S?bado, 07 de mayo de 2011
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Espa?ola divide los sexos en dos: var?n y mujer ? macho y hembra. El t?rmino g?nero se refiere a la ling??stica y se aprecian tres g?neros: masculino, femenino y neutro
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Sexo. g?nero, identidad sexual y sus patolog?as
Sexo. g?nero, identidad sexual y sus patolog?as
El t?rmino g?nero proveniente del campo de la literatura se aplic? a partir de los a?os sesenta a la psicolog?a y a la antropolog?a. Mientras el primero es biol?gico, el segundo es una construcci?n cultural correspondiente a los roles ? estereotipos que en cada sociedad se asignan a los sexos. Se ha mostrado una palabra muy adecuada para discernir entre los aspectos biol?gicos, es decir "lo dado", y los factores culturales, es decir "lo construido". As? desde la psicolog?a se ha dicho: "El estudio del g?nero, muestra su origen y desarrollo en el terreno de lo hist?rico y lo social, aunque presenta innegables solapamientos e interacci?n con la variable sexo a lo largo de su desarrollo..." Mientras que "Al analizar el sexo en sus m?ltiples vertientes se constata su enraizamiento en lo biol?gico, aunque su desarrollo se enmarca en lo social" (16) Desde un an?lisis cient?fico se observa que muchas argumentaciones carecen de rigor ya que se confunden continuamente los planos biol?gicos y culturales. Primero se colocan perspectivas que debieran estar situadas en el plano biol?gico como algo cultural; en este sentido se dice que la heterosexualidad y la reproducci?n son una construcci?n social biologizada.

En la actualidad se presentan cuatro posibles modelos de las relaciones entre sexo y g?nero que en este trabajo vamos a analizar, no sin antes definir algunos t?rminos para evitar la falta de rigor y la confusi?n de los planos biol?gico y cultural, tan frecuente cuando no se recurre a estudios interdisciplinares.

El sexo, la identidad sexual, est? determinada biol?gicamente de forma muy clara como luego veremos, de manera que podr?amos decir que constituye "lo dado", lo no elegible. Sin embargo la orientaci?n sexual y la conducta sexual (heterosexualidad, bisexualidad, homosexualidad, ...), a?n cuando tienen una base biol?gica, son configuradas por otros factores como la educaci?n, los estereotipos, los factores culturales y el propio comportamiento elegido, puesto que hay un margen muy amplio de libertad en el modo en que cada sujeto conduce su sexualidad. Respecto al comportamiento sexuado, a los diferentes "modos" de actuaci?n masculina y femenina en actividades intelectuales, en el mundo laboral, en el espacio social, etc., hay que decir que su enraizamiento biol?gico es escaso y aunque recientes trabajos indican diferencias estructurales y dimorfismos cerebrales var?n/mujer, los roles sociales son m?s bien resultado de procesos hist?rico-culturales.

Las anomal?as en la determinaci?n biol?gica del sexo, tambi?n llamada diferenciaci?n sexual, suelen ocurrir en etapa muy precoz del desarrollo embrionario y dan lugar a patolog?as llamadas gen?ricamente Intersexos. Respecto al sexo psicol?gico, es decir la conciencia ? percepci?n de pertenecer a un determinado sexo, ocurre a los 2,5-3 a?os y suele coincidir con el sexo anat?mico; su patolog?a m?s severa la representan los Transexuales: sujetos con sexo psicol?gico de var?n y sexo cromos?mico, gonadal y fenot?pico de mujer ? al rev?s. En cuanto a la orientaci?n sexual, se entiende como tal la preferencia sexual que se establece en la adolescencia coincidiendo con la ?poca en que se completa el desarrollo cerebral: preferencia heterosexual (98%) u homosexual (2%).


Modelos de sexo y g?nero. La relaci?n var?n-mujer

Modelo 1: Identidad sexo-g?nero


- Diferencia sin igualdad

- Diferencia como inferioridad y subordinaci?n

- Dependencia de la mujer con respecto al hombre

El primer modelo, que consideramos ya como falso y superado, es el que afirmaba que a cada sexo le correspond?a por necesidades biol?gicas unas funciones sociales, invariables a lo largo de la historia. A esto se a?ad?a la justificaci?n biol?gica y cultural de la subordinaci?n de la mujer al hombre. Resumiendo con otras palabras; primero, la biolog?a determinar?a los roles sociales, y segundo a cada sexo le corresponde un rol intransferible.

Desde la Biolog?a se explicaba la diferenciaci?n sexual femenina por defecto, es decir una mujer aparec?a en ausencia de los factores que normalmente daban lugar al desarrollo de un feto var?n. Hoy conocemos mejor las instrucciones para el desarrollo embrionario que resumimos a continuaci?n.

Normalmente es la presencia de un cromosoma Y lo que hace que un embri?n se desarrolle como individuo de sexo masculino. Para que el cromosoma Y pueda realizar su funci?n ha de estar completo y poder as? expresar las instrucciones que le corresponde portar en su estructura.

