S?bado, 07 de mayo de 2011

Juan 11, 1-45. Cuaresma.Juan 11, 1-45 5o. Domingo de Cuaresma. Jes?s llora con nosotros y por nosotros, sus l?grimas son de un amor infinito, de ternura y compasi?n.
Autor: Juan Carlos Jim?nez | Fuente: Catholic.net
Evangelio

Lectura del santo Evangelio seg?n san

En aquel tiempo, se encontraba enfermo L?zaro, en Betania, el pueblo de Mar?a y de su hermana Marta. Mar?a era la que una vez ungi? al Se?or con perfume y le enjug? los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano L?zaro. Por eso las dos hermanas le mandaron a decir a Jes?s: ?Se?or, el amigo a quien tanto quieres est? enfermo?. Al o?r esto, Jes?s dijo: ?esta enfermedad no acabar? en la muerte, sino que servir? para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella?. Jes?s amaba a Marta, a su hermana y a L?zaro. Sin embargo cuando se enter? de que L?zaro estaba enfermo, se detuvo dos d?as m?s en el lugar en que se hallaba. Despu?s dijo a sus disc?pulos: ?Vayamos otra vez a Judea?. Los disc?pulos le dijeron: ?Maestro, hace poco que los jud?os quer?an apedrearte ?y tu vas a volver all??? Jes?s les contest?: ??Acaso no tiene doce horas el d?a? El que camina de d?a no tropieza, porque ve la luz de este mundo, en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta luz?. Dijo esto y luego a?adi?: ?L?zaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo.? Entonces le dijeron sus disc?pulos: ?Se?or, si duerme, es que va a sanar?. Jes?s hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sue?o natural. Entonces Jes?s les dijo abiertamente: ?L?zaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado ah?, para que crean. Ahora, vamos all?. Entonces Tom?s, por sobrenombre el Gemelo, dijo a los dem?s disc?pulos: ?Vayamos tambi?n nosotros, para morir con ?l?. Cuando lleg? Jes?s, L?zaro llevaba ya cuatro d?as en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusal?n, como a unos dos kil?metros y medio, y muchos jud?os hab?an ido a ver a Marta y Mar?a para consolarlas por la muerte de su hermano. Apenas oy? Marta que Jes?s llegaba, sali? a su encuentro; pero Mar?a se qued? en casa. Le dijo Marta a Jes?s: ?Se?or, si hubieras estado aqu? , no habr?a muerto mi hermano. Pero a?n ahora estoy segura de que Dios te conceder? cuanto le pidas?. Jes?s dijo: ?Tu hermano resucitar?. Marta respondi?: ?Ya s? que resucitar? en la resurrecci?n del ?ltimo d?a?: Jes?s le dijo: ?Yo soy la resurrecci?n y la vida. El que cree en m?, no morir? para siempre. ?Crees t? esto? Ella le contest?: ?S?, Se?or, creo firmemente que t? eres el Mes?as, el Hijo de Dios, el que ten?a que venir al mundo?. Despu?s de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana Mar?a y le dijo en voz baja:?Ya vino el Maestro y te llama?. Al o?r esto, Mar?a se levant? en el acto y sali? hacia donde estaba Jes?s, porque ?l no hab?a llegado a?n al pueblo, sino que estaba en el lugar donde marta lo hab?a encontrado. Los jud?os estaban con Mar?a en la casa, consol?ndola, viendo que ella se levantaba y sal?a de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar ah? y la siguieron. Cuando lleg? Mar? adonde estaba Jes?s, al verlo, se ech? a sus pies y le dijo: ?Se?or, si hubieras estado aqu?, no habr?a muerto mi hermano?. Jes?s, al verla llorar y al ver llorar a los jud?os que la acompa?aban, se conmovi? hasta lo m?s hondo y pregunt?: ??D?nde lo han puesto?? Le contestaron: ?Ven, Se?or, y lo ver?s?. Jes?s se puso a llorar y los jud?os comentaban: ?De veras ?cu?nto lo amaba!?. Algunos dec?an: ??No pod?a ?ste, que abri? los ojos al ciego de nacimiento, hacer que L?zaro no muriera??. Jes?s profundamente conmovido todav?a, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva sellada con una losa. Entonces dijo Jes?s: ?Quiten la losa?. Pero Marta, la hermana del que hab?a muerto, le replic?: ?Se?or, ya huele mal, porque lleva cuatro d?as?. Le dijo Jes?s: ??No te he dicho que si crees, ver?s la gloria de Dios?? Entonces quitaron la piedra. Jes?s levant? los ojos a lo alto y dijo: ?Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sab?a que t? siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que t? me has enviado?. Luego grit? con voz potente: ??L?zaro, sal de ah?!?. Y sali? el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jes?s les dijo: ?Des?tenlo, para que pueda andar?. Muchos de los jud?os que hab?an ido a casa de Marta y Mar?a, al ver lo que hab?a hecho Jes?s, creyeron en ?l.


