblo como se ha conseguido en la Europa occidental.

En los pa?ses en que se ha dado una libertad econ?mica, negada por el comunismo, se ha conseguido un resultado material pr?spero y, en algunos casos, portentoso; se ha abierto una amplia franja de clase media acomodada; se ha elevado la media de renta ?per c?pita?; se han podido, incluso, organizar ayudas a otros pa?ses menos desarrollados.

La Confederaci?n Europea de Sindicatos (CES) en su VII Congreso celebrado en Luxemburgo del 13 al 17 de mayo de 1991, ha dicho de la enc?clica Centesimus annus del Papa Juan Pablo II :?La CES constata que los valores fundamentales y los ideales del movimiento sindical europeo se reencuentran en la nueva enc?clica?. He aqu? algunas ideas de esta enc?clica: La causa del fracaso del marxismo est? en su ate?smo, el cual hoy sigue presente en el ?socialismo real?.

Excluye la trascendencia del hombre, la religi?n (n?ms. 12 y 13). ?El marxismo hab?a prometido desarraigar del coraz?n humano la necesidad de Dios, pero los resultados han demostrado que no es posible...?. ?El vac?o espiritual provocado por el ate?smo ha dejado sin orientaci?n a las j?venes generaciones? (n? 24).

?En el pasado reciente muchos creyentes han buscado un compromiso imposible entre el marxismo y el cristianismo?(n? 26). Despu?s de la derrota del comunismo ateo en el este europeo, la soluci?n no es el capitalismo materialista que no niega a Dios pero lo ignora.

Hoy hay un ?capitalismo salvaje? que ?reduce al hombre a la esfera de lo econ?mico y a la satisfacci?n de las necesidades materiales excluyendo los valores espirituales?(n? 19). ?Despu?s de la ca?da del socialismo real (en el este europeo) los pa?ses occidentales corren peligro de ver en esa ca?da la victoria unilateral del propio sistema econ?mico, y por ello no se preocupen de introducir en ?l los debidos cambios?(n? 56).

?La soluci?n marxista ha fracasado pero permanecen en el mundo fen?menos de marginaci?n y explotaci?n contra los que se alza con firmeza la voz de la Iglesia?(n? 42). Despu?s de la ca?da del totalitarismo comunista asistimos hoy al predominio del ideal democr?tico.

Pero es necesario que se d? a la democracia un aut?ntico y s?lido fundamento mediante el reconocimiento del derecho a la vida del hijo despu?s de haber sido concebido, el derecho a vivir en un ambiente moral, el derecho a vivir en la verdad de la propia fe, etc. (n? 47).

La lucha de clases es inaceptable cuando lo que se busca no es la justicia y el bien general de la sociedad, sino el inter?s de una parte y la destrucci?n de la opuesta (n? 14). ?La violencia y el rencor deben vencerse con la justicia?(n? 17).

?La paz no es el resultado de la victoria militar, sino la superaci?n de las causas de la guerra?(n? 18). Queremos una sociedad en la que ?los hombres, gracias a su trabajo puedan construir un futuro mejor para s? y para sus hijos?(n? 19). La producci?n de bienes y servicios no debe ser el centro de la vida social, ignorando la dimensi?n ?tica y religiosa del hombre (n? 39).

Hay que ?recordar el deber de la caridad, esto es, el deber de ayudar con lo propio "superfluo" y a veces con lo "necesario" para dar al pobre lo indispensable para vivir?(n? 36).

?El hombre que se preocupa, s?lo o prevalentemente, de tener y gozar, incapaz de dominar sus instintos y sus pasiones, y de subordinarlos, mediante la obediencia a la verdad, no puede ser libre. La obediencia a la verdad sobre Dios y sobre el hombre, es la primera condici?n de la libertad, que le permite ordenar las propias necesidades, los propios deseos y el modo de satisfacerlos, seg?n una justa jerarqu?a de valores de manera que la posesi?n de las cosas sea para ?l un medio de crecimiento?(n? 41).

?La obligaci?n de ganar el pan con el sudor de la propia frente supone, al mismo tiempo, un derecho. Una sociedad en la que este derecho se niegue sistem?ticamente, y las medidas de pol?tica econ?mica no permitan a los trabajadores alcanzar niveles satisfactorios de ocupaci?n, no puede conseguir su legitimaci?n ?tica ni la justa paz social?(n? 43).

?La empresa no puede considerarse ?nicamente como "una sociedad de capitales"; es al mismo tiempo "una sociedad de personas"?(n? 43). La regulaci?n de las relaciones en el seno de las empresas debe establecerse de manera que el trabajador reciba una remuneraci?n justa, trabaje en condiciones f?sicas y morales apropiadas a su salud y dignidad, y reciba el trato debido de quien forma parte de la empresa. ?La Iglesia no puede abandonar al hombre... Es esto y solamente esto, lo que inspira la doctrina social de la Iglesia? (n? 54)...

