S?bado, 07 de mayo de 2011

Autor: Vicente D. Yanes

Una vez m?s el a?o lit?rgico nos ha llevado irreversiblemente al final de la Cuaresma. Tiempo de conversi?n por excelencia, lo sabemos de sobra. Y como todos los a?os, aunque no hayamos llegado especialmente preparados, sentimos en nuestro interior el deseo sincero de aprovecharla para acercarnos m?s a Dios. Reconocemos que esa voz que nos invita a la conversi?n ??Arrepi?ntete y cree en el Evangelio?- viene de lo alto, mucho m?s arriba que el campanario de la parroquia.

Ante todo, no debemos olvidar que la gracia de la conversi?n es un don de Dios. Y tambi?n que, si hay alguien interesado en nuestra conversi?n, es, nada m?s y nada menos, Dios. Y nosotros, ?qu? debemos hacer? ?Qu? camino tenemos que seguir para alcanzar nuestro objetivo? La Iglesia nos se?ala tres medios principales. Podemos aventurarnos a decir que hay tres disciplinas fundamentales para un atleta del esp?ritu.

La primera es la oraci?n. La oraci?n es generadora de amor. En el encuentro ?ntimo con Dios, ?l nos permite conocerle m?s y conocernos m?s a nosotros mismos. Contemplando su amor encender? en nosotros el deseo de poseerle y este deseo nos llevar? a cambiar. ?Duraci?n del ejercicio? Se pueden comenzar con cinco o diez minutos, lo importante es que sea diario. Y si puede ser frente al Sagrario, qu? mejor.

La siguiente es el sacrificio. Hay muy diversas modalidades de aplicarlo. Cada quien es libre de escoger la que mejor convenga, procurando que sea algo que de verdad cueste y que nos exija voluntad. No hay que perder de vista que la privaci?n voluntaria de algo o el realizar una obra que nos mortifique debe hacerse por amor a Dios. Si no, no vale. Al hacer el sacrificio hay que tener como tel?n de fondo la imagen de Cristo ofreciendo su vida por nosotros. Ante esa muestra de amor, todo lo dem?s que ofrezcamos nos parecer? peque?o?

Como tercera disciplina est? la caridad. El ejercicio del amor a nuestros hermanos ?todas las personas- por ser ellos tambi?n hijos de Dios. Tambi?n aqu? es preciso definir qu? se va a hacer. Las manifestaciones son m?ltiples: guardar la paciencia, hablar bien de los dem?s, hacer un acto de servicio, prestar atenci?n y consejo al que lo necesita, dar buen ejemplo, compartir los propios bienes.

A?n es tiempo de fijarse unos puntos muy concretos y poner toda su buena voluntad en cumplirlos. De esta manera, Dios podr? enviar su gracia a nuestras almas y esta cuaresma habr? sido, verdaderamente, un tiempo de conversi?n.


Publicado por mario.web @ 1:58
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios