S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: Cristiandad.org
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La Sant?sima Virgen Mar?a
se manifest? a tres ni?os campesinos

En 1917, en el momento de las apariciones, F?tima era una ciudad desconocida de 2.500 habitantes, situada a 800 metros de altura y a 130 kil?metros al norte de Lisboa, casi en el centro de Portugal. Hoy F?tima es famosa en todo el mundo y su santuario lo visitan innumerables devotos.

All?, la Virgen se manifest? a ni?os de corta edad: Luc?a, de diez a?os, Francisco, su primo, de nueve a?os, un jovencito tranquilo y reflexivo, y Jacinta, hermana menor de Francisco, muy vivaz y afectuosa. Tres ni?os campesinos muy normales, que no sab?an ni leer ni escribir, acostumbrados a llevar a pastar a las ovejas todos los d?as. Ni?os buenos, equilibrados, serenos, valientes, con familias atentas y premurosas.

Los tres hab?an recibido en casa una primera instrucci?n religiosa, pero s?lo Luc?a hab?a hecho ya la primera comuni?n.

Las apariciones estuvieron precedidas por un "preludio ang?lico": un episodio amable, ciertamente destinado a preparar a los peque?os para lo que vendr?a.

Luc?a misma, en el libro Lucia racconta F?tima (Editrice Queriniana, Brescia 1977 y 1987) relat? el orden de los hechos, que al comienzo s?lo la tuvieron a ella como testigo. Era la primavera de 1915, dos a?os antes de las apariciones, y Luc?a estaba en el campo junto a tres amigas. Y esta fue la primera manifestaci?n del ?ngel:

Ser?a m?s o menos mediod?a, cuando est?bamos tomando la merienda. Luego, invit? a mis compa?eras a recitar conmigo el rosario, cosa que aceptaron gustosas. Hab?amos apenas comenzado, cuando vimos ante nosotros, como suspendida en el aire, sobre el bosque, una figura, como una estatua de nieve, que los rayos del sol hac?an un poco transparente. "?Qu? es eso?", preguntaron mis compa?eras, un poco atemorizadas. "No lo s?". Continuamos nuestra oraci?n, siempre con los ojos fijos en aquella figura, que desapareci? justo cuando termin?bamos (ib?d., p. 45).

El hecho se repiti? tres veces, siempre, m?s o menos, en los mismos t?rminos, entre 1915 y 1916.

Lleg? 1917, y Francisco y Jacinta obtuvieron de sus padres el permiso de llevar tambi?n ellos ovejas a pastar; as? cada ma?ana los tres primos se encontraban con su peque?o reba?o y pasaban el d?a juntos en campo abierto. Una ma?ana fueron sorprendidos por una ligera lluvia, y para no mojarse se refugiaron en una gruta que se encontraba en medio de un olivar. All? comieron, recitaron el rosario y se quedaron a jugar hasta que sali? de nuevo el sol. Con las palabras de Luc?a, los hechos sucedieron as?:

... Entonces un viento fuerte sacudi? los ?rboles y nos hizo levantar los ojos... Vimos entonces que sobre el olivar ven?a hacia nosotros aquella figura de la que ya he hablado. Jacinta y Francisco no la hab?an visto nunca y yo no les hab?a hablado de ella. A medida que se acercaba, pod?amos ver sus rasgos: era un joven de catorce o quince a?os, m?s blanco que si fuera de nieve, el sol lo hac?a transparente como de cristal, y era de una gran belleza. Al llegar junto a nosotros dijo: "No tengan miedo. Soy el ?ngel de la paz. Oren conmigo". Y arrodillado en la tierra, inclin? la cabeza hasta el suelo y nos hizo repetir tres veces estas palabras: "Dios m?o, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perd?n por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman". Luego, levant?ndose, dijo: "Oren as?. Los corazones de Jes?s y Mar?a est?n atentos a la voz de sus s?plicas". Sus palabras se grabaron de tal manera en nuestro esp?ritu, que jam?s las olvidamos y, desde entonces, pas?bamos largos per?odos de tiempo prosternados, repiti?ndolas hasta el cansancio (ib?d, p. 47).

En el prefacio al libro de Luc?a, el padre Antonio Mar?a Martins anota con mucha raz?n que la oraci?n del ?ngel "es de una densidad teol?gica tal" que no pudo haber sido inventada por unos ni?os carentes de instrucci?n. "Ha sido ciertamente ense?ada por un mensajero del Alt?simo", contin?a el estudioso. "Expresa actos de fe, adoraci?n, esperanza y amor a Dios Uno y Trino".