?La Iglesia conoce el sentido del hombre gracias a la revelaci?n divina... Para conocer al hombre integral hay que conocer a Dios. La Iglesia, cuando anuncia al hombre la salvaci?n de Dios, contribuye al enriquecimiento de la dignidad del hombre... La Iglesia no puede abandonar nunca esta misi?n religiosa y transcendente en favor del hombre?(n? 55).

?Si no existe una Verdad Transcendente (Dios), con cuya obediencia el hombre conquista su propia identidad, tampoco existe ning?n principio seguro que garantice relaciones justas entre los hombres... Triunfa la fuerza del poder, y cada uno tiende a utilizar hasta el extremo los medios de que dispone para imponer su propio inter?s o la propia opini?n, sin respetar los derechos de los dem?s?(n? 44)

?El Estado, o bien el partido...que se erige por encima de todos los valores, no puede tolerar que se sostenga un criterio objetivo del bien y del mal por encima de la voluntad de los gobernantes... Esto explica por qu? el totalitarismo trata de destruir la Iglesia o al menos someterla?(n? 45)79 .


17. En la enc?clica Laborem exercens dice Juan Pablo II: ?La experiencia confirma que hay que esforzarse por la revalorizaci?n social de las funciones maternas, de la fatiga unida a ellas y de la necesidad que tienen los hijos de cuidados, de amor y de afecto para poderse desarrollar como personas responsables, moral y religiosamente maduras, y psicol?gicamente equilibradas.

Ser? un honor para la sociedad hacer posible a la madre, sin obstaculizar su libertad, sin discriminaci?n psicol?gica o pr?ctica, sin dejarle en inferioridad ante sus compa?eras, dedicarse al cuidado y a la educaci?n de los hijos, seg?n las necesidades diferenciadas de la edad.

?El abandono obligado de tales tareas, por una ganancia retribuida fuera de casa, es incorrecto desde el punto de vista del bien de la sociedad y de la familia, cuando contradice o hace dif?cil tales cometidos primarios de la misi?n materna?.

El Papa Juan Pablo II, en su discurso al Consejo Pontificio de la Familia, ha propuesto a pol?ticos y empresarios que deben estudiar el modo de que el ama de casa tenga un sueldo para que pueda atender mejor a su labor de educaci?n y de madre sin tener que recurrir a un trabajo fuera de casa80 .

?Es un hecho que en muchas sociedades las mujeres trabajan en casi todos los sectores de la vida. Pero es conveniente que ellas puedan desarrollar plenamente sus funciones seg?n su propia ?ndole, sin discriminaciones y sin exclusi?n de los empleos para los que est?n capacitadas, pero sin perjudicar al mismo tiempo sus aspiraciones familiares y el papel espec?fico que les compete para contribuir al bien de la sociedad junto con el hombre.

La verdadera promoci?n de la mujer exige que el trabajo se estructure de manera que no deba pagar su promoci?n con el abandono del car?cter espec?fico propio y en perjuicio de la familia en la que como madre tiene un papel insustituible?81 .

____________


    69 Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat?lica, n? 2433
    70 Conferencia Episcopal Espa?ola: ?sta es nuestra fe, 2?, III, 7, 2, 2, d. EDICE. Madrid, 1986
    71 STANLEY JAKI: Ciencia, Fe, Cultura, VII, 5,pg. 181
    72 P?O XI: Enc?clica Divini Redemptoris, n? 52
    73 JUAN XXIII: Enc?clica Mater et Magistra, n? 68
    74 Concilio Vaticano II: Gaudium et Spes: Constituci?n sobre la Iglesia en el mundo actual, n? 67
    75 Libro b?sico del creyente hoy, XXXVI, 5. Ed. PPC. Madrid, 1970.
    76 Cardenal BUENO MONREAL en el diario YA del 23-III-66
    77 Concilio Vaticano II: Gaudium et Spes: Constituci?n sobre la Iglesia en el mundo actual, n? 29
    78 BALTASAR P?REZ ARGOS, S.I.: Pol?tica b?sica, 1?, III, 4. Ed. Fe Cat?lica. Madrid.
    79 JUAN PABLO II: Enc?clica Centesimus annus, n? 15
    80 ABC de Madrid del 26-III 94. Pg.77
    81 JUAN PABLO II: Enc?clica Laborem exercens, n? 19

Publicado por mario.web @ 23:48
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios