S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: fluvium.org
Autor: P. Raniero Cantalamessa, OFM Cap

El ayuno se ha convertido en una pr?ctica ambigua. En la antig?edad no se conoc?a m?s que el ayuno religioso; hoy existe el ayuno pol?tico y social (?huelgas de hambre!), un ayuno saludable o ideol?gico (vegetarianos), un ayuno patol?gico (anorexia), un ayuno est?tico (para mantener la l?nea). Existe sobre todo un ayuno impuesto por la necesidad: el de los millones de seres humanos que carecen de lo m?nimo indispensable y mueren de hambre.

Por s? mismos, estos ayunos nada tienen que ver con razones religiosas y asc?ticas. En el ayuno est?tico incluso a veces (no siempre) se ?mortifica? el vicio de la gula s?lo por obedecer a otro vicio capital, el de la soberbia o de la vanidad.

Es importante por ello intentar descubrir la genuina ense?anza b?blica sobre el ayuno. En la Biblia encontramos, respecto al ayuno, la actitud del ?s?, pero?, de la aprobaci?n y de la reserva cr?tica. El ayuno, por s?, es algo bueno y recomendable; traduce algunas actitudes religiosas fundamentales: reverencia ante Dios, reconocimiento de los propios pecados, resistencia a los deseos de la carne, solicitud y solidaridad hacia los pobres... Como todas las cosas humanas, sin embargo, puede decaer en ?presunci?n de la carne?. Basta con pensar en la palabra del fariseo en el templo: ?Ayuno dos veces por semana? (Lucas, 18, 12).

Si Jes?s nos hablara a los disc?pulos de hoy, ?sobre qu? insistir?a m?s? ?Sobre el ?s?? o sobre el ?pero?? Somos muy sensibles actualmente a las razones del ?pero? y de la reserva cr?tica. Advertimos como m?s importante la necesidad de ?partir el pan con el hambriento y vestir al desnudo?; tenemos justamente verg?enza de llamar al nuestro un ?ayuno?, cuando lo que ser?a para nosotros el colmo de la austeridad ?estar a pan y agua- para millones de personas ser?a ya un lujo extraordinario, sobre todo si se trata de pan fresco y agua limpia.

Lo que debemos descubrir son en cambio las razones del ?s??. La pegunta del Evangelio podr?a resonar, en nuestros d?as, de otra manera: ??por qu? los disc?pulos de Buda y de Mahoma ayunan y tus disc?pulos no ayunan?? (es archisabido con cu?nta seriedad los musulmanes observan su Ramad?n).

Vivimos en una cultura dominada por el materialismo y por un consumismo a ultranza. El ayuno nos ayuda a no dejarnos reducir a puros ?consumidores?; nos ayuda a adquirir el precioso ?fruto del Esp?ritu?, que es ?el dominio de s??, nos predispone al encuentro con Dios que es esp?ritu, y nos hace m?s atentos a las necesidades de los pobres.

Pero no debemos olvidar que existen formas alternativas al ayuno y a la abstinencia de alimentos. Podemos practicar el ayuno del tabaco, del alcohol y bebidas de alta graduaci?n (que no s?lo al alma: tambi?n beneficia al cuerpo), un ayuno de las im?genes violentas y sexuales que televisi?n, espect?culos, revistas e Internet nos echan encima a diario. Igualmente esta especie de ?demonios? modernos no se vencen m?s que ?con el ayuno y la oraci?n?.

Comentario del padre Raniero Cantalamessa ?predicador de la Casa Pontificia? a las lecturas de la liturgia de la Misa del domingo anterior al mi?rcoles de Ceniza, inicio del tiempo de Cuaresma en la Iglesia. VIII Domingo del Tiempo ordinario B (Oseas 2,14b.15b19-20; 2 Corintios 3, 1b-6; Marcos 2, 18-22).


Publicado por mario.web @ 1:51
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