S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: Lucrecia Rego de Planas

Ayer, mientras esperaba que mis hijos salieran de su clase de nataci?n, no pude dejar de escuchar la conversaci?n que se llevaba a cabo entre dos mujeres que estaban frente a m?.

Tendr?an alrededor de 35-40 a?os. Una de ellas vest?a un traje sastre, tra?a un portafolios colgando del hombro y un beb? de unos seis meses en los brazos. La otra en pants, tra?a una raqueta de padel y una ni?a de unos tres a?os, abrazada de su pierna. Las dos estaban acompa?adas por sus nanas.

- Hace mucho que no te ve?a... ?c?mo has estado?

- Uf... corriendo como una loca. Me acaban de dar el puesto del que era mi jefe. Estoy bien contenta, pero agotada.

- Qu? bien, felicidades, pero ... ?c?mo le haces con tu beb??

- Bueno, llego muy tarde a la casa y casi no lo veo, pero... ya ves que dicen que "es mejor darles calidad que cantidad" de tiempo. Y cuando llego, estoy con ?l, de verdad.

- A m? me encantar?a ponerme a trabajar. Pero por ahora, estoy dedicada "de tiempo completo" a mis hijos... Tal vez cuando crezcan.

Una conversaci?n simplona, que se puede escuchar todos los d?as en cualquier lugar y que refleja la insatisfacci?n que sienten gran parte de las mujeres de hoy, independientemente de si trabajan o no, fuera del hogar.


Las mujeres que trabajan... insatisfechas

Si observamos un poco a una mujer que trabaja fuera del hogar, vemos que exteriormente da siempre la imagen de estar autorrealizada, orgullosa de s? misma y permanentemente agobiada, como tratando de hacer ver a los dem?s, que ella s? est? logrando exitosamente ser mam?, esposa y profesionista, eso que el mundo dice que es algo imposible de lograr.

Cuando se encuentra con una mujer que no trabaja, le dice que la envidia, con expresiones de este tipo: ?qu? rico que no trabajas, con raz?n tienes tu casa tan linda?, pero en su interior la critica terriblemente: ?se levanta a las 10 a.m... es una floja?.

La mujer que trabaja vive en un estr?s continuo, pues quiere demostrar al mundo entero que ella no descuida nada, que es perfecta en todo, que es la mism?sima mujer maravilla. Sin embargo, en el fondo de su coraz?n, se siente culpable de no estar con sus hijos lo suficiente, una culpabilidad que le reclama el estar ?autorrealiz?ndose? a costa de su familia.

Por supuesto, ante los dem?s se escuda y se justifica, con la falacia de ?es mejor darles calidad que cantidad?, aunque se da cuenta a leguas, de que eso no es cierto.

Todos saben (y ellas tambi?n) que los ni?os no necesitan una mam? que los llene de besos y abrazos durante media hora al d?a. Necesitan una mam? que est? presente en los momentos adecuados para cuidarlos, consolarlos, corregirlos y educarlos. Es decir, siempre.

Las mujeres que no trabajan... insatisfechas tambi?n

La mujer que no trabaja desear?a estar trabajando, pues teniendo una profesi?n universitaria, se aburre terriblemente jugando padel tenis, haciendo flores de migaj?n y yendo al supermercado, pero... finge estar feliz y tranquila, pues ha o?do que las mujeres ?buenas? son las que se dedican exclusivamente al hogar y a los hijos. Oculta un sentimiento interno de frustraci?n, por no estar autorrealiz?ndose, por culpa de sus hijos.

Si se encuentra con una mujer que trabaja, la alaba con expresiones como ?est?s picud?sima?, pero en el fondo la critica pensando ?tiene a sus hijos abandonados con el chofer y la nana?.

