S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: Yo influyo.com
Autor: Jessica Oliva

Ahora que est? de moda la discusi?n sobre la aplicaci?n de la pena capital en M?xico, es necesario reflexionar, a la hora de debatir y de formular nuestra opini?n al respecto, sobre sus posibles consecuencias, as? como su verdadero significado. No confundamos t?rminos y palabras.

Muchos piensan ?ocho de cada diez mexicanos, para ser exactos? que la pena de muerte como castigo para los delitos de homicidio y secuestro es sin?nimo de justicia. Ese es uno de los argumentos, adem?s de la evidente sed de venganza, que enarbolan aquellos a favor de dicha medida. Sin embargo, lo justo, por definici?n y por l?gica, no puede nunca dar cabida a su opuesto: la injusticia.
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Pensemos un poco. ?La pena capital es igual a justicia? ?Es tambi?n un bien social? Lo justo genera paz, equidad y armon?a. ?Lo mismo suceder?a con la pena capital?

La respuesta es no. Datos de organizaciones como Amnist?a Internacional (AI) y otros grupos a favor de los derechos humanos, muestran que en un sistema en donde se aplica la pena capital siempre se cometen injusticias. Injusticias que muchas veces, al igual que los homicidios a sangre fr?a, arrebatan la vida a personas inocentes.

?Perd?n...siempre si era inocente!

Uno de los peligros m?s graves de la pena de muerte (sobre todo cuando hay corrupci?n) es la condena de personas inocentes, ya sea por error, por negligencia, o por racismo. Es humano errar, pero hay equivocaciones que no tienen reparaci?n.

Matar en nombre de la Ley (una ley hecha por los hombres) nunca ser? del todo justa o inmune a la equivocaci?n, y esto se puede observar en todos aquellos pa?ses que la practican.

En Estados Unidos, por ejemplo, las equivocaciones son bastante frecuentes. De acuerdo con Amnist?a Internacional, desde que se reanudaron las ejecuciones en los a?os 70 hasta agosto de 2008, alrededor de 130 personas fueron liberadas del ?pabell?n de la muerte?, debido a que se demostr? su inocencia despu?s de permanecer encerradas por d?cadas enteras.

Y esas son las que corrieron con suerte. A esa cifra habr?a que sumarle todas aquellas personas inocentes que s? fueron ejecutadas, dato que no puede ser contabilizado con certeza.

Un caso de condena por error es el de Anthony Porter, quien fue acusado de doble homicidio y sentenciado a la pena capital en 1983. Despu?s de 17 a?os de permanecer encerrado, un grupo de estudiantes de periodismo que investigaba su caso dieron con el verdadero culpable, demostrando con ello que el sistema, en verdad, no funciona. Fue liberado tan s?lo horas antes de su ejecuci?n.

Otros no tuvieron la suerte de contar con el apoyo de estudiantes de periodismo. Tal es el caso de Charles Munsey, quien muriera en una prisi?n de Carolina del Norte en 1999, despu?s de seis a?os de encarcelamiento, acusado de un crimen que otra persona confes? haber cometido.

Como ?l, hay millares de casos ocurridos en el mundo. En 1995, por ejemplo, el chino Li Xiuwu, quien fue ejecutado en 1988 por el supuesto delito de asesinato y robo, fue declarado inocente siete a?os despu?s de llevada a cabo la sentencia.

De acuerdo con AI, las causas m?s comunes de condenas err?neas son: defensa inadecuada, actuaci?n ineficiente de la polic?a y fiscales, supresi?n de pruebas atenuantes, testimonios poco confiables (es muy com?n que la polic?a utilice como principales testigos a presos), y prejuicio racial.

La pena de muerte discrimina

La pena de muerte no s?lo es propensa al error, tambi?n es discriminatoria. Su aplicaci?n generalmente no es equitativa, y la vida de los prisioneros muchas veces no depende de la gravedad del delito cometido, sino de su posici?n econ?mica, prestigio, raza e, incluso, sexo.

En 2003, el que fuera gobernador del estado de Illinois en EU, George Ryan, revoc? todas las sentencias a muerte de su estado (171 en total), debido al error e injusticia que ?l mismo hab?a detectado en la aplicaci?n de la pena capital; tanto a la hora de determinar la culpa, como en la decisi?n de qui?nes eran los que habr?an de morir.

Entre otras cosas, Ryan descubri? que, del total de los condenados a muerte en ese momento, 67 por ciento eran de raza negra, de los cuales 35 hab?an sido condenados por jurados cuyos miembros eran todos blancos.

Por su parte, de acuerdo con un estudio realizado por la Oficina General Contable de EU en los a?os 90, en el sistema judicial estadounidense, un acusado tiene m?s posibilidades de ser condenado a la pena de muerte cuando la v?ctima de su crimen es una persona de raza blanca. Desde 1977 hasta ese momento, alrededor del 80 por ciento de los condenados fueron acusados por asesinar a personas blancas.

Asimismo, un informe del Departamento de Justicia de EU publicado en el a?o 2000, revel? que 80 por ciento de los casos llevados por fiscales federales ten?an como acusado a un miembro de alguna minor?a racial. La mitad de ellos eran afroamericanos.

La discriminaci?n en otros pa?ses que aplican la pena de muerte tambi?n es evidente. En el Medio oriente es m?s probable que las mujeres sean condenadas a ser ejecutadas: los hombres tienen m?s probabilidades de ser indultados.

En Nigeria, por ejemplo, las mujeres no tienen un acceso equitativo a la asistencia letrada o a un juicio justo, sobre todo aquellas que pertenecen a la clase baja, que son analfabetas, solteras o con hijos fuera del matrimonio.

Mexicanos condenados a pena de muerte en EU

En 2004, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la Haya orden? a Estados Unidos a revisar los casos de los 51 mexicanos que se encontraban en el pabell?n de la muerte en territorio estadounidense. De acuerdo con dicha instancia, los acusados no hab?an disfrutado de un juicio justo, con asistencia consular, tal como lo exige la Convenci?n de Viena.

La CIJ demandaba que EU reabriera y revisara los casos de los condenados a muerte, a lo cual Washington respondi? que no ten?a los medios para obligar a los estados a revisar tales sentencias.

La Corte de la Haya solicit? entonces al pa?s norteamericano que evitara ?por todos los medios posibles? llevar a cabo alguna ejecuci?n hasta que se resolviera el asunto. M?xico hab?a exigido la interpretaci?n del dictamen de 2004, el cual obligar?a a EU a reabrir los casos y a ofrecer garant?as de que EU no condenar?a a otro compatriota sin revisar los juicios.

Sin embargo, Estados Unidos ignor? el llamdo de la instancia internacional y ejecut? a Jos? Ernesto Medell?n en agosto del a?os pasado. Ante esto, La Corte de la Haya determin? hace unos d?as que EU hab?a violado la obligaci?n que ten?a.

Estados Unidos contin?a negandose a revisar los casos de los mexicanos, alegando que la dictaminaci?n de la CIJ no se puede imponer a las autoridades estatales. Mientras tanto, decenas de mexicanos esperan su sentencia, la cual les fue impuesta en procesos judiciales injustos, sin contar con asistencia letrada.

Algunas reflexiones

De acuerdo con el ?ltimo informe de Amnist?a Internacional, al terminar el a?o 2007 hab?a entre 18 mil y 27 mil sentenciados a muerte a nivel mundial. En ese a?o, alrededor de mil 252 personas fueron ejecutadas, y otras tres mil 347 fueron condenadas a la pena capital.

Con estos datos, tal pareciera que la pena de muerte es una pr?ctica com?n, la cual aumenta con los a?os. Sin embargo, el mismo informe de la organizaci?n muestra que la tendencia mundial, de hecho, ha estado encaminada en los ?ltimos a?os a la abolici?n de la pena capital.

De hecho, del total de las ejecuciones realizadas en 2007, el 88 por ciento se llevaron a cabo tan s?lo en cinco pa?ses: Arabia Saudita, China, Estados Unidos, Ir?n y Pakist?n.

Desde que el Gran Ducado de Toscana, Italia, se convirtiera en la primera regi?n en abolir la pena capital en 1786, alrededor de 137 pa?ses la han supirmido de sus leyes o en la pr?ctica. El ?tlimo pa?s en abolirla por completo (para todos los delitos) fue Argentina en 2008.

Si M?xico est? dispuesto a discutir la aplicaci?n de la pena capital, es necesario estar conscientes de que, de aprobarse, compar?ndonos con la tendencia mundial en el tema, estar?amos caminando en sentido contrario.
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Publicado por mario.web @ 2:14
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