S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: Virtudes y Valores
Autor: ??igo Alfaro

1.2 hijos por mujer. ?sa es, aproximadamente, la tasa de natalidad en pa?ses como Italia o Espa?a. De seguir as? las cosas, dentro de 25 a?os la mitad de los ni?os ser?n hijos ?nicos de padres que, a su vez, son hijos ?nicos. Es decir la mitad de los ni?os no tendr? ni hermanos, ni primos, ni t?os. Para aquellos que hemos tenido una infancia normal, el dato es espantoso. Una familia com?n estar? compuesta por los padres, el ni?o y pare usted de contar. A no ser que decidan ampliarla con un par de perros o de gatos.


Eso s?, seguramente, el ni?o ?y las mascotas? en cuesti?n lo tendr? todo: la videoconsola de ?ltima generaci?n, ordenador, las zapatillas del futbolista de moda, la camiseta m?s reciente de su equipo preferido, el bal?n del mundial, un i-pod con m?s canciones de las que pueda escuchar en toda su vida y todo el largo etc?tera de cosas que el capricho infantil pueda desear. Lo tendr? todo, pero lo tendr? solo.


Hay pocos motivos por los cuales una familia no pueda o no deba tener m?s que un hijo. Por desgracia estos motivos existen y son muy tristes Sin embargo el deseo de vivir con toda comodidad, o de dar todo lo que se nos ocurra a nuestra prole, no se encuentran en esta reducida lista. Ni siquiera cuando creamos que as? los propios hijos ser?n m?s felices. Porque no ser? as?.


La felicidad es algo muy dif?cil de concretar en una definici?n o idea. Pero lo que est? claro, al menos para los que hemos sido y somos felices, es que la felicidad existe. Y si resulta dif?cil definir la felicidad, mucho m?s resultar? ponerse de acuerdo sobre c?mo alcanzarla. Aun as?, resulta casi imposible pensar que, en la edad infantil, soledad y felicidad puedan vivir bajo el mismo techo.


El misterio de la felicidad
Las peleas por el sitio de adelante en el coche, las conjuras de los hermanos y primos peque?os para derrocar a los mayores, las conversaciones nocturnas cuando el sue?o no llega, la ilusi?n de heredar la ropa legada de hermano en hermano, los tumultos de ni?os comiendo en la cocina, los domingos por la tarde en el parque o en el jard?n, la algarab?a de las reuniones familiares, el alboroto de los m?s peque?os que gritan y corretean por doquier? Si uno se detuviese a mirar a los ni?os en circunstancias parecidas se dar?a cuenta inmediatamente de que est?n contentos, aunque no sepan muy bien por qu?. Los ni?os son as?. Cuando arman jaleo se sienten felices y les importa poco si el bullicio es porque est?n jugando al escondite, persiguiendo alg?n animalillo o buscando un tesoro escondido. A veces incluso habr? roces y ri?as pero, ?qu? son sino la escuela del perd?n?


Ser? m?s dif?cil
Un ni?o que, cuando llegue a casa, no tenga con qui?n hablar, que s?lo pueda jugar con la Play Station, dif?cilmente ser? hoy un ni?o feliz y un adulto normal ma?ana. O puede que s?, pero se lo habremos puesto m?s dif?cil.


Nuestros hijos ser?n m?s felices cuando tengan con quien usar su bal?n y manchar su camiseta, cuando puedan pelearse con alguien por el sitio en el sof? o por entrar primero en el ba?o o cuando se den cuenta de que en la mesa siempre hay comida para todos. Porque s?lo con la convivencia cotidiana se aprende a compartir, a ceder, a respetar, a olvidarse del propio ego?smo y a amar. Porque, al final, el tama?o de nuestro coraz?n es proporcional al n?mero de personas que hemos dejado entrar en ?l. Porque los corazones mezquinos no saben mirar m?s all? de su peque?ez.


Las f?rmulas para llegar a ser feliz son muy complicadas. Tener hermanos o dejar de tenerlos tampoco es una garant?a infalible. Pero para ser feliz, como para todo, hay caminos mejores y caminos peores. Se escoja el que se escoja, ser? mejor ir siempre con buena y abundante compa??a.


Publicado por mario.web @ 9:45
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