S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: http://sontushijos.org
Autor: Ana Otte

La educaci?n afectivo-sexual debe conseguir varios objetivos: conocimiento claro de la sexualidad humana; aceptaci?n de la propia sexualidad como fundamentalmente buena; y, debido respeto a la sexualidad como medio de realizaci?n personal, de comunicaci?n interpersonal y transmisi?n de la vida.

La informaci?n sobre la sexualidad se debe proporcionar como algo bello y natural dentro de una educaci?n para el amor. Esto incluye tanto la educaci?n afectiva (educaci?n de la voluntad, los sentimientos y emociones), como la educaci?n sexual (responsabilidad, respeto al cuerpo y una adecuada relaci?n con el otro sexo).

Primeros cambios

La adolescencia se corresponde con los cambios psicol?gicos y la pubertad con los som?ticos y fisiol?gicos. Es muy importante preparar a nuestra hija mediante una informaci?n adecuada, antes de que ocurran ?stos, explic?ndole que es un paso completamente natural para su deseado papel de madre. La relaci?n de confianza debe instaurarse desde peque?os, ya que en la adolescencia resultar? m?s dif?cil, pues entre los sentimientos nuevos aparece el de no querer dejar entrar a "extra?os" en su intimidad.

En la mayor?a de las ni?as, el primer signo f?sico de la pubertad es el desarrollo mamario (alrededor de los 11 a?os), adem?s de la vellosidad en pubis y axilas, los ovarios, ?tero, vagina, labios y cl?toris aumentan de tama?o. Asimismo, se produce un aumento r?pido de la talla corporal y aparece la primera menstruaci?n. Esto significa que la ni?a ha ovulado por primera vez y ha empezado la maduraci?n sexual. Tambi?n se despierta en ella la feminidad y el inter?s general por los chicos. Entra en la fase del coqueteo y los ligues, y no tarda en dejar de ser parte de una pandilla para centrar su atracci?n en una persona concreta del sexo contrario.

Armonizaci?n de conflictos

La adolescente atraviesa una etapa dif?cil y conflictiva: debe armonizar los cambios org?nicos, que muchas veces no quiere aceptar (?no quiero hacerme mayor?), con la alteraci?n afectiva, que produce la despedida del mundo infantil: el despego del n?cleo familiar y la b?squeda de la propia personalidad con la tendencia a independizarse. Junto a estas manifestaciones se sit?an la timidez, desilusi?n al chocar con el mundo, depresi?n afectiva e irritabilidad. Hay una gran necesidad de cari?o, de sentirse seguro, comprendido y ayudado. En este momento, los padres somos el modelo natural para los hijos; de nosotros aprenden lo que significa ser fiel a la familia, la capacidad de superar dificultades, el respeto mutuo, el servicio, etc.

Hablar con claridad sobre amor y sexo

Las relaciones familiares son primordiales: la proximidad entre padres e hijos, la presencia en el hogar y el sentirse apoyadas. Es el momento de hablar sobre el sexo y el amor de forma clara, abierta, sincera y sin nerviosismo; explicar los inconvenientes del embarazo en adolescentes y la importancia de demorar la actividad sexual. La formaci?n en la castidad es inseparable del esfuerzo por cultivar otras virtudes como la templanza, la fortaleza, la generosidad, la prudencia, la renuncia y espera, el sacrificio y la entrega. Pero tambi?n debemos informarles sobre otros temas candentes como son la homosexualidad, las enfermedades de transmisi?n sexual, la reproducci?n asistida, la dignidad de la vida humana desde sus inicios, el aborto y la verdad sobre la p?ldora del d?a despu?s.

