S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: Catholic net
Autor: P. Fernando Pascual L.C.

Una lectura, bastante parcial, de la historia de las ideas quiere hacernos creer que el mundo del pasado era incapaz de pensar por s? mismo. S?lo el hombre ?moderno?, nos dicen, habr?a llegado a la madurez intelectual. Especialmente por haber superado cualquier ?dogmatismo?, cualquier adhesi?n a creencias casi siempre ?indefendibles? desde el punto de vista racional; es decir, desde la perspectiva del hombre ?adulto?.

En realidad, el mundo moderno est? muy lejos de vivir sin dogmas. O, mejor, ha suplantado los dogmas del pasado por nuevos dogmas, muchos de los cuales totalmente indefendibles.

En el siglo XIX, por ejemplo, estaba muy difundido el dogma del progreso: la t?cnica y las ciencias eran capaces, por s? solas, de mejorar el mundo, de llevar al hombre a su plenitud. Tal dogma entr? en crisis despu?s de dos guerras mundiales y de millones de muertes, pero sigue en pie entre no pocos intelectuales y entre algunos cient?ficos que piden una y otra vez total libertad en sus investigaciones. Como si la ciencia no tuviera que rendir cuentas a la ?tica, como si la sociedad no pudiese controlar lo que se hace en los laboratorios.

Otro dogma de la modernidad consiste en aceptar el ?evolucionismo? como verdad absoluta. Hay que distinguir, es cierto, entre las teor?as (en plural) de la evoluci?n y el evolucionismo. Las primeras investigan c?mo y en qu? sentido ha cambiado la vida en el planeta tierra. El segundo, en cambio, da por cierto que es posible pasar de la materia inerte a la existencia de seres vivos simplemente a trav?s de mecanismos casuales, y que el ser humano no tiene alma espiritual, sino que debe ser valorado igual que los dem?s animales: fruto de la casualidad, carente de sentido.

Hemos de reconocer con satisfacci?n que no se han sacado todas las consecuencias nefastas de este dogma, aunque algunas ideolog?as racistas que nacieron del evolucionismo (como las de Herbert Spencer) s? lo hicieron. Hoy d?a no faltan pensadores evolucionistas, como Peter Singer, que est?n m?s preocupados por defender a los monos que a los enfermos incurables en la fase final de su existencia.

Un tercer dogma nos martillea con la idea de que los ?creyentes? son enemigos de la raz?n y la convivencia humana, mientras que los hombres modernos y ?desfanatizados? ser?an promotores de paz y de democracia. La experiencia de los sistemas totalitarios ateos, como el nazismo o el comunismo, deber?a haber desmontado este dogma, pero sabemos que es m?s dif?cil remover un prejuicio que traer agua del Tajo al Segura (modificando una frase atribuida a Einstein).

La modernidad necesita ser sanada y superar falsos dogmas que la debilitan. Como tambi?n necesita descubrir que hay dogmas ?buenos?, que necesitan ser fundados con la ayuda de una metaf?sica y, por qu? no, de ideas religiosas que no s?lo no humillan la inteligencia humana, sino que la defienden y la elevan a horizontes universales de verdad y de justicia.


Publicado por mario.web @ 0:36
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