S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: http://www.regnumchristi.org
Autor: P. ?lvaro Corcuera, L.C.

Al llegar a la reuni?n, invit? a todos los j?venes a rezar un padrenuestro donde cada palabra tuviera un significado, a hacerla dialogando como cuando se habla con un amigo. Coment? que lo m?s importante en la oraci?n es darle sentido, m?s que decir palabras. ?Decirlo con el coraz?n. Todo es posible con la oraci?n, para pensar como Cristo y amar como Cristo. La oraci?n es como el pulm?n del alma?.

Despu?s los j?venes le dirigieron algunas preguntas:

?Qu? es lo que ve y espera de los j?venes del Movimiento?
P. ?lvaro: Es una pregunta que se le debe hacer a Jesucristo, qu? es lo que ?l espera ya que el Movimiento es una ayuda para vivir la vida cristiana. ?Qu? es lo que ?l quiere del Movimiento? Quisiera lo que Cristo quiere de El. Que seamos santos. Un miembro del Movimiento se debe preguntar: ?Qu? es lo que puedo hacer yo en medio de tanta oscuridad que hay en el mundo? ?Qu? espera Cristo de nosotros? Que seamos un espejo suyo. Que cuando nos vean puedan decir: ?Estoy viendo a Cristo?. Espera que vivamos el mandamiento de la caridad. Espera que seamos como los primeros cristianos, difundiendo nuestra fe, siendo un solo coraz?n y una sola alma.

?C?mo reforzar la fe en los momentos de adversidad?
P. ?lvaro: Aqu? tambi?n hay que preguntarle a Cristo: Y la respuesta es el amor. Porque despu?s de una dificultad y de un momento dif?cil hay m?s amor. ?C?mo desalentarse en los momentos de dificultad? Es un momento para crecer. Dios los permite por una sola intenci?n: para que estemos centrados en Cristo, para que nos centremos en amar a Cristo y ser de Cristo. Eso es lo que nos hace vencer estas dificultades. Los ap?stoles crecieron m?s cuando se vieron en medio de la tempestad, y as? su confianza, en la prueba, se fortaleci?.

?C?mo saber qu? es lo que Cristo quiere de cada uno de nosotros?
P. ?lvaro: Pues nuevamente, esa pregunta hay que hac?rsela a Cristo en la oraci?n: ?Jesucristo, ay?danos a descubrir lo que t? quieres de m?. Ay?dame a descubrir tu voluntad, a no tener miedo?. Posiblemente nunca vamos a tener una respuesta exacta, pero nunca se puede uno equivocar si se le pregunta a Cristo. Nuestra vida no es hacer mil cosas sino darnos a Jesucristo. A veces hay j?venes a los que les gusta hacer deportes de alto riesgo. ?Un deporte de alto riesgo? Hincarse ante Cristo y preguntarle qu? es lo que quiere de uno y no tener miedo a la respuesta, porque Dios no falla.

?C?mo podemos ayudar a la Iglesia ante tanta cr?tica?
P. ?lvaro: En primer lugar, creo yo, hay que agradecerle a Dios las cr?ticas, porque las cr?ticas nos hacen vivir mejor las bienaventuranzas. El poder ofrecer al menos un poquito por ?l. La mejor respuesta que podemos dar ante las cr?ticas, dificultades e incomprensiones es hacer lo que hizo Cristo. ?l respondi? con bendiciones ante los insultos, respondi? amando m?s, amando a los que no te quieren, a los que te critican. Por otra parte, si nos critican tambi?n nos hacen analizarnos y examinarnos, corregir, mejorar, aprender y seguir venciendo el mal por medio del bien.

Todos tenemos que corregirnos, tambi?n, porque somos hombres y tenemos errores. Pero lo que importa es que cuando nos critican, nunca respondamos con la cr?tica. Hay que agradecerle a Dios y mejorar. A mayores pruebas, mayor santidad, mayor caridad, mayor unidad. Es una bendici?n para ser m?s humildes. A Cristo lo criticaron y su respuesta fue abrir sus brazos en la cruz. Una oportunidad para ser signos de contradicci?n, venciendo el mal con el bien. Si en algo nos tienen que caracterizar debe ser en hablar bien, en ser ap?stoles del bien. Cristo nos dir?a que hemos de pensar bien, hablar siempre bien y siempre construir, nunca destruir o herir la fama del pr?jimo. Ser ap?stoles de la benedicencia?.

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Al mediod?a del s?bado 13 de marzo, presidi? una celebraci?n eucar?stica en la que numerosas familias del Movimiento que estaban presentes renovaron sus promesas matrimoniales. Concelebraron con ?l decenas de sacerdotes legionarios que desempe?an su labor apost?lica en M?xico.

Introdujo la homil?a hablando del valor de la cruz y de la misericordia de Dios partiendo de la par?bola del hijo pr?digo que se ley? en el Evangelio:

?En este periodo en el que Dios ha permitido algunas dificultades estamos seguros de que permite todo por un motivo: para crecer en el amor y en la santidad. Son oportunidades para afianzar nuestra vida en nuestro amor a Jesucristo. Cuando hacemos la se?al de la cruz lo hacemos en la frente, para decirle que nuestros pensamientos sean como los de ?l. Hacemos la se?al de la cruz en nuestra boca para que nuestras palabras puedan producir paz en los corazones de los hombres, para que sean palabras como las de Jesucristo, manso y humilde de coraz?n. Luego hacemos la se?al de la cruz en nuestro coraz?n, para que todas las realidades, sean las que sean, las veamos seg?n el coraz?n de Jesucristo. El l?mite de nuestras debilidades es la misericordia de Dios.

Lo queremos escuchar a ?l en estos textos que nos hablan sobre la misericordia de Dios. En el texto del hijo pr?digo vemos tres personajes con los cuales nos podemos tambi?n identificar. Vemos al padre que hab?a dado todo a sus hijos, se hab?a desvivido por sus hijos, su alegr?a era ver a sus hijos fieles y felices. La delicia de Dios Padre es ver a sus hijos felices. Es compasivo y es misericordioso. ?l nos ama con ternura y con cari?o. Si nos conmueve el cari?o de una madre, cu?nto nos debe conmover el cari?o de Dios que mueve nuestros corazones. ?Qu? pasar?a con el padre cuando ve que su hijo le reclama sus bienes y se va?

Sin embargo, la experiencia del padre era diferente. Este hijo se iba no para consagrarse a Dios, sino porque quer?a buscar el calor del hogar en un lugar donde no lo iba a encontrar. El padre no lo humill?, como Dios no humilla al pecador, no le echa en cara el pecado. ?Cu?ntas horas en silencio, l?grimas en silencio del padre que respet? su libertad!, como Dios que tambi?n respeta nuestra libertad. Esper? y confi? que iba a regresar?.

Despu?s, invit? a los presentes a renovar la visi?n de la grandeza del amor y del perd?n, y del peligro del orgullo:

?El segundo personaje es este hijo que se va, que se aleja, ?Por qu? se va? ?Por qu? nos alejamos de Dios? Quiz? porque nos acostumbramos a las caricias de Dios, y cuando hay orgullo, las caricias son como rasgu?os. Los reclamos de Dios son puro amor. El hijo se alej?, se fue. ?Qu? es lo que ocurre cuando pecamos? Nos acostumbramos al amor de Dios, se nos olvida la bondad de Dios. Un buen medio para no olvidarnos de esto es no dejar de admirarnos del amor de Dios.

Descubrir el amor de Dios en todo, a?n aquello que no entendemos. A Dios lo amamos no porque lo entendemos sino porque lo amamos. El joven perdi? la ilusi?n del amor. Que nunca nos acostumbremos de pertenecer a esta familia, a la Iglesia cat?lica, de recibir los sacramentos que son una verdadera fiesta. Por eso nos alejamos de Dios porque nos acostumbramos a tanto amor y buscamos el amor donde ya no est?.

Por eso el hijo, al ver que su felicidad era como un espejismo, entonces se arrepinti?, pero por hambre, no tanto por el cari?o del padre, era lo mal que se la estaba pasando. El pecado es un espejismo de bien cuando produce tanta infelicidad. Prepar? su discurso. Dios nos est? esperando todo el d?a, cualquier sombra y ?l est? pensando: ??Ese es mi hijo, ya va a volver, cu?nto lo extra?o!?. Por eso, el hijo apenas empez? a dar un paso, y el padre misericordioso sali? corriendo, lo abraz? y no lo dej? casi hablar. No le ech? en cara su pecado, lo perdon? am?ndolo. Le prepar? la mejor comida, lo que ?l sab?a que le gustaba. El padre nunca lo humill?.

El tercer personaje es el hijo mayor. Era fiel, impecable, trabajador. No comet?a faltas de infidelidad, sin embargo, no pod?a soportar que el padre hubiese tratado tan bien a su hermano, el que hab?a pecado. Le costaba incluso reconocerlo como hermano: ?A tu hijo?, le echa en cara al padre. A veces el orgullo es un pecado que nos hace ciegos, que nos hace olvidarnos que la misericordia de Dios es infinita. El hijo mayor experiment? un profundo enojo y se lo ech? en cara a su padre. Pero el padre, en vez de reprocharlo, le sali? al encuentro y lo fue a buscar. No le dijo: ?Hijo, eres un envidioso?. ?l tambi?n sali? al encuentro: ?Hijo m?o??, y se lo explic? con una gran bondad y lo abraz?. Porque para Dios no hay l?mite. Para Dios todos somos sus hijos y nos sale al encuentro.

Hoy tenemos en este texto lit?rgico una explicaci?n de nuestra realidad cristiana: Se?or, forma en m? un coraz?n puro, un coraz?n manso y un coraz?n humilde. Se?or, haz que nunca me acostumbre a tu bondad, que nunca me acostumbre a estar en tu casa, no hay calor mayor que el de tu hogar; que nunca me acostumbre a los sacramentos. Que siempre sepa reconocer el bien, a?n en medio del mal que hay entre los hombres. Ay?dame a pensar como t?, a hablar como t?, a amar como t?. A pensar bien, a hablar bien, a ser ap?stol de la caridad?.

Concluy? transmitiendo a los presentes el saludo y la cercan?a del Papa Benedicto XVI y los invit? a seguir correspondiendo a la llamada de amor y santidad que todos hemos recibido en la Iglesia:

?Hace poco estuve con el Secretario de Estado de la Santa Sede y nos transmiti? su saludo y el del Papa. Y el secretario del Papa tambi?n manifest? la cercan?a del Papa. Les dije que transmitiese todo nuestro amor y cercan?a al Papa, sobre todo con tanto sufrimiento que lleva en su coraz?n. ?Qu? es lo que Dios quiere en estos momentos? M?s santidad, m?s fe, mucha caridad, mucha humildad, mucha pureza de intenci?n. No tenemos otra respuesta. No importa el grado de dolor. Bienaventurados cuando digan toda clase de males?, cuando puedan compartir algunas penas por mi nombre.

Pedir perd?n por todo el sufrimiento que se ha podido causar. Perdonar de todo coraz?n. Amar de todo coraz?n. Crecer en lo ?nico que podemos crecer, en el amor, en la caridad. Porque amar es el cielo. Y Mar?a es la especialista en llevarnos al cielo. Una espada atraves? su coraz?n. Ella puso su coraz?n para que nuestro coraz?n fuera m?s como el de Jesucristo.

Que Dios nuestro Se?or los bendiga y que siempre seamos un solo coraz?n y una sola alma?.

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Por la tarde del s?bado 13 de marzo, dirigi? una conferencia a todas las personas presentes y comenz? agradeci?ndoles su presencia, su cercan?a y por el esp?ritu de familia que se respiraba entre todos los presentes.

En sus palabras, record? la misi?n de todos los miembros del Movimiento ante la Iglesia y la sociedad:

?Gracias por haber venido y por unirnos como un solo coraz?n y una sola alma. Su presencia es signo de tanto amor de Dios. En medio de estos momentos dif?ciles, les quisiera agradecer profundamente. Tambi?n, quisiera pedirles perd?n por tanto sufrimiento causado y para que todo nos lleve a amar a Jesucristo.

M?xico es un pa?s que tiene mucha riqueza espiritual: Se ama a Cristo, a la Sant?sima Virgen, a la Eucarist?a, amamos al Papa, creemos en la salvaci?n de las almas. Y M?xico tambi?n sufre muchas crisis: La fuerza de la secularizaci?n, de la indiferencia. El Esp?ritu Santo nos llama hoy a ser santos, a ser ap?stoles y a evangelizar. ?Ay de m? si no predico el evangelio de Jesucristo!

