S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: Salvador I. Reding Vida?a

La solidaridad es una de las cualidades comunitarias m?s decisivas, quiz? la m?s importante. La prueba de la estimaci?n, del amor, es ser solidario, y eso esperamos de nuestros seres cercanos: padres y hermanos primeramente, luego familiares y amigos (no necesariamente en ese orden), y por ?ltimo de compa?eros y hasta desconocidos de buena pinta.

?Cuenta conmigo? decimos a quienes estimamos cuando est?n en problemas, reales o potenciales o s?lo requieren una palmadita en el hombro. Esa es la se?al del verdadero amor familiar, de la amistad y del compa?erismo, o hasta del sentido social, si algo podemos hacer por alguien desconocido, y pensamos serle de alguna ayuda.

Se supone que esa solidaridad (?cuenta conmigo?), es la mejor manifestaci?n de amistad, que siendo franca, nos lleva a hacer lo necesario por otra persona, hasta llegar al l?mite de dar la vida. Cristo dio su vida por sus amigos, como la mayor prueba de amor: solidaridad al l?mite.

As?, en la vida podemos ir seleccionando amistades, con las que podemos contar, desde el compartir la alegr?a hasta aliviar la grave necesidad. Dicen que un amigo es un hermano que nosotros escogemos. Escoger al futuro c?nyuge es buscar a la mejor amistad de por vida.

Pero antes de tener que buscar amigos verdaderos, con quienes contar, seleccionado entre quienes nos rodean, o acabamos de conocer, tenemos una red de convivencia real o potencial a la cual recurrir, para convivir en las buenas y en las malas.

Se trata de la familia extendida, la que se extiende fuera del n?cleo familiar de padres e hijos. All? est?n los abuelos, los t?os y t?as, la primada y sobrinos y sobrinas. Cuando esta familia extendida permanece unida, en contacto y frecuente convivencia, es la mayor fuerza de solidaridad que la sociedad conoce.

Es la uni?n de la sangre, de parte de padre y de madre. Los abuelos son una especie definitiva de segundos padres, que velan (y se dice consienten) a los nietos. Los t?os y t?as, forman un manto protector de sobrinos, sean hijos de hermanos o de primos. Un buen matrimonio une a las familias pol?ticas como una sola.

Y qu? decir de los primos; cuando se les ha mantenido en contacto: son casi como hermanos todos, y as? se ven, apoyan y comparten la vida, tambi?n en las alegr?as como en la necesidad.

Las grandes familias unidas son ejemplo de solidaridad ante cualquier comunidad humana, son imbatibles. Los padres de familia saben que cuentan con abuelos y primos para ayudar con los hijos y para que aprendan a convivir solidariamente. A su vez, est?n dispuestos a hacer lo que sea necesario por los ni?os y j?venes de la familia extendida y adultos mayores.

En la gran familia, los valores, la fe y la moralidad se aprenden y fortalecen casi en autom?tico, porque son la vida cuando esa familia, esos parientes, son gente de bien (porque cuando son gente de mal, desgraciadamente tambi?n se maman las malas costumbres y los antivalores).

Las personas mayores no temen as? a la soledad que amenaza cada vez m?s a su vejez: la soledad y el abandono. Siempre hay alguien cerca, all? est?n hijos, nietos, sobrinos, y hasta la familia pol?tica de los hijos y nietos, para compartir algo de su vida y velar por sus necesidades.

Una gran familia unida es el mejor apoyo para quien ha perdido su trabajo y carece de recursos para la vida diaria: ?no te preocupes, nosotros (s?, ?nosotros?) te apoyaremos?. La enfermedad de un miembro de esa gran familia se ver? atendida no solamente por c?nyuges e hijos, sino por toda una comunidad de sangre y amor.

Los hijos aprenden a convivir y a ser solidarios en la vida cuando as? lo viven, naturalmente, sin que necesariamente alguien les diga: ?mira, as? se hace?; simplemente es as?, lo ha ense?ado la convivencia familiar.

Dif?cilmente se da una alegr?a mayor que la que desborda una reuni?n de la gran familia. Esa alegr?a no s?lo se participa, sino que es una forma de uni?n espiritual.

La vida contempor?nea y su tendencia son hacia el aislamiento, como fen?meno de las grandes ciudades, y las comunidades menores tienden a crecer y convertirse en ciudades de gran tama?o, con la problem?tica que se conoce y se sufre ahora. La sociedad se queja de que los c?nyuges conviven cada vez menos con los hijos y ?stos entre s?, pues las costumbres los llevan al aislamiento.

La soluci?n a la desintegraci?n de la familia celular, m?s que la convivencia con vecinos, compa?eros y familias amigas, est? en la familia extendida. No se trata de que vivan en comunas familiares, sino que la cercan?a de comunicaci?n y de reuniones frecuentes les hace convivir en armon?a y solidaridad.

Ante la desintegraci?n social, y el desvanecimiento de la solidaridad comunitaria, debemos fortalecer a la gran familia, la extendida; crear y reforzar la conciencia de que as? es, de que los valores humanos se preservan mejor entre los parientes cercanos (y lejanos).

Cuando tenemos esa familia unida, con padres, hermanos y tambi?n abuelos, t?os, primos y sobrinos, algo flota siempre en el ambiente, y es que, en las buenas y en las malas, cada quien sabe que el mensaje impl?cito de esos parientes es siempre: ?cuenta con todos, para eso somos familia?.

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Publicado por mario.web @ 0:35
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