S?bado, 07 de mayo de 2011

III

LA CATEQUESIS
EN LA ACTIVIDAD PASTORAL
Y MISIONERA DE LA IGLESIA


La catequesis: una etapa de la evangelizaci?n

18. La catequesis no puede disociarse del conjunto de actividades pastorales y misionales de la Iglesia. Ella tiene, sin embargo, algo espec?fico propio sobre lo que la IV Asamblea general del S?nodo de los Obispos, en sus trabajos preparatorios y a lo largo de su celebraci?n, se ha interrogado a menudo. La cuesti?n interesa tambi?n a la opini?n p?blica, dentro y fuera de la Iglesia.

No es ?ste el lugar adecuado para dar una definici?n rigurosa y formal de la catequesis, suficientemente ilustrada en el ?Directorio General de la Catequesis?.(47) Compete a los especialistas enriquecer cada vez m?s su concepto y su articulaci?n.

Frente a la incertidumbre de la pr?ctica, recordemos simplemente algunos puntos esenciales, por lo dem?s ya consolidados en los documentos de la Iglesia, para una comprensi?n exacta de la catequesis y sin los cuales se correr?a el riesgo de no llegar a comprender todo su significado y su alcance.

Globalmente, se puede considerar aqu? la catequesis en cuanto educaci?n de la fe de los ni?os, de los j?venes y adultos, que comprende especialmente una ense?anza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo org?nico y sistem?tico, con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana. En este sentido, la catequesis se articula en cierto n?mero de elementos de la misi?n pastoral de la Iglesia, sin confundirse con ellos, que tienen un aspecto catequ?tico, preparan a la catequesis o emanan de ella: primer anuncio del evangelio o predicaci?n misional por medio del kerigma para suscitar la fe apolog?tica o b?squeda de las razones de creer, experiencia de vida cristiana, celebraci?n de los sacramentos, integraci?n en la comunidad eclesial, testimonio apost?lico y misional.

Recordemos ante todo que entre la catequesis y la evangelizaci?n no existe ni separaci?n u oposici?n, ni identificaci?n pura y simple, sino relaciones profundas de integraci?n y de complemento rec?proco.

La Exhortaci?n apost?lica ?Evangelii nuntiandi? del 8 de diciembre de 1975, sobre la evangelizaci?n en el mundo contempor?neo, subray? con toda raz?n que la evangelizaci?n ?cuya finalidad es anunciar la Buena Nueva a toda la humanidad para que viva de ella?, es una realidad rica, compleja y din?mica, que tiene elementos o, si se prefiere, momentos, esenciales y diferentes entre s?, que es preciso saber abarcar conjuntamente, en la unidad de un ?nico movimiento.(48) La catequesis es uno de esos momentos ??y cu?n se?alado!? en el proceso total de evangelizaci?n.

Catequesis y primer anuncio del Evangelio

19. La peculiaridad de la Catequesis, distinta del anuncio primero del Evangelio que ha suscitado la conversi?n, persigue el doble objetivo de hacer madurar la fe inicial y de educar al verdadero disc?pulo por medio de un conocimiento m?s profundo y sistem?tico de la persona y del mensaje de Nuestro Se?or Jesucristo.(49) Pero en la pr?ctica catequ?tica, este orden ejemplar debe tener en cuenta el hecho de que a veces la primera evangelizaci?n no ha tenido lugar. Cierto n?mero de ni?os bautizados en su infancia llega a la catequesis parroquial sin haber recibido alguna iniciaci?n en la fe, y sin tener todav?a adhesi?n alguna expl?cita y personal a Jesucristo, sino solamente la capacidad de creer puesta en ellos por el bautismo y la presencia del Esp?ritu Santo; y los prejuicios de un ambiente familiar poco cristiano o el esp?ritu positivista de la educaci?n crean r?pidamente algunas reticencias. A ?stos es necesario a?adir otros ni?os, no bautizados, para quienes sus padres no aceptan sino tard?amente la educaci?n religiosa: por motivos pr?cticos, su etapa catecumenal se har? en buena parte durante la catequesis ordinaria. Adem?s muchos preadolescentes y adolescentes, que han sido bautizados y que han recibido sistem?ticamente una catequesis as? como los sacramentos, titubean por largo tiempo en comprometer o no su vida con Jesucristo, cuando no se preocupan por esquivar la formaci?n religiosa en nombre de su libertad. Finalmente los adultos mismos no est?n al reparo de tentaciones de duda o de abandono de la fe, a consecuencia de un ambiente notoriamente incr?dulo. Es decir que la ?catequesis? debe a menudo preocuparse, no s?lo de alimentar y ense?ar la fe, sino de suscitarla continuamente con la ayuda de la gracia, de abrir el coraz?n, de convertir, de preparar una adhesi?n global a Jesucristo en aquellos que est?n a?n en el umbral de la fe. Esta preocupaci?n inspira parcialmente el tono, el lenguaje y el m?todo de la catequesis.