En los ?ltimos a?os se ha identificado el gen llamado SRY en la regi?n 1 del brazo corto del cromosoma Y, que tiene informaci?n para la s?ntesis de un factor determinante del test?culo, el TDF. Este factor hace que en la s?ptima semana de gestaci?n se inicie el proceso de masculinizaci?n del embri?n humano activando en cascada los genes que causan la transformaci?n de las g?nadas embrionarias indiferenciadas en test?culos fetales. Una vez que ?stos se han formado, comienzan a segregar la hormona testosterona, que dirige el desarrollo del tracto urogenital y los genitales masculinos al transformar las estructuras embrionarias conocidas como conductos de Wolf y las prominencias labioescrotales. Adem?s, las c?lulas de Sertoli de ese test?culo embrionario producen la hormona antimulleriana, que destruye las estructuras embrionarias denominadas conductos de M?ller a partir de los cuales se generar?an ?rganos femeninos, tales como el ?tero, la vagina y las trompas de Falopio, si del cromosoma Y no emanaran las instrucciones de retroceso.

?Quiere esto decir que la diferenciaci?n de las gl?ndulas femeninas no est? determinada gen?ticamente? Durante bastante tiempo se pens? que as? era; que la diferenciaci?n del cigoto hacia el tipo femenino era la forma espont?nea, mientras que el desarrollo masculino vendr?a a ser como una correcci?n de ?ste, debida a las instrucciones escritas en los genes del cromosoma Y, sin embargo, datos recientes han permitido saber que la diferenciaci?n femenina no es una diferenciaci?n por defecto, sino que existe una v?a embriogen?tica para el desarrollo del ovario, paralela a la v?a comentada para el desarrollo de los test?culos. En 1994 se ha descrito la existencia de una regi?n del cromosoma X ODF, que favorece el desarrollo del ovario e inhibe el desarrollo del test?culo. Esta zona contendr?a los genes de la feminidad, designado como Od o DSS. Una vez formado el ovario en el embri?n femenino, ?ste comienza a sintetizar y segregar estr?genos que dirigen la diferenciaci?n del conducto de M?ller y de las prominencias labioescrotales hacia los ?rganos sexuales femeninos.

Existen por tanto dos v?as perfectamente diferenciadas en el desarrollo sexual normal del embri?n masculino o femenino. Y de forma similar a lo que ocurre si accidentalmente se altera el n?mero de los cromosomas de este par 23, tambi?n se presentar?n anomal?as con caracter?sticas cl?nicas variadas, si el cigoto hereda los cromosomas X o Y sin los genes que controlan este proceso, o con m?s de una copia de ellos (Ana Carmen Marcuello y Natalia L?pez Moratalia).

Como consecuencia de su err?neo planteamiento, este primer modelo consideraba que la mujer depend?a del hombre. Este esquema estuvo presente en la legislaci?n espa?ola, como es bien sabido, hasta su abolici?n en la reciente Constituci?n de 1978. En esta perspectiva se exageraba, si cabe expresarle as?, la diferencia entre los dos sexos, para a continuaci?n entender la diferencia como inferioridad de la mujer con respecto al var?n.

Las diferencias sexuales determinaban en este caso los papeles culturales, hasta el punto de que se consideraba que las funciones que ambos desarrollaban en la sociedad no eran intercambiables sino que estaban irremediablemente unidas a la gen?tica y a la biolog?a.

Ese planteamiento, no sostenible cient?ficamente, se agravaba por el hecho de que las funciones diferenciadas atribuidas a uno y otro sexo no recib?an la misma valoraci?n social. Al var?n se le asignaban las funciones que determinaban el curso de la sociedad, era as? el que ostentaba el poder en el ?mbito p?blico. Al hombre le correspond?a dentro de lo p?blico, la pol?tica, la econom?a, la producci?n, el trabajo remunerado; a la mujer, que se desenvolv?a en el ?mbito privado, se le asignaban las tareas relacionadas con la reproducci?n, crianza y educaci?n de los hijos y la econom?a dom?stica, infravaloradas socialmente.

En resumen, la dependencia de la mujer con respecto al var?n iba unida a otros dos presupuestos; exaltaci?n de las diferencias, negando la igualdad y la identidad entre sexo biol?gico y las funciones sociales, hoy denominadas funciones de g?nero.

Este modelo se considera hoy a nivel te?rico y jur?dico como falso y superado, aunque persiste en la pr?ctica social; "A lo largo de este siglo, desde varios frentes, se ha comenzado a poner en tela de juicio esta necesaria ligaz?n entre sexo y g?nero. Estudios antropol?gicos, sociol?gicos y psicol?gicos han puesto de manifiesto que estatus, estereotipos, roles, e incluso la misma masculinidad y feminidad, se comprenden mejor desde una realidad de g?nero, que goza de mecanismos propios e independientes, que desde la determinaci?n/destino del sexo biol?gico" (17).

