S?bado, 07 de mayo de 2011

Juan 7, 40-53. Cuaresma. Quien escucha a Jes?s, quien lo conoce de cerca y oye sus palabras, no puede quedar igual.
Autor: P. Francisco Javier Arriola | Fuente: Catholic.net
Evangelio

Lectura del santo Evangelio seg?n san Juan 7, 40-53

En aquel tiempo, algunos de la multitud que lo hab?an o?do, opinaban: ?Este es verdaderamente el Profeta?. Otros dec?an: ?Este es el Mes?as?. Pero otros preguntaban: ??Acaso el Mes?as vendr? de Galilea? ?No dice la Escritura que el Mes?as vendr? del linaje de David y de Bel?n, el pueblo de donde era David??. Y por causa de ?l, se produjo una divisi?n entre la gente. Algunos quer?an detenerlo, pero nadie puso las manos sobre ?l. Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: ??Por qu? no lo trajeron??. Ellos respondieron: ?Nadie habl? jam?s como este hombre?. Los fariseos respondieron: ??Tambi?n ustedes se dejaron enga?ar? ?Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha cre?do en ?l? En cambio, esa gente que no conoce la Ley est? maldita?. Nicodemo, uno de ellos, que hab?a ido a ver a Jes?s, les dijo: ??Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo??. Le respondieron: ??T? tambi?n eres galileo? Examina las Escrituras y ver?s que de Galilea no surge ning?n profeta?. Y cada uno regres? a su casa.

Oraci?n introductoria

Mar?a, Madre de Misericordia, te pido tu maternal ayuda para poder reflexionar y meditar en las Palabras de tu Hijo Jesucristo, que son palabras de vida eterna. Ay?dame, Madre, a guardar todas estas reflexiones en mi coraz?n, como T? lo hac?as tambi?n, para que sean la tierra fecunda donde Cristo pueda sacar fruto para mi vida. Me pongo enteramente en tus maternales manos para que me lleves a Dios. Pongo tambi?n mi ser, mi poseer, mi familia, mis seres queridos y cuantos se han encomendado a mis oraciones para que tambi?n a ellos les asistas en sus dificultades.

Petici?n

Conc?deme, Jes?s, la sencillez de coraz?n para que no tenga que pedirte pruebas de tu amor, para que nunca deje de creer en ti. Conc?deme la gracia de conocerte, amarte e imitarte.

Meditaci?n

En este pasaje no aparece ninguna palabra de Cristo, pero se descubren los pensamientos sobre Jes?s que hay en muchos corazones (Lc 2, 35). Muchos se maravillan de la humilde procedencia de Jes?s, pero porque no lo conocen. En nuestra vida nos puede pasar del mismo modo, el maravillarnos de lo que se dice de Dios, malo o bueno, pero nosotros no decimos nada porque le conocemos muy poco y no lo hemos experimentado.

Precisamente quien escucha a Jes?s, quien lo conoce de cerca, queda maravillado. Quien oye las palabras de Cristo no puede quedar igual. Por eso en el texto evang?lico los soldados que hab?an sido enviados a apresar al Se?or, vuelven asombrados diciendo que nadie antes hab?a hablado como ?l. Esto hace que el enojo de los fariseos se agudice m?s porque no pueden realizar sus artima?as malintencionadas. Nosotros en cambio debemos acercarnos a Cristo, dejar que ?l nos hable al coraz?n por medio del Evangelio, de la Eucarist?a, de la Reconciliaci?n. Poco a poco ir? transformando nuestra alma e ir? convenci?ndonos suavemente con su amor, con su bondad, con su alegr?a. Si escuchar la Palabra de Dios puede cambiar el coraz?n, cu?nto m?s no podr? hacer ?l cuando le tenemos dentro.

Reflexi?n apost?lica

Conocer a Cristo es una empresa apasionante que s?lo experimentan quienes quieren hacer esta experiencia. Uno sale transformado de cada encuentro con el Se?or, no porque nosotros hagamos o digamos algo, sino porque es ?l el primer interesando en nuestra santificaci?n y en nuestro bien. Y cuando a Cristo le abrimos la puerta del coraz?n, silenciosamente va invadiendo toda la casa hasta llenarla y poseerla toda, entonces es cuando como San Pablo podemos decir ?y ya no vivo yo, es Cristo quien vive en m? (Gal. 2, 20).

Pero poseer a Cristo es tambi?n transmitirlo, y al transmitirlo a los dem?s corremos el riesgo de no ser tomados en cuenta, o de ser tachados por los dem?s de cualquier cosa. As? le pas? a Nicodemo al querer hacer ver que se cometer?a una injusticia al juzgar a Jes?s sin antes o?rlo. Estas son las injusticias que sufren los amigos del Se?or, pero ?l ya lo hab?a anunciado en el serm?n de las bienaventuranzas: ?Bienaventurados ser?is cuando os insulten y persigan y con mentira digan contra vosotros todo g?nero de mal por m?. Alegraos y regocijaos, porque grande ser? en los cielos vuestra recompensa...? (Mt 5, 11). Y nadie que haya querido ser amigo verdadero de Jes?s ha quedado defraudado ni se ha arrepentido porque Dios siempre cumple sus promesas.

Prop?sito

Har? una breve oraci?n por las personas que pasan por alguna necesidad o problema, pidiendo a Dios y a la Sant?sima Virgen que les haga experimentar su presencia y les ayude a solucionar y sobrellevar con fortaleza sus dificultades.

Di?logo con Cristo

Se?or m?o y Dios m?o, T? sabes que soy d?bil y muchas veces me dejo llevar por las cosas que a veces no te agradan. Dame tu fuerza para luchar cada d?a y buscar agradarte. Ay?dame para poder ayudar a los dem?s. Haz que siempre d? testimonio de Ti y de mi fe en Ti, para que pueda escuchar un d?a en el cielo tus palabras: ?adelante, siervo bueno y fiel, entra a tomar parte del banquete de tu Se?or?. Jes?s, conf?o en Ti; Mar?a, soy todo tuyo.


Nos hiciste, Se?or, para Ti, y nuestro coraz?n est? inquieto, hasta que descanse en Ti (Confesiones de San Agust?n, 1,1,1)


Publicado por mario.web @ 9:00
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