S?bado, 07 de mayo de 2011

IV

TODA LA BUENA NUEVA
BROTA DE LA FUENTE


El contenido del Mensaje

26. Siendo la catequesis un momento o un aspecto de la evangelizaci?n, su contenido no puede ser otro que el de toda la evangelizaci?n: el mismo mensaje ?Buena Nueva de salvaci?n? o?do una y mil veces y aceptado de coraz?n, se profundiza incesantemente en la catequesis mediante la reflexi?n y el estudio sistem?tico; mediante una toma de conciencia, que cada vez compromete m?s, de sus repercusiones en la vida personal de cada uno; mediante su inserci?n en el conjunto org?nico y armonioso que es la existencia cristiana en la sociedad y en el mundo.

La fuente

27. La catequesis extraer? siempre su contenido de la fuente viva de la Palabra de Dios, transmitida mediante la Tradici?n y la Escritura, dado que ?la Tradici?n y la Escritura constituyen el dep?sito sagrado de la Palabra de Dios, confiado a la Iglesia?, como ha recordado el Concilio Vaticano II al desear que ?el ministerio de la palabra, que incluye la predicaci?n pastoral, la catequesis, toda la instrucci?n cristiana... reciba de la palabra de la Escritura alimento saludable y por ella d? frutos de santidad?.(57)

Hablar de la Tradici?n y de la Escritura como fuentes de la catequesis es subrayar que ?sta ha de estar totalmente impregnada por el pensamiento, el esp?ritu y actitudes b?blicas y evang?licas a trav?s de un contacto asiduo con los textos mismos; es tambi?n recordar que la catequesis ser? tanto m?s rica y eficaz cuanto m?s lea los textos con la inteligencia y el coraz?n de la Iglesia y cuanto m?s se inspire en la reflexi?n y en la vida dos veces milenaria de la Iglesia.

La ense?anza, la liturgia y la vida de la Iglesia surgen de esta fuente y conducen a ella, bajo la direcci?n de los Pastores y concretamente del Magisterio doctrinal que el Se?or les ha confiado.

El Credo: expresi?n doctrinal privilegiada

28. Una expresi?n privilegiada de la herencia viva que ellos han recibido en custodia, se encuentra en el Credo o, m?s concretamente, en los S?mbolos que, en momentos cruciales, recogieron en s?ntesis felices la fe de la Iglesia. Durante siglos, un elemento importante de la catequesis era precisamente la ?traditio Symboli? (o transmisi?n del compendio de la fe), seguida de la entrega de la oraci?n dominical. Este rito expresivo ha vuelto a ser introducido en nuestros d?as en la iniciaci?n de los catec?menos.(58) ?No habr?a que encontrar una utilizaci?n m?s concretamente adaptada, para se?alar esta etapa, la m?s importante entre todas, en que un nuevo disc?pulo de Jesucristo acepta con plena lucidez y valent?a el contenido de lo que m?s adelante va a profundizar con seriedad?

Mi predecesor Pablo VI, en el ?Credo del Pueblo de Dios? proclamado al cumplirse el XIX centenario del martirio de los Ap?stoles Pedro y Pablo, quiso reunir los elementos esenciales de la fe cat?lica, sobre todo los que ofrec?an mayor dificultad o estaban en peligro de ser ignorados.(59) Es una referencia segura para el contenido de la catequesis.

Elementos a no olvidar

29. El mismo Sumo Pont?fice ha recordado, en el cap?tulo tercero de su Exhortaci?n Apost?lica Evangelii nuntiandi, ?el contenido esencial, la substancia viva? de la evangelizaci?n.(60) Es necesario para la catequesis misma tener presente cada uno de los elementos y la s?ntesis viva en que ellos han sido integrados.(61)

Me contentar? por consiguiente con ofrecer aqu? alguna simple alusi?n.(62) Todos ven, por ejemplo, la importancia de hacer entender al ni?o, al adolescente, al que progresa en la fe, ?lo que puede conocerse de Dios?;(63) de poderles decir, en cierto sentido: ?Lo que sin conocer vener?is, eso es lo que yo os anuncio?;(64) de exponerles brevemente(65) el misterio del Verbo de Dios hecho hombre y que realiza la salvaci?n del hombre por su Pascua, es decir, a trav?s de su muerte y su resurrecci?n, pero tambi?n con su predicaci?n, con los signos que realiza, con los sacramentos de su presencia permanente en medio de nosotros. Los Padres del S?nodo estuvieron bien inspirados cuando pidieron que se evite reducir a Cristo a su sola humanidad y su mensaje a una dimensi?n meramente terrestre, y que se le reconociera m?s bien como el Hijo de Dios, el mediador que nos da libre acceso al Padre en el Esp?ritu.(66)

?Cu?n importante es exponer a la inteligencia y al coraz?n, a la luz de la fe, ese sacramento de su presencia que es el Misterio de la Iglesia, asamblea de hombres pecadores, pero, al mismo tiempo, santificados y que constituyen la familia de Dios reunida por el Se?or bajo la direcci?n de aquellos a quienes ?el Esp?ritu Santo... constituy? vigilantes para apacentar la Iglesia de Dios?!(67)

Es importante explicar que la historia de los hombres, con sus aspectos de gracia y de pecado, de grandeza y de miseria, es asumida por Dios en su Hijo Jesucristo y ?ofrece ya alg?n bosquejo del siglo futuro?.(68) Es importante, finalmente, revelar sin ambages las exigencias, hechas de renuncia mas tambi?n de gozo, de lo que el Ap?stol Pablo gustaba llamar ?vida nueva?,(69) ?creaci?n nueva?,(70) ser o existir en Cristo,(71) ?vida eterna en Cristo Jes?s?,(72) y que no es m?s que la vida en el mundo, pero una vid? seg?n las bienaventuranzas y destinada a prolongarse y a transfigurarse en el m?s all?.

De ah? la importancia que tienen en la catequesis las exigencias morales personales correspondientes al Evangelio y las actitudes cristianas ante la vida y ante el mundo, ya sean heroicas, ya las m?s sencillas: nosotros las llamamos virtudes cristianas o virtudes evang?licas. De ah? tambi?n el cuidado que tendr? la catequesis de no omitir, sino iluminar como es debido, en su esfuerzo de educaci?n en la fe, realidades como la acci?n del hombre por su liberaci?n integral,(73) la b?squeda de una sociedad m?s solidaria y fraterna, las luchas por la justicia y la construcci?n de la paz.

Por lo dem?s no se ha de creer que esta dimensi?n de la catequesis es absolutamente nueva. Ya en la ?poca patr?stica, san Ambrosio y san Juan Cris?stomo, por no mencionar a otros, destacaron las consecuencias sociales de las exigencias evang?licas y, m?s cerca de nosotros, el catecismo de san P?o X citaba expl?citamente, entre los pecados que claman venganza ante Dios, el hecho de oprimir a los pobres, as? como el defraudar a los trabajadores en su justo salario.(74) Especialmente desde la Rerum novarum, la preocupaci?n social est? activarnente presente en la ense?anza catequ?tica de los papas y de los obispos. Muchos Padres del S?nodo han pedido con leg?tima insistencia que el rico patrimonio de la ense?anza social de la Iglesia encuentre su puesto, bajo formas apropiadas, en la formaci?n catequ?tica com?n de los fieles.

Integridad del contenido

30. A prop?sito del contenido de la catequesis, hay que poner de relieve, en nuestros d?as, tres puntos importantes.

El primero se refiere a la integridad de dicho contenido. A fin de que la oblaci?n de su fe(75) sea perfecta, el que se hace disc?pulo de Cristo tiene derecho a recibir la ?palabra de la fe?(76) no mutilada, falsificada o disminuida, sino completa e integral, en todo su rigor y su vigor. Traicionar en algo la integridad del mensaje es vaciar peligrosamente la catequesis misma y comprometer los frutos que de ella tienen derecho a esperar Cristo y la comunidad eclesial. No es ciertamente casual el hecho de que una cierta totalidad caracterice el mandato final de Jes?s en el evangelio de Mateo: ?Me ha sido dado todo poder... Haced disc?pulos a todas las gentes... ense??ndoles a guardar todo... yo estoy siempre con vosotros?. Por eso, cuando un hombre, presintiendo ?la superioridad del conocimiento de Cristo Jes?s?,(77) descubierto por la fe, abrigue el deseo, a?n inconsciente, de conocerle m?s y mejor, mediante ?una predicaci?n y ense?anza conforme a la verdad que hay en Jes?s?,(78) ning?n pretexto es v?lido para negarle parte alguna de ese conocimiento. ?Qu? catequesis ser?a aquella en la que no hubiera lugar para la creaci?n del hombre y su pecado, para el plan redentor de nuestro Dios y su larga y amorosa preparaci?n y realizaci?n, para la Encarnaci?n del Hijo de Dios, para Mar?a ?la Inmaculada, la Madre de Dios, siempre Virgen, elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial? y su funci?n en el misterio de la salvaci?n, para el misterio de la iniquidad operante en nuestras vidas(79) y la virtud de Dios que nos libera, para la necesidad de la penitencia y de la ascesis, para los gestos sacramentales y lit?rgicos, para la realidad de la presencia eucar?stica, para la participaci?n en la vida divina aqu? en la tierra y en el m?s all?, etc.? Asimismo, a ning?n verdadero catequista le es l?cito hacer por cuenta propia una selecci?n en el dep?sito de la fe, entre lo que estima importante y lo que estima menos importante o para ense?ar lo uno y rechazar lo otro.

Con m?todos pedag?gicos adaptados

31. De ah? esta segunda observaci?n: es posible que en la situaci?n actual de la catequesis, razones de m?todo o de pedagog?a aconsejen organizar la comunicaci?n de las riquezas del contenido de la catequesis de un modo m?s bien que de otro. Por lo dem?s, la integridad no dispensa del equilibrio ni del car?cter org?nico y jerarquizado, gracias a los cuales se dar? a las verdades que se ense?an, a las normas que se transmiten y a los caminos de la vida cristiana que se indican, la importancia respectiva que les corresponden. Tambi?n puede suceder que determinado lenguaje se demuestre preferible para transmitir este contenido a determinada persona o grupo de personas. La elecci?n ser?a v?lida en la medida en que no dependa de teor?as o prejuicios m?s o menos subjetivos y marcados por una cierta ideolog?a, sino que est? inspirada por el humilde af?n de ajustarse mejor a un contenido que debe permanecer intacto. El m?todo y el lenguaje utilizados deben seguir siendo verdaderamente instrumentos para comunicar la totalidad y no una parte de las ?palabras de vida eterna?(80) o del ?camino de la vida?.(81)

Dimensi?n ecum?nica de la catequesis

32. El gran movimiento, inspirado ciertamente por el Esp?ritu de Jes?s, que, desde hace un cierto n?mero de a?os, lleva a la Iglesia cat?lica a buscar con otras Iglesias o confesiones cristianas el restablecimiento de la perfecta unidad querida por el Se?or, me induce a hablar del car?cter ecum?nico de la catequesis. Este movimiento cobr? todo su relieve en el Concilio Vaticano II,(82) , y, a partir del Concilio, ha conocido en la Iglesia una importancia, concretada en una serie impresionante de hechos y de iniciativas, conocidas por todos.

La catequesis no puede permanecer ajena a esta dimensi?n ecum?nica cuando todos los fieles, seg?n su propia capacidad y su situaci?n en la Iglesia, son llamados a tomar parte en el movimiento hacia la unidad.(83)

La catequesis tendr? una dimensi?n ecum?nica si, sin renunciar a ense?ar que la plenitud de las verdades reveladas y de los medios de salvaci?n instituidos por Cristo se halla en la Iglesia Cat?lica,(84) lo hace, sin embargo, respetando sinceramente, de palabra y de obra, a las comunidades eclesiales que no est?n en perfecta comuni?n con esta misma Iglesia.

En este contexto, es muy importante hacer una presentaci?n correcta y leal de las dem?s Iglesias y comunidades eclesiales de las que el Esp?ritu de Cristo no rehusa servirse como medio de salvaci?n; por otra parte ?los elementos o bienes que conjuntamente edifican y dan vida a la propia Iglesia, pueden encontrarse algunos, m?s a?n, much?simos y muy valiosos, fuera del recinto visible de la Iglesia cat?lica?.(85) Adem?s esta presentaci?n ayudar? a los cat?licos por un lado a profundizar su propia fe y por otra a conocer mejor y estimar a los dem?s hermanos cristianos, facilitando as? la b?squeda com?n del camino hacia la plena unidad en toda la verdad. Ella deber?a adem?s ayudar a los no cat?licos a conocer mejor y a apreciar a la Iglesia cat?lica y su convicci?n de ser el ?auxilio general de salvaci?n?.

La catequesis tendr? una dimensi?n ecum?nica si, adem?s, suscita y alimenta un verdadero deseo de unidad; m?s todav?a, si inspira esfuerzos sinceros ?incluido el esfuerzo por purificarse en la humildad y el fervor del Esp?ritu con el fin de despejar los caminos? no con miras a un irenismo f?cil, hecho de omisiones y de concesiones en el plano doctrinal, sino con miras a la unidad perfecta, cuando el Se?or quiera y por las v?as que ?l quiera.

Finalmente, la catequesis ser? ecum?nica si se esfuerza por preparar a los ni?os y a los j?venes, as? como a los adultos cat?licos, a vivir en contacto con los no cat?licos, viviendo su identidad cat?lica dentro del respecto a la fe de los otros.

Colaboraci?n ecum?nica en el ?mbito de la catequesis

33. En situaciones de pluralismo religioso, los Obispos pueden juzgar oportunas, o aun necesarias, ciertas experiencias de colaboraci?n en el campo de la catequesis entre cat?licos y otros cristianos, como complemento de la catequesis habitual que, de todos modos, los cat?licos deben recibir. Tales experiencias encuentran su fundamento teol?gico en los elementos comunes a todos los cristianos.(86) Pero la comuni?n de fe entre los cat?licos y los dem?s cristianos no es completa ni perfecta; m?s a?n existen, en determinados casos, profundas divergencias. En consecuencia, esta colaboraci?n ecum?nica es por su naturaleza limitada: no debe significar jam?s una ?reducci?n? al m?nimo com?n. Adem?s, la catequesis no consiste ?nicamente en ense?ar la doctrina, sino en iniciar a toda la vida cristiana, haciendo participar plenamente en los sacramentos de la Iglesia. De ah? la necesidad, donde se da una experiencia de colaboraci?n ecum?nica en el terreno de la catequesis, de vigilar para que la formaci?n de los cat?licos est? bien asegurada en la Iglesia cat?lica en lo concerniente a la doctrina y a la vida cristiana.

Durante el S?nodo, cierto n?mero de Obispos se?al? casos ?cada vez m?s frecuentes, dec?an? en los que las autoridades civiles u otras circunstancias imponen, en las escuelas de algunos pa?ses, una ense?anza de la religi?n cristiana ?con sus manuales, horas de clase, etc.? com?n a cat?licos y no cat?licos. Ser?a superfluo decir que no se trata de una verdadera catequesis. Esta ense?anza tiene adem?s una importancia ecum?nica cuando se presenta con lealtad la doctrina cristiana. En los casos en que las circunstancias impusieran esta ense?anza, es importante que sea asegurada de otra manera, con el mayor esmero, una catequesis espec?ficamente cat?lica.

Problema de manuales comunes a diversas religiones

34. Hay que a?adir aqu? otra observaci?n que se sit?a en la misma direcci?n aunque bajo ?ptica distinta. Sucede a veces que las escuelas estatales ponen libros a disposici?n de los alumnos, en los que las religiones, incluida la cat?lica, son presentadas a t?tulo cultural hist?rico, moral y literario. Una presentaci?n objetiva de los hechos hist?ricos, de las diferentes religiones y confesiones cristianas puede contribuir a una mejor comprensi?n rec?proca. En tal caso se har? todo lo posible para que la presentaci?n sea verdaderamente objetiva, al resguardo de sistemas ideol?gicos y pol?ticos o de pretendidos prejuicios cient?ficos que deformar?an su verdadero sentido. De todos modos, estos manuales no deben considerarse como obras catequ?ticas: les falta para ello el testimonio de creyentes que exponen la fe a otros creyentes, y una comprensi?n de los misterios cristianos y de lo espec?ficamente cat?lico, todo ello sacado de lo profundo de la fe.


Publicado por mario.web @ 1:15
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