El siguiente texto expresa de un modo sint?tico y preciso el rechazo del modelo I: "En la actualidad estamos asistiendo a una reconceptualizaci?n de estos constructos, con el consiguiente cambio denominativo: donde antes se hablaba de estatus, roles, estereotipos sexuales parece m?s acertado expresarse en t?rminos de estatus, roles y estereotipos de g?nero, dado que son fundamentalmente las sociedades las que determinan el puesto, el papel o la creencia que se deben corresponder con el sujeto humano en funci?n de su sexo biol?gico. Donde mejor puede verse reflejado este importante cambio es en los estudios recientes sobre la masculinidad y feminidad. Los dos primeros tercios del siglo XX han estado dominados por la idea de que la masculinidad y la feminidad eran los dos polos opuestos de un ?nico continuo, que se correspond?a, y por tanto, correlacionaban muy alto con los sexos opuestos. Aqu?llos eran el correlato psicol?gico natural de la realidad dim?rfica puesta de manifiesto en la biolog?a"(6).

Esta cr?tica es compartida por muchos autores entre los que cabe destacar al profesor Ballesteros; "Es, por consiguiente, necesario luchar contra todo tipo de discriminaci?n sexista, cuyo origen ser?a el dualismo entendido como si el var?n fuese res cogitans, y la mujer tan s?lo res extensa. Hoy se sabe que el g?nero no procede directamente del sexo".

Modelo 2: Independencia entre sexo y g?nero

Equiparaci?n asimilacionista


- Independencia entre sexo y g?nero

- Igualdad sin diferencia

- Asimilacionismo

Se parte de la separaci?n entre lo biol?gico y lo cultural y de la idea de que no hay nada dado.

Una vez que hemos rechazado el modelo que identifica sexo con g?nero, caben establecer tres modelos alternativos; dos que niegan la relaci?n entre sexo y g?nero (modelo 2 y 3) y otro que considera que s? hay cierta relaci?n (modelo 4).

Como contraste con el modelo 1, algunos autores establecen dos nuevos modelos, en los que se afirma que lo cultural no tiene absolutamente ninguna base en lo biol?gico. As? desvinculan totalmente el g?nero del sexo, de manera que se acaba diciendo que la masculinidad y la feminidad constituyen dos conceptos independientes que apenas correlacionan con el sexo biol?gico.

Esto se defiende desde dos perspectivas diferentes, por una parte desde cierto feminismo y por otra desde el an?lisis de la homosexualidad.

El segundo modelo surge a ra?z de las reivindicaciones de los primeros movimientos feministas de los sesenta. Reclamaban la independencia de la mujer con respecto al var?n, entendiendo ahora su situaci?n como la de igualdad sin diferencia. Ser iguales significaba ocupar los lugares que en el mundo p?blico s?lo hab?an pertenecido a los hombres, es decir suplantarles adoptando sus maneras, imitando los modos masculinos (como se apreciaba incluso en la moda unisex). Se produce as? una paradoja; la mujer imita al hombre, queriendo a su vez liberarse de lo femenino. Con ese fin huye del mundo privado porque considera que este es la causa de su esclavitud. Pone las esperanzas de su liberaci?n en su incorporaci?n al mundo laboral, al mercado de trabajo.

Intenta adem?s hacer o?r su voz en la sociedad, una voz anteriormente sumergida y oculta (18). Esto se trasluce en varios logros, especialmente en la legislaci?n. Se alcanza, despu?s de un prolongado periodo de reivindicaciones, la igualdad formal en el ?mbito jur?dico (13).

Junto a esta indudable ventaja va entrevi?ndose un inconveniente. Como se ha dicho, se hab?a establecido una contraposici?n entre mundo p?blico y mundo privado, como si fueran algo incompatible; la presencia de la mujer en una de estas esferas exig?a la renuncia a estar presente en el otro ?mbito.

As?, ese primer feminismo plante? la incorporaci?n de la mujer a la esfera p?blica en t?rminos de liberaci?n del ?mbito privado. En concreto la mujer se deb?a liberar de su maternidad, ese era el precio exigido, hab?a que liberarse de la biolog?a, lo cual significaba o equival?a a liberarse de la maternidad. Este objetivo persegu?a una doble finalidad; la posibilidad de ser competentes en el mundo profesional; y la liberaci?n de la subordinaci?n impl?cita en las relaciones con los varones, por tanto hab?a que liberarse tambi?n de los hombres. Por eso, parte de estas reivindicaciones se plantean contra los varones, ellos son el enemigo. De manera que se tiende a crear ?mbitos de mujeres separados de los varones (26,27,28,33).

La igualdad se entiende en t?rminos de una equiparaci?n var?n-mujer en t?rminos asimilacionistas. La mujer puede identificarse con el var?n porque se considera que no existe nada previamente dado en su identidad, no hay ninguna diferencia entre var?n y mujer, ni siquiera biol?gica. Se defiende una identidad en las funciones sociales, todas son absolutamente intercambiables, porque hombre y mujer son id?nticos. La consecuencia es que la legislaci?n no debe hacer ninguna distinci?n basada en la diferencia sexual, ya que se parte de que ?sta no existe (32). La igualdad significa en este caso homogeneidad. El resultado es que en realidad las mujeres no alcanzaron su identidad sino que se asimilaron a un modelo masculino, que era inicialmente su blanco de cr?ticas, cayendo en un c?rculo vicioso.

El segundo modelo, reclama la perfecta identidad entre los g?neros masculino-femenino, es decir como propuso el primer feminismo radical, la absoluta igualdad entre var?n y mujer, sin ninguna diferencia. Propone para acabar con la desigualdad de sexos la erradicaci?n de las diferencias incluso a nivel biol?gico. Para estas feministas, la guerra entre los sexos es una guerra en contra de la naturaleza, y aunque reconocen que la familia est? arraigada en realidades biol?gicas como el hecho de que s?lo la mujer puede quedar embarazada, piensan sin embargo que a?n as? la mujer puede lograr su liberaci?n. Esto lo har?a a trav?s de: 1) la absoluta revoluci?n sexual de clases, no s?lo a trav?s de la eliminaci?n del privilegio masculino, sino tambi?n eliminando la distinci?n misma del sexo; 2) el absoluto control de la reproducci?n de la mujer, incluyendo el aborto a petici?n y 3) la total liberaci?n sexual, que incluye el derecho absoluto del individuo a tener relaciones sexuales con otros individuos sin importar la edad, el n?mero de personas, el estado civil o las relaciones familiares (incesto) o el g?nero (25).

En lo referente al comportamiento sexual, aparece la moda "bisexual", se incrementa la homosexualidad que se presenta como un modo de vida "id?lico" y se intenta buscar una base cient?fica a la afirmaci?n de que heterosexualidad y homosexualidad son aspectos igualmente normales de la naturaleza humana, que obedecen a mecanismos intr?nsecos de las primeras fases del desarrollo. Conviene pues detenerse en resumir que es lo que en realidad conocemos sobre las posibles bases biol?gicas de la homosexualidad, precisando antes que se trata de una preferencia sexual y no de una alteraci?n de la identidad sexual (ser?a m?s bien ?ste, el caso de los transexuales) porque la mayor?a de los individuos gays ? lesbianas se identifican fuertemente con su sexo anat?mico definido. Respecto a si la preferencia homosexual es patol?gica es un asunto que estaba fuera de duda para Freud quien consideraba la heterosexualidad como la condici?n adulta normal y la homosexualidad como un estado patol?gico de desarrollo interrumpido causado primordialmente por factores educativo-familiares (car?cter absorbente de la madre, la hostilidad, debilidad o ausencia del padre, celos infantiles u otros factores) (5). Posteriormente desde la psicopatolog?a se ha definido la homosexualidad como "un estado persistente, postadolescente, en que el objeto sexual es una persona del mismo sexo y al que acompa?a una aversi?n o repugnancia en diversos grados, a mantener relaciones con miembros de otro sexo" (Cavanagh). Muy recientemente el psic?logo holand?s Gerard van den Aardweg ofrece en su libro "Homosexualidad y esperanza" una reflexi?n sobre las causas y soluciones a este problema con la experiencia de la atenci?n directa de 250 pacientes de este tipo a lo largo de 20 a?os: "El estilo de vida homosexual -dice en el texto mencionado- se presenta de modo tendencioso e id?lico, algo que se debe entender como simple propaganda, pues cuando se escuchan las historias de los homosexuales se ve claro que en ese g?nero de vida no se encuentra la felicidad. Agitaci?n en los contactos, soledad, celos, depresiones neur?ticas, y , proporcionalmente, un elevado n?mero de suicidios (por no mencionar las enfermedades ven?reas y otras enfermedades som?ticas) representan la otra cara de la moneda, que los medios de comunicaci?n no muestran" (1). Es conocida la vivencia de la homosexualidad como sufrimiento (Guide) y el hecho de que la conducta homosexual supone una menor relaci?n personal y una mayor dependencia del sexo dada la tendencia a obtener una gratificaci?n sexual inmediata: la consecuencia es que el n?mero de compa?eros sexuales se multiplica y que el intento de presentar a una pareja homosexual como el equivalente a un matrimonio feliz no pasa de ser una pretensi?n sencillamente imposible. El soci?logo alem?n Dannecker, que se autodefine homosexual, declar? expl?citamente que "la fiel amistad homosexual es un mito".

Vayamos pues a los datos biol?gicos: Tres laboratorios - Garski, Swaab y Le Vay - han buscado n?cleos con dimorfismo sexual en el hipot?lamo humano. Los trabajos de Le Vay son los m?s conocidos y en ellos muestra que existe un conjunto celular NIH3 (tercer n?cleo intersticial del hipot?lamo) que triplica en los varones el tama?o que presenta en las mujeres; en los homosexuales, el NIH3 era por t?rmino medio del mismo tama?o que en las mujeres. Algunos autores tratan de explicar ?ste y otros dimorfismos cerebrales en base a la hip?tesis que centraba la orientaci?n sexual en el papel de las hormonas en ?poca prenatal: unos altos niveles prenatales de andr?genos durante esa ?poca decisiva producir?an heterosexualidad en los varones y homosexualidad en las mujeres, y a la inversa, bajos niveles fetales de andr?genos provocar?an homosexualidad en los varones y heterosexualidad en las mujeres (si esto fuera exactamente as?, el n?mero de homosexuales ser?a mucho mayor del que realmente existe ...).

Hay que matizar que el trabajo de Le Vay y posteriormente el de Gorsky mostrando que la comisura anterior -fasc?culo de fibras que cruza la l?nea media del cerebro conectando los dos hemisferios cerebrales- es peque?a en los varones heterosexuales, grande en las mujeres y de tama?o similar a las mujeres en los varones homosexuales, fueron realizadas sobre cerebros de pacientes homosexuales fallecidos de SIDA lo que obliga a comprobaciones ulteriores todav?a inexistentes. Con todo, la observaci?n m?s importante a estos trabajos la efectu? el propio Le Vay: "Para muchas personas, el descubrimiento de una diferencia en la estructura cerebral de los hombres homo y heterosexuales es equivalente a demostrar que los homosexuales "nacen as?". Una y otra vez se han referido a m? como la persona que ?ha demostrado que la homosexualidad es gen?tica? o algo parecido. No es as?. Mis observaciones solo se realizaron en adultos que hab?an sido sexualmente activos durante un periodo considerable de tiempo. No es posible, simplemente sobre la base de mis observaciones, saber si las diferencias estructurales estaban presentes al nacer e influyeron despu?s en la homosexualidad o heterosexualidad de los hombres, o si surgieron en la vida adulta, quiz? como consecuencia de la conducta sexual de esos hombres" (23,24).

As? las cosas algunos investigadores han acudido a la gen?tica en su b?squeda de un v?nculo biol?gico para la orientaci?n sexual. De esos trabajos solo el de Bailey y el de Pillard inclu?an hermanos biol?gicos no gemelos y hermanos adoptados (sin parentesco biol?gico), adem?s de gemelos id?nticos y dicig?ticos. La investigaci?n de tales autores produjo resultados parad?jicos. Unas estad?sticas apoyan la hip?tesis gen?tica, mientras que otras la refutan. Los gemelos monocig?ticos presentaban la mayor probabilidad de ser homosexuales los dos; al 52 % frente al 22 % de los gemelos dicig?ticos, les un?a la homosexualidad. Este resultado respaldar?a la interpretaci?n gen?tica, ya que los gemelos id?nticos comparten toda la dotaci?n hereditaria, mientras que los gemelos dicigoticos comparten solo la mitad. Los hermanos no gemelos de homosexuales comparten la misma proporci?n de genes que los gemelos dicig?ticos; sin embargo solo el 9% de ellos tend?an tambi?n a la homosexualidad. La hip?tesis gen?tica predice que la proporci?n ser?a la misma. Adem?s observaron que la incidencia de homosexualidad en los hermanos adoptados de los homosexuales (11%) era mucho mayor que la calculada recientemente para la poblaci?n general; de hecho era igual al porcentaje registrado entre hermanos biol?gicos no gemelos Este estudio pone en tela de juicio la hip?tesis gen?tica simple y presta un s?lido respaldo a la hip?tesis que atribuye al entorno un peso significativo en la inclinaci?n sexual de los individuos. Adem?s no se han estudiado gemelos id?nticos criados por separado (35).

Con todo, el principal hallazgo de estos estudios de heredabilidad quiz? resida en el hecho siguiente: pese a compartir los mismos genes y haber vivido un ambiente perinatal lo mas parecido posible, aproximadamente la mitad de los gemelos id?nticos mostraban una orientaci?n sexual distinta. El dato viene a subrayar cuan poco sabemos acerca de los or?genes de la inclinaci?n sexual.


Homosexualidad

- La Ciencia desconoce si hay o no causas gen?ticas.

- El homosexual se identifica con su sexo anat?mico.

- Elige para realizar su sexualidad personas del mismo sexo.

- Le Vay desconoce si el tama?o del hipot?lamo en algunos homosexuales es gen?tico

A) Hip?tesis de que la causa fuera gen?tica.

B) Hip?tesis contraria. La conducta homosexual terminar?a modificando el hipot?lamo.

Modelo 3. Independencia sexo y g?nero. La transexualidad y el andr?gino

El tercer modelo, siguiendo dentro de una independencia de sexo y g?nero, consiste en dividir el g?nero en cuatro especies: masculino, femenino, andr?gino e indiferenciado. De esta forma la masculinidad y la feminidad no aparecen en modo alguno como los derivados naturales de la dicotom?a sexual biol?gica. Esto hace que con independencia del sexo, los individuos puedan vivirse y manifestarse como andr?ginos, masculinos, femeninos o indiferenciados, sin que de ello haya de inferirse a priori indicios de disfuncionalidad. S? parece acorde con la realidad hablar de tareas andr?ginas o indiferenciadas, que puedan ser desarrolladas indistintamente por el hombre o por la mujer, sin embargo no se puede afirmar que existan identidades sexuales andr?ginas o neutras, ya que la persona es inseparable de su cuerpo y por tanto, es un ser sexuado.

