S?bado, 07 de mayo de 2011
Todo el mensaje del New Age se reviste de un optimismo desbordante y resalta lo positivo, lo f?cil y lo inmediato de la transformaci?n que propone
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El "New Age" y la falsa esperanza
Introducci?n

Si el nuevo milenio trae consigo un acentuado anhelo de rotura con los profundos males que afligen al mundo, puede tambi?n propiciar la difusi?n de falsa esperanzas y promesas ilusorias. En nuestros d?as se ha suscitado por en?sima vez el esp?ritu del milenarismo, es decir, la anticipaci?n de una nueva era inminente, de un cambio radical e instant?neo que pondr? fin al presente estado de cosas.

Quiz? la expresi?n humanamente m?s atractiva pero, a la vez, m?s ambigua y cuestionable de esta tendencia milenarista es lo que se llama com?nmente el movimiento del New Age. Al contrario de lo que las sectas de corte adventista prev?n para el fin del milenio (un desenlace catastr?fico cuyos sobrevivientes ser?n exclusivamente miembros de su propio grupo), el New Age pregona una edad de oro para toda la humanidad. El New Age es la creencia en el inicio de un mundo cualitativamente diverso y mejor que ?ste. Este paso evolutivo traer? consigo una iluminaci?n de la conciencia de los hombres. Desvanecer? nuestra percepci?n fragmentada de la realidad y, supuestamente, veremos el universo entero como es: un todo vivo y ?nico del cual nosotros mismos no somos m?s que una parte.

Todo el mensaje del New Age se reviste de un optimismo desbordante y resalta lo positivo, lo f?cil y lo inmediato de la transformaci?n que propone. No es de maravillarnos, por tanto, que precisamente en estos a?os, su difusi?n a nuestro alrededor haya sido tan amplia. Por todas partes observamos que las librer?as, las tiendas, los cursos y talleres, los retiros espirituales, las pel?culas y los programas de televisi?n que promueven los contenidos y valores del New Age se multiplican. Sus ideas, sus campa?as de concientizaci?n y su espiritualidad aparecen en los salones escolares de nuestros ni?os e inclusive en la predicaci?n y ense?anza religiosa de instituciones cat?licas con creciente frecuencia. Respecto a esto, el Papa Juan Pablo II advirti? claramente a un grupo de obispos hace poco:

"Las ideas del New Age a veces se abren camino en la predicaci?n, la catequesis, los congresos y los retiros, y as? llegan a influir incluso en los cat?licos practicantes que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia"> (3).



La r?pida difusi?n del ?New Age?

No es s?lo la cercan?a del fin de siglo que estimula este inter?s generalizado en el New Age. Entre otros muchos podemos se?alar cuatro factores que han facilitado su r?pida expansi?n:


El r?pido proceso de globalizaci?n en todos los campos de actuar humano

Apoyado por los asombrosos sistemas de inform?tica y comunicaci?n, el hombre tiene contacto inmediato con ideas y estilos de vida antes desconocidos. Los contactos y las opciones se multiplican casi al infinito. Las certezas y los valores de la propia cultura corren el riesgo de relativizarse si esta nueva apertura no va acompa?ada de un discernimiento bien fundado en la fe y en el rigor l?gico.


La agresiva comercializaci?n de todos los aspectos de la vida humana

El poder de la mass media de crear la moda y de imponer estilos de vida hace muy vulnerables al hogar y a la sociedad, tradicionalmente fundados en principios humanos y espirituales arraigados en el cristianismo. Todo se cuantifica; se valoran las cosas en funci?n de su utilidad: cuanto m?s inmediato el resultado, m?s rentable el sistema, etc. Esta actitud ha invadido el campo del alma humana dando como fruto un supermercado de religiones y de alternativas espirituales, sin mucha preocupaci?n por su veracidad o coherencia intr?nseca.(4)


El destierro de la fe del horizonte del saber humano

Casi tres siglos dominados por diversas formas de racionalismo filos?fico, la exaltaci?n de las ciencias emp?ricas y la difusi?n de la mentalidad positivista han logrado relegar la fe y la teolog?a al campo del sentimiento o, en el mejor de los casos, de la opini?n personal. Lo real, lo objetivo y cient?fico ser?a lo que se produce en laboratorio o lo que se puede medir con gr?ficas y estad?sticas. La religi?n termina siendo cuesti?n de preferencia subjetiva sin ning?n lazo esencial con la verdad. Estando as? las cosas, todas las religiones y todos los caminos espirituales resultan iguales..., es decir, igualmente irracionales e irrelevantes.


