S?bado, 07 de mayo de 2011
Publicamos el primer an?lisis realizado desde una perspectiva cat?lica sobre la organizaci?n "Constelaciones Familiares", fundada y dirigida por Bert Hellinger.
?
"Constelaciones familiares", una extra?a mezcla de psicoterapia y doctrinas hind?es
domingo 1 de marzo de 2009

El estudio ha sido realizado por Julio de la Vega-Hazas, sacerdote espa?ol del Opus Dei, doctor en Teolog?a y licenciado en Derecho, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), y autor del libro El complejo mundo de las sectas (Grafite, Bilbao, 2000). Puede visitarse el blog de RIES en http://info-ries.blogspot.com/.


Es una paradoja, pero lo cierto es que, para quienes estudiamos las sectas, la cuesti?n m?s inc?moda es la primera de todas:qu? es una secta.

Si se contrasta con la realidad, cualquier definici?n que se d? resulta inapropiada, pues siempre encontrar? grupos que no encajan con ella. El diccionario no ayuda demasiado. De las tres acepciones del t?rmino que recoge la ?ltima edici?n del Diccionario de la Real Academia Espa?ola, la ?ltima -"conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religi?n que el hablante considera falsa"- queda descartada para nuestro prop?sito: secta ser?a todo el mundo menos quienes comparten mi fe.

La segunda hace honor al origen de la palabra: "doctrina religiosa o ideol?gica que se diferencia e independiza de otra". Secta era, efectivamente, lo que se seccionaba, pero es evidente que con esto s?lo abarcamos una parte de nuestro objeto de estudio. Queda la primera: "conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideol?gica". Pero es demasiado gen?rica, y en la pr?ctica se podr?a aplicar a cualquiera: todos, hasta los m?s esc?pticos, est?n de un modo u otro adheridos a una parcialidad religiosa o ideol?gica. Se entiende bien as? lo resbaladizo del concepto, y el que nos sintamos mucho m?s a gusto describiendo tal o cual grupo que intentando dar un concepto de secta.

M?s claro es el hecho de que el estudio de las sectas se mueve en el terreno de lo religioso; o, si se prefiere as?, lo religioso o cuasi-religioso. Lo ideol?gico podr? dar muestras de un comportamiento sectario -lo da muchas veces-, pero este calificativo va mucho m?s all? que el de adjetivar sectas. Es otro terreno de estudio. De todas formas, en ocasiones sigue siendo dif?cil la catalogaci?n; o sea, discernir si una entidad es de car?cter religioso o no. Cuando se aplican esquemas preconcebidos, esto da lugar a paradojas. Con frecuencia se tiene la idea de que una secta no es m?s que la tapadera de un negocio a costa de unos incautos. Pero pueden verse hoy algunos montajes que se presentan con una cara comercial y un cierto tufillo de fondo religioso, y lo curioso es que son estigmatizados si se les aplica la etiqueta de secta, mientras que si no se ve m?s que un negocio son considerados como algo moderno y digno de consideraci?n. Esto sucede con frecuencia si nos adentramos en el territorio de influencia de la mentalidad New Age. A caballo entre lo ideol?gico y lo religioso, si se considera lo primero es un exponente de modernidad; si es lo segundo, resulta que es una deleznable secta.

Este es el resbaladizo terreno en el que hay que adentrarse si se quiere clarificar qu? es una organizaci?n llamada "Constelaciones Familiares" (en adelante CF). Se presenta como un m?todo de psicoterapia familiar que se desarrolla en sesiones tanto grupales como individuales. Todo en ella gira en torno a una persona, la de su creador y actual l?der: Bert Hellinger. Entender al creador es la mejor manera de poder hacerse una idea precisa de la criatura, algo que de antemano podemos decir que no es sencillo.

Bert Hellinger naci? en 1925 en el seno de una familia cat?lica tradicional alemana. La fe de su familia evit? que el joven Bert fuera seducido por la ideolog?a nazi, al contrario que muchos de sus coet?neos. Soldado desde 1942, parece que siendo prisionero de guerra en B?lgica madur? su vocaci?n religiosa. Tras sus preceptivos estudios, fue ordenado sacerdote y enviado como misionero a Sud?frica entre los zul?s, donde despleg? una gran actividad. Su crisis hay que situarla a finales de los 60, y en ella parece que fue decisiva su asistencia a un cursillo ecum?nico organizado por unos anglicanos. ?stos tra?an una especie de fenomenolog?a empirista aplicada para reconciliar contrarios, y dejaron una profunda huella en Hellinger. Todas sus semblanzas coinciden en decir que en 1970 abandon? el sacerdocio. Hubiera sido m?s exacto o m?s completo decir que abandon? su fe, movido por unas personas que tambi?n carec?an de ella. Influy? tambi?n esa marcada reacci?n alemana de postguerra que recelaba de todo lo que sonara a obediencia incondicional y adhesi?n sin fisuras a unas ideas.

Con 45 a?os vuelve a Alemania. Trae consigo esa mentalidad fenomenol?gica, una profunda impresi?n del contraste entre la fuerte cohesi?n familiar africana y la situaci?n europea, y el deseo de seguir resolviendo problemas humanos. All? decide buscar en la psiquiatr?a lo que piensa no haber encontrado en la religi?n. Se traslada a Viena; all? estudia psicoan?lisis y se casa con Herta, su primera esposa. No parece que quedara del todo satisfecho con la escuela vienesa que ten?a a Freud como principal figura, pues en 1973 se traslada al pa?s que se hab?a convertido en la nueva vanguardia de la psiquiatr?a: Estados Unidos. All? se interesa por las nuevas tendencias centradas en aspectos relacionales, que van a influir en sus propuestas.

De entre las varias corrientes que le influyeron, destacan dos. La primera es el llamado An?lisis Transaccional, creado por Eric Berne. Se trata de un derivado del psicoan?lisis, seg?n el cual cualquier conducta disfuncional tiene su origen en decisiones autolimitadoras tomadas en la infancia a ra?z de los mensajes transmitidos por los padres. El individuo crea de este modo lo que Berne llamaba el "gui?n vital", y la obvia tarea del psicoanalista es aflorarlo y modificarlo para extirpar las disfunciones. Hellinger acepta este origen familiar, pero lo atribuye a traumas familiares -no necesariamente de los padres- que pasan a formar parte del inconsciente colectivo familiar.

La segunda corriente es la Terapia Gestalt, creada por el matrimonio Fritz y Laura Perls. Es un m?todo que lleva la fenomenolog?a a la psicoterapia. Viene a decir que los elementos b?sicos que determinan el estado de una persona son la situaci?n presente y los nudos de relaciones. La tarea del terapeuta es ayudar a que el cliente (aqu? se prefiere a "paciente") tome conciencia de su verdadera realidad en funci?n de esos elementos, y la acepte. S?lo as? podr? ?ste afrontar y superar sus problemas, liberarse de bloqueos -por ejemplo, los producidos por trasladar la responsabilidad de sus actos a sujetos colectivos-, asumir de modo satisfactorio su propia personalidad y eventualmente cambiar lo que necesite ser cambiado. Hellinger se vio atra?do por el m?todo de esta psiquiatr?a fenomenol?gica, aunque resultaba para su gusto demasiado individualista.

Con estas influencias y alguna m?s, como la de Arthur Janov -sus ideas son el prototipo de sistema que atribuye al trauma infantil todo trastorno ps?quico-, Hellinger volvi? a Alemania. Pero no le debi? parecer que su formaci?n era completa, pues pocos a?os despu?s, en 1979, vuelve a Estados Unidos para enriquecer sus conocimientos. Estudia all? varios sistemas de terapias familiares y alguna otra cosa como la hipnoterapia, una terapia que, como su nombre mismo se?ala, est? basada en la hipnosis. Si los a?os 80 son para Hellinger los de la culminaci?n de su formaci?n y de inicio de la pr?ctica, los 90 ser?n los de su triunfo. Public? varios libros que tuvieron muy buena aceptaci?n en el mundo acad?mico, y se hizo un nombre en ese mundo. En 2000 crea el Hellinger Institute.

En su m?todo, la Terapia Sist?mica Familiar, ya aparec?a la expresi?n "constelaciones familiares". B?sicamente sus elementos ya han sido delineados: la armon?a familiar se rompe con acontecimientos traum?ticos que se incorporan a una especie de inconsciente colectivo familiar y repercuten en sus miembros, incluso cuando ya han transcurrido varias generaciones. En sesiones preferentemente colectivas con familiares, se trata de hacer aflorar todas los hechos generadores de ruptura, asumirlos y recomponer la armon?a familiar necesaria para la salud ps?quica personal, de forma que el entorno familiar vuelva a ser una verdadera "constelaci?n" arm?nica, a semejanza de las estelares.

