S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: Interrogantes.net
Autor: Alfonso Aguil?

Oir?s muchas verdades
que llaman consoladoras;
pero la verdad libera primero
y consuela despu?s.
Georges Bernanos



Pienso que cualquiera que haya conocido un poco de cerca el drama que muchas veces rodea la vida de una persona homosexual, siente a partir de entonces una comprensi?n y un aprecio muy especial por esas personas. Cuando se comprende un poco mejor la realidad de su sufrimiento, dejan de hacer gracia las bromas que algunos gastan sobre este asunto, y m?s bien producen un profundo desagrado.

Muchos de ellos desean un cambio, y la idea de que no puede haberlo suele responder m?s a una reivindicaci?n de grupo que a una realidad org?nica o fisiol?gica. Hay abundante experiencia de que quienes lo han logrado. As? lo asegura, por ejemplo, el psic?logo holand?s Gerard van der Aardweg, sobre la base de una experiencia cl?nica de veinte a?os de estudios sobre personas que estaban en esa situaci?n y deseaban salir de ella.

Aardweg insiste en que el homosexual tiene tambi?n instintos heterosexuales, pero que suelen ser bloqueados por su convencimiento homosexual. Por eso, la mayor parte de los pacientes que lo desean verdaderamente y se esfuerzan con constancia, cambian en uno o dos a?os, y poco a poco disminuyen o desaparecen sus preocupaciones, aumentan su alegr?a de vivir y su sensaci?n general de bienestar. Algunos acaban por ser totalmente heterosexuales; otros tienen epis?dicas atracciones homosexuales, que son cada vez menos frecuentes conforme toma fuerza en ellos una afectividad heterosexual.

La Iglesia Cat?lica les pide que vivan la castidad, exactamente igual que se lo pide a todas las personas heterosexuales que no est?n casadas.

?Hay cierto debate sobre si es o no una enfermedad, pero est? claro que no figura en el cat?logo mundial de enfermedades mentales.

En 1973 la homosexualidad fue extra?da del ?Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders? (DSM), pero hay que decir que aquello constituy? uno de los episodios m?s oscuros de los anales de la medicina moderna. Fue relatado ampliamente por uno de sus protagonistas, Ronald Bayer, conocido simpatizante de la causa gay, y es un buen ejemplo de c?mo la militancia pol?tica puede llegar a interferir y alterar el discurso cient?fico. Durante los a?os previos a esa decisi?n se sucedieron repetidos intentos de influir en los congresos de psiquiatr?a mediante insultos, amenazas, boicots y otros modos de presi?n por parte de de activistas gays. El obstruccionismo a las exposiciones de los psiquiatras fue en aumento hasta llegar a tomar la forma de una aut?ntica declaraci?n de guerra. La victoria final fue para el lobby gay, aunque hay que decir que, a pesar de las presiones, la aprobaci?n de la exclusi?n de la homosexualidad del DSM no obtuvo m?s que el 58 % de los votos. Era una mayor?a cualificada para una decisi?n pol?tica, pero desde luego bastante d?bil para dar por zanjado un an?lisis cient?fico de un problema m?dico. Se piense lo que se piense al respecto ?y la falta de unanimidad m?dica deber?a ser una buena raz?n para optar por la prudencia en cuanto a las opiniones tajantes?, la verdad es que la controvertida decisi?n final estuvo m?s basada en la acci?n pol?tica que en una consideraci?n cient?fica.


?Es o no una enfermedad?

?Fui homosexual activo durante veinti?n a?os, hasta que me convenc? de la necesidad de cambiar ?explicaba Noel B. Mosen en una carta publicada en la revista New Zealandia.

?Con la ayuda de Dios, lo consegu?. Ahora llevo seis a?os felizmente casado y no experimento ninguno de los deseos homosexuales que antes dominaban mi vida. En todo el mundo son miles las personas que han cambiado, igual que yo.

?Es falso que se haya probado la existencia de un gen que determine la homosexualidad. Si los genes fueran determinantes, cuando uno de dos gemelos fuera homosexual, tambi?n el otro tendr?a que serlo; pero no ocurre as?.

?Adem?s, si la orientaci?n sexual estuviera gen?ticamente determinada, no habr?a posibilidad de cambiar; pero conocidos expertos en sexolog?a como D. J. West, M. Nichols o L. J. Hatterer, han descrito muchos casos de homosexuales que se convierten en heterosexuales de modo completamente espont?neo, sin presiones ni ayuda de ninguna clase.

?Mi experiencia es que la homosexualidad no es una condici?n estable ni satisfactoria. No es libertad: es una adicci?n emocional.?

En las ?ltimas d?cadas, sin embargo, se ha impuesto una especie de f?rrea censura social que tacha de intolerante todo lo que contradiga la pretensi?n de normalidad defendida por determinados grupos homosexuales muy activos. Estos grupos de influencia presentan el estilo de vida homosexual de modo casi id?lico. Transcribo, por el contrario, un testimonio publicado no hace mucho en El Semanal. ?Le? la entrevista que sali? en el n?mero 656 de su revista el pasado 21 de mayo. Si ese chico es feliz viviendo su homosexualidad, pues me alegro. No quiero ahora valorar la homosexualidad ni a quienes la practican. Tan solo quiero dar mi testimonio por si a alguien le sirve. He vivido mi homosexualidad durante unos diez a?os. He sufrido constantes angustias, infidelidades, traiciones y celos. Desde hace un a?o he cortado con esas relaciones y procuro salir con chicas y cambiar de ambiente. Cada vez me encuentro m?s feliz y no quiero caer en los errores pasados. Creo considerarme un ex gay. Aviso a navegantes: ?ser gay no es tan rosa como lo pintan!?


No es una simple cuesti?n de palabras

La correcta comprensi?n de este asunto no es una cuesti?n de simples precisiones acad?micas o terminol?gicas. Acertar en esto representa una cuesti?n importante para bastantes personas que viven condicionadas por el viejo dogma de que la homosexualidad es algo innato, inmutable y extendid?simo.

No es extra?o que un adolescente sienta unas leves tendencias homosexuales durante el desarrollo de la pubertad, habitualmente de modo pasajero y que pronto disminuyen. Pero si a esa chica o ese chico se le ha hecho creer que la homosexualidad es de origen gen?tico, y que es algo permanente e inexorable, esa idea puede provocar que ese adolescente convierta una sencilla y circunstancial cuesti?n en una profunda crisis de identidad sexual.

Afirmar que las personas con inclinaciones homosexuales no pueden sino actuar seg?n esas inclinaciones, supondr?a negar a esas personas lo m?s espec?ficamente humano, que es la libertad personal. Probablemente esas inclinaciones no son decididas voluntariamente, pero siempre son libres de decidir no practicarlas para no reforzar esa tendencia.

??Y qu? contestar?as a quienes dijeran que tus ideas sobre este tema son ?hom?fobas?, y que por tanto no deben tolerarse?

Les pedir?a que rebatan mis afirmaciones. Todos tenemos derecho a sostener lo que nos parezca verdadero u oportuno. Si quieren rebatir afirmaciones cient?ficas han de hacerlo con otras de la misma naturaleza. Si se trata de opiniones o juicios de valor, tendr?n que oponer otros. Pero no la intolerante exigencia del silencio o de la rectificaci?n forzosa. Porque hay mucho progresista cazador de brujas que quisiera quemar en una pira p?blica todo lo que no coincida exactamente con sus dogmas sobre el tema, pero la libre investigaci?n cient?fica y la libertad para expresar valoraciones y opiniones no pueden quedar limitadas por los prejuicios ideol?gicos, por m?s que estos se enmascaren con el ropaje de la dignidad ofendida.

Me llama la atenci?n que quienes defienden, por ejemplo, la castidad o la fidelidad conyugal tengan que sufrir, en nombre de la tolerancia, todo tipo de ataques o de burlas, y sin embargo no se pueda opinar en otro sentido dentro de este tema. Parece que no puede hablarse sobre aquellos a quienes el ?progresismo oficial? otorga la condici?n de agraviados. Es una curiosa ?tolerancia unidireccional?, por la que unos pueden atacar pero nunca ser atacados. Al final es un simple un problema de libertad de expresi?n, pues dictaminar qu? se puede o no defender p?blicamente es siempre un atentado contra la libertad de expresi?n, y la reducci?n del adversario al silencio es siempre s?ntoma de debilidad intelectual.


La actitud de la Iglesia

??Y por qu? la Iglesia cat?lica parece tan dura y poco comprensiva con los homosexuales?

Creo que no es as?. Es la misma sociedad la que, en muchas ?pocas y ambientes, ha sido dura y poco comprensiva con el homosexual. A veces los cat?licos se han contagiado de esa mentalidad, pero la Iglesia cat?lica insiste en que esas personas deben ser acogidas con respeto y delicadeza, y que ha de evitarse respecto a ellas todo signo de discriminaci?n injusta.

Como dice el Catecismo de la Iglesia Cat?lica (nn. 2357-2359), las inclinaciones homosexuales son objetivamente desordenadas, y por tanto es inmoral realizarlas, pero el homosexual como persona merece todo respeto. Esas personas est?n llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Se?or las dificultades que pueden encontrar a causa de su condici?n.

Es cierto que un n?mero apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas, y que no eligen su condici?n homosexual, sino que ?sta constituye para la mayor?a de ellos una aut?ntica prueba. La acci?n pastoral de la Iglesia con estas personas ?se?ala el te?logo Georges Cottier? ha de caracterizarse por la comprensi?n y el respeto. Con frecuencia se les ha hecho sufrir como consecuencia de actitudes que son m?s bien fruto de prejuicios que de aut?nticos motivos de inspiraci?n evang?lica. Tienen que sentirse miembros de pleno derecho de la parroquia, y para ellos vale la misma llamada a la santidad del resto de los dem?s hombres y mujeres. Hay que tener siempre presente la maternidad de la Iglesia, que ama a todos los hombres, tambi?n a aquellos que tienen peque?os o grandes problemas.


Publicado por mario.web @ 15:46
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