La insaciable sed de ser humano de una trascendencia que d? sentido a su vida


Como reacci?n contra todo lo anterior, a lo largo de los ?ltimos treinta a?os, el mundo entero se ha sacudido por una b?squeda de experiencia espiritual sin precedente. Tanto los pueblos que sufrieron largos a?os el socialismo materialista como las naciones libres, cautivas de un bienestar ego?sta, han visto resurgir la eterna tendencia del alma humana hacia la trascendencia. Pero por la confusi?n doctrinal y moral de nuestra ?poca y el desencanto cada vez mayor ante las formas religiosas tradicionales, el fruto m?s inmediato del nuevo despertar religioso ha sido la proliferaci?n de las sectas, la fuga a los cultos naturalistas y m?gicos, la popularidad de la espiritualidad oriental y el refugio en la religiosidad individual y personalista.


Las creencias del "New Age"


Contra este fondo se alza la sombra del New Age. No es una secta, ni una religi?n. No es una organizaci?n ?nica, ni sigue lineamentos un?nimes y universales. No es ni ciencia ni filosof?a, aunque se encubre con argumentos pseudo-cient?ficos y discursos confusos que combinan ideas filos?ficas y teol?gicas de cierta originalidad.

A veces se habla del New Age como un movimiento para se?alar su naturaleza de red o network de muchos individuos y grupos que coinciden en una cierta visi?n del mundo y una aspiraci?n com?n de cambiarlo. Lo que les une no es una estructura organizativa ni un c?digo de doctrinas bien definidas, sino una misma mentalidad y una comunicaci?n muy fluida. En este sentido podemos hablar de ciertas creencias b?sicas compartidas en mayor o menor medida por los integrantes del New Age. As? llegaremos a describir un fen?meno tan vasto y escurridizo que no permite una definici?n sint?tica.


El ecologismo


La ecolog?a se ha colocado a la vanguardia de la opini?n p?blica y como causa preferida de las altas esferas pol?ticas, cient?ficas y econ?micas. El despertar de la conciencia p?blica frente a los graves abusos que amenazan la vida del planeta y las campa?as para lograr un clima de cooperaci?n responsable entre naciones ricas y pobres son un bien necesario y urgente. La conservaci?n y el respeto a nuestro biosistema son responsabilidad de todos (5).

Sin embargo, el New Age ha desarrollado su propia visi?n de la relaci?n entre el hombre y el planeta, a la que a veces se refiere como la ecolog?a profunda. Se niega la diferencia de fondo entre la existencia humana y la no-humana. Se habla de una igualdad bioc?ntrica por la cual una monta?a, una flor o una tortuga tendr?an el mismo derecho a la propia realizaci?n que un hombre. Se considera que el cosmos est? animado por un esp?ritu ?nico o guiado por una conciencia universal de la que el hombre es meramente otro participante m?s. Se fomenta el culto religioso a la naturaleza o a la madre-tierra como si fuera una realidad divina. Se llega a tachar al hombre de intruso y se le considera una maldici?n para el cosmos y, en el seno del movimiento radical "verde", se presiona para lograr de los gobiernos una legislaci?n que disminuya la poblaci?n humana y limite el desarrollo tecnol?gico para sanar el planeta.


El pante?smo


Del ecologismo exagerado nace una especie de espiritualidad planetaria que quiere "animar" toda la realidad c?smica o dotar a la creaci?n de una fuerza m?gica. Se pierde la noci?n de un Dios personal, realmente distinto y superior al mundo creado, en favor de una fuerza divina impersonal que es todo y que est? en todo. Este regreso al pante?smo naturalista, que result? definitivamente superado por el evento de la revelaci?n cristiana, encuentra un apoyo en muchos nuevos movimientos religiosos de origen oriental y en un regreso a las religiones paganas. Por eso, el New Age frecuentemente pinta un cuadro rom?ntico y poco realista de los cultos precristianos y del misticismo oriental como si fueran ?stos "m?s naturales" para el hombre o "m?s en consonacia con el esp?ritu c?smico".