Se utiliza aqu? un pseudo-argumento en el que se pasa indebidamente del terreno biol?gico al cultural: La existencia de transexuales y hermafroditas mostrar?a que no hay solamente dos sexos. Pero esta es una conclusi?n precipitada que obliga a detenernos en este punto. Los transexuales son individuos que creen realmente pertenecer al sexo opuesto del que indican sus genitales, se trata de una clara patolog?a referente al sexo psicol?gico que crea una severa disfunci?n que en no pocos casos conduce al suicidio.

Tercer modelo. Transexualidad.

Los estados intersexuales o hermafroditismo. No existe un tercer sexo.

Hermafroditismo verdadero y pseudohermafroditismo

- Causas ps?quicas.

- Problemas graves de identidad sexual

Respecto a los hermafroditas, no se trata en modo alguno de un tercer sexo. Los estados intersexuales se definen por la existencia de contradicci?n de uno o m?s de los criterios morfol?gicos que definen el sexo (estructura cromos?mica, g?nadas, genitales internos y externos, caracteres sexuales secundarios); es decir, existe en estos individuos una patolog?a en alguno de los puntos de la cadena biol?gica que conduce a la diferenciaci?n sexual (19).

- Causas biol?gicas (fisiol?gicas).

- en la intersexualidad no hay problemas de identidad sexual. Claramente definida como masculina o como femenina. No es ambivalente.

Distinguimos las siguientes formas de intersexualidad:

1.Disgenesia gonadal. S. de Turner : Describiremos solo dos de los cuadros m?s representativos: La disgenesia gonadal mixta y el S. de Turner. Los individuos con disgenesia gonadal mixta se presentan como mujeres con diferentes grados de virilizaci?n. El cariotipo m?s frecuente es un mosaico 45XY/45XO. Los genitales externos presentan una vagina inmadura y una hipertrofia de cl?toris. Presentan una g?nada rudimentaria en un lado y en el otro un test?culo que puede ser rudimentario e intraabdominal; suele existir trompa y hemiutero unilateral as? como un cord?n ov?rico. Cl?nicamente presentan amenorrea, retraso, telarquia y esterilidad y son posibles las complicaciones propias del S. de Turner en general. Respecto al pron?stico, en un 25% se presentan tumores gonadales (ginoblastoma) lo que hace aconsejable la ex?resis gonadal tras la pubertad. En cuanto al tratamiento, estas pacientes tienen mejores posibilidades de desenvolverse en el sexo femenino que suele ser el sexo asignado y por ello la terapia hormonal se dirigir? a apoyar el sexo femenino normalmente asumido y si es preciso cirug?a pl?stica del pene si la virilizaci?n es importante.

El S. de Turner puede presentar una forma cl?nica asociada a la hipertrofia de cl?toris. El cuadro cl?sico de Turner re?ne los siguientes caracteres: Mujeres con infantilismo sexual, talla baja y g?nada femenina rudimentaria independientemente del cariotipo del que existen mas de 20 tipos distintos (el m?s frecuente es 45XO). Generalmente presentan anomal?as asociadas cardiacas, ?seas y urol?gicas, adem?s de otras complicaciones no siempre presentes (Hipertensi?n idiop?tica, sordera y/o ceguera cong?nita, estrabismo, nistagmus, pterigion colli, etc.). Hay descritas muchas variantes, incluyendo un cuadro descrito por Milet en 1967 caracterizado por talla baja, infantilismo sexual y g?nada rudimentaria, con ausencia de malformaciones som?ticas e inteligencia normal pero con frecuentes anomal?as tiroideas.

Su pron?stico depende de las malformaciones asociadas, e invariablemente incluye esterilidad; hay riesgo de desarrollo de gonadoblastoma en presencia de cromosoma Y (raro), por lo que en esos casos se efect?a la ex?resis de la g?nada. El tratamiento es fundamentalmente la hormonoterapia de sustituci?n en sentido femenino, que es el sexo asignado y asumido. Si existe hipertrofia de cl?toris manifiesta se recurrir? a la cirug?a (poco frecuente).

2. Hermafroditismo masculino: Tambi?n llamado pseudohermafroditismo masculino y masculinizaci?n incompleta con g?nadas y estructura cromos?mica masculina.

Hay dos grupos fundamentales:

a) Pseudohermafroditismo por fallo de regresi?n de los conductos de M?ller. En este caso el sexo cromos?mico y gonadal es masculino y los genitales externos son igualmente masculinos (aunque con frecuencia existe criptorquidia) por lo que su sexo asignado y asumido suele ser masculino. Son sus genitales internos los discordantes: poseen trompas y ?tero m?s ? menos desarrollados.

. En este caso el sexo cromos?mico y gonadal es masculino y los genitales externos son igualmente masculinos (aunque con frecuencia existe criptorquidia) por lo que su sexo asignado y asumido suele ser masculino. Son sus genitales internos los discordantes: poseen trompas y ?tero m?s ? menos desarrollados.

Claramente el tratamiento reforzar? su sexo masculino.

b) Pseudohermafroditismo por defecto de la virilizaci?n debido a dos causas fundamentales:

- Por defecto de la s?ntesis de los andr?ginos.

