S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: Homil?a de Benedicto XVI al clausurar el A?o Paulino
Autor: SS Benedicto XVI

La valent?a es necesaria para unirse a la fe de la Iglesia, incluso si ?sta contradice al "esquema" del mundo contempor?neo. A esta falta de conformismo de la fe Pablo llama una "fe adulta". Califica en cambio como infantil el hecho de correr detr?s de los vientos y de las corrientes del tiempo. De este modo forma parte de la fe adulta, por ejemplo, comprometerse con la inviolabilidad de la vida humana desde el primer momento de su concepci?n, oponi?ndose con ello de forma radical al principio de la violencia, precisamente en defensa de las criaturas humanas m?s vulnerables.

Forma parte de la fe adulta reconocer el matrimonio entre un hombre y una mujer para toda la vida como ordenado por el Creador, reestablecido nuevamente por Cristo. La fe adulta no se deja transportar de un lado a otro por cualquier corriente. Se opone a los vientos de la moda. Sabe que estos vientos no son el soplo del Esp?ritu Santo; sabe que el Esp?ritu de Dios se expresa y se manifiesta en la comuni?n con Jesucristo. Pero Pablo no se detiene en la negaci?n, sino que nos lleva hacia el gran "s?".

La caridad es la prueba de la verdad

Describe la fe madura, realmente adulta de forma positiva con la expresi?n: "actuar seg?n la verdad en la caridad" (cfr Efesios 4, 15). El nuevo modo de pensar, que nos ofrece la fe, se desarrolla primero hacia la verdad. El poder del mal es la mentira. El poder de la fe, el poder de Dios, es la verdad. La verdad sobre el mundo y sobre nosotros mismos se hace visible cuando miramos a Dios. Y Dios se nos hace visible en el rostro de Jesucristo. Al contemplar a Cristo reconocemos algo m?s: verdad y caridad son inseparables. En Dios, ambas son una sola cosa: es precisamente ?sta la esencia de Dios. Por este motivo, para los cristianos verdad y caridad van unidas. La caridad es la prueba de la verdad. Siempre seremos constantemente medidos seg?n este criterio: que la verdad se transforme en caridad para ser verdaderos.

Otro pensamiento importante aparece en el vers?culo de san Pablo. El ap?stol nos dice que, actuando seg?n la verdad en la caridad, contribuimos a hacer que el todo -el universo- crezca hacia Cristo. Pablo, en virtud de su fe, no se interesa s?lo por nuestra personal rectitud o por el crecimiento de la Iglesia. ?l se interesa por el universo: "ta p?nta". La finalidad ?ltima de la obra de Cristo es el universo -la transformaci?n del universo, de todo el mundo humano, de la entera creaci?n. Quien junto con Cristo sirve a la verdad en la caridad, contribuye al verdadero progreso del mundo. S?, es completamente claro que Pablo conoce la idea del progreso. Cristo, su vivir, sufrir y resucitar, ha sido el verdadero gran salto del progreso para la humanidad, para el mundo. Ahora, en cambio, el universo tiene que crecer hacia ?l. Donde aumenta la presencia de Cristo, all? est? el verdadero progreso del mundo. All? el hombre se hace nuevo y as? se transforma en nuevo mundo.

La raz?n iluminada desde el coraz?n

...El hombre interior tiene que reforzarse -es un imperativo muy apropiado para nuestro tiempo en el que los hombres a menