S?bado, 07 de mayo de 2011

La referencia del Papa a los movimientos "pseudo-espirituales" distintos de las sectas evoca inmediatamente la larga lista de iniciativas nacidas del fondo ideol?gico y religiosos del New Age
Autor: Mons. Norberto Rivera | Fuente: Instrucci?n Pastoral de Mons. Norberto Rivera

Todos tenemos la obligaci?n de informarnos y educarnos para comprender este fen?meno tan complejo y para discernir entre lo que tiene de bueno, lo que es indiferente y lo que resulta incompatible con nuestra fe.

Los educadores cat?licos y padres de familia deben vigilar esmeradamente el contacto que tengan sus hijos con las ideas y la moda que promulga el New Age, para evitarles confusiones, dudas e insatisfacciones. En particular, habr?a que evitar el uso indiscriminado de los medios masivos de comunicaci?n -televisi?n, radio, cine, m?sica, y los sistemas de inform?tica electr?nica como el internet- por los que el New Age se difunde en mayor escala.

Los fieles con capacidad para influir en la prensa y los medios de comunicaci?n har?n un servicio inestimable a los mexicanos y a la Iglesia si difunden informaci?n o proponen contenidos que sirvan para orientar y dar criterios de juicio cristianos frente a la confusi?n que engendra el New Age. As? responder?n positivamente a la invitaci?n, muchas veces repetida por el Papa Juan Pablo II, de hacerse part?cipes de vanguardia en la tarea de la nueva evangelizaci?n, "porque la evangelizaci?n de la cultura moderna depende en gran parte del influjo en los medios de comunicaci?n"(7).

Adem?s de estar prevenidos, los cat?licos debemos defender activamente nuestra fe y nuestros valores en la vida real de la sociedad mexicana. Hay formas pac?ficas y leg?timas de protesta que sirven para presionar a los promotores de los aspectos del New Age que nos perjudican: no participar en las actividades de instituciones y empresas promotoras del New Age, no seguir programaci?n televisiva que difunda sus ideas, no comprar los productos de sus patrocinadores, llamar la atenci?n con cartas y art?culos de prensa a las figuras p?blicas, educadores y pol?ticos que se muestren p?blicamente a favor de las ideas o pr?cticas del New Age, etc.

Nuestras parroquias e institutos educativos pueden ofrecer cursos y conferencias sobre los temas m?s controvertidos de esta corriente; pueden igualmente difundir literatura cr?tica y presentar bibliograf?a que esclarezca los t?rminos del problema y d? pautas para un juicio bien fundado.

?Cu?nta importancia tienen nuestros sacerdotes, pastores de almas, en la tarea de educar, prevenir y defender la fe de nuestro pueblo! Consciente de esto, y con un sincero af?n de apoyar y acompa?ar su esfuerzo por lograr los objetivos prioritarios del segundo S?nodo arquidiocesano, hago m?a la invitaci?n reciente del Santo Padre a renovar nuestra acci?n evangelizadora en vistas de las amenazas a la fe del tiempo presente. Tenemos que revitalizar nuestra predicaci?n, "devolvi?ndole una fuerza kerigm?tica capaz de estimular las conciencias de los hombres contempor?neos, a menudo indiferentes, por lo menos en apariencia; o interesados en otros asuntos" (8).

El otro punto de convergencia de todos los esfuerzos pastorales sigue siendo el anuncio de Cristo, Redentor del hombre: "Dios te ama, Cristo ha venido por ti"(9). De ah? la urgente necesidad de una predicaci?n valiente, en contacto con los problemas y las dudas reales de nuestro pueblo. Tenemos que conducir a los fieles, con nuestra palabra y con nuestro ejemplo, hacia una vida de oraci?n m?s profunda, que desemboque en la experiencia vital de Jesucristo. Tenemos que mostrarles la honda verdad de la doctrina que nace de nuestra fe en El y ayudarles a apreciar las formas lit?rgicas que nos unen con El en la familia que es la Iglesia. Asimismo les exhorto a la b?squeda sol?cita y la escucha paciente de aquellos miembros del Cuerpo M?stico m?s alejados y m?s expuestos a la duda o a las interminables asechanzas que el mundo moderno pone a la fe.

Con toda claridad, al inaugurar la IV Conferencia general del Episcopado latinoamericano en Santo Domingo, Juan Pablo II nos indic?:

"A ejemplo del buen Pastor, hab?is de apacentar el reba?o que os ha sido confiado y defenderlo de los lobos rapaces. Causa de divisi?n y discordia en vuestras comunidades eclesiales son -lo sab?is bien- las sectas y movimientos "pseudo-espirituales" de que habla el Documento de Puebla (n. 628), cuya expresi?n y agresividad urge afrontar" (10).


La referencia del Papa a los movimientos "pseudo-espirituales" distintos de las sectas evoca inmediatamente la larga lista de iniciativas nacidas del fondo ideol?gico y religiosos del New Age que hemos considerado en esta carta. La responsabilidad de actuar incisivamente frente a este problema multifac?tico en nuestra labor evangelizadora cae directamente sobre cada uno de nosotros. Por tanto, todos estamos obligados a la formaci?n continua para entender el New Age y su atractivo para los hombres de nuestro tiempo. Como el sabio del evangelio que saca de su tesoro lo nuevo y lo antiguo (cf. Mt 13, 52), tenemos que testimoniar y predicar la inagotable riqueza y la penetrante verdad de la fe cat?lica de manera cada vez m?s accesible y llamativa a todo aquel que nos pida raz?n de nuestra esperanza.

Que los fieles cat?licos, con nuestra ayuda, descubran que todo lo que anhelan de vida espiritual, de sanaci?n interna, de perd?n y reconciliaci?n, de encuentro con el misterio insondable del ?nico Dios verdadero y su designio de salvaci?n est? ya presente de modo insuperable en la fe cat?lica en la que fueron iniciados con su bautismo.

Nuestra fe es profunda. Tiene como fuente al mismo Dios que se revela a los hombres en Jesucristo. Durante casi 2000 a?os, Jesucristo ha guiado a su iglesia por medio del Esp?ritu Santo "hacia la verdad completa" (Jn 16, 13), como prometi? en la noche de su pasi?n. El cat?lico que experimenta su fe, que la conoce y la vive en toda su magnitud, jam?s sentir? la necesidad de mendigar de las vanas promesas y medio-verdades del New Age.

Por ?ltimo perm?tanme, a manera de exhortaci?n, hacer eco de aquella formidable invitaci?n que el Papa Juan Pablo II hizo al pueblo mexicano desde nuestra catedral metropolitana en su primera e inolvidable visita a nuestra patria: ?M?xico. s? siempre fiel! ?M?xico siempre fiel! (11).

Sin duda ese ser? nuestro mayor reto como pueblo mexicano frente al tercer milenio: ser fieles. Ser fieles a nuestra historia, enriquecida con la vida de numerosos santos y la sangre de tantos m?rtires. Ser fieles a nuestra identidad de mexicanos y de cat?licos a pesar de las tremendas presiones internas y externas que sufre nuestra naci?n. Ser fieles a Cristo que sigue siendo nuestra esperanza y nuestra meta. Ser fieles a nuestra Madre, la sant?sima Virgen Mar?a de Guadalupe, protectora de nuestro pueblo y ejemplo de vida cristiana.


Notas

(7) Juan Pablo II, carta enc?clica Redemptoris missio, 37, Librer?a Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano, 1990, p?gina 64.


(8) Juan Pablo II, Alocuci?n al comit? central del gran jubileo del a?o 2000, 8 de junio de 1995.


(9) Juan Pablo II, Christifideles laici, 34, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano, 1988, p. 92.


(10) Juan Pablo II, Discurso inaugural de la IV Conferencia general del Episcopado latinoamericano: Jesucristo ayer, hoy y siempre, n. 12, en Santo Domingo 1992, Ediciones Dabar, M?xico, 1992, p.22.


(11) Juan Pablo II, Homil?a en la catedral metropolitana de la Ciudad de M?xico, 26 de enero de 1979.

Publicado por mario.web @ 8:47
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