Finalidad espec?fica de la catequesis

20. La finalidad espec?fica de la catequesis no consiste ?nicamente en desarrollar, con la ayuda de Dios, una fe a?n inicial, en promover en plenitud y alimentar diariamente la vida cristiana de los fieles de todas las edades. Se trata en efecto de hacer crecer, a nivel de conocimiento y de vida, el germen de la fe sembrado por el Esp?ritu Santo con el primer anuncio y transmitido eficazmente a trav?s del bautismo.

La catequesis tiende pues a desarrollar la inteligencia del misterio de Cristo a la luz de la Palabra, para que el hombre entero sea impregnado por ella. Transformado por la acci?n de la gracia en nueva criatura, el cristiano se pone as? a seguir a Cristo y, en la Iglesia, aprende siempre a pensar mejor como ?l, a juzgar como ?l, a actuar de acuerdo con sus mandamientos, a esperar como ?l nos invita a ello.

M?s concretamente, la finalidad de la catequesis, en el conjunto de la evangelizaci?n, es la de ser un per?odo de ense?anza y de madurez, es decir, el tiempo en que el cristiano, habiendo aceptado por la fe la persona de Jesucristo como el solo Se?or y habi?ndole prestado una adhesi?n global con la sincera conversi?n del coraz?n, se esfuerza por conocer mejor a ese Jes?s en cuyas manos se ha puesto: conocer su ?misterio?, el Reino de Dios que anuncia, las exigencias y las promesas contenidas en su mensaje evang?lico, los senderos que ?l ha trazado a quien quiera seguirle.

Si es verdad que ser cristiano significa decir ?s?? a Jesucristo, recordemos que este ?s?? tiene dos niveles: consiste en entregarse a la Palabra de Dios y apoyarse en ella, pero significa tambi?n, en segunda instancia, esforzarse por conocer cada vez mejor el sentido profundo de esa Palabra.

Necesidad de una catequesis sistem?tica

21. En su discurso de clausura de la IV Asamblea general del S?nodo, el Papa Pablo VI se felicitaba al ?advertir que todos han se?alado la gran necesidad de una catequesis org?nica y bien ordenada, ya que esa reflexi?n vital sobre el misterio mismo de Cristo es lo que principalmente distingue a la Catequesis de todas las dem?s formas de presentar la Palabra de Dios?.(50)

Frente a las dificultades pr?cticas, hay que subrayar algunas caracter?sticas de esta ense?anza:

debe ser una ense?anza sistem?tica, no improvisada, siguiendo un programa que le permita llegar a un fin preciso;
una ense?anza elemental que no pretenda abordar todas las cuestiones disputadas ni transformarse en investigaci?n teol?gica o en ex?gesis cient?fica;
una ense?anza, no obstante, bastante completa, que no se detenga en el primer anuncio del misterio cristiano, cual lo tenemos en el kerigma;
una iniciaci?n cristiana integral, abierta a todas las esferas de la vida cristiana.
Sin olvidar la importancia de m?ltiples ocasiones de catequesis, relacionadas con la vida personal, familiar, social y eclesial, que es necesario aprovechar y sobre las que os remito al cap?tulo VI, insisto en la necesidad de una ense?anza cristiana org?nica y sistem?tica, dado que desde distintos sitios se intenta minimizar su importancia.

Catequesis y experiencia vital

22. Es in?til insistir en la ortopraxis en detrimento de la ortodoxia: el cristianismo es inseparablemente la una y la otra. Unas convicciones firmes y reflexivas llevan a una acci?n valiente y segura; el esfuerzo por educar a los fieles a vivir hoy como disc?pulos de Cristo reclama y facilita el descubrimiento m?s profundo del Misterio de Cristo en la historia de la salvaci?n.

Es asimismo in?til querer abandonar el estudio serio y sistem?tico del mensaje de Cristo, en nombre de una atenci?n metodol?gica a la experiencia vital. ?Nadie puede llegar a la verdad ?ntegra solamente desde una simple experiencia privada, es decir, sin una conveniente exposici?n del mensaje de Cristo, que es el "Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6)?.(51)

No hay que oponer igualmente una catequesis que arranque de la vida a una catequesis tradicional, doctrinal y sistem?tica.(52) La aut?ntica catequesis es siempre una iniciaci?n ordenada y sistem?tica a la Revelaci?n que Dios mismo ha hecho al hombre, en Jesucristo, revelaci?n conservada en la memoria profunda de la Iglesia y en las Sagradas Escrituras y comunicada constantemente, mediante una ?traditio? viva y activa, de generaci?n en generaci?n. Pero esta revelaci?n no est? aislada de la vida ni yuxtapuesta artificialmente a ella. Se refiere al sentido ?ltimo de la existencia y la ilumina, ya para inspirarla, ya para juzgarla, a la luz del Evangelio.

Por eso podemos aplicar a los catequistas lo que el Concilio Vaticano II ha dicho especialmente de los sacerdotes: educadores del hombre y de la vida del hombre en la fe.(53)

Catequesis y sacramentos

23. La catequesis est? intr?nsecamente unida a toda la acci?n lit?rgica y sacramental, porque es en los sacramentos y sobre todo en la eucarist?a donde Jesucristo act?a en plenitud para la transformaci?n de los hombres.

En la Iglesia primitiva, catecumenado e iniciaci?n a los sacramentos del bautismo y de la eucarist?a, se identificaban. Aunque en este campo haya cambiado la pr?ctica de la Iglesia, en los antiguos pa?ses cristianos, el catecumenado jam?s ha sido abolido; conoce all? una renovaci?n(54) y se practica abundantemente en las j?venes Iglesias misioneras. De todos modos, la catequesis est? siempre en relaci?n con los sacramentos. Por una parte, una forma eminente de catequesis es la que prepara a los sacramentos, y toda catequesis conduce necesariamente a los sacramentos de la fe. Por otra parte, la pr?ctica aut?ntica de los sacramentos tiene forzosamente un aspecto catequ?tico. En otras palabras, la vida sacramental se empobrece y se convierte muy pronto en ritualismo vac?o, si no se funda en un conocimiento serio del significado de los sacramentos y la catequesis se intelectualiza, si no cobra vida en la pr?ctica sacramental.

Catequesis y comunidad eclesial

24. La catequesis, finalmente, tiene una ?ntima uni?n con la acci?n responsable de la Iglesia y de los cristianos en el mundo. Todo el que se ha adherido a Jesucristo por la fe y se esfuerza por consolidar esta fe mediante la catequesis, tiene necesidad de vivirla en comuni?n con aquellos que han dado el mismo paso. La catequesis corre el riesgo de esterilizarse, si una comunidad de fe y de vida cristiana no acoge al catec?meno en cierta fase de su catequesis. Por eso la comunidad eclesial, a todos los niveles, es doblemente responsable respecto a la catequesis: tiene la responsabilidad de atender a la formaci?n de sus miembros, pero tambi?n la responsabilidad de acogerlos en un ambiente donde puedan vivir, con la mayor plenitud posible, lo que han aprendido.

La catequesis est? abierta igualmente al dinamismo misionero. Si hace bien, los cristianos tendr?n inter?s en dar testimonio de su fe, de transmitirla a sus hijos, de hacerla conocer a otros, de servir de todos modos a la comunidad humana.

Necesidad de la catequesis en sentido amplio
para la madurez y fuerza de la fe


25. As? pues, gracias a la catequesis, el kerygma evang?lico ?primer anuncio lleno de ardor que un d?a transform? al hombre y lo llev? a la decisi?n de entregarse a Jesucristo por la fe? se profundiza poco a poco, se desarrolla en sus corolarios impl?citos, explicado mediante un discurso que va dirigido tambi?n a la raz?n, orientado hacia la pr?ctica cristiana en la Iglesia y en el mundo. Todo esto no es menos evang?lico que el kerygma, por m?s que digan algunos que la catequesis vendr?a forzosamente a racionalizar, aridecer y finalmente matar lo que de m?s vivo, espont?neo y vibrante hay en el kerygma. Las verdades que se profundizan en la catequesis son las mismas que hicieron mella en el coraz?n del hombre al escucharlas por primera vez. El hecho de conocerlas mejor, lejos de embotarlas o agostarlas, debe hacerlas a?n m?s estimulantes y decisivas para la vida.

En la concepci?n que se acaba de exponer, la catequesis se ajusta al punto de vista totalmente pastoral desde el cual ha querido considerarla el S?nodo. Este sentido amplio de la catequesis no contradice, sino que incluye, desbord?ndolo, el sentido estricto al que por lo com?n se atienen las exposiciones did?cticas: la simple ense?anza de las f?rmulas que expresan la fe.

En definitiva, la catequesis es tan necesaria para la madurez de la fe de los cristianos como para su testimonio en el mundo: ella quiere conducir a los cristianos ?en la unidad de la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios y a formar al hombre perfecto, maduro, que realice la plenitud de Cristo?;(55) tambi?n quiere que est?n dispuestos a dar raz?n de su esperanza a todos los que les pidan una explicaci?n.(56)


Publicado por mario.web @ 1:14
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