S?bado, 07 de mayo de 2011

Juan 8, 1-11. Cuaresma. El encuentro con la misericordia de Dios no nos puede dejar indiferentes porque es un encuentro que transforma.
Autor: H Francisco Rosas | Fuente: Catholic.net
Evangelio

Lectura del santo Evangelio seg?n san Juan 8, 1-11

Mas Jes?s se fue al monte de los Olivos. Pero de madrugada se present? otra vez en el Templo, y todo el pueblo acud?a a ?l. Entonces se sent? y se puso a ense?arles. Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: ?Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Mois?s nos mand? en la Ley apedrear a estas mujeres. ?T? qu? dices?? Esto lo dec?an para tentarle, para tener de qu? acuasarle. Pero Jes?s, inclin?ndose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero, como ellos insist?an en preguntarle, se incorpor? y les dijo: ?Aquel de vosotros que est? sin pecado, que le arroje la primera piedra?. E inclin?ndose de nuevo, escrib?a en la tierra. Ellos, al o?r estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los m?s viejos; y se qued? solo Jes?s con la mujer, que segu?a en medio. Incorpor?ndose Jes?s le dijo: ?Mujer, ?d?nde est?n? ?Nadie te ha condenado?? Ella respondi?: ?Nadie, Se?or?. Jes?s le dijo: ?Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques m?s?.


Oraci?n introductoria

Conf?o mi pasado a tu misericordia, el presente a tu amor y el futuro a tu providencia. Jes?s, en este d?a vengo a pedirte la paz, la prudencia, la fuerza, la sabidur?a y la humildad para ser un mejor cristiano. Rev?steme de tu gracia, Se?or, y haz que en este d?a yo te glorifique con mis buenas obras.

Petici?n

Se?or, conc?deme la gracia de valorar tu amor misericordioso. Conc?deme, Dios m?o, la fuerza para no caer en las tentaciones y la humildad para pedir perd?n por mis pecados.

Meditaci?n

El evangelista san Juan pone de relieve un detalle: mientras los acusadores lo interrogan con insistencia, Jes?s se inclina y se pone a escribir con el dedo en el suelo. San Agust?n observa que el gesto muestra a Cristo como el legislador divino: en efecto, Dios escribi? la ley con su dedo en las tablas de piedra (cf. Comentario al Evangelio de Juan, 33, 5). Jes?s, por tanto, es el Legislador, es la Justicia en persona. Y ?cu?l es su sentencia? "Aquel de vosotros que est? sin pecado, que le arroje la primera piedra". Estas palabras est?n llenas de la fuerza de la verdad, que desarma, que derriba el muro de la hipocres?a y abre las conciencias a una justicia mayor, la del amor, en la que consiste el cumplimiento pleno de todo precepto (cf. Rm 13, 8-10). Es la justicia que salv? tambi?n a Saulo de Tarso, transform?ndolo en san Pablo (cf. Flp 3, 8-14).
Cuando los acusadores "se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los m?s viejos", Jes?s, absolviendo a la mujer de su pecado, la introduce en una nueva vida, orientada al bien: "Tampoco yo te condeno; vete y en adelante no peques m?s". Es la misma gracia que har? decir al Ap?stol: "Una cosa hago: olvido lo que dej? detr?s y me lanzo a lo que est? por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio al que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jes?s" (Flp 3, 13-14). Dios s?lo desea para nosotros el bien y la vida; se ocupa de la salud de nuestra alma por medio de sus ministros, liber?ndonos del mal con el sacramento de la Reconciliaci?n, a fin de que nadie se pierda, sino que todos puedan convertirse (Benedicto XVI, ?ngelus, 21 de marzo de 2010).

Reflexi?n apost?lica

El amor de Dios est? por encima de nuestro pecado. Donde abund? el pecado sobreabund? la gracia. Cristo dio su vida por nosotros en la cruz, pero cu?ntas personas ignoran o desconocen esa realidad. Cu?ntas personas a?n no han experimentado el verdadero amor. El encuentro con la misericordia de Dios no nos puede dejar indiferentes porque es un encuentro que transforma.

Prop?sito

Aprender a perdonar las molestias que me puedan causar los defectos de los dem?s.

Di?logo con Cristo

Jesucristo, gracias por el infinito amor que me tienes y por todas las veces que me has perdonado. Somos d?biles y con facilidad nos alejamos de Ti. Ay?dame, Se?or, a caminar por el sendero de tu amor y extiende tu mano para levantarme de la ca?das. Te ofrezco mi esfuerzo y la lucha de cada d?a por ser un mejor cristiano.


?S?lo quien ha experimentado primero la grandeza puede ser convincente anunciador y administrador de la misericordia de Dios?. (Benedicto XVI, 11 de marzo de 2010)


Publicado por mario.web @ 8:59
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