S?bado, 07 de mayo de 2011
?Cu?l es la posici?n de la Iglesia sobre estas terapias? El Comit? Doctrinal de la USCCB ha preparado este recurso para asistir a los obispos en sus respuestas
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Directrices para evaluar el reiki como terapia alternativa
Directrices para evaluar el reiki como terapia alternativa
1. Con frecuencia se formulan preguntas sobre las diversas terapias alternativas disponibles en los Estados Unidos. A los obispos se les pregunta en ocasiones: ??Cu?l es la posici?n de la Iglesia sobre estas terapias?? El Comit? Doctrinal de la USCCB ha preparado este recurso para asistir a los obispos en sus respuestas.

I. Curaci?n por gracia divina y curaci?n por medio de los poderes naturales

2. La Iglesia reconoce dos clases de curaci?n: la curaci?n por gracia divina y la curaci?n que utiliza los poderes de la naturaleza. En cuanto a la primera, podemos se?alar al ministerio de Cristo, que realiz? muchas curaciones f?sicas y encarg? a sus disc?pulos continuar esa tarea. Siendo fieles a este encargo, desde el tiempo de los ap?stoles la Iglesia ha intercedido a favor del enfermo mediante la invocaci?n del nombre del Se?or Jes?s, pidiendo la curaci?n por el poder del Esp?ritu Santo, ya sea en la forma de la imposici?n sacramental de las manos y la unci?n con el ?leo, ya sea en la forma de simples oraciones por la curaci?n, que a menudo incluyen una invocaci?n a los santos para conseguir su ayuda. En cuanto a la segunda, la Iglesia nunca ha defendido la curaci?n divina ?que viene dada como un don de Dios? como excusa para excluir el recurso a los medios naturales de curaci?n a trav?s de la pr?ctica de la medicina (1). Junto con su sacramento de curaci?n y con las diversas oraciones para la sanaci?n, la Iglesia cuenta en su haber con una larga historia de cuidado de los enfermos mediante la utilizaci?n de medios naturales. El signo m?s obvio de esto es el gran n?mero de hospitales cat?licos que se encuentran en todo nuestro pa?s.

3. Las dos clases de curaci?n no son excluyentes. El hecho de que sea posible ser curado por el poder divino, no significa que no debamos recurrir a los medios naturales que est?n a nuestra disposici?n. No nos corresponde a nosotros decidir si Dios curar? o no a alguien con medios sobrenaturales. Como afirma el Catecismo de la Iglesia Cat?lica, el Esp?ritu Santo da en ocasiones a algunas personas ?un carisma especial de curaci?n para manifestar la fuerza de la gracia del Resucitado? (2). Sin embargo, este poder de curaci?n no est? a disposici?n del hombre, porque ?ni siquiera las oraciones m?s fervorosas obtienen la curaci?n de todas las enfermedades? (3). Por lo tanto, el recurso a los medios naturales de curaci?n sigue siendo totalmente apropiado, ya que est?n a disposici?n del hombre. De hecho, la caridad cristiana exige no negarles a las personas enfermas los medios naturales de curaci?n.

II. Reiki y curaci?n

A) Los or?genes y las caracter?sticas b?sicas del reiki

4.
El reiki es una t?cnica de curaci?n inventada en Jap?n a principios del siglo XIX por Mikao Usui, que estudiaba textos budistas (4). De acuerdo con la ense?anza del reiki, la enfermedad es consecuencia de alg?n tipo de trastorno o desequilibrio en la ?energ?a vital? de la persona. Un practicante de reiki lleva a cabo la curaci?n al poner sus manos en determinadas posiciones sobre el cuerpo del paciente para as? facilitar el flujo del reiki, la ?energ?a vital universal?, del practicante al paciente. Hay numerosas posiciones de las manos para tratar diferentes problemas. Los partidarios del reiki aseguran que el practicante no es la fuente de la energ?a sanadora, sino simplemente un canal para que fluya (5). Para llegar a ser un practicante de reiki, la persona debe recibir una ?iniciaci?n? o ?armonizaci?n? por parte de un Maestro reiki. Esta ceremonia hace que la persona est? ?armonizada? con la ?energ?a vital universal?, lo cual le permite servir como un conducto para ella. Se dice que hay tres niveles diferentes de armonizaci?n (algunos ense?an que son cuatro). En los niveles superiores, uno puede canalizar supuestamente la energ?a reiki y realizar curaciones a distancia, sin contacto f?sico.

B) El reiki como un medio natural de curaci?n

5.
Aunque los partidarios del reiki parecen estar de acuerdo en que no representa una religi?n en s? misma, sino una t?cnica que puede ser utilizada por gente de muchas tradiciones religiosas, el reiki tiene diversos aspectos de una religi?n. Con frecuencia se describe el reiki como un tipo de curaci?n ?espiritual?, en oposici?n a los procedimientos m?dicos comunes de curaci?n que emplean medios f?sicos. Gran parte de la literatura sobre el reiki est? llena de referencias a Dios, a la Diosa, al ?poder de curaci?n divino? y a la ?mente divina?. Afirman que la energ?a vital procede directamente de Dios, la ?Inteligencia Superior? o la ?conciencia divina?. Asimismo, las diversas ?armonizaciones? que el practicante de reiki recibe de un Maestro reiki se logran a trav?s de ?ceremonias sagradas? (que tradicionalmente han sido mantenidas en secreto por los Maestros reiki). Adem?s, se describe frecuentemente al reiki como un ?modo de vivir?, con una lista de cinco ?preceptos reiki? que prescriben una conducta ?tica apropiada.

6. Sin embargo, hay algunos practicantes de reiki, sobre todo enfermeras, que intentan acercarse al reiki como un mero medio natural de curaci?n. Pero si se considera como un medio natural de curaci?n, el reiki pasa a ser evaluado bajo los par?metros de las ciencias naturales. Es cierto que puede haber medios de curaci?n natural que no hayan sido entendidos o reconocidos por la ciencia. Sin embargo, la ciencia es la que proporciona los criterios fundamentales para juzgar si alguien se debe confiar o no a un medio natural de curaci?n en concreto.

7. Juzgado de acuerdo con estos par?metros, el reiki carece de credibilidad cient?fica. No ha sido aceptado por las comunidades cient?ficas y m?dicas como una terapia efectiva. Faltan estudios cient?ficos acreditados que atestig?en la eficacia del reiki, as? como la explicaci?n cient?fica plausible de c?mo podr?a posiblemente ser eficaz. La explicaci?n de la eficacia del reiki depende enteramente de una cosmovisi?n particular que ve el mundo como permeado por esta ?energ?a vital universal? (reiki) que est? sujeta a la manipulaci?n por el pensamiento y la voluntad humanos. Los practicantes de reiki afirman que su capacitaci?n les permite canalizar la ?energ?a vital universal? que est? presente en todas las cosas. Sin embargo, esta ?energ?a vital universal? es desconocida para la ciencia natural. Como la presencia de tal energ?a no se ha observado por los medios de la ciencia natural, la justificaci?n para estas terapias debe provenir necesariamente de algo diferente a la ciencia.

C) El reiki y el poder sanador de Cristo

8.
Algunas personas han intentado identificar el reiki con la curaci?n divina conocida por los cristianos (6). Se equivocan. La diferencia radical puede apreciarse de inmediato en el hecho de que para el practicante de reiki el poder sanador est? a disposici?n del hombre. Algunos maestros quieren eludir esta implicaci?n y arguyen que no es el practicante de reiki quien realiza personalmente la curaci?n, sino la energ?a reiki dirigida por la conciencia divina. No obstante, la realidad es que para los cristianos el acceso a la curaci?n divina es mediante la oraci?n a Cristo como Se?or y Salvador, mientras que la esencia del reiki no es una oraci?n sino una t?cnica que transmite el ?Maestro reiki? al alumno, una t?cnica que una vez que se llega a dominar, producir? formalmente los resultados previstos (7). Algunos practicantes intentan cristianizar el reiki a?adiendo una oraci?n a Cristo, pero esto no afecta a la naturaleza esencial del reiki. Por estas razones, el reiki y otras t?cnicas terap?uticas similares no pueden identificarse con lo que los cristianos llamamos curaci?n por la gracia divina.

9. La diferencia entre lo que los cristianos reconocemos como curaci?n por la gracia divina y la terapia reiki tambi?n queda de manifiesto en los t?rminos b?sicos que utilizan los partidarios del reiki para describir lo que sucede en la terapia reiki, particularmente en lo relativo a la ?energ?a vital universal?. Ni la Escritura ni la tradici?n cristiana en su conjunto consideran el mundo natural como algo basado en la ?energ?a vital universal? que quede sujeto a la manipulaci?n por parte del poder natural humano del pensamiento y de la voluntad. De hecho, esta cosmovisi?n tiene sus or?genes en las religiones orientales y tiene un cierto car?cter monista y pante?sta, en el que las distinciones entre uno mismo, el mundo y Dios tienden a diluirse (8). Como hemos visto, los practicantes de reiki son incapaces de diferenciar con claridad entre el poder de curaci?n divino y el poder que est? a disposici?n del hombre.

III. Conclusi?n

10.
La terapia reiki no encuentra apoyo ni en los hallazgos de la ciencia natural ni en la doctrina cristiana. Para un cat?lico, creer en la terapia reiki plantea problemas irresolubles. En t?rminos del cuidado de la salud f?sica propia o la de los dem?s emplear una t?cnica que no tiene apoyo cient?fico (ni siquiera plausibilidad) por lo general no es prudente.

11. En t?rminos del cuidado de la salud espiritual personal, existen importantes peligros. Para usar el Reiki, uno tendr?a que aceptar, al menos de forma impl?cita, conceptos claves de la cosmovisi?n que subyacen a la teor?a reiki, elementos que no pertenecen ni a la fe cristiana ni a la ciencia natural. Sin justificaci?n ni en la fe cristiana ni en la ciencia natural, no obstante, un cat?lico que pone su confianza en el reiki estar?a actuando en la esfera de la superstici?n, tierra de nadie que no es la fe ni la ciencia (9). La superstici?n corrompe la adoraci?n personal de Dios, ya que conduce el sentimiento religioso personal y la pr?ctica hacia una direcci?n equivocada (10). Dado que a veces la gente cae en la superstici?n por ignorancia, es responsabilidad de todos los que ense?an en el nombre de la Iglesia eliminar tal ignorancia en la medida de lo posible.

12. Dado que la terapia reiki no es compatible ni con la doctrina cristiana ni con la evidencia cient?fica, no ser?a apropiado para las instituciones cat?licas ?como aquellas encargadas del cuidado de salud o los centros de retiro? o para las personas que representan a la Iglesia ?como los capellanes cat?licos? promover o prestar apoyo a la terapia reiki.

Mons. William E. Lori (Presidente)
Obispo de Bridgeport

Mons. John C. Nienstedt
Arzobispo de St. Paul y Minneapolis

Mons. Leonard P. Blair
Obispo de Toledo

Mons. Arthur J. Serratelli
Obispo de Paterson

Mons. Jos? H. G?mez
Arzobispo de San Antonio

Mons. Allen H. Vigneron
Obispo de Oakland

Mons. Robert J. McManus
Obispo de Worcester

Mons. Donald W. Wuerl
Arzobispo de Washington


Notas al pie:

1. Cf. Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, Instrucci?n sobre las oraciones para obtener de Dios la curaci?n (14 de septiembre de 2000), I, 3: ?Obviamente, el recurso a la oraci?n no excluye, sino que al contrario anima a usar los medios naturales para conservar y recuperar la salud, as? como tambi?n incita a los hijos de la Iglesia a cuidar a los enfermos y a llevarles alivio en el cuerpo y en el esp?ritu, tratando de vencer la enfermedad?.