Lo peor es que sabe muy bien que ella, aunque dice que se dedica "de tiempo completo" a los hijos, tambi?n los deja (y tal vez m?s que la otra), para ir a sus clases de gimnasia, costura, reposter?a, pintura, literatura y arte contempor?neo, a la peluquer?a, al caf? con las amigas, al banco, al supermercado y a todos esos lugares a los que van las amas de casa.


Los culpables de esta insatisfacci?n... por supuesto, los hombres

Sin duda, los hombres son los culpables de que hoy por hoy, la mujer sienta esa insatisfacci?n. Por querer darle gusto, han accedido a tratarla como hombre y la han llevado a enfrentarse a un dilema que no tendr?a por que existir: ?Trabajar para autorrealizarme o ... no trabajar, para ser buena esposa?

Los hombres se olvidaron de que la mujer funciona diferente que ellos, simplemente porque no es un hombre.

El hombre, aunque tenga varios roles en su vida, es un personaje uni-canal, que cuando est? trabajando est? totalmente concentrado en el trabajo y se olvida de que es esposo y padre. Cuando representa el rol de esposo, no piensa en su trabajo ni de chiste. Su cerebro est? programado para pensar en una sola cosa a la vez.

La mujer, en cambio, puede estar en cinco asuntos al mismo tiempo. Puede perfectamente, estar atendiendo una llamada de negocios y cambiando un pa?al, mientras revisa la tarea de otro de los ni?os y le entrega a la cocinera una nota con el men? del d?a siguiente.

No es nada del otro mundo, porque Dios dot? a las mujeres de un cerebro ?multi-canal?, que las hace capaces de ejercer varios roles al mismo tiempo, sin que uno u otro se vea deteriorado.


?Cuando surgi? el dilema?

Hasta antes del siglo XIX, el trabajo era una parte integral de la vida de la mujer, quien representaba sus roles de esposa, madre, ama de casa y trabajadora, de una manera natural. Nadie se escandalizaba de saber que la esposa sal?a de la casa para atender a alg?n enfermo, el puesto en el mercado, el comercio familiar, el trabajo en la agricultura o en la granja. La mujer siempre hab?a trabajado como mujer (no como hombre) y eso era lo natural. En su casa, guardadas, s?lo se quedaban las mujeres enfermas o minusv?lidas.

En el siglo XIX, con la Revoluci?n industrial, los hombres vieron que el trabajo en las f?bricas era demasiado rudo para la mujer (lo cual era cierto) y, queriendo protegerla y proteger a su familia del abandono materno, la excluyeron por completo de la opci?n de compartir su riqueza con el mundo. Decidieron, los hombres, que ellos se dedicar?an a la empresa y la mujer solamente al hogar, enfrent?ndola a un problema que antes no exist?a: Maternidad, s? - Trabajo, no.

Esta decisi?n masculina signific? una p?rdida importante en la identidad intr?nseca de la mujer, quien se sabe llamada a darse, no s?lo a su marido y a sus hijos, sino tambi?n a la sociedad. La mujer del s XIX, como la de hoy, estaba convencida de poder atender hijos, marido, casa, sobr?ndole a?n tiempo y capacidad para amar a los dem?s. Su naturaleza, llamada a la entrega, se sinti? aprisionada en un espacio que le qued? chico y, con toda raz?n, se rebel?.

Fue entonces cuando la mujer, representada por el movimiento que iniciaron las ideas de Simone de Beauvoir, pidi? el derecho de volver a trabajar, porque se sent?a insatisfecha solamente con el trabajo de la casa, pero? aqu? estuvo el gran error? el movimiento feminista, en lugar de pedir sus derechos de mujer como mujer, pidi? que la devolvieran al mundo laboral con condiciones iguales al var?n. Al ser aceptada su propuesta, se meti? en mil problemas, pues la mujer nunca podr? trabajar como un hombre. La mujer debe trabajar como mujer y el hombre como hombre.

No niego que la mujer es capaz de cubrir las responsabilidades de cualquier puesto de trabajo, y las puede cumplir tal vez mejor que cualquier hombre, pues por su misma naturaleza llamada a la entrega incondicional, involucra toda su persona en lo que realiza, se apasiona f?cilmente y tiene una fuerza impresionante para vencer los obst?culos. Pero para hacerlo bien, lo tendr? que hacer en su estilo femenino, de una manera integral, sin olvidar ni abandonar en ning?n momento su condici?n de ser esposa, madre y ama de casa.

Al exigir condiciones iguales al hombre, la mujer se vio enredada en unas "reglas del juego" imposibles de cumplir sin descuidar sus otros roles : horarios fijos de trabajo, jornadas extensas, competencia dentro de la empresa. Con estas condiciones iguales a las del var?n e incompatibles con sus roles de esposa y madre, la mujer se enfrent? al dilema contrario: "Trabajo s?, maternidad no."

En lugar de luchar por su derecho a darse, a entregarse a los dem?s, a enriquecer y ayudar al mundo, que es la inquietud del coraz?n de la mujer, el movimiento feminista distorsion? el mensaje y exigi? para la mujer cosas totalmente contrarias al amor, cosas nacidas del ego?smo: el derecho a desarrollar-se, a superar-se, a enriquecer-se, a autorrealizar-se.

Con esto, la mujer perdi? su identidad como mujer. El coraz?n de la mujer se deterior? cambiando el amor y el deseo de darse, por el ego?smo y el deseo de autorrealizarse.

Como consecuencia directa, la familia se empez? a deteriorar, por tener en su seno mujeres francamente deterioradas? mujeres que empezaron a ver a los hijos como "enemigos" u "obst?culos" de su autorrealizaci?n y que empezaron, por lo mismo, a tener menos hijos, m?s tiempo para s? mismas y por ende, m?s ego?smo, del cual ahora son v?ctimas los esposos, los hijos y la sociedad.


?Qu? podemos hacer para encontrar la verdadera realizaci?n?

El secreto est? en regresar a lo propio de la mujer, que es la entrega de s? misma. S?lo entreg?ndose totalmente, es como la mujer se puede sentir aut?nticamente realizada.

Hoy m?s que nunca, el mundo necesita de la mujer. La mujer no puede, ni debe, desperdiciar los dones que ha recibido, a?n cuando haya decidido no trabajar para una empresa de manera formal.

Es injusto, no s?lo para ella, sino para la sociedad completa, que una mujer que ha estudiado, que tiene una carrera profesional, que sabe varios idiomas, que tiene un coraz?n enorme para entregarlo a los dem?s, se quede con esos dones escondidos, guardados e inutilizados, llenando su tiempo libre en los gimnasios, los cafecitos, los centros comerciales y los salones de belleza.

La mujer plenamente realizada no es aquella que obtiene grandes ?xitos profesionales a costa del descuido de su familia. Tampoco aquella que se queda en casa de una manera ego?sta, c?moda e insatisfecha. La mujer que se siente realizada, es la que ama y se siente amada, la que se entrega de manera plena, a su marido, a sus hijos y a la sociedad.

As? como comer, dormir, ba?arse y cocinar, jugar tenis e ir a visitar a la amiga, son compatibles con la maternidad y la correcta educaci?n de los hijos, tambi?n es compatible trabajar. Nunca debi? de hacerse esa separaci?n, pues el trabajo no es un derecho de la mujer, sino una responsabilidad natural para con el mundo entero.

El secreto est? en hacerlo por amor y no por ego?smo, por compartir lo mucho que se ha recibido con el mundo y no por querer ocupar un lugar exitoso. Los hijos se dar?n perfecta cuenta de las intenciones de su mam?. As? como aborrecer?n a una madre ego?sta que los abandona s?lo por buscar su propia satisfacci?n, la admirar?n en cambio, si saben que los deja un rato por ir a hacer el bien en un mundo urgido de su sabidur?a, ternura y cari?o.





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Publicado por mario.web @ 1:30
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