S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: Di?cesis de Mor?n, Argentina
Autor: P. Juan Morre, Di?cesis de Mor?n, Argentina

Estimado P. Juan Morre:

Hace unos d?as conoc? a un ex-sacerdote que ha fundado una asociaci?n de ex-sacerdotes que aseguran que el celibato es una forma de represi?n y aparentan estar felices en su nuevo estado de vida como casados. La verdad, yo not? en sus ojos y en sus palabras un dejo de rencor y una especie de melancol?a, pero no supe qu? decir y todos los que estaban en la reuni?n se quedaron convencidos de que la Iglesia era una "tirana" por exigir el celibato a los sacerdotes. ?Me puede explicar u orientar para tener una respuesta atinada en este tipo de casos?
Cristina


Estimada Cristina:

Sin duda es muy dif?cil pretender responder desde la teor?a, a una situaci?n como la que se plantea, en la que sin duda influyen muchos aspectos de la vida de la persona (afectos, sentimientos, psiquis, formaci?n espiritual, doctrinal, intelectual, etc.)

El celibato es un medio valios?simo para vivir con alegr?a la disponibilidad total a las necesidades de la Iglesia y de los hombres, ya que el c?libe se consagra por entero al servicio de Dios y de los dem?s y a la administraci?n de los sacramentos. En otras palabras el sacerdote, siendo c?libe, se puede entregar por completo a todos los hombres ?Ser?a esto posible si tuviese que atender a una familia y mantener unos hijos? ?Podr?a amar con coraz?n indiviso a todos los hombres?

En esto aparecen varios elementos.

En primer lugar hay que considerar la libertad de la persona. Ni Dios ni la Iglesia obligan a nadie a asumir el sacramento del orden. Es un don de Dios concedido a la Iglesia. Dios da pastores a su pueblo. Por lo tanto aqu?l que se sabe llamado por el Se?or, da una respuesta libre despu?s de un largo proceso de formaci?n.

Esa respuesta libre, asume todo lo que significa ser sacerdote: tambi?n el celibato que, como dice Paulo VI, es una riqueza para la Iglesia. Se supone que el s? que cada uno da, es meditado a la luz de la Palabra de Dios con todas sus exigencias y renuncias, como as? tambi?n considerando la propia vida y las posibilidades de responder que cada uno tiene.

En segundo lugar el celibato es un don, un regalo de Dios que no es para todos, y que en el hoy de nuestra historia es exigido para la recepci?n y el ejercicio del sacerdocio. Por lo tanto en la Iglesia latina la presencia de este don puede considerarse junto con otras cualidades como signo de verdadera vocaci?n. Quien no lo tiene, insisto, en el hoy de la
Historia de salvaci?n, puede considerar que tampoco posee el llamado.

Un tercer elemento a considerar es la importancia de la formaci?n para el amor que aqu?l que tiene el don del celibato por el Reino de los cielos, debe recibir. Muchas veces esta formaci?n se reduce al aspecto genital o de relaci?n con el otro sexo, sin considerar los aspectos positivos de la renuncia. Quien est? llamado al celibato no renuncia al amor, por el contrario, es convocado a un amor superior, sobrenatural. Por ello nadie puede sentirse solo si descubre este amor.

En cuarto lugar debemos considerar en serio qui?n es el que llama. Aqu?l que nos invita a su seguimiento de un modo mas exigente "deja todo y s?gueme", ?l fue el primero en hacerlo y no sin esfuerzo. No juzgo, ni es mi tarea hacerlo, a quienes no pudieron mantener su promesa. Creo que es mejor que pidan la p?rdida del estado clerical y la dispensa del celibato, antes que llevar una doble vida.

Pero me parece que antes de eso, deben buscar los medios para permanecer fieles. Buscar la ayuda de sus superiores, que a veces no es suficiente; la amistad sacerdotal, la oraci?n sincera. Ante la crisis el sacerdote deber?a preguntarse por qu? se siente solo, qu? es lo que lo impulsa a buscar una compa??a que pone en peligro su decisi?n vocacional.
Sin duda, mantenerse c?libe, es decir que s? cada d?a al Se?or. Y sin duda el s? es la vida toda: el trabajo pastoral, la oraci?n, la liturgia, la predicaci?n, en fin, la dedicaci?n al ministerio.

Cuando alguien falla en alguna de estas cosas o no es feliz, entonces busca suced?neos y lo mas f?cil ser? encontrarlo en aquello en lo que el hombre es m?s d?bil.

Debemos volver a pregonar la pureza entre nuestros j?venes. Debemos gritar que la virginidad y el celibato son un bien precioso que todos debemos custodiar. Tenemos que decir que todos, aun los casados, estamos llamados a la castidad, al buen uso del sexo.

Debemos acentuar el amor como el primer valor de la relaci?n humana y repetir que el
ejercicio de la sexualidad es signo de ese amor entregado en el matrimonio; que la renuncia a ese ejercicio es el signo del amor en el c?libe o la virgen y que la pureza, la continencia de quienes est?n en b?squeda, manifiesta la verdadera fuerza del amor.

No creo que esto sea contradictorio si alg?n d?a la Iglesia permitiera el ministerio sacerdotal a hombres casados. Hoy no es as?. Quienes hemos sido llamados a ser c?libes no debemos preocuparnos por eso. En todo caso la preocupaci?n deber?a pasar por la necesidad de atender adecuadamente al pueblo de Dios.

Esa remota posibilidad (de aceptar hombres casados) no traer?a soluciones al c?libe sino problemas a la atenci?n de la Iglesia. Por ello, que el c?libe ame su celibato como un don de Dios y que lo cuide.

Si alguno no puede hacerlo, que no tema, la Iglesia que es Madre, tiene la soluci?n por medio de la p?rdida del estado clerical y la dispensa del celibato (c. 290 y 291). Si alguno no puede mantenerse fiel a su promesa, que tampoco se ponga en contra.

Termino con una consideraci?n de san Anselmo: "Si alguno no comprende el misterio, que no lo rechace ni se oponga a ?l, sino que baje humildemente la cabeza y lo adore".

P. Juan Morre, Di?cesis de Mor?n, Argentina



Para profundizar m?s en el tema, se pueden consultar los siguientes materiales:
?Celibato a revisi?n?
El Celibato Sacerdotal hoy. Enc?clica
Disciplina eclesi?stica del celibato sacerdotal
Afrontando el celibato sacerdotal
Yo os quisiera libres de preocupaciones
Celibato y castidad
El celibato sacerdotal. Juan Pablo II
El celibato sacerdotal ?incomprensible?
M?s art?culos acerca del celibato sacerdotal


Publicado por mario.web @ 15:00
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