Durante el verano el ?ngel se present? una vez m?s a los ni?os, invit?ndolos a ofrecer sacrificios al Se?or por la conversi?n de los pecadores y explic?ndoles que era el ?ngel custodio de su patria, Portugal.

Pas? el tiempo y los tres ni?os fueron de nuevo a orar a la gruta donde por primera vez hab?an visto al ?ngel. De rodillas, con la cara hacia la tierra, los peque?os repiten la oraci?n que se les ense??, cuando sucede algo que llama su atenci?n: una luz desconocida brilla sobre ellos. Luc?a lo cuenta as?:

Nos levantamos para ver qu? suced?a, y vimos al ?ngel, que ten?a en la mano izquierda un c?liz, sobre el que estaba suspendida la hostia, de la que ca?an algunas gotas de sangre adentro del c?liz.

El ?ngel dej? suspendido el c?liz en el aire, se acerc? a nosotros y nos hizo repetir tres veces: "Sant?sima Trinidad, Padre, Hijo y Esp?ritu Santo, yo te ofrezco el precios?simo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesucristo...". Luego se levant?, tom? en sus manos el c?liz y la hostia; me dio la hostia santa y el c?liz lo reparti? entre Jacinta y Francisco... (ib?d., p. 48).

El ?ngel no volvi? m?s: su tarea hab?a sido evidentemente la de preparar a los ni?os para los hechos grandiosos que les esperaban y que tuvieron inicio en la primavera de 1917, cuarto a?o de la guerra, que vio tambi?n la revoluci?n bolchevique.

El 13 de mayo era domingo anterior a la Ascensi?n. Luc?a, Jacinta y Francisco hab?an ido con sus padres a misa, luego hab?an reunido sus ovejas y se hab?an dirigido a Cova da Iria, un peque?o valle a casi tres kil?metros de F?tima, donde los padres de Luc?a ten?an un cortijo con algunas encinas y olivos.

Aqu?, mientras jugaban, fueron asustados por un rayo que surc? el cielo azul: temiendo que estallara un temporal, decidieron volver, pero en el camino de regreso, otro rayo los sorprendi?, a?n m?s fulgurante que el primero. Dijo Luc?a:

A los pocos pasos, vimos sobre una encina a una Se?ora, toda vestida de blanco, m?s brillante que el sol, que irradiaba una luz m?s clara e intensa que la de un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesada por los rayos del sol m?s ardiente. Sorprendidos por la aparici?n, nos detuvimos. Est?bamos tan cerca que nos vimos dentro de la luz que la rodeaba o que ella difund?a. Tal vez a un metro o medio de distancia, m?s o menos... (ib?d., p. 118).

La Se?ora habl? con voz amable y pidi? a los ni?os que no tuvieran miedo, porque no les har?a ning?n da?o. Luego los invit? a venir al mismo sitio durante seis meses consecutivos, el d?a 13 a la misma hora, y antes de desaparecer elev?ndose hacia Oriente a?adi?: "Reciten la corona todos los d?as para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra".

Los tres hab?an visto a la Se?ora, pero s?lo Luc?a hab?a hablado con ella; Jacinta hab?a escuchado todo, pero Francisco hab?a o?do s?lo la voz de Luc?a.

Luc?a precis? despu?s que las apariciones de la Virgen no infund?an miedo o temor, sino s?lo "sorpresa": se hab?an asustado m?s con la visi?n del ?ngel.

En casa, naturalmente, no les creyeron y, al contrario, fueron tomados por mentirosos; as? que prefirieron no hablar m?s de lo que hab?an visto y esperaron con ansia, pero con el coraz?n lleno de alegr?a, que llegara el 13 de junio.

Ese d?a los peque?os llegaron a la encina acompa?ados de una cincuentena de curiosos. La aparici?n se repiti? y la Se?ora renov? la invitaci?n a volver al mes siguiente y a orar mucho. Les anunci? que se llevar?a pronto al cielo a Jacinta y Francisco, mientras Luc?a se quedar?a para hacer conocer y amar su Coraz?n Inmaculado. A Luc?a, que le preguntaba si de verdad se quedar?a sola, la Virgen respondi?: "No te desanimes. Yo nunca te dejar?. Mi Coraz?n Inmaculado ser? tu refugio y el camino que te conducir? hasta Dios". Luego escribi? Luc?a en su libro:

En el instante en que dijo estas ?ltimas palabras, abri? las manos y nos comunic? el reflejo de aquella luz inmensa. En ella nos ve?amos como inmersos en Dios. Jacinta y Francisco parec?an estar en la parte de la luz que se elevaba al cielo y yo en la que se difund?a sobre la tierra. En la palma de la mano derecha de la Virgen hab?a un coraz?n rodeado de espinas, que parec?an clavarse en ?l. Comprendimos que era el Coraz?n Inmaculado de Mar?a, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que ped?a reparaci?n (ib?d., p. 121).

Cuando la Virgen desapareci? hacia Oriente, todos los presentes notaron que las hojas de las encinas se hab?an doblado en esa direcci?n; tambi?n hab?an visto el reflejo de la luz que irradiaba la Virgen sobre el rostro de los videntes y c?mo los transfiguraba.

El hecho no pudo ser ignorado: en el pueblo no se hablaba de otra cosa, naturalmente, con una mezcla de maravilla e incredulidad.

La ma?ana del 13 de julio, cuando los tres ni?os llegaron a Cova da Iria, encontraron que los esperaban al menos dos mil personas. La Virgen se apareci? a mediod?a y repiti? su invitaci?n a la penitencia y a la oraci?n. Solicitada por sus padres, Luc?a tuvo el valor de preguntarle a la Se?ora qui?n era; y se atrevi? a pedirle que hiciera un milagro que todos pudieran ver. Y la Se?ora prometi? que en octubre dir?a qui?n era y lo que quer?a y a?adi? que har?a un milagro que todos pudieran ver y que los har?a creer.

Antes de alejarse, la Virgen mostr? a los ni?os los horrores del infierno (esto, sin embargo, se supo muchos a?os despu?s, en 1941, cuando Luc?a, por orden de sus superiores escribi? las memorias recogidas en el libro ya citado. En ese momento, Luc?a y sus primos no hablaron de esta visi?n en cuanto hac?a parte de los secretos confiados a ellos por la Virgen, cuya tercera parte a?n se ignora) y dijo que la guerra estaba por terminar, pero que si los hombres no llegaban a ofender a Dios, bajo el pontificado de P?o XII estallar?a una peor.

Cuando vean una noche iluminada por una luz desconocida, sabr?n que es el gran signo que Dios les da de que est? por castigar al mundo a causa de sus cr?menes, por medio de la guerra, del hambre y de la persecuci?n a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, quiero pedirles la consagraci?n de Rusia a mi Coraz?n Inmaculado y la comuni?n reparadora los primeros s?bados. Si cumplen mi petici?n, Rusia se convertir? y vendr? la paz. Si no, se difundir?n en el mundo sus horrores, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia... Al final, mi Coraz?n Inmaculado triunfar?. El Santo Padre me consagrar? Rusia, que se convertir?, y se le conceder? al mundo un per?odo de paz... (ib?d., p. 122).

Despu?s de esta aparici?n, Luc?a fue interrogada de modo muy severo por el alcalde, pero no revel? a ninguno los secretos confiados por la Virgen.

El 13 de agosto, la multitud en Cova era innumerable: los ni?os, sin embargo, no llegaron. A mediod?a en punto, sobre la encina, todos pudieron ver el rel?mpago y la peque?a nube luminosa. ?La Virgen no hab?a faltado a su cita! ?Qu? hab?a sucedido? Los tres pastorcitos hab?an sido retenidos lejos del lugar de las apariciones por el alcalde, que con el pretexto de acercarlos en auto, los hab?a llevado a otro lado, a la casa comunal, y los hab?a amenazado con tenerlos prisioneros si no le revelaban el secreto. Ellos callaron, y permanecieron encerrados. Al d?a siguiente hubo un interrogatorio con todas las de la ley, y con otras amenazas, pero todo fue in?til, los ni?os no abandonaron su silencio.

Finalmente liberados, los tres peque?os fueron con sus ovejas a Cova da Iria el 19 de agosto, cuando, de repente, la luz del d?a disminuy?, oyeron el rel?mpago y la Virgen apareci?: pidi? a los ni?os que recitaran el rosario y se sacrificaran para redimir a los pecadores. Pidi? tambi?n que se construyera una capilla en el lugar.

Los tres peque?os videntes, profundamente golpeados por la aparici?n de la Virgen, cambiaron gradualmente de car?cter: no m?s juegos, sino oraci?n y ayuno. Adem?s, para ofrecer un sacrificio al Se?or se prepararon con un cordel tres cilicios rudimentarios, que llevaban debajo de los vestidos y los hac?an sufrir mucho. Pero estaban felices, porque ofrec?an sus sufrimientos por la conversi?n de los pecadores.

El 13 de septiembre, Cova estaba atestada de personas arrodilladas en oraci?n: m?s de veinte mil. A mediod?a el sol se vel? y la Virgen se apareci? acompa?ada de un globo luminoso: invit? a los ni?os a orar, a no dormir con los cilicios, y repiti? que en octubre se dar?a un milagro. Todos vieron que una nube c?ndida cubr?a a la encina y a los videntes. Luego reapareci? el globo y la Virgen desapareci? hacia Oriente, acompa?ada de una lluvia, vista por todos, de p?talos blancos que se desvanecieron antes de tocar tierra. En medio de la enorme emoci?n general, nadie dudaba que la Virgen en verdad se hab?a aparecido.

El 13 de octubre es el d?a del anunciado milagro. En el momento de la aparici?n se llega a un clima de gran tensi?n. Llueve desde la tarde anterior. Cova da Iria es un enorme charco, pero no obstante miles de personas pernoctan en el campo abierto para asegurar un buen puesto.

Justo al mediod?a, la Virgen aparece y pide una vez m?s una capilla y predice que la guerra terminar? pronto. Luego alza las manos, y Luc?a siente el impulso de gritar que todos miren al sol. Todos vieron entonces que la lluvia ces? de golpe, las nubes se abrieron y el sol se vio girar vertiginosamente sobre s? mismo proyectando haces de luz de todos los colores y en todas direcciones: una maravillosa danza de luz que se repiti? tres veces.

La impresi?n general, acompa?ada de enorme estupor y preocupaci?n, era que el sol se hab?a desprendido del cielo y se precipitaba a la tierra. Pero todo vuelve a la normalidad y la gente se da cuenta de que los vestidos, poco antes empapados por el agua, ahora est?n perfectamente secos. Mientras tanto la Virgen sube lentamente al cielo en la luz solar, y junto a ella los tres peque?os videntes ven a san Jos? con el Ni?o.

Sigue un enorme entusiasmo: las 60.000 personas presentes en Cova da Iria tienen un ?nimo delirante, muchos se quedan a orar hasta bien entrada la noche.

Las apariciones se concluyen y los ni?os retoman su vida de siempre, a pesar de que son asediados por la curiosidad y el inter?s de un n?mero siempre mayor de personas: la fama de F?tima se difunde por el mundo.

Entre tanto las predicciones de la Virgen se cumplen: al final de 1918 una epidemia golpea a F?tima y mina el organismo de Francisco y Jacinta. Francisco muere santamente en abril del a?o siguiente como consecuencia del mal, y Jacinta en 1920, despu?s de muchos sufrimientos y de una doloros?sima operaci?n.

En 1921, Luc?a entra en un convento y en 1928 pronuncia los votos. Ser? sor Mar?a Luc?a de Jes?s.

Se sabe que, luego de concluir el ciclo de F?tima, Luc?a tuvo otras apariciones de la Virgen (en 1923, 1925 y 1929), que le pidi? la devoci?n de los primeros s?bados y la consagraci?n de Rusia.

En F?tima las peticiones de la Virgen han sido atendidas: ya en 1919 fue erigida por el pueblo una primera modesta capilla. En 1922 se abri? el proceso can?nico de las apariciones y el 13 de octubre se hizo p?blica la sentencia de los juicios encargados de valorar los hechos: "Las manifestaciones ocurridas en Cova da Iria son dignas de fe y, en consecuencia, se permite el culto p?blico a la Virgen de F?tima".

Tambi?n los papas, de P?o XII a Juan Pablo II, estimaron mucho a F?tima y su mensaje. Movido por una carta de sor Luc?a, P?o XII consagraba el mundo al Coraz?n Inmaculado de Mar?a el 31 de octubre de 1942. Pablo VI hizo referencia expl?cita a F?tima con ocasi?n de la clausura de la tercera sesi?n del Concilio Vaticano II. Juan Pablo II fue personalmente a F?tima el 12 de mayo de 1982: en su discurso agradeci? a la Madre de Dios por su protecci?n justamente un a?o antes, cuando se atent? contra su vida en la plaza de San Pedro.

Con el tiempo, se han construido en F?tima una grandiosa bas?lica, un hospital y una casa para ejercicios espirituales. Junto a Lourdes, F?tima es uno de los santuarios marianos m?s importantes y visitados del mundo.

Consulta tambi?n Mensaje de F?tima, el tercer secreto

F?tima, Nuesta Se?ora

Una Se?ora m?s brillante que el sol

Los Pastorcillos de F?tima


Publicado por mario.web @ 10:25
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