El Gnosticismo


La tendencia a exaltar la raz?n humana y a atribuirle poderes extraordinarios no es nada nuevo en la historia humana. En el campo religioso se manifiesta como el gnosticismo y fue una de las primeras amenazas a la pureza de la fe cristiana. Surgido pocos a?os despu?s de la muerte de Cristo por el encuentro del cristianismo con el ambiente de la filosof?a hel?nica, el gnosticismo dec?a ver en la Sagrada Escritura un mensaje escondido que s?lo ciertas mentes iluminadas podr?an descifrar. Los gn?sticos en general apelan a una sabidur?a superior que ser?a la verdadera religi?n y punto de convergencia de todos los caminos espirituales y m?sticos.

La desviaci?n del gnosticismo, presente en todas las grandes tradiciones religiosas, ha sobrevivido y se ha diversificado encontrando en el New Age un campo de acci?n privilegiado. La Sociedad Teos?fica fundada por Helena Blavatsky a finales del siglo pasado y sus derivaciones u organizaciones afines (la Antroposof?a, la Gran Fraternidad Universal, las Ordenes de los Rosacruces, la Iglesia Universal y Triunfante, la corriente de la Metaf?sica representada en M?xico por autores como Connie M?ndez, la Actividad Religiosa "Yo soy", la Nueva Acr?polis y muchas otras) son los precursores ideol?gicos del New Age y actualmente son sus dedicados promotores. Los s?mbolos, las ceremonias y los grados inici?ticos de la masoner?a y de las organizaciones paramas?nicas tambi?n revelan una estrecha asociaci?n de fondo con la gnosis.

Si el gnosticismo quiere abrir la puerta a un intelecto superior, el esoterismo y el ocultismo prometen el pasaje a un actuar sobrehumano. Estas dos corrientes, hermanas del gnosticismo, pretenden por caminos diversos potenciar la voluntad humana echando mano a supuestas fuerzas c?smicas secretas. A trav?s de mil t?cnicas antiguas y nuevas se abrir?a contacto con los ?ngeles, con gu?as espirituales desencarnados, con supuestas "vidas anteriores" seg?n el mito de la reencarnaci?n, etc. No son pocas las personas y las organizaciones que ofrecen servicios de adivinaci?n y de hor?scopo, de hipnosis, de magia, de channelling (m?dium), de proyecci?n astral y otras actividades igualmente absurdas, provocando un da?o duradero a sus clientes que son, las m?s de las veces, personas vulnerables y desorientadas. En resumidas cuentas, el New Age comercializa lo irracional y lo nocivo para el alma humana y lo vende garantizando la transformaci?n del consumidor.


La pseudo-ciencia

Los promotores del New Age se afanan por comprobar sus ideas y sus t?cnicas cient?ficamente. Abusan de las observaciones de la f?sica subat?mica para sacar aplicaciones a la vida espiritual del hombre. As?, por ejemplo, se empe?an en borrar la frontera entre materia y esp?ritu, entre vida biol?gica y conciencia humana, afirmando que todo, a fin de cuentas, no es m?s que energ?a irradiada por el mismo cosmos.

La astrolog?a, la ufolog?a (la investigaci?n sobre los ovni) se considerar?an "ciencias" lo mismo que la f?sica o la qu?mica. Pero los verdaderos expertos cient?ficos se distancian del New Age y generalmente deploran sus conclusiones infundadas.

Pocos campos se han visto tan susceptibles a la manipulaci?n del New Age como la psicolog?a y la biolog?a. A partir de las investigaciones del padre del psicoan?lisis, Sigmund Freud (1856-1939), y las teor?as del "inconsciente colectivo" y de los arquetipos de su disc?pulo Carl Gustav Jung (1875-1961), ha habido una sucesi?n muy variada de corrientes en la psicolog?a, que se relacionan en mayor o menor grado con las ideas y las terapias del New Age. En particular, la as? llamada psicolog?a transpersonal, fundada por el psic?logo italiano Roberto Assagioli (1888-1974), pretende ir m?s all? de la experiencia ps?quica del individuo en b?squeda de una conciencia colectiva superior que ser?a la puerta al descubrimiento de un "principio divino" que yace en el fondo de todo ser humano. De ah? nacen una multitud de t?cnicas t?picas del New Age : el biofeedback, la hipnosis, el rebirthing, la terapia Gestalt y la provocaci?n de estados alterados de conciencia, inclusive con el uso de drogas alucin?genas.

Al mismo tiempo, han surgido una serie de terapias alternativas como fruto de una visi?n m?s integrada de las facetas biol?gicas, psicol?gicas y espirituales del hombre y, tambi?n, como reacci?n contra la mentalidad positivista que a veces caracteriza la pr?ctica de la medicina. Frecuentes son las exageraciones y los abusos del New Age en el campo de la medicina hol?stica ,que basa sus m?todos de sanaci?n en la interrelaci?n entre cuerpo, mente y esp?ritu. As?, por ejemplo, se da la cromoterapia o la sanaci?n a trav?s de los colores; la curaci?n a trav?s de las "auras" o campos energ?ticos que nos rodean; y el Reiki que promete recuperar el equilibrio de la energ?a personal por la aplicaci?n de la energ?a universal a trav?s de la imposici?n de manos a diversas partes del cuerpo.

Hay programas de potencial humano de dudoso fundamento cient?fico, como la Dian?tica, el M?todo de Control Mental Silva, la Meditaci?n Trascendental y otros, que producen una cantidad inveros?mil de gr?ficos y reportes que supuestamente certifican la solidez de sus afirmaciones. Un lenguaje pseudo-cient?fico permea sus libros y discursos para crear la impresi?n de ser un procedimiento ampliamente comprobado. Puede ser que algunos de sus clientes experimenten un bienestar inicial, logren una mayor tranquilidad, adquieran el h?bito de una mayor concentraci?n en su trabajo o lo que se les haya prometido. Pero muchas veces estos programas encubren una visi?n defectuosa del hombre, del mundo y de Dios. De forma imperceptible, llevar?n al participante a afirmar o aceptar lo que el sentido com?n y la fe cristiana rechazan.


La incompatibilidad del "New Age" con el Evangelio

La caracter?stica m?s preocupante del New Age, fruto del conjunto de sus creencias, es el relativismo religioso, espiritual y moral. La meta final del New Age es introducir al hombre a lo que llaman sus ide?logos un nuevo paradigma, es decir, una forma totalmente diversa de verse a s? mismo y de percibir la realidad.

Seg?n eso, el hombre, para realizarse plenamente y transformar su mundo, tendr? que darse cuenta de que ?l es parte de un ser c?smico, ?nico, que est? en plena evoluci?n hacia la conciencia perfecta de s?. La conciencia humana, a pesar de su aparente individualidad, no es m?s que el pen?ltimo estado evolutivo de la revelaci?n de la conciencia c?smica. El destino ?ltimo del hombre no es una salvaci?n liberadora de su naturaleza ca?da, sino el disolverse en el an?nimo oc?ano del ser como una gota de agua.

El New Age quisiera convencernos de que "las cosas, como las vemos ahora"(cultura, conocimientos, relaciones familiares, vida, muerte, amistades, sufrimientos, pecado, bondad, etc...), son mera ilusi?n, producto de una conciencia no-iluminada. El paso de la afirmaci?n de que "todo es Dios" a la afirmaci?n de que "no hay ning?n Dios fuera de ti mismo" es peque?o y el New Age lo da con aires de auto-suficiencia.

Dentro del marco del New Age, la revelaci?n de Dios en Jesucristo pierde su car?cter singular e irrepetible. Muchos ser?an los "mes?as" que han aparecido a lo largo de la historia, es decir, maestros especialmente iluminados que se presentan para guiar a la humanidad. Krishna, Buda, Jes?s, Quetzacoatl, Mahoma, el Sun Myung Moon, Osho, Sai Baba e innumerables otros ser?an profetas de una misma talla con un mismo mensaje. El cristianismo resulta ser poco m?s que un per?odo pasajero de la historia.

No obstante el hecho de que el New Age patrocine un sincretismo religioso confuso y no siempre bien intencionado, ciertas ideas suyas han encontrado una acogida calurosa en algunas personas e instituciones de la Iglesia cat?lica. La as? llamada teolog?a global rastrea las huellas de la revelaci?n divina en todas las expresiones religiosas conocidas, en b?squeda de un com?n denominador que pueda servir como punto de encuentro para las religiones.

En la pr?ctica, desafortunadamente, esta teolog?a suele olvidar que la revelaci?n es iniciativa de Dios, no invenci?n de los hombres, y que tiene su culmen y su expresi?n definitiva en la encarnaci?n del Hijo ?nico en la persona hist?rica de Jes?s de Nazaret; de este modo, vac?a frecuentemente al cristianismo de su contenido excepcional para "emparejarlo" con otras creencias. Cuando esta corriente aparece abierta o veladamente en la ense?anza de algunos seminarios y centros de estudio cat?licos, no puede menos que suscitar una honda preocupaci?n en el coraz?n de los fieles y de sus pastores.


La reencarnaci?n

Entre las ideas b?sicas del New Age, merece particular atenci?n la se la reencarnaci?n o la transmigraci?n del alma que se encuentra en la mitolog?a religiosa de algunos pueblos y, en especial, en la espiritualidad oriental. La idea de que el "yo" personal del ser humano viva varias existencias en forma c?clica, cambiando s?lo de cuerpo, a lo largo de centenares o miles de a?os hasta lograr su "iluminaci?n definitiva" es algo totalmente irreconciliable con la fe cristiana.

La creencia de la reencarnaci?n afirma que la identidad personal e irrepetible de cada hombre es una ilusi?n o, por lo menos, que esta identidad es independiente del cuerpo que tiene cada uno. Manifiesta desd?n para el sentido profundo de la corporeidad humana y menosprecia el valor de la libertad y de la responsabilidad moral de cada hombre. Pero lo m?s preocupante es que la reencarnaci?n es abiertamente contraria a la revelaci?n cristiana.

"Si este fuera el caso, Cristo habr?a tenido que morir muchas veces desde la creaci?n del mundo. Pero el hecho es que ahora, en el final de los tiempos, Cristo ha aparecido una sola vez y para siempre, ofreci?ndose a s? mismo en sacrificio para quitar el pecado. Y as? como todos han de morir una sola vez y despu?s vendr? el juicio, as? tambi?n Cristo ha sido ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos" (Hb 9, 26-28).

En la literatura popular de inspiraci?n New Age abundan "testimonios" y relatos que supuestamente comprueban no s?lo el hecho de las "encarnaciones previas", sino tambi?n de la posibilidad de llegar al recuerdo pleno y consciente de ellas.
Los nuevos movimientos religiosos de corte New Age frecuentemente reconocen en sus l?deres reencarnaciones de otras figuras hist?ricas o m?ticas que han vuelto a la vida para seguir con la obra de iluminar a la humanidad. Las terapias alternativas de algunos programas de potencial humano pretenden ayudar a sus clientes a descubrir las ra?ces de sus problemas presentes en sus "vidas pasadas" a trav?s de la hipnosis y otras t?cnicas de auto-sugesti?n. Todo esto ha sembrado la duda en la mente de no pocos cristianos.

Pero es la verdad hist?rica y esperanzadora de la Resurrecci?n de Jesucristo la que revela el fin ?ltimo del hombre. No podemos negar la evidencia indiscutible que una y otra vez se presenta a nuestros ojos: la muerte alcanza a todos los hombres como desenlace terminante de su existencia. La vuelta a esta vida no es posible y no se da. A esta vida sigue una transformaci?n total y eterna de cada individuo, no una sucesi?n de vidas y muertes sin fin y sin sentido. Cristo venci? la muerte de una vez por todas y somos part?cipes de su victoria:

"Porque sonar? la trompeta y los muertos ser?n resucitados para no volver a morir. Y nosotros seremos transformados... Y cuando nuestra naturaleza corruptible se haya revestido de lo incorruptible y cuando nuestro cuerpo mortal se haya revestido de inmortalidad, se cumplir? lo que dice la Escritura: -La muerte ha sido devorada por la victoria-..." (1 Co 15, 52-54).


La meditaci?n no-cristiana

Otro fen?meno especialmente desconcertante para los fieles cat?licos es el inexplicable entusiasmo con el que ciertos sacerdotes, religiosas y personas dedicadas a la ense?anza de la fe han abrazado las t?cnicas de meditaci?n no-cristiana. Frecuentemente importadas del oriente, formas de ascetismo hist?ricamente muy alejadas de la espiritualidad cristiana se practican en retiros, ejercicios espirituales, talleres, celebraciones lit?rgicas y cursos de catequesis para ni?os.

Estas pr?cticas han nacido indiscutiblemente como disciplinas espirituales o actos religiosos en el seno de religiones tradicionales (como en el caso del zen, el tai chi y las m?ltiples modalidades del yoga) o en sectas o nuevos movimientos religiosos (como en el caso de la meditaci?n trascendental y la meditaci?n din?mica). A veces se intenta
"cristianizar" las formas, como sucedi?, por ejemplo, en el centering prayer y el focusing, pero el resultado es siempre una forma h?brida que exhibe poco fundamento evang?lico.

Por m?s que se insista en su valor exclusivo de m?todos, sin contenidos contrarios al cristianismo, las t?cnicas en s? no dejan de representar serios inconvenientes para el cristiano:

En su contexto propio, las posturas y los ejercicios vienen determinados por su espec?fico fin religioso: son, en s?, pasos que orientan al practicante hacia un absoluto impersonal. A?n cuando se realicen en ambiente cristiano, el sentido intr?nseco de los gestos permanece intacto.

Las formas de meditaci?n no-cristiana son, en realidad, pr?cticas de concentraci?n profunda y no de oraci?n. A trav?s de los ejercicios de relajamiento y la repetici?n de un mantra (palabra sagrada) se procura sumirse en la profundidad del propio yo en b?squeda del absoluto an?nimo. La meditaci?n cristiana es esencialmente diferente en cuanto apertura y relaci?n con Alguien que nos interpela en un di?logo personal y amoroso.

Estas t?cnicas normalmente requieren que el practicante apague su mundo sentimental, imaginativo y racional para perderse en el silencio de la nada. A veces se pretende un estado alterado de conciencia que priva temporalmente al sujeto del uso pleno de su libertad. La oraci?n cristiana, al contrario, exige la participaci?n de toda la persona de manera activa, consciente y voluntaria. La oraci?n de Jesucristo en Getseman? (cf. Lc 22, 39-44) es un ejemplo del papel tan fundamental que tienen las emociones y la propia problem?tica existencial en la oraci?n. La meditaci?n cristiana, lejos de ser una fuga de la realidad, nos ense?a a encontrar su sentido pleno.


En el fondo, una oraci?n que prescinde de la Palabra de Dios y de la vida y el ejemplo de Jesucristo, una oraci?n que no es di?logo con el Amado y compromiso en la caridad tiene poco lugar en la vida de un cristiano. A prop?sito de estas observaciones y otras que se deben hacer en torno al tema de la meditaci?n no-cristiana, es muy recomendable una lectura detenida de la carta de la Congregaci?n para la doctrina de la fe: Algunas orientaciones sobre la meditaci?n cristiana (15 de octubre de 1988).

Por ?ltimo, hay que resaltar el hecho de que los promotores de la espiritualidad del New Age suelen afirmar su absoluta compatibilidad con la doctrina y la fe de los cat?licos. Eso podr?a ser en alg?n caso por ignorancia o por superficialidad. Pero en general, por lo menos en M?xico, probablemente nace de un estudio de mercado: siendo el pueblo mexicano mayoritariamente cat?lico se procura no herir la sensibilidad religiosa de los clientes potenciales. No es raro que organizaciones como la Gran Fraternidad Universal y programas como el Control Mental Silva, por nombrar algunos, se revistan de un vocabulario muy "cristiano" y presenten sus contenidos como el complemento ideal del catolicismo, y que, sin embargo, lleven a sus adeptos hacia el pante?smo y la negaci?n de la esencia del cristianismo.

En su reciente libro, Cruzando el umbral de la esperanza, el Papa Juan Pablo II dice:


"No debemos enga?arnos pensando que ese movimiento (el New Age) pueda llevar a una renovaci?n de la religi?n. Es solamente un nuevo modo de practicar la gnosis, es decir, esa postura del esp?ritu que, en nombre de un profundo conocimiento de Dios, acaba por tergiversar Su Palabra sustituy?ndola por palabras que son solamente humanas. La gnosis no ha desaparecido nunca del ?mbito del cristianismo, sino que ha convivido siempre con ?l, a veces bajo la forma de corrientes filos?ficas, m?s a menudo con modalidades religiosas o pararreligiosas, con una decidida aunque a veces no declarada divergencia con lo que es esencialmente cristiano" (6).


En este breve an?lisis del fen?meno del New Age hemos podido aludir a algunos de sus elementos m?s inconformes con el mensaje cristiano:

  • despersonaliza al Dios de la revelaci?n cristiana;

  • desfigura la persona de Jesucristo, desvirt?a su misi?n y ridiculiza su sacrificio redentor;

  • niega el evento irrepetible de su resurrecci?n por la doctrina de la reencarnaci?n;

  • vac?a de su contenido los conceptos cristianos de la creaci?n y la salvaci?n;

  • rechaza la autoridad magisterial de la Iglesia y su forma institucional;

  • relativiza el contenido original, ?nico e hist?ricamente fundado del Evangelio;

  • deforma el lenguaje, dando un nuevo sentido a t?rminos b?blicos y cristianos;

  • se apoya falsamente en los m?sticos cristianos y trastorna el sentido de sus escritos;

  • diluye irremediablemente la pr?ctica de la oraci?n cristiana;

  • descarta la responsabilidad moral de la persona humana y niega la existencia del pecado:

  • desorienta a los ni?os y a los j?venes en su formaci?n religiosa;

  • divide y explota econ?micamente a las familias cristianas.


    Estos son aspectos negativos que afectan directamente a la vida, las costumbres y la fe de los fieles cat?licos. Desde luego, ser?a un error tachar como da?oso todo lo que el New Age aporta y ofrece. Su esp?ritu de apertura y di?logo, su insistencia en la necesidad humana de una experiencia religiosa profunda, su honda preocupaci?n por la conservaci?n del medio ambiente, su confianza en el poder creativo del ser humano, sus saludables recomendaciones para la dieta y la condici?n f?sica, y su actitud de optimismo por encima de los graves males que afligen al mundo son s?lo algunos de los puntos positivos que vienen espont?neamente a la mente.

    Dicho esto, tenemos que reconocer con total honestidad que estas luces se hallan esparcidas en medio de anchas lagunas e inquietantes ambig?edades. La fuerza con que las ideas y actividades del New Age se promueven y la atractiva mercadotecnia que las disfraza requieren del pueblo cat?lico una respuesta clara y contundente a favor de su fe y sus convicciones vitales. Por eso, quisiera cerrar esta carta con unas recomendaciones concretas para la actuaci?n de los fieles frente al New Age.



    Notas

    (1) Cf. Juan Pablo II, Tertio millennio adveniente, 10 de noviembre de 1994.


    (2) Juan Pablo II, Alocuci?n al comit? central del gran jubileo del a?o 2000, 8 de junio de 1995.


    (3) Juan Pablo II, Discurso a los obispos de Iowa, Kansas, Missouri y Nebraska, en visita "ad limina", 28 de mayo de 1993, en L?Osservatore Romano, edici?n en lengua espa?ola, n. 2, 11 de junio de 1993, pp. 11/12.


    (4) Mons. Franc Rod?, del Pontificio Consejo para los no creyentes, define al New Age como "un supermercado de las religiones donde cada uno toma lo que le gusta y deja el resto". Cf. "Ideolog?as religiosas y visi?n cristiana de Dios en Europa", en Ecclesia, n. 6, 1992, pp. 379/387.


    (5) Cf. Juan Pablo II, Mensaje para la XXV Jornada mundial de la paz, 1 de enero de 1992.


    (6) Juan Pablo II, Cruzando el umbral de la esperanza, Plaza y Jan?s, Barcelona, 1994, pp. 103-104.

  • Publicado por mario.web @ 8:31
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