S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: Lucrecia Rego de Planas

Bien lo dec?a G.K. Chesterton: "Cuando el hombre deja de creer en Dios es capaz de creer cualquier cosa."

Y ya lo vemos en la gente que nos rodea? ha dejado de creer en Dios y ahora nos encontramos con personas a las que consider?bamos cultas, inteligentes y estudiosas, que se tragan, literalmente, cuentos absurdos e inveros?miles... de chakras, mantras, energ?as acu?ticas, cristales m?gicos, cartas astrales y angelitos de nombres rimbombantes.

?Ser? que el hombre, al haber perdido el rumbo, est? ahora tambi?n perdiendo el cerebro?

Pero? hoy no quiero hablar de ese tipo de "cr?dulos", que abunda por doquier, sino de otro? que tambi?n se ha puesto de moda, muy de moda, no s?lo entre los increyentes, sino tambi?n entre la gente de Iglesia.

Hace muchos a?os escuch? una frase que ha marcado mi vida completa. Una frase que habla de qu? creer y qu? no creer de todo lo que se oye acerca de las personas.

La frase dice as?:

"Cree todo lo bueno que oigas y s?lo lo malo que veas. Y vi?ndolo? busca una raz?n para justificarlo"

Somos muchos los que regimos nuestro "?ndice de credulidad" por esta m?xima, con la cual quedan desterrados por completo los chismes, las dudas y las suspicacias.

Ante todo el que se acerca a contarnos algo escandaloso, macabro y taquillero... la respuesta es igual:

"Si lo que me vas decir es algo bueno de alguien, lo voy a creer sin chistar. Pero? si me vas a contar algo malo de una persona? olv?dalo? ?hasta no ver, no creer! Y, cuando me muestres todas las pruebas, encontrar? razones para justificar a la persona."

Este criterio, por supuesto, resulta extraordinariamente desmotivador para las personas que gustan de la murmuraci?n y la cr?tica, pues frustra, de inmediato, el dulc?simo y placentero saz?n del cotilleo.

Sin embargo, hay algo que me ha llamado la atenci?n en las ?ltimas semanas y es lo que me ha impulsado a escribir.

Es el asombro que siento ? verdadero asombro y desconcierto ? al ver que muchas personas buenas, sacerdotes y laicos, hombres y mujeres, que s? que siempre han guiado su credulidad por el ?Cree todo lo bueno que oigas y s?lo lo malo que veas?, que ahora, por alguna raz?n que no llego a entender, se han cre?do, a pies juntillas, todo lo que se dice, todo lo que se rumora y todo lo que se publica, acerca de los "terribles pecados ocultos" de reconocidos gobernantes, empresarios, sacerdotes, obispos y Papas... vivos y difuntos.

Estos buenos cat?licos han decidido creerse todo, absolutamente todo (lo malo), sin haber sido testigos de estas supuestas malas acciones y sin tener, ni haber pedido siquiera, a quien se los cont?, una sola prueba de las mismas.

Lo m?s terrible es que no s?lo se han cre?do todo lo malo, sino que ellos mismos se han autonombrado jueces y han emitido juicios sever?simos, despreciando y aplastando hasta el m?ximo la dignidad de estas personas, como si no fueran hijos de un mismo Padre rico en misericordia, ni miembros de la misma familia, que es la Iglesia. Me recuerdan un poco a aqu?l personaje del Evangelio que, reci?n habi?ndole el rey perdonado una deuda de diez mil denarios, ahorc? y encarcel? sin piedad al que le deb?a diez.

?Qu? pas? con estas buenas personas? ?Habr?n cambiado el criterio de ?Cree todo lo bueno que oigas y s?lo lo malo que veas? por otro m?s acorde con el pensamiento del mundo? ?O ser? que han dejado de creer en Dios y ahora... se creen cualquier cosa?

Lucrecia Rego de Planas
Direcci?n
Catholic.net


Publicado por mario.web @ 1:53
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