Hasta aqu?, lo que encontramos no tiene mucho que ver con el mundo de las sectas. Se trata de una escuela m?s de psicoterapia, todo lo discutible que se quiera, pero no muy diferente a otras. Es sabido que el mundo de la psicoterapia no es inmune a influencias de religiones orientales, particularmente del budismo, pero Hellinger no parec?a acusarlas demasiado. Personalmente se declaraba seguidor de Heidegger, algo bastante l?gico si se piensa que el fil?sofo alem?n tradujo la fenomenolog?a a metaf?sica. Pero el ate?smo de Heidegger es inherente a su sistema de pensamiento. Con Heidegger no hay cabida para religi?n alguna.

Sin embargo, algo ha alterado toda esta trayectoria. Si se abre la p?gina web de CF se encuentra una descripci?n general de un m?todo psicol?gico de terapia sin m?s connotaciones. Pero al margen, aparece una breve cita firmada por "Osho". ?ste no es ning?n psiquiatra, sino el gur? hind? Bhagwan Shri Rajneesh (como siempre en estos casos, es un nombre adoptado- las dos primeras palabras significan "se?or bendito"-: el verdadero es Chandra Mohan Jain). Es un pseud?nimo casi p?stumo, pues lo asumi? al final de sus d?as -falleci? en 1990-, y utilizado debido sobre todo a que el nombre de Rajneesh se manch? mucho en vida, particularmente en Estados Unidos, de donde fue expulsado en 1985. Su mensaje era el tradicional del ramo -meditaci?n, yoga, supresi?n de la sensibilidad, pante?smo de fondo-, pero eso contrastaba con la permisividad sexual que predicaba, el lujo con que viv?a -sus 93 Rolls-Royces fueron todo un s?mbolo- y otros aspectos oscuros. Sin embargo, tras su muerte y lavado de cara, su organizaci?n ha prosperado en la India. Hoy quedan m?s sus ideas -bajo su nuevo nombre- que su ejemplo. Entre ellas, una que le diferencia de otros gur?s: insiste en la terapia e incluye sesiones terap?uticas de grupo. Hay alguna raz?n m?s que puede explicar por qu?, entre tanto maestro oriental, el elegido ha sido Osho-Rajneesh: se situaba m?s cerca del budismo que la mayor?a de los gur?s indios; hab?a tenido contactos con destacados exponentes New Age como el llamado Movimiento de Potencial Humano; inclu?a alg?n elemento cercano al psicoan?lisis, como sostener que hab?a que liberar la mente de represiones procedentes del pasado; e incorporaba psicoterapia occidental como preparaci?n para la meditaci?n.

Hellinger nunca conoci? personalmente a Rajneesh. No se puede saber a ciencia cierta y con exactitud los pasos que le acercan al difunto gur?. Pero los indicios apuntan a que la historia empieza con el apogeo de la carrera de Hellinger, en los 90. A la vez que se extiende su fama, comienza un distanciamiento con el mundo acad?mico. Introduce un m?todo simplificado, e incorpora nociones en principio extra?as a su m?todo y las ra?ces del mismo, como la identificaci?n de esa especie de insconsciente colectivo familiar que manejaba con un et?reo esp?ritu o alma colectiva, o el paso de lo "sist?mico" del m?todo a la sustancia al hablar de "energ?a sist?mica". Cuando empiezan las cr?ticas de que no apoya sus modificaciones con ning?n tipo de validaci?n emp?rica, Hellinger se enroca y se vuelve hura?o. ..Comienzan poco a poco a hacerse expl?citas algunas ideas del gur? indio, como el que una de las claves para identificar y resolver problemas es reflotar el ni?o que todos llevamos dentro. Desde hace unos a?os afirma que su m?todo conduce a "movimientos del esp?ritu" o "del alma": tanto la noci?n misma como el hecho de reconocer que no sabe c?mo funciona y que lo incorpora por la vivencia de experiencias subjetivas, lo alejan casi definitivamente del mundo de la psiquiatr?a. Desde instancias profesionales comienzan las declaraciones calificando su m?todo de no contrastado y no fiable, y hasta una criatura suya como el International Systemic Constallations Association termina por desmarcarse de ?l. En sus declaraciones m?s recientes ya a?ade "espirituales" a "constelaciones familiares", y se refiere a Dios, s?lo que identificado con una fuerza c?smica al modo oriental y no al Dios personal de las religiones monote?stas.

