S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: Zenit.org
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"Lectio doctoralis"

El Papa Juan XXIII, en la constituci?n apost?lica "Humanae salutis" (1961) con la que convoca el Concilio Vaticano II, exhorta diciendo: "La Iglesia asiste en nuestros d?as a una grave crisis de la humanidad, que traer? consigo profundas mutaciones. Un orden nuevo se est? gestando, y la Iglesia tiene ante s? misiones inmensas, como en las ?pocas mas tr?gicas de la historia. Porque lo que se exige hoy de la Iglesia es que infunda en las venas de la humanidad actual la virtud perenne, vital y divina del Evangelio" (n. 2).

El Esp?ritu Santo, que anima y gu?a la Iglesia, suscita el Concilio Vaticano II para responder a la "grave crisis" de la cual habla el Papa: el restablecimiento de la Palabra de Dios (Dei Verbum), la reforma de la liturgia (Sacrosanctum Concilium), una nueva eclesiolog?a, la Iglesia como cuerpo y sacramento de salvaci?n (Lumen Gentium), y esto en funci?n de su misi?n (Gaudium et Spes) de evangelizaci?n y salvaci?n del hombre contempor?neo.

Entre los numeros?simos dones que el Esp?ritu Santo ha suscitado para poner en pr?ctica la renovaci?n deseada por el Concilio est? tambi?n el Camino Neocatecumenal que el Estatuto, aprobado por la Santa Sede de forma definitiva, el 1 de mayo de 2008, define como: "Un itinerario de formaci?n cat?lica, valida para la sociedad y para los tiempos modernos" (Art. 1 ? 1), que se ofrece " al servicio del obispo como una de las modadlidades de actuaci?n diocesana de la iniciaci?n cristiana y de la educaci?n permanente de la fe" (Art?culo 1 ? 2).

El Estatuto, sobre todo el capitulo II (Art?culos 5-21) presenta los elementos fundamentales del neocatecumenado, las catequesis iniciales, el tr?pode (Palabra-Liturgia-Comunidad) en los que se basa y sus fases, etapas y pasos.

La iniciaci?n cristiana es una respuesta providencial que el Se?or ha suscitado para responder a la descristianizaci?n presente. Lo hab?a intuido muy bien el Papa Juan XXIII, as? como el Papa Juan Pablo II.

En el primer encuentro que ?l tuvo con nosotros en Castel Gandolfo, el 5 de septiembre de 1979 --est?bamos presentes Carmen, el padre Mario y yo--, despu?s de la misa, el Papa nos dijo que durante la celebraci?n hab?a visto ante si: ate?smo - Bautismo - catecumenado.

En aquel momento no entend? bien qu? quer?a decir, es m?s me parec?a un error anteponer Bautismo a catecumenado. El catecumenado en la tradici?n del a Iglesia es para aquellos que se preparan a recibir el Bautismo.

La clave puede que nos la d? lo que dijo el Papa en una parroquia de Roma, hablando a las comunidades neocatecumenales: "Yo veo as? la g?nesis del Neocatecumenado...., uno, no s? si Kiko u otros, se ha preguntado: ?de d?nde ven?a la fuerza de la Iglesia primitiva y de d?nde viene la debilidad de la Iglesia de hoy, mucho m?s numerosa? Y yo creo que ha encontrado la respuesta en el catecumenado, en este Camino".

Diciendo el Papa que ha visto delante de si: ate?smo - Bautismo - catecumenado, ?qu? ha querido decir?

Creo que despu?s de la experiencia de ate?smo en Polonia, el Papa, con una filosof?a con ra?ces en la fenomenolog?a de Husserl, ha querido decir que para responder a la fuerza del ate?smo moderno y a la secularizaci?n, los cristianos bautizados necesitan un catecumenado como ten?a la Iglesia primitiva, un cartecumenado post-bautismal.

Durante varios siglos la Iglesia primitiva ha tenido un catecumenado serio, donde los catec?menos deb?an mostrar que ten?an fe, porque comenzaban a hacer obras de vida, obras que mostraban que en ellos actuaba Cristo Resucutado. El bautismo era la gestaci?n a una nueva creaci?n d?nde la s?ntesis del anuncio del Kerigma, la buena noticia, el cambio de vida moral y la liturgia eran una sola cosa.

La Iglesia de hoy necesita esta formaci?n seria. De hecho, el punto para nosotros es uno solo: que se forme el hombre nuevo, el hombre celeste, en un itinerario serio de formaci?n cristiana; ese hombre que, como dice san Pablo, lleva en su cuerpo el morir de Jes?s para que se vea en su cuerpo que Cristo est? vivo, de modo que cuando el cristiano muere "el mundo recibe la vida".

Esta iniciaci?n cristiana, que Camino Neocatecumenal propone en sus rasgos fundamentales, reconstruye la comunidad cristiana, inspir?ndose en la Sagrada Familia de Nazaret. En el Estatuto se dice concretamente: "Modelo de la comunidad neocatecumenal es la Sagrada Familia de Nazaret, lugar hist?rico donde el Verbo de Dios, hecho Hombre, se hace adulto creciendo ’en sabidur?a, edad y gracia’, estando sometido a Jos? y Mar?a. En la comunidad los neocatec?menos se tornan adultos en la fe, creciendo en humildad, simplicidad y alabanza, sometidos a la Iglesia (Art. 7 ? 2).

Iglesia, comunidad cristiana, Familia de Nazaret, familia humana: el camino est? claro. Nos lo dijo el Papa Juan Pablo II en una memorable homil?a, que nos dirigi? en la festividad de la Sagrada Familia, el 30 de diciembre de 1988, en Porto San Giorgio, donde vino para enviar las primeras 72 familias en misi?n: "Si se tiene que hablar de una renovaci?n, de una regeneraci?n de la sociedad humana, m?s bien de la Iglesia como sociedad de los hombres, se tiene que empezar de este punto, de esta misi?n. Iglesia Santa de Dios, t? no puedes hacer tu misi?n, no puedes cumplir tu misi?n en el mundo, si no por la familia y su misi?n".

El Camino Neocatecumenal ha podido hacer lo que ha hecho hasta ahora: familias reconstruidas, numerosos hijos, vocaciones a la vida contemplativa y al sacerdocio... S?lo a trav?s de esta obra de reconstrucci?n de la familia. Me gustar?a apuntar brevemente c?mo se hace esto en el camino, educando a las familias en la oraci?n y en la transmisi?n de la fe a los hijos: de hecho, son los padres, como dice el Catecismo de la Iglesia Cat?lica, quienes "han recibido la responsabilidad y el privilegio de evangelizar a sus hijos" (n. 2225).

Despu?s de que Dios se manifest? a su pueblo en el monte Sinai, como ?nico Dios existente, y les mand? que le amaran "con todo el coraz?n, con toda el alma y con todas las fuerzas", a?ade inmediatamente: "Se lo repetir?s a tus hijos, les hablar?s de ello tanto si est?s en casa como si vas de viaje, as? acostado como levantado...". "Cuando el d?a de ma?ana te pregunte tu hijo: ’?Qu? son estos estatutos, estos preceptos y estas normas que el Se?or nuestro Dios os ha prescrito?’, dir?s a tu hijo: ’?ramos esclavos de Fara?n en Egipto, y el Se?or nos sac? de Egipto con mano fuerte. El Se?or realiz? a nuestros propios ojos se?ales y prodigios grandes y terribles en Egipto, contra Fara?n y toda su casa. Y a nosotros nos sac? de all? para conducirnos y entregarnos la tierra que hab?a prometido bajo juramento a nuestros padres" (cf. Deuteronomio 6, 4ss).

Este texto, que ha sido muy importante para el pueblo jud?o durante los siglos y que ha mantenido a las familias jud?as unidas, hace comprender la importancia que tiene para los padres el hecho de transmitir la fe a los hijos y tambi?n da a entender que este mandato divino est? dado a los padres y no puede delegarse a ning?n otro. Son ellos los que deben contar a los hijos el amor que Dios les ha tenido.

Para los primeros cristianos transmitir la fe a los hijos, a trav?s de las Sagradas Escrituras, que se adentran en Cristo Jes?s, fue la misi?n primordial. Lo testimonia la segunda carta de Pablo a Timoteo: "Persevera en aquello que has aprendido y cre?do, sabiendo de qui?n lo has aprendido (de la madre Eunice) y que desde la infancia conoces las Sagradas Escrituras" (2 Timoteo 3,14-15). Y esta tradici?n se ha mantenido, en diversas formas, a lo largo de los siglos, en las familias cristianas. Nos dan testimonio de ello numerosos j?venes m?rtires.

El Camino Neocatecumenal, en cuanto a iniciaci?n cristiana en las di?cesis y en las parroquias, ense?a hoy a las parejas tambi?n a transmitir la fe a los hijos, sobre todo en una celebraci?n familiar, en una liturgia dom?stica.

La familia cristiana, tiene tres altares: el primero la mesa de la santa Eucarist?a, d?nde Cristo ofrece el sacrificio de su vida por nuestra salvaci?n; el segundo, el t?lamo nupcial, d?nde se sit?a el sacramento del matrimonio y se da la vida a los nuevos hijos de Dios, t?lamo nupcial al que se le debe gran honor y gloria; el tercer altar, la mesa de la familia, donde la familia come unida, bendiciendo al Se?or por todos sus dones. En torno a esta misma mesa se hace la celebraci?n dom?stica, en la cual se pasa la fe a los hijos.

Despu?s de m?s de 30 a?os de Camino, uno de los frutos que m?s consuelan es ver a las familias reconstruidas llegar a ser verdadera Iglesia dom?stica. Estas familias, abiertas a la vida, y por tanto normalmente numerosas, asumen el deber primario de la familia cristiana de transmitir la fe a los propios hijos.

Adem?s de la oraci?n de la ma?ana y la noche, de la oraci?n antes de las comidas y adem?s de la participaci?n, junto con los padres, en la Eucarist?a de la comunidad, la transmisi?n de la fe a los hijos, se da fundamentalmente, a trav?s de una celebraci?n domestica, que habitualmente se hace el d?a del Se?or.

En esta celebraci?n los padres rezan los salmos de las laudes con los hijos, leen las Sagradas Escrituras y les preguntan: "?qu? te dice a tu vida esta palabra?". Es impresionante ver c?mo los hijos aplican la Palabra de Dios a su propia historia. Al final el padre y la madre dicen una palabra, partiendo de su propia experiencia, e invitan a los hijos a rezar por el Papa, por la Iglesia, por los que sufren, etc. Despu?s se reza el Padrenuestro y se dan la paz; y la celebraci?n se concluye con la bendici?n de los padres sobre cada uno de los hijos.

La Marialis cultus, del Papa Pablo VI, en el n. 53 afirma: "De acuerdo con las directrices conciliares, la Liturgia de las Horas incluye justamente el n?cleo familiar entre los grupos a que se adapta mejor la celebraci?n en com?n del Oficio divino: "conviene finalmente que la familia, en cuanto sagrario dom?stico de la Iglesia, no s?lo eleve preces comunes a Dios, sino tambi?n recite oportunamente algunas partes de la Liturgia de las Horas, con el fin de unirse m?s estrechamente a la Iglesia". No debe quedar sin intentar nada para que esta clara indicaci?n halle en las familias cristianas una creciente y gozosa aplicaci?n".

Y en el n. 54 prosigue: "Despu?s de la celebraci?n de la Liturgia de las Horas -cumbre a la que puede llegar la oraci?n dom?stica-, no cabe duda de que el Rosario a la Sant?sima Virgen debe ser considerado como una de las m?s excelentes y eficaces oraciones comunes que la familia cristiana est? invitada a rezar".

Resultado de esta importante atenci?n de los padres a los propios hijos es que casi todos est?n en la Iglesia. Es por esto que hay tantos j?venes en las comunidades neocatecumenales. De estas familias est?n surgiendo miles de vocaciones para los seminarios y monasterios.

Nos alegra el que el Instituto Pontificio Juan Pablo II se comprometa tanto en la investigaci?n sobre la familia y que pueda, en este modo espec?fico, ayudar a los padres a transmitir la fe a los propios hijos. Es una misi?n importante que debe ser apoyada y animada.

Como hemos dicho, hoy es de vital importancia para la familia cristiana una celebraci?n familiar, una liturgia domestica, donde puedan encontrarse, al menos una vez a la semana, las dos generaciones - hijos y padres - y donde pueden rezar y dialogar poniendo la palabra y al Se?or Jes?s resucitado en el centro.

Nuestra sociedad est? desestructurando la familia: en los tiempos (ritmos de trabajo y horarios escolares), en los componentes (parejas de hecho, divorcio,etc...) en las maneras de vivir, pero sobre todo a trav?s de una cultura que se esta volviendo contraria a los valores del Evangelio.

Nosotros estamos convencidos de que la verdadera batalla que la Iglesia est? llamada a afrontar en el tercer milenio, el verdadero desaf?o que debe asumir, y donde se juega el futuro, es la familia.

El Papa Juan Pablo II, en la homil?a d Porto San Giorgo, el 30 de diciembre de 1988 que recordaba antes, nos confi? el siguiente encargo. Con mucha fuerza nos dijo: "Deb?is, con todos vuestras oraciones, con vuestro testimonio, con vuestra fuerza, ayudar a la familia, ten?is que protegerla contra la destrucci?n. No hay otra dimensi?n en la que el hombre pueda expresarme como persona, c?mo vida, como amor, se tiene tambi?n que decir que no existe otro lugar, otro entorno en el que el hombre pueda ser m?s destruido. Hoy se hacen muchas y cosas para normalizar estas destrucciones, para legalizar estas destrucciones; destrucciones profundas, heridas profundas de la humanidad. Se hace mucho para arreglar, para legalizar. En este sentido se dice proteger. Pero no se puede proteger realmente a la familia sin entrar en las ra?ces, en las realidades profundas, en su ?ntima naturaleza; y su naturaleza ?ntima es la comuni?n de las personas a imagen y semejanza de la comuni?n divina. Familia en misi?n, Trinidad en misi?n" .

Por tanto, nos sentimos contentos de poder colaborar con este Instituto, tan querido por el siervo de Dios Juan Pablo II, aportando la experiencia de tantas familias de toda condici?n social y cultura. Debemos estar al lado de las familias, siempre, sostener la oraci?n en familia (la celebraci?n familiar de la que habl?bamos antes) y ayudar a los padres a trasmitir la fe a los hijos.

Si bien muchas familias no tienen el apoyo de una formaci?n cristiana comunitaria como es el Camino Neocatecumenal, estamos convencidos de que este trabajo com?n ser? para muchas familias una peque?a semilla que se esparce y que con la gracia del Esp?ritu Santo un d?a podr? ser un gran ?rbol, un ?rbol bello, lleno de frutos: tantos adultos que no olvidar?n nunca aquella celebraci?n dom?stica de la propia familia, donde han visto a los padres amar y rezar a Dios con verdadera convicci?n.

[Traducci?n del original italiano]

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Publicado por mario.web @ 16:00
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