Oraci?n Introductoria

Se?or, tu conoces el coraz?n de tus hijos y sabes bien cu?les son nuestras enfermedades. Ten misericordia de nosotros, sana con tu amor todas nuestras dolencias. Perm?teme ser un reflejo de tu misericordia y de tu amor entre las personas que me rodean para que te conozcan, Dios m?o, como Camino, Verdad y Vida.

Meditaci?n

En realidad, esta p?gina evang?lica muestra a Jes?s como verdadero hombre y verdadero Dios. Ante todo, el evangelista insiste en su amistad con L?zaro y con sus hermanas Marta y Mar?a. Subraya que ?Jes?s los amaba? (Jn 11, 5), y por eso quiso realizar ese gran prodigio. ?L?zaro, nuestro amigo, est? dormido: voy a despertarlo? (Jn 11, 11), as? les habl? a los disc?pulos, expresando con la met?fora del sue?o el punto de vista de Dios sobre la muerte f?sica: Dios la considera precisamente como un sue?o, del que se puede despertar. Este se?or?o sobre la muerte no impidi? a Jes?s experimentar una sincera com-pasi?n por el dolor de la separaci?n. Al ver llorar a Marta y Mar?a y a cuantos hab?an acudido a consolarlas, tambi?n Jes?s ?se conmovi? profundamente, se turb? y, por ?ltimo, ?llor? (Jn 11, 33. 35). El coraz?n de Cristo es divino-humano: en ?l Dios y hombre se encontraron perfectamente, sin separaci?n y sin confusi?n. ?l es la imagen, m?s a?n, la encarnaci?n de Dios, que es amor, misericordia, ternura paterna y materna, del Dios que es Vida. La respuesta de Marta es ejemplar: ?S?, Se?or, yo creo que t? eres el Mes?as, el Hijo de Dios, el que ten?a que venir al mundo? (Jn 11, 27). ?S?, oh Se?or! Tambi?n nosotros creemos, a pesar de nuestras dudas y de nuestras oscuridades; creemos en ti, porque t? tienes palabras de vida eterna; queremos creer en ti, que nos das una esperanza fiable de vida m?s all? de la vida, de vida aut?ntica y plena en tu reino de luz y de paz (Benedicto XVI, ?ngelus 9 de marzo de 2008).

Cristo, el Se?or de la vida y de la historia, nos ama y quiere lo mejor para nosotros siempre. ?l es nuestro padre y se preocupa por cada uno de sus hijos. Jes?s sufre con nuestras dolencias y pecados. Por eso, el Se?or est? dispuesto a morir por nosotros para darnos la vida. La pasi?n, muerte y resurrecci?n de Jesucristo iluminan la vida de todo hombre. Nuestros sufrimientos y nuestra propia existencia s?lo tienen sentido en la persona de Cristo. Siguiendo el ejemplo de Marta estamos llamados a responder con fe ante Aqu?l que es la resurrecci?n y la vida.

Reflexi?n apost?lica

En Marta hemos encontrado un modelo de fe sencilla. Ella cree que Jes?s es el Hijo de Dios, el Mes?as; ella cree en la resurrecci?n y en el poder infinito de Dios. L?zaro, Marta y Mar?a conquistaron un lugar especial en el coraz?n del Se?or porque viv?an una fe luminosa y llena de amor. Jesucristo encuentra verdaderos amigos en los corazones que se le abren con fe y generosidad. ?No teng?is miedo, abrid las puertas de vuestro coraz?n a Cristo. ?l pide poco y lo da todo? (cf. Juan Pablo II).

Prop?sito

Visitar un cementerio y hacer una oraci?n en la tumba de alg?n familiar o amigo difunto. Tambi?n puedo rezar un misterio del rosario por las almas del purgatorio.

Di?logo con Cristo

Se?or, gracias por escuchar mis oraciones y por estar siempre atento a mis necesidades. Dame la gracia de sentirme verdaderamente hijo tuyo. Dios m?o, aumenta mi fe para reconocerte y proclamarte como el ?nico Se?or de mi vida. Ay?dame a levantar la mirada al cielo para tener siempre presente que caminamos en esta vida como peregrinos a nuestra patria celestial.


?...porque la gloria de Dios es que el hombre viva, y la vida del hombre es la visi?n de Dios?(San Ireneo de Lyon)


Publicado por mario.web @ 9:01
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