?Cu?l es la causa de este cambio? Permanece en la mente de Hellinger, pero no es el ?nico caso. Precisamente en los 90, otro alem?n, Eugen Drewermann, se pon?a de moda con sus cr?ticas a la Iglesia cat?lica desde el psicoan?lisis; tambi?n jugaba con el inconsciente colectivo, al que atribu?a la vocaci?n. Ten?a en com?n con Hellinger el sacerdocio cat?lico y los estudios de psiquiatr?a, s?lo que no quiso abandonar la Iglesia hasta hace poco. Tambi?n ?l se refugi? en una autodenominada "m?stica de la naturaleza" con elementos orientales. En el fondo, lo que ocurre es que no quedan muchos m?s refugios cuando uno abandona toda creencia tachada de dogm?tica, y trabaja s?lo con m?todos. Queda un vac?o de algo que d? sentido a todo, y de una u otra manera se busca. Es posible tambi?n que influyera en este giro su segunda esposa, Marie Sophie. En cualquier caso, empieza en esta ?poca a figurar junto a ?l tambi?n en el terreno profesional.

Hasta aqu?, podr?a pensarse que se trata de un psiquiatra que se ha empapado de ideas hind?es a trav?s de uno de sus exponentes m?s c?lebres. Pero no acaba aqu? todo. En realidad, la organizaci?n de Osho -mucho m?s pujante hoy que cuando viv?a el gur?- est? fagocitando la obra de Hellinger. Las CF de nuevo cu?o que promocionaba ?ste empezaron a poblarse de expertos que hab?an pasado por la autodenominada "multiversidad" del Osho Institute en Puna (India). Parece que la figura m?s determinante en esta invasi?n ha sido el alem?n Svagito Liebermann, que se incorpor? a CF en 1995. En un primer momento, reclut? a varias personas que, como ?l, ten?an una licenciatura en psicoterapia o psicolog?a. Pero no se trataba de psiquiatras simpatizantes de Osho, sino de gente de Osho con una licenciatura europea (Liebermann hab?a conocido a Rajneesh en vida, en 1981). Es ilustrativo el caso de quien es la principal figura que trabaja en Espa?a: es una balc?nica de nombre Nadia Sasumic Kalebic, pero se hace llamar Vedanta Suravi; no es s?lo la adopci?n de un nombre indio, sino que la traducci?n del mismo, "sol de los vedas" -las escrituras sagradas del hinduismo-, ya habla por s? sola. Y, si la primera generaci?n de expertos ten?an una licenciatura civil reconocida, la siguiente, que est? apareciendo ahora, no parece tan exigente al respecto: les basta con "graduarse" en la Fundaci?n Osho.

Bert Hellinger cumple en 2009 ochenta y cuatro a?os. Sigue figurando como el impulsor y cabeza de CF, pero previsiblemente no podr? seguir al frente por mucho tiempo. Conforme declina, sus ac?litos empiezan a desvelar sus intenciones. As?, en su propaganda ya empiezan a aparecer sellos con la inscripci?n "Osho Family Constellations", y Liebermann ya no se recata de decir que contemplan CF como un primer paso, pre?mbulo de la meditaci?n. CF est? as? dando sus ?ltimos pasos para integrarse en la organizaci?n de Osho, y convertirse en un elemento de captaci?n de clientela para la misma. Por supuesto, seguir? apareciendo Bert Hellinger -con fotos antiguas-, pero como figura decorativa que da un tinte de seriedad, y nada m?s.