Primeros amores

Cuando una chica sale con un chico, siempre tiene que pensar hasta d?nde quiere llegar. Tenemos que explicarle que no debe llevar ropa provocadora, como minifaldas que apenas cubren unos muslos "hermosos". En la discoteca, con el ritmo de la m?sica, la poca luz, los movimientos, el roce de los cuerpos, el alcohol, se excitan (los chicos m?s que ellas); y, si finalmente se meten ingenuamente en un coche para charlar un rato, ya est? el camino preparado para empezar el "juego". Un acto sexual en estas condiciones se realiza de forma bastante miserable: tiene que ser r?pido por el miedo de ser descubierto o interrumpido, y va acompa?ado por la angustia de un posible embarazo o un contagio. Ella piensa en qu? dir?a su madre, ?l conf?a en que no va a pasar nada. Debemos aconsejarlas para que se vistan decentemente, ser cautas a la hora de beber, no subir al coche con nadie, no dejarse acompa?ar hasta al rellano oscuro de casa y no subir al piso del chico con la excusa de escuchar un poco de m?sica. As? como no dejarse impresionar o chantajear por el chico con la excusa de que necesita "eso" y "sino cedes, no me quieres". El que ama de verdad es capaz de respetar a la chica y no la abandona, al contrario, la querr? m?s. Y si no, no se la merece.

Dominar los impulsos sexuales es posible

Las adolescentes siente ansias de cari?o y curiosidad, pero tienen que frenar continuamente sus expresiones corporales de cari?o (por ejemplo, besarse largamente en la boca) para no encadenar reacciones que piden una entrega sexual. Les hemos ense?ado que cuando hay relaciones sexuales es posible un embarazo, pero han o?do hablar hasta la saciedad del sexo seguro.

Estas medidas, aparte de ser poco saludables y no tan seguras como les hacen creer, son moralmente reprobables por manipular el acto sexual y la fertilidad, y por ser algunos m?todos potencialmente abortivos. Entonces recurren a toda clase de tocamientos sin penetraci?n por miedo al embarazo. Al preguntarles si han tenido relaciones confiesan "que no del todo". Sin embargo, no se trata simplemente de no quedarse embarazada, sino de vivir una sexualidad limpia y responsable: esto significa abstenerse de relaciones sexuales hasta que tengan la estabilidad que les permita fundar una familia y aceptar a los hijos que puedan nacer. Los padres debemos convencerlas de que el impulso sexual es dominable, a pesar de lo que nos venden los anuncios publicitarios; hay que ense?arles que el tener dominio de s? es una preparaci?n estupenda para luego ser fiel en el matrimonio, y que la continencia sexual no es una represi?n sino una expectativa alegre, una renuncia temporal y voluntaria, que surge de un respeto mutuo, como prueba de amor.

Necesidad del conocimiento mutuo

La entrega sexual significa mucho para la mujer porque afecta a lo m?s hondo de su intimidad. Una chica no se acuesta simplemente por el placer, sino porque en el fondo sue?a con el hombre de su vida para casarse. Por eso, cuando se rompe una relaci?n, ella lo siente m?s que ?l porque ha dado algo de s? misma. En este sentido, es bueno que no se tome las relaciones sexuales a la ligera y que no se ate muy pronto a una persona: es muy probable que no se vaya a quedar con el primero que se cruce en su camino. Tiene toda la vida por delante para encontrar el "suyo", el definitivo. El factor tiempo es muy importante: unos "novios" que se conocen desde los 15 a?os tienen demasiados a?os por delante hasta poder fundar un hogar. En estos a?os suelen cambiar de car?cter, de intereses y es l?gico que luego encuentren a otra persona que les guste m?s. Los j?venes para casarse necesitan una madurez m?nima, tanto fisiol?gica y ps?quica. Adem?s, los novios no son todav?a esposos, por mucho que crean amarse; su compromiso no da derecho a actos que deben reservarse para el matrimonio. Un planteamiento muy difundido es el de querer conocerse sexualmente: probar si se acoplan el uno al otro. Esto es algo enga?oso, ya que el conocimiento mutuo no se limita a la cama. Lo que s? hay que aprender son los gustos del otro, sus aficiones, ver c?mo es su familia, sus amigos, c?mo se comporta en situaciones adversas. Esto no se puede comprobar en unas semanas o meses de convivencia sin mayor compromiso, cuando existe la posibilidad de coger la puerta y decir adi?s ante el primer contratiempo.