Son individuos con sexo gonadal y gen?tico masculino (XY) que muestran defectos de la virilizaci?n y que puede oscilar desde un hipospadias a una feminizaci?n casi total. En la pubertad pueden adoptar un aspecto t?picamente masculino, femenino ? ambiguo. Se han descrito 5 tipos de trastornos por defecto de las principales enzimas que intervienen en la bios?ntesis esteroidea. El tratamiento de estos cuadros en lo referente a la esfera genital (dejando aparte el tratamiento general con frecuente corticoterapia, etc.) incluir? la terapia hormonal sustitutivo, en principio con Testosterona, aunque hay que atender al sexo asumido, por lo que habr? que particularizar cada caso y recurrir a la cirug?a pl?stica si es precisa. Estos sujetos l?gicamente tienen mejores posibilidades de desenvolverse en el sexo masculino.

- Por resistencia a los andr?ginos:

a) S. de feminizaci?n testicular completa tambi?n llamado S. de Morris. Est?n alterados los receptores androg?nicos y por tanto son individuos con sexo gonadal, cromos?mico y genitales internos masculinos, y que en cambio presentan genitales externos y caracteres sexuales secundarios (fenotipo) t?picamente femeninos. El sexo asignado y en el que son educados es por tanto el femenino. Por otra parte existe riesgo de desarrollar una neoplasia gonadal por lo que est? indicada una ex?resis de los test?culos intraabdominales tras la pubertad, cuando se ha completado el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios femeninos. Habr? que informarles de la imposibilidad de tener la regla y de tener hijos y en general mantener su orientaci?n en sentido femenino; respecto a informarles de su condici?n cromos?mica y gonadal solo en casos muy seleccionados ser? prudente hacerlo (aqu? el cambio a sexo var?n, siendo obligada la castraci?n y habida cuenta del no desarrollo de genitales externos masculinos coloca al sujeto en una situaci?n vivencial poco recomendable).

b) S. de feminizaci?n testicular incompleta (a: por anomal?a del receptor citos?lico de los andr?ginos por ej. el S. de Reifenstein; y b: por d?ficit aislado de 5-alfa reductasa). Pueden presentarse con aspecto masculino, femenino o ambiguo con signos de virilizaci?n en la pubertad. Generalmente el fenotipo prepuberal es femenino (siendo por tanto asignado al nacer el sexo femenino), con maduraci?n puberal en sentido masculino. Su cariotipo es XY, gonadas y genitales internos masculinos completos. Aqu? se plantea dentro del tratamiento la cuesti?n del cambio de sexo al llegar la pubertad, pues en ese momento el nivel androg?nico de estos varones es suficiente como para producir una clara virilizaci?n a pesar de la anomal?a enzim?tica o de receptores hormonales. Hay que tener en cuenta que para poder ejercer su acci?n en el adulto, la testosterona debe ser convertida en dihidrotestosterona por acci?n de la 5-alfa reductasa; pero en el embri?n las cosas no son as?: la testosterona por s? misma puede estimular el desarrollo de los genitales internos y tambi?n ejercer su eventual acci?n sobre las estructuras cerebrales contribuyendo as? posteriormente al establecimiento del sexo psicol?gico. Si esto es as? puede suponerse que la biolog?a trabajar? a favor del cambio a sexo masculino y eso explicar?a la sorprendente buena adaptaci?n de los sujetos a los que se ha explicado su situaci?n y propuesto la correcci?n del error en la asignaci?n del sexo. Sin embargo estamos muy lejos de poder generalizar en estos casos y debemos atender siempre al sexo asumido, a la psicolog?a del sujeto, a su nivel educativo, cultural, etc.

3. Hermafroditismo femenino (con o sin hiperplasia adrenal: Son individuos con g?nadas y sexo gen?tico femenino, que muestran un grado m?s o menos intenso de virilizaci?n. Se presentan como mujeres con signos de virilizaci?n neonatal y plantean a veces el diagn?stico diferencial con casos de hermafroditismo verdadero. Son siempre XX, con genitales internos y g?nada femenina normal, pero con genitales externos con fusi?n de pliegues labioescrotales e hipertrofia de cl?toris variable. El tratamiento se dirigir? en lo referente a la esfera genital a potenciar el sexo asumido que suele ser siempre el femenino con correcci?n pl?stica de genitales externos seg?n el grado de afectaci?n.

4. Hermafroditismo verdadero: Son individuos que poseen a la vez tejido ov?rico y testicular. Las 2/3 partes tienen sexo cromos?mico XX y 1/3 es XY, aunque hay autores que afirman que el mosaico es la forma m?s frecuente. La mayor?a de los hermafroditas verdaderos tienen genitales externos de aspecto masculino y han sido inscritos y educados como varones; pero tambi?n pueden presentarse como mujeres con cuerpo musculado y mamas bien desarrolladas. En cuanto a los genitales internos pueden coexistir un ?tero bien desarrollado o rudimentario y una trompa, con estructuras procedentes del conducto de Wolff (pr?stata, ves?cula seminal, epid?dimo ... El tratamiento ser? la extirpaci?n de la g?nada antag?nica (si es un ovotestes extirpaci?n) y terapia de apoyo al sexo asignado y asumido (Cirug?a pl?stica y hormonoterapia) (10,11).

En resumen, a?n a riesgo de ser en exceso esquem?ticos, podemos decir que en los Intersexos no se produce un problema de identidad sexual: cada sujeto tiene un sexo asumido var?n o mujer que para ?l no ofrece dudas; no hay un problema psicol?gico y no tienen en absoluto la percepci?n de pertenecer a un tercer sexo o de ser andr?ginos (ni siquiera en el hermafroditismo verdadero). Y en cuanto a la correcci?n de un error de asignaci?n de sexo al llegar la pubertad, hay que tener en cuenta siempre el sexo psicol?gico procurando la correcci?n en el sentido en que ese sujeto tenga mejores posibilidades de desarrollarse, despu?s es importante considerar la posibilidad de relaciones sexuales satisfactorias y en tercer lugar intentar salvaguardar la fertilidad si es posible.


Modelo 4. Relaci?n entre sexo y g?nero, pero no identidad. Interdependencia-corresponsabilidad

En el cuarto modelo se considera que la perspectiva de g?nero es adecuada para describir los aspectos culturales que rodean a la construcci?n de las funciones del hombre y la mujer en el contexto social. Si los sexos son necesariamente var?n o mujer, las funciones atribuidas culturalmente a cada sexo pueden ser en algunos aspectos intercambiables. El g?nero en alguna de sus dimensiones se fundamenta en el sexo biol?gico, pero otras muchas de las funciones o del reparto de las tareas consideradas en una ?poca u otra propio de lo femenino o de lo masculino son algo absolutamente aleatorio y que no tienen ninguna base biol?gica. Dependen en este caso de los estereotipos formados por el grupo social, por las costumbres o por la educaci?n.

-Relaci?n sexo-g?nero pero no identidad

-Igualdad y diferencia

-Interdependencia: corresponsabilidad

Este cuarto modelo propugna la interdependencia entre los distintos sexos; una igualdad en la diferencia. Reivindica que los dos sexos deben estar simult?neamente presentes en el mundo de lo privado y de lo p?blico. A la vez que reclama m?s presencia de la mujer en la vida p?blica, considera igualmente necesaria una mayor presencia del var?n en los asuntos dom?sticos, y en el mundo de la educaci?n de los hijos. Tambi?n el var?n tiene derecho a asumir unas tareas antes reservadas a las mujeres. Esta revoluci?n social necesita un respaldo jur?dico porque implica una revoluci?n copernicana en las estructuras sociales. El principio de igualdad desde esta perspectiva requiere analizar en conjunto la relaci?n entre los sexos. Es m?s a?ade una nota muy positiva porque se dirige a que exista una interrelaci?n de tareas en los dos ?mbitos; paternidad-maternidad de la mano en el ?mbito privado, y cooperaci?n creativa hombre-mujer en el mercado laboral. Como veremos esto tendr? sus consecuencias a nivel legislativo. En el II plan de Acci?n positiva del Gobierno Vasco se afirma "La participaci?n laboral de las mujeres y la participaci?n dom?stica de los hombres, es decir, el reparto de responsabilidades sociales y econ?micas en la poblaci?n adulta, es un requisito b?sico para el progreso" (Emakunde).

En esta mutua cooperaci?n hay que distinguir en ambos ?mbitos funciones intercambiables, es decir que pueden ser realizadas indistintamente por personas de ambos sexos, y que dependen s?lo del aprendizaje, frente a otras funciones o roles que est?n conectadas a una diferenciaci?n biol?gica y que no son transferibles al otro sexo.

Si los sexos son necesariamente var?n o mujer, las funciones atribuidas culturalmente a cada sexo pueden ser en algunos aspectos intercambiables. Aunque el g?nero en alguna de sus dimensiones se fundamenta en el sexo biol?gico (8,9), otras muchas de las funciones o del reparto de las tareas consideradas en una ?poca u otra propio de lo femenino o de lo masculino son algo absolutamente aleatorio e intercambiable y que no tienen ninguna base biol?gica. Dependen en este caso de los estereotipos formados por el grupo social, por las costumbres o por la educaci?n (20, 21).

Por otra parte, seg?n este modelo, como se acaba de indicar no todo es absolutamente cultural. Si este modelo reconoce la no identidad entre sexo y g?nero (contra el modelo 1), a?ade tambi?n como necesario el reconocimiento de que no todos los estereotipos sociales atribuidos a los dos sexos son siempre indiferentes sino que algunos de ellos tienen una mayor raigambre o base biol?gica, de manera que no son una mera construcci?n cultural cambiable, sino que est?n inexorablemente unidos a la diferenciaci?n sexual; as? no es lo mismo ser padre que madre a la hora de educar a los hijos. Los dos papeles son insustituibles, complementarios y no intercambiables. Por tanto, tan perjudicial ser?a la desaparici?n de la figura de la madre, como la carencia de la figura del padre (7,34).


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Publicado por mario.web @ 8:44
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