Si, a la vista de la realidad, se pregunta si CF es una secta, la mejor respuesta es que, m?s que una secta, se trata de una instituci?n que en origen es un m?todo terap?utico especializado, y actualmente est? en proceso avanzado de convertirse en una sucursal de una secta hind?. Ahora bien, esta distinci?n no significa que haya necesariamente que cargar los males en el lado de la secta, y dar por buena cualquier psicolog?a. De hecho, puede ser tan da?ina para la persona un m?todo psicol?gico o psicoterap?utico como lo pueda ser una secta. Y no siempre son realidades inconexas. Puede penetrar la doctrina de un grupo sectario en un m?todo psicol?gico como aqu?, pero tambi?n puede influir una psicolog?a desenfocada en adhesiones a sectas. Un caso bastante claro al respecto es el del propio Bert Hellinger. Lo que los anglicanos aplicaron en ?l fue un m?todo psicol?gico fenomenol?gico no muy distinto de la Terapia Gestalt. El resultado fue un vac?o interior que dej? el camino libre para que al final se adhiriera a las doctrinas de un personaje que hab?a dado muestras m?s que sobradas de carecer de equilibrio ps?quico. Y en cuanto a la segunda corriente mencionada, el An?lisis Transaccional, tenemos asimismo un buen ejemplo de lo que puede dar de s? la supresi?n de toda autolimitaci?n con origen en los padres -o sea, cualquier educaci?n-, con la figura de un hombre que se cri? lejos de sus padres con unos abuelos permisivos que no le pon?an traba alguna, y cre? as? su propio "gui?n vital": Chandra Mohan Jain, tambi?n conocido como Rajneesh, tambi?n conocido como Osho.

En el caso concreto de CF, el objetivo en principio es m?s limitado: recomponer armon?as familiares. B?sicamente consiste en una especie de juego de rol en donde los participantes asumen un papel familiar unos respecto a otros (que no suelen tener). Con el di?logo afloran los problemas -sucesos traum?ticos, enemistades, carencias o lo que sea-, lo cual hace que, con el clima adecuado, se vayan situando las personas subjetivamente en un entorno familiar saneado, con la consiguiente adquisici?n o recuperaci?n de la felicidad perdida. En la explicaci?n del hecho es donde hay que situar las divergencias o, seg?n se mire, el punto de contacto entre la psicolog?a y la religi?n oriental. Para unos es una t?cnica que permite actuar al inconsciente colectivo; para otros, es el esp?ritu o energ?a familiar la que act?a; una tercera posici?n, ecl?ctica, identifica los dos agentes. A la hora de la verdad, tampoco importa mucho, pues, aparte de que el resultado sea el mismo, ninguna tiene fundamento. Los dos posibles elementos requieren una especie de mente, esp?ritu o entidad colectiva que no se sabe de d?nde puede salir ni c?mo puede operar. La psiquiatr?a actual hace tiempo que ha desechado la noci?n de inconsciente colectivo, creada por el disc?pulo de Freud Karl Jung. En cuanto a una especie de alma colectiva, la evidencia misma de la individualidad de la persona la rechaza, por mucho que se quiera hacer derivar de misteriosas percepciones del esp?ritu c?smico.

En contra de esto, se podr?n alegar todo tipo de testimonios de que el sistema ha funcionado. Y, en cierto modo, puede que en alg?n caso haya dado resultados positivos. La causa es que en psicoterapia, a diferencia de otras ramas de la medicina, el placebo en ocasiones tiene efectos curativos. El mismo Freud constat? alg?n resultado positivo al aplicar su psicoan?lisis. L?gicamente, lo atribuy? a su m?todo terap?utico. Ahora se sabe que el verdadero motivo es otro, por lo dem?s muy acorde con el sentido com?n. El simple hecho de buscar ayuda y de contar todo lo que uno lleva dentro contribuye a la salud mental en m?s de un caso. M?s que probablemente la aplicaci?n espec?fica del psicoan?lisis de Freud fue un estorbo -y serio- a su propia pretensi?n. El motivo, en ?ltima instancia, es que el m?todo no procede de una mec?nica, sino de una antropolog?a, de una visi?n de hombre. Y la de Freud era desastrosa: un animal movido en ?ltima instancia por las tendencias sexuales, al servicio de las cuales est? incluso la personalidad (si podemos traducir as? el ego freudiano). Seguir por ese camino significa polarizar la vida en el sexo, con lo que se ponen en bandeja los trastornos obsesivos y se abre la puerta a otros no menos destructivos de la personalidad.