En definitiva, nuestras adolescen?tes se encuentran con una tarea dura, ya que deben armonizar la nueva configuraci?n org?nica, sus nuevos impulsos sexuales y el ambiente, para conseguir una personalidad sana y definida. Por esto, debemos educar a los hijos para la vida, no para cualquier vida, sino para una vida feliz.

Ojo con las rebeld?as

Los padres debemos supervisar su comportamiento, el uso de drogas y alcohol, el h?bito de fumar y advertir de los peligros de citas con personas mayores que ellas; las chicas se sienten atra?das por la aparente "madurez" de chicos mayores y se rebelan hacia las advertencias de los padres. Si bien cuando una hija tiene buenas amigas tenemos la mitad de la batalla ganada, no debemos olvidar que viven en un entorno que les arremete mediante la publicidad, las series de televisi?n, las revistas, las letras de las canciones, etc. Hemos de estar al d?a y hablar con ellas de sus inquietudes, teniendo en cuenta que son imprudentes, inestables e impacientes. Por eso, en el fondo, les da seguridad que a veces les digamos que no. Necesitan sentir una mano fuerte y segura en su casa, aunque protesten.

"Soy la ?nica que no lo ha hecho"

En las conversaciones con nuestra hija puede que nos asegure que todas sus amigas, excepto ella, han tenido relaciones. Debemos explicarle que m?s de la mitad de las chicas que las inician antes de los 16 a?os, consideran que deber?an haber esperado m?s. Una chica suele ceder a las presiones del chico porque no quiere dar la impresi?n de ser anticuada, porque "todas lo hacen". Pero ?stas no caer?an en semejante trampa si supieran que "no todas lo hacen" y que muchos hombres todav?a aprecian la virginidad a la hora de elegir la madre de sus hijos. Una ni?a de 12 a?os ya puede tener un hijo, pero no est? preparada mentalmente para cuidarlo y educarlo. Estas relaciones prematuras est?n condenadas casi siempre al fracaso, pues se tiene por amor lo que en realidad son unas vivencias sexuales basadas en actividades inmaduras.

Para pensar?

* Tenemos que procurar que nuestras hijas adquieran criterios para saber distinguir entre lo que est? bien y lo que est? mal.

* Los medios de comunicaci?n ejercen una presi?n importante respecto al concepto de las relaciones sexuales entre los j?venes. Los padres debemos competir con ?stos y ofrecer modelos atractivos que contrarresten, actividades alternativas y ayudarles a seleccionar programas adecuados de cine, televisi?n, etc.

* En todas las cuestiones (salidas nocturnas, amigos, fiestas, televisi?n) siempre es m?s eficaz razonar que prohibir.

* EI desarrollo y car?cter de cada hijo es distinto, por lo que la informaci?n sexual debe ser individualizada.

* Debemos hablar de sexo con delicadeza, claridad y naturalidad; evitar la sexofobia y ense?ar el respeto hacia la vida y el misterio de la procreaci?n.

* En la educaci?n, no hay que confundir la naturalidad con la falta de pudor (como mostrarse desnudos ante los hijos). La educaci?n del pudor es importante para que sepan defender la propia intimidad f?sica y psicol?gica.

* Debemos contestar siempre a sus preguntas cuando nos las planteen, nunca posponer las respuestas.

?y actuar

Hay que buscar los momentos id?neos para hablar con nuestras hijas. Por ejemplo, cuando el resto de los hermanos se han acostado, entrar en su habitaci?n y dedicarles un buen rato para que nos cuente sus cosas. La tranquilidad de la casa, la intimidad de la noche, la cercan?a al estar las dos sentadas en su cama, etc., propician un clima de confianza que favorece conversaciones m?s profundas.


Publicado por mario.web @ 18:32
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