2. Catecismo de la Iglesia Cat?lica, n. 1508.

3. Catecismo de la Iglesia Cat?lica, n. 1508.

4. Tambi?n se afirma que simplemente redescubri? una antigua t?cnica tibetana, pero se carece de pruebas que corroboren esta afirmaci?n.

5. Sin embargo, como veremos m?s abajo, las distinciones entre uno mismo, el mundo y Dios tienden a desmoronarse en el pensamiento reiki. Algunos maestros de reiki explican que al final uno alcanza la comprensi?n de que uno mismo y la ?energ?a vital universal? son uno, ?que somos fuerza vital universal y que todo es energ?a, incluidos nosotros mismos? (Libby Barnett - Maggie Chambers - Susan Davidson, Reiki Energy Medicine: Bringing Healing Touch into Home, Hospital, and Hospice [Rochester, Vt.: Healing Arts Press, 1996], p. 48; cf. tambi?n p. 102).

6. Por ejemplo, cf. ?Reiki and Christianity? en http://iarp.org/articles/Reiki_and_Christianity.htm, y ?Christian Reiki? en http://areikihealer.tripod.com/christianreiki.html, y la web www.christianreiki.org.

7. Los Maestros de reiki ofrecen cursos de capacitaci?n con varios niveles de avance, servicios por los que los maestros exigen una remuneraci?n pecuniaria significativa. El alumno tiene la expectativa y el Maestro de reiki ofrece la garant?a de que la inversi?n que hace de tiempo y dinero le permitir? llegar a dominar una t?cnica que producir? los resultados esperados.

8. Aunque esto parece impl?cito en la doctrina reiki, algunos de sus partidarios plantean expl?citamente que al final no existe una distinci?n entre uno mismo y el reiki. ?La alineaci?n con uno mismo y ser reiki es un proceso abierto. La buena voluntad para dedicarse a este proceso favorece tu evoluci?n y puede llevarte al reconocimiento sostenido y a la experiencia final de que t? eres fuerza vital universal? (The Reiki Healing Connection [Libby Barnett, M.S.W.], http://reikienergy.com/classes.htm, con acceso el 6/2/2008 [?nfasis en el original]). Diane Stein resume el sentido de algunos de los ?s?mbolos sagrados? usados en la armonizaci?n del reiki como ?La Diosa en m? saluda a la Diosa en ti?, ?Hombre y Dios llegando a ser uno? (Essential Reiki Teaching Manual: A Companion Guide for Reiki Healers [Berkeley, Cal.: Crossing Press, 2007], pp. 129-131). Anne Charlish y Angela Robertshaw explican que la armonizaci?n superior del reiki ?se?ala un cambio del ego y de uno mismo a un sentimiento de unidad con la energ?a vital universal? (Secrets of Reiki [New York, N.Y.: DK Publishing, 2001], p. 84).

9. Algunas formas de reiki ense?an la necesidad de invocar la asistencia de seres ang?licos o ?gu?as espirituales reiki?. Esto introduce el riesgo lejano de exposici?n a fuerzas o poderes mal?volos.

10. Cf. Catecismo de la Iglesia Cat?lica, n. 2111; Santo Tom?s de Aquino, Summa theologiae II-II, q. 92, a. 1.

(*) Traducci?n al espa?ol de Luis Santamar?a del R?o, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), del original ingl?s (http://www.usccb.org/dpp/Evaluation_Guidelines_finaltext_2009-03.pdf), autorizada por la Conferencia Estadounidense de Obispos Cat?licos (USCCB), depositaria del copyright, que ha permitido tambi?n su difusi?n.

Publicado por mario.web @ 8:33
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