Hellinger, al parecer, vivi? una ?poca de aprendizaje profesional que le sumergi? en un mundo emp?rico de sistemas. Cuando delimit? el suyo, surgieron las preguntas sobre las causas de todo. Necesitaba una antropolog?a, y no parec?a muy dispuesto a retomar la que en su d?a hab?a abandonado. Ah? encontr? a Osho. Unas cuantas de las cosas que sosten?a (algunas aprendidas a su vez de fuentes occidentales) encajaban bien con el mundillo de ra?z psicoanal?tica en el que hasta entonces se desenvolv?a: papel del inconsciente, superaci?n de experiencias traum?ticas represivas, aceptaci?n del yo, el entorno social -y particularmente familiar- en la configuraci?n de la personalidad. Con otros elementos, tambi?n es cierto, como el cl?sico tema hind? de disolver el yo en el esp?ritu c?smico, no hab?a esa sinton?a. En realidad, hab?a alguna cosa poco compatible con la terapia sist?mica, como -adem?s de lo anterior y en contradicci?n con ello- esa especie de individualismo extra?o como meta que propugnaba llegar a un estado en el que uno est? por encima de toda instituci?n, incluida la familiar. Pero el caso es que adopt? sus ideas, y ?stas han acabado por disolver poco a poco su sistema, y en cierto modo a ?l mismo.

Con todos estos elementos, se puede tener una cierta idea del efecto que pueden tener las sesiones de CF. En primer lugar, hay que ver la naturaleza del problema. No es lo mismo acudir con un problema m?s bien superficial que con uno de m?s calado. Si se trata, pongamos por caso, de que a uno le desquicia su suegra, puede que d? cierto resultado; pero si lo da, es porque enfrentarse con esa situaci?n y tratar de comprender a la otra parte -representada en alguien- ayuda a resolver ese tipo de situaciones, no porque act?e una vaga energ?a c?smica familiar. Si quien acude est? afectado por un trastorno -que siempre trastorna asimismo la vida familiar-, puede deducirse f?cilmente que, en el mejor de los casos, saldr? igual de mal que ha llegado: es impensable que un "tratamiento" de este estilo remedie un trastorno bipolar o una esquizofrenia paranoide.

Si son problemas derivados de conductas inmorales -bien por ser su autor, bien por ser su v?ctima-, las doctrinas de Osho resultar?n contraproducentes. El infantilismo -eso s?, de persona inteligente- que mostr? en su vida se traslad? a su ense?anza, de forma que el cliente encontrar? una invitaci?n a trivializar la cuesti?n de un modo u otro. Y las heridas que causa la inmoralidad no se cierran suprimiendo la moral, por mucho que se disfrace de m?todo terap?utico revolucionario. Tampoco se cierran mostrando una nueva perspectiva de armon?a c?smica en la que el mal ocupa un lugar, de forma que forme parte de una nueva experiencia liberadora. Y ese es el tipo de cosas que se deben esperar de gente que se ha formado en la Osho International Foundation.

Hoy en d?a el mercado de terapias de grupo est? muy surtido de todo tipo de montajes. Los hay para desengancharse de vicios -alcohol, drogas, etc.-, para superar defectos de car?cter, para rehabilitarse, para arreglar problemas matrimoniales y familiares. Los hay llevados por aficionados, y por profesionales -y en cualquier estado intermedio entre los dos-. Los hay de esp?ritu cristiano, de inspiraci?n en un naturalismo tipo New Age, de aplicaci?n de todo tipo de teor?as psicol?gicas. Tambi?n los hay de sectas, o, como en este caso, aprovechados por uno de estos grupos. Algunos ayudan de verdad, otros seg?n a qui?n, en muchos casos venden humo, algunos son claramente prejudiciales -aparte del perjuicio que supone el alejar de lo verdaderamente eficaz-. Algunos tienen un fundamento ?nico, otros mezclan cosas de diversa procedencia, como sucede aqu?. Es indudable que, ante tanto reclamo, es necesario informarse bien, no ya para apuntarse, sino tambi?n para poder hacerse una idea y valorar bien. Lo m?s decisivo es la antropolog?a que subyace en cada m?todo propuesto. En ese sentido, poco importa, por ejemplo, que el "maestro" inspirador de la t?cnica sea Freud o sea Rajneesh. Pero, si se observa la etiqueta de una secta en la propaganda de cualquier actividad de este tipo, o si remite de un modo u otro a uno de esos grupos religiosos, lo que hay que hacer, y eso es mucho m?s f?cil, es ir directamente a la informaci?n disponible sobre la secta. El resto es pura imagen de marketing.

Publicado por mario.web @ 8:30
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios