S?bado, 07 de mayo de 2011

S?bado cuarta semana de Cuaresma. Cristo es, por encima de todo, el Hijo de Dios, enviado al mundo para salvarnos.
Autor: P. Cipriano S?nchez LC | Fuente: Catholic.net
La liturgia de estos d?as nos va hablando de c?mo Jes?s se va encontrando cada vez m?s ante un juicio. Un juicio que ?l hace sobre el mundo y, al mismo tiempo, un juicio que el mundo hace sobre ?l. El juicio que el mundo hace sobre ?l se define en la fe, y por eso dir?: ?Si no creen que Yo soy?. Ese juicio, que se define en la fe, es el juicio del hombre que tiene que acabar por aceptar la presencia de Dios tal y como ?l la quiere poner en su vida, porque mientras el hombre no acepte esto, Jesucristo no podr? verdaderamente salvarlo.

Cristo es acusado, y por eso dir?: ?Cuando hayan levantado al Hijo del Hombre conocer?n lo que Yo soy?. Pero, al mismo tiempo es juez, y es ?l mismo el que realiza el veredicto definitivo sobre nuestro pecado.

El juicio que nosotros hacemos sobre Cristo se resume en la cruz. Dios env?a a su Hijo, y el mundo lo crucifica; Dios realiza la obra de la redenci?n a trav?s del juicio que el mundo hace de su Hijo, es decir de la cruz.

Esto es para nosotros un motivo de seria reflexi?n. El darnos cuenta de que nuestro juicio sobre Cristo es un juicio condenatorio, porque lo llevan a la cruz.

Nuestros pecados, nuestras debilidades, nuestras miserias, reconocidas o no, son las que juzgan a Cristo. Y lo juzgan haci?ndolo que tenga que ser levantado y muerto por nosotros. ?sa es nuestra palabra sobre Cristo; pero, al mismo tiempo, tenemos que ver cu?l es la palabra de Cristo sobre nosotros. Jes?s dir?: ?Cuando hayan levantado al Hijo del Hombre, entonces conocer?n que Yo soy?. Ese ?Yo soy?, no es simplemente un pronombre y un verbo, ?Yo soy? es el nombre de Dios. Cuando Cristo est? diciendo ?Yo soy?, est? diciendo Yo soy Dios.

La cruz es la que nos revela, en ese misterio tan profundo, la divinidad de nuestro Se?or Jesucristo, porque la cruz es el camino que Dios elige, que Dios busca, que Dios escoge para hacer que nuestro juicio sobre ?l de ser condena, se transforme en redenci?n. ?sa es la moneda con la que Dios regresa el comportamiento del hombre con su Hijo.

Hay situaciones en las que, por nuestros pecados y por nuestras debilidades, vivimos en la obscuridad y en la amargura. Parecer?a que la expulsi?n de la comuni?n con Dios, que produce todo pecado, ser?a la aut?ntica respuesta de Dios al hombre, y, sin embargo, no es as?. La aut?ntica respuesta de Dios al hombre es la redenci?n. Mientras que el hombre responde a Dios juzgando, condenando y crucificando a su Hijo, Dios responde al hombre con un juicio diferente: la redenci?n, el perd?n. Pero para eso nosotros necesitamos ponernos en manos de Dios nuestro Se?or.

Cristo constantemente nos est? diciendo que ?l es redentor porque es Hijo de Dios. Es decir, ?l es el redentor porque es igual al Padre. ?Yo soy?, no me ha dejado solo, yo hago siempre lo que a ?l le agrada. ?se es Cristo. Por eso es nuestro redentor. Cristo no es solamente alguien que se solidariza con nosotros, con nuestros pecados, con nuestras debilidades; Cristo es, por encima de todo, el Hijo de Dios, enviado al mundo para salvarnos.

Tenemos urgencia de descubrir esto para hacer de Cristo el primero. ?nico y fundamental punto de referencia; criterio, centro y modelo de toda nuestra vida cristiana, apost?lica, espiritual y familiar, para que verdaderamente ?l pueda redimir nuestra vida personal, para que ?l pueda redimir la vida conyugal de los esposos cristianos, para que ?l pueda redimir la vida familiar, para que ?l pueda redimir la vida social de los seglares cristianos, porque si Cristo no se convierte en punto de referencia, no podr? redimirnos.

Se acerca la Semana Santa, que son momentos en los que podr?amos quedarnos simplemente en una contemplaci?n sentimental de los misterios de la pasi?n, muerte y resurrecci?n de nuestro Se?or, cuando lo que est? sucediendo en la Semana Santa es que Cristo se convierte en el juez y Se?or de la historia, en el ?nico que puede vencer a lo que destruye a la historia, que es la muerte. Cristo, vencedor de la muerte, se convierte as? en el Se?or de toda la historia y de toda la humanidad; en juez de toda la historia de la humanidad, y lo hace a trav?s de la cruz, por lo que se transforma de condena en redenci?n.

Seamos capaces de ir cristianizando cada vez m?s nuestros criterios, de ir cristianizando cada vez m?s nuestros comportamientos y de ir haciendo de nuestro Se?or el punto de referencia de nuestra existencia. Que nuestra fe, nuestra adhesi?n, nuestro ponernos totalmente del lado de Cristo se conviertan en la garant?a de que nosotros no muramos en nuestros pecados, sino que hagamos de la condena que sobre ellos tendr?a que cernirse, redenci?n; y del castigo que sobre ellos tendr?a que caer en justicia, hagamos misericordia en nuestros corazones.


Publicado por mario.web @ 2:54
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios