S?bado, 07 de mayo de 2011

Autor: Arturo Guerra

Era abril. Entr? a visitar aquella p?gina web. La portada, muy atractiva. El mapa del sitio, muy l?gico. Un lapicito simp?tico aparec?a y desaparec?a en la esquina superior derecha. En un golpe de ojo te quedaba claro qu? era aquella organizaci?n, cu?l era su visi?n y cu?l su misi?n. Segu? navegando. Me top? con un anuncio: ??Ay?danos a ayudar, adquiere ya nuestras tarjetas navide?as?.

?Tarjetas navide?as en abril? ?Vaya previsi?n!, pens?. Que a los santacloses los empiecen a colgar en los comercios a finales de octubre, ?en fin!; pero que ofrecieran tarjetas navide?as en abril, no terminaba de cuadrarme. Despu?s entr? a la secci?n de ??ltimas noticias?. Un subt?tulo invitaba a consultarlas con fruici?n: ?Consulta aqu? las noticias reci?n salidas del horno?. Me encontr? en primera p?gina, la cr?nica de un concurso que se hab?a tenido dos a?os antes y que por lo visto tuvo mucho ?xito. Segu? buscando y, s?, la noticia del concurso era la m?s fresca de todas? Despu?s quise entrar a una fotogaler?a y me sali? un letrero que dec?a: ?P?gina en construcci?n?. Finalmente fui a ?Cont?ctanos?, m?s que nada para estar seguro de si detr?s de todo aquello hab?a alg?n ser humano vivo; intent? insertar mi comentario, y un letrero no me lo permiti?: ?Este enlace est? en reparaci?n, rogamos disculpen las molestias??

Son s?ntomas que sufren hoy algunas p?ginas web. Flotan por el inmenso espacio virtual como meteoritos sin rumbo fijo; son p?ginas hu?rfanas, cuyos padres han emprendido un largo viaje, o desaparecido en combate; son p?ginas abandonadas.

Es verdad, en su momento fueron lanzadas con gran ilusi?n. Un entusiasmo del tama?o del mundo quemaba por dentro a sus creadores. Pero al cabo de un cierto tiempo, a estas pobres p?ginas se les empez? a privar de actualizaci?n, de atenci?n, de cari?o. Aquella ilusi?n y aquel entusiasmo se fueron apagando. El combustible inicial ya no fue recargado. Y ah? han quedado: solas, tristes y abandonadas?

Se parecen al jard?n de un palacio donde el due?o, por alg?n motivo, despide al jardinero. Los tres primeros d?as nadie lo nota. Pero al cuarto, aquel vergel paradis?aco comienza a dejar de serlo. Hierbas horribles van brotando a sus anchas entre las rosas. La hojarasca lo va cubriendo todo. Las hormigas, felices de la nueva libertad para explorar el follaje del roble prohibido. Los setos recortados a la perfecci?n para semejar tres traviesos conejitos, parecen ahora -los tres juntos- un rinoceronte enfadado?

Algo as? nos puede suceder con nuestra alma. Al inicio la tratamos con el entusiasmo de quien acaba de lanzar su p?gina web, pero al cabo de un tiempo, la abandonamos. Empezamos por navegarla menos, por actualizarle menos las noticias, le privamos de atenci?n y cari?o, y terminamos abandon?ndola. Sabemos que est? ah? en el fondo pero en verdad nos importa poco. Con las prisas, con las ocupaciones, con los mil proyectos de cada d?a, termina vagando sin rumbo en el espacio.

Quiz? de vez en cuando nos topamos con ella, y hasta nos dan ganas de navegarla, de dedicarle un tiempo, pero nos zambullimos de nuevo en el traj?n diario y, ?adi?s alma!?

Y la cosa es que lo de vivir dormida como que no le va. El alma es algo vivo. Insiste. No puede reaccionar con la frialdad pasota de la p?gina web abandonada. Unas veces t?midamente intentar? despertarnos. Otras veces nos tocar? el hombro suavemente como intentando llamar nuestra atenci?n. O nos enviar? un mensaje electr?nico: ?oye, ?hoy s? tendr?s un par de minutos para m?? O nos intentar? pedir ayuda. O nos dar? ideas. O nos sugerir? comportamientos y decisiones. O nos pedir? cambios. Otras veces, la muy inquieta, nos empezar? a preguntar un mont?n de cosas serias en ese preciso momento en el que estamos totalmente enfrascados en navegar por miles de p?ginas web, excepto la nuestra abandonada. Y ?anda!, que justo en ese momento, se le ocurre preguntarnos que si sabemos qu? viene despu?s de la vida, que a d?nde vamos, que de d?nde venimos, que para qu? estamos en este mundo, que cu?l es el sentido de todo esto?

Y cuando por falta de atenci?n ya no puede m?s, el alma se sentir? d?bil, ver? que est? al borde de perder los derechos de su dominio, se pondr? p?lida, respirar? con dificultad, querr? gritar con todas las menguadas fuerzas que le quedan que el poco mantenimiento que le damos la est? matando?

Pero a?n as? todav?a queda Alguien que se preocupa por ella. Es el Se?or, que a veces es como ese jardinero que despedimos. A pesar del despido sigue encari?ado con nuestra alma, y trata de hacer lo que puede: nos ayuda a darnos cuenta de que nuestra alma va de mal en peor desde aquel momento en que despedimos al Buen Jardinero. No tiene permiso nuestro de entrar, le hemos quitado los derechos sobre nuestra alma, pero de todos modos ?l hace lo que puede. No pierde la esperanza. Nos sigue muy de cerca. Nos sugiere, nos invita, nos espera, se queda a la puerta, paciente, sin prisas, cubierto de roc?o, pasando las noches del invierno oscuras.

Y es que el Buen Jardinero, o Webmaster, no se resigna a que abandonemos sin m?s ese don tan precioso que puso en nuestras manos con much?sima ilusi?n all? en los inicios de la aventura de la vida. Intentar? tambi?n hacernos llegar mensajes m?s directos. Avisos que necesitamos para reaccionar. Motivaciones m?s personales en medio de un problema particularmente dif?cil, una crisis, una ca?da, una sorpresa desagradable, una enfermedad que no cede, un imprevisto que lo rompe todo, un fracaso especialmente doloroso, una p?rdida nunca imaginada? Vicisitudes que ?l permite sabiendo que nos pueden ayudar a despertar, reflexionar, recapacitar, cambiar, convertir? Oportunidades para darnos cuenta de que por ah? no, de que seguir as? nos har? mucho da?o, de que maltratarla es maltratarnos a nosotros mismos, porque sin el alma no podemos vivir pues es tan nuestra como el cuerpo.

As? que si alg?n d?a recibimos uno de estos mensajes especiales en nuestra alma, no nos lo tomemos a mal. No es alguien que nos quiere fastidiar. Es Dios, quien con la urgencia de su amor quiere avisarnos que a nuestra pobre alma la tenemos abandonada. Y que quiz? ma?ana va a ser tarde para reaccionar. Nombremos al Se?or otra vez, o por primera vez, el Webmaster de nuestra alma...


Publicado por mario.web @ 16:08
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