Ustedes son los ap?stoles de la paz, que hacen ver que nuestra vida es muy breve pero que vale la pena. Pregunt?mosle a Dios: ?Se?or, qu? es lo que t? quieres? Gastar la vida para hacer el bien sin importar el precio. Gracias a todos los que nos dan ejemplo, porque nos hacen ver que el coraz?n es el que tiene prisa por predicar a Jesucristo. Nos toca a nosotros hacer ver que la amistad con Cristo es el mejor regalo que podemos tener sobre la tierra?.

Despu?s, toc? el tema de la importancia de la oraci?n y del sacrificio:

?Queremos pedir a Dios nuestro Se?or que nos ayude a ser hombres y mujeres de oraci?n. ?Qu? problema no se puede resolver en la oraci?n? Cualquier dificultad se resuelve en el Sagrario, en la oraci?n. No olvidemos momentos espec?ficos para estar con ?l. Todo el d?a es un hablar y un escuchar a Dios. Pero es importante hacer espacios espec?ficos para orar. La oraci?n es nuestro mejor apostolado. Hemos sido conscientes de c?mo s?lo en la oraci?n hemos encontrado la soluci?n a lo que la mente no puede entender. La oraci?n nos hace ver el cielo. En la oraci?n Dios nos hace ver que todo es un caminar hacia Dios.

La Cuaresma es un tiempo donde se nos ofrece la oportunidad de hacer un sacrificio: Las peque?as pruebas de cada d?a, las humillaciones, las tristezas, aquellos sufrimientos que cada uno tiene en su coraz?n, aquellas pruebas que nos hacen sufrir m?s, es la mejor penitencia. Por eso dejan de ser una desgracia y se convierten en una gran bendici?n. Porque el camino de la cruz es el camino del amor. Y sufrir no es malo cuando se ama.

Sufrir cuando se ama es unirte a Cristo que con los brazos abiertos te dice: acomp??ame. Sufrir con Cristo es una bendici?n, es un regalo. El que sufre con Cristo no sufre con una cara de desagrado, sino como quien ha recibido un regalo de confianza. A nadie nos gusta sufrir pero a todos nos gusta amar. Dios no nos pide el sacrificio por el sacrificio. El amor no tiene precio y ese es el sacrificio de Cuaresma. Ofrecer todo para que los dem?s sean m?s felices. El sacrificio de nosotros mismos?.

Y ofreci? asimismo algunos consejos para la vivencia de la Cuaresma:

?La Cuaresma es tambi?n un momento de limosna. Nuestra ?nica limosna es la ?nica riqueza que tenemos, que es Cristo. El mayor tesoro, la mayor alegr?a de nuestro coraz?n. Si no les damos a Cristo, ustedes nos tienen que reprochar porque lo ?nico que tenemos que darles es a Cristo. La ?nica respuesta de nuestra vida.

La limosna es tambi?n un ayuno. Un ayuno de otros medios: de la televisi?n, del internet, no porque no podamos verlos, sino porque son peque?os sacrificios que podemos ofrecer. Pasar m?s tiempo en el Sagrario, ofrecer el uso del tiempo como un don y un talento. Nuestra vocaci?n es siempre sembrar el bien. Vivir el mandamiento de la caridad. Los primeros cristianos posiblemente no eran los m?s preparados ni los m?s intelectuales, pero pasaron haciendo el bien. Que nos reconozcan por hacer el bien. El bien es creativo, basta ver la cantidad de apostolados que hay en la Iglesia?

Cuando queremos saber si tenemos al Esp?ritu Santo tenemos un buen term?metro que son los frutos del Esp?ritu Santo. Tenemos que ver c?mo est? nuestro coraz?n, y no el ambiente, si es favorable o es hostil. El term?metro de nuestro coraz?n es para cambiar el ambiente. El grano de trigo que se hunde para tener vida, si queremos tener fruto ya sabemos el precio. Pero cuando estamos unidos incluso lo gozamos en el dolor. El dolor nos hace querernos m?s??.

Al finalizar la conferencia, el padre invit? a todos a escuchar el audio de las palabras que el Papa Pablo VI dirigi? a los legionarios el 2 de enero de 1974, y en las pantallas distribuidas por la carpa donde se realiz? la conferencia, se coloc? la traducci?n al espa?ol de dichas palabras.


Publicado por mario.web @ 2:10
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