S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: P. Fernando Pascual

La vida es un tesoro fr?gil. Se han elaborado durante siglos muchas teor?as sobre su origen, pero ninguna nos llega a convencer del todo. No est? claro cu?ndo y c?mo se inici? la primera forma viviente sobre la tierra. Todav?a es un misterio descubrir por qu? una peque?a c?lula tuvo que alimentarse y reproducirse para conservarse en el tiempo. Lo que s? tenemos claro es la belleza de un planeta en el que nos topamos con miles de vivientes a cada paso.

Hay vida en ese ?rbol de la esquina, en la planta de la terraza, en la semilla que traemos del campo, en la paloma que busca comida entre los ni?os que juegan, en las hormigas que asaltan la despensa... Hay vida en el agua del estanque, en la profundidad de un oc?ano inquieto, en el polvo que nos trae el viento, y bajo la tierra que nutre un ?rbol viejo.

Hay vida en el vendedor de globos de la esquina, en la anciana que pide limosna junto a la puerta, en el polic?a que organiza el tr?fico, en el vecino que pone m?sica para todos los del barrio. Hay vida en los ni?os que juegan a ser grandes y en los grandes que quisieran ser de nuevo ni?os. En los embriones, a veces tan poco respetados, y en los enfermos terminales, esos que luchan por conservar los ?ltimos rescoldos de energ?a.

Hay vida, y nos estremece el recordarlo, en nosotros mismos. Tambi?n t?, tambi?n yo, estamos dentro de ese inmenso mundo de la vida. Iniciamos a vivir desde dos c?lulas que se juntaron. Nos desarrollamos en el seno de nuestra madre y nacimos en un a?o m?s o menos lejano. Todos los d?as (esto vale tambi?n para quienes hacen dietas espartanas) necesitamos la ayuda de alimentos que nos permitan continuar la vida. Adem?s, hemos de protegernos de mil peligros, de bacterias, de coches, de escaleras y hasta de perros agresivos. Y no dejamos de hacer algo de deporte para mantenernos en forma, para que los m?sculos y pulmones est?n sanos, fuertes y preparados a cualquier peligro.

Es maravilloso poder vivir un nuevo d?a. El camino que nos ha permitido llegar hasta aqu? nos invita a mirar hacia delante, para conquistar un porvenir que siempre tiene algo de incierto, de imprevisto; para proteger este tesoro, esta vida, que es fr?gil, vulnerable, incapaz de asegurarse una semana m?s en esta tierra.

Cuidar la vida, defender la vida, amar la vida. Cada vida nos desvela algo de un Amor mucho m?s grande, inmenso, imaginativo, divino. Dios es, nos lo dice la Escritura, ?amante de la vida? (Sabidur?a 11, 26). De la vida del ?hermano lobo? y de la ?hermana hierba?. De la vida de ese ni?o que acaba de ser concebido en el seno de su madre y de ese anciano que ya no puede asomarse por la ventana para ver volar las golondrinas. De mi vida, esa vida que no ped?, desde la que puedo, en cada instante, devolver amor a quien todo me lo ha dado. Esa vida con la que puedo ense?ar a amar a quienes, junto a m?, avanzan cada d?a hacia el encuentro eterno con un Padre enamorado.



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P. Fernando Pascual,
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Publicado por mario.web @ 2:21
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