S?bado, 07 de mayo de 2011

Cuarto domingo de Cuaresma. Reflexionar si nuestro coraz?n est? realmente puesto en Dios o en nuestros criterios humanos.
Autor: P. Cipriano S?nchez LC | Fuente: Catholic.net

Cuando Jes?s habla de los contrastes tan profundos que hay entre el modo de entender la fe por parte de sus contempor?neos, y la fe que ?l les est? proponiendo, no lo hace simplemente para que nosotros digamos: ?C?mo es posible que esta gente teniendo tan claro no entendiesen nada? Jes?s viene a fomentar en todos nosotros un dinamismo interior que nos permita cambiar de comportamiento y hacer que nuestro coraz?n se dirija hacia Dios nuestro Se?or con plenitud, con vitalidad, sin juegos intermedios, sin andar mercadeando con ?l.

La mentalidad de los fariseos, que tambi?n puede ser la nuestra, se expresa as?: ?Yo soy el pueblo elegido, por lo tanto yo tengo unos privilegios que recibir y que respetar?. Sin embargo, Jes?s dice: ?No; el ?nico dinamismo que va a permitir encontrarse con la salvaci?n no es el de un privilegio, sino el de nuestro coraz?n totalmente abierto a Dios?. ?ste es el dinamismo interior de transformarme: orient?ndome hacia Dios nuestro Se?or, seg?n sus planes, seg?n sus designios.

Esto tiene que hacer surgir en mi interior, no el dinamismo del privilegio, sino el dinamismo de humildad; no el dinamismo de engreimiento personal, sino el dinamismo de ser capaz de aceptar a Dios como ?l quiere.

Una conversi?n que acepte el camino por el cual Dios nuestro Se?or va llevando mi vida. No es un camino a trav?s del cual yo manipule a Dios, sino un camino a trav?s del cual Dios es el que me marca a m? el ritmo.
Lo que Jes?s nos viene a decir es que revisemos a ver si nuestro coraz?n est? realmente puesto en Dios o est? puesto en nuestros criterios humanos, a ver si nosotros hemos sido capaces de ir cambiando el coraz?n o todav?a tenemos muchas estructuras en las cuales nosotros encajonamos el actuar de Dios nuestro Se?or.

M?s a?n, podr?a ser que cuando Dios no act?a seg?n lo que nuestra inteligencia piensa que debe ser el modo de actuar, igual que los contempor?neos de Jes?s, que ?se llenan de ira, y levant?ndose lo sacan de la ciudad?, o cuando nuestro coraz?n no convertido encuentra que el Se?or le mueve la jugada, podr?amos enojarnos, porque tenemos un nombramiento, porque nosotros tenemos ante el Se?or una serie de puntos que el ?l tiene que respetar. Si pretendemos que se hagan las cosas s?lo como yo digo, como yo quiero, ?acaso no estamos haciendo que el Se?or se aleje de nosotros?

Cuando nosotros queremos manejar, encajonar o mover a Dios, cuando no convertimos nuestro coraz?n hacia ?l, poniendo por nuestra parte una gran docilidad hacia sus ense?anzas para que sea ?l el que nos va llevando como Maestro interior, ?por qu? nos extra?a que el Se?or se quiera marchar? ?l no va a aceptar que lo encajonen. Puede ser que nos quede una especie de c?scara religiosa, unos ritos, unas formas de ser, pero por dentro quiz? esto nos deje vac?os, por dentro quiz? no tenemos la sustancia que realmente nos hace decir: ?Jes?s est? conmigo, Dios est? conmigo.?

?Realmente estoy sediento de este Dios que es capaz de llenar mi coraz?n? O quiz?, tristemente, yo ando jugando con Dios; quiz?, tristemente, yo me he fabricado un dios superficial que, por lo tanto, es simplemente un dios de corteza, un dios vac?o y no es un dios que llena. Es un dios que cuando lo quiero yo tener en mis manos, me doy cuenta de que no me deja nada.

Debemos convertir nuestro coraz?n a Dios, amoldando plenamente nuestro interior al modo en el cual ?l nos quiere llevar en nuestra vida. Y tambi?n tenemos que darnos cuenta de que las circunstancias a trav?s de las cuales Dios nuestro Se?or va moviendo las fichas de nuestra vida, no son negociables. Nuestra tarea es entender c?mo llega Dios a nuestra existencia, no c?mo me hubiera gustado a m? que llegase.

Si nuestra vida no es capaz de leer, en todo lo que es el cotidiano existir, lo que Se?or nos va ense?ando; si nuestra vida se empe?a en encajonar a Dios, y si no es capaz de romper en su interior con esa corteza de un dios hecho a mi imagen y semejanza, ?un dios de juguete?, Dios va a seguir escap?ndose, Dios va a continuar y?ndose de mi existencia.

Muchas veces nos preguntamos: ?Por qu? no tengo progreso espiritual? Sin embargo, ?qu? progreso puede venir, qu? alimento puede tener un alma que en su interior tiene un dios de corteza!

Insistamos en que nuestro coraz?n se convierta a Dios. Pero para esto es necesario tener que ser un coraz?n que se deja llevar plenamente por el Se?or, un coraz?n que es capaz de abrirse al modo en el cual Dios le va ense?ando, un coraz?n que es capaz de leer las circunstancias de su vida para poder ver por d?nde le quiere llevar el Se?or.

Dios no nos garantiza triunfos, no nos garantiza quitar las dificultades de la vida; los problemas de la existencia van a seguir uno detr?s de otro. Lo que Dios me garantiza es que en los problemas yo tenga un sentido trascendente.

Que el Se?or se convierta en mi gu?a, que ?l sea quien me marque el camino. Es Dios quien manda, es Dios quien se?ala, es Dios quien ilumina. Recordemos que cuando nosotros nos empe?amos una y otra vez en nuestros criterios, ?l se va a alejar de m?, porque habr? perdido la dimensi?n de qui?n es ?l, y de qui?n soy yo.

Que esta Cuaresma nos ayude a recuperar esta dimensi?n, por la cual es Dios el que marca, y yo el que leo su luz; es Dios quien gu?a en lo concreto de mi existencia, y soy yo quien crece espiritualmente dej?ndome llevar por ?l.


Publicado por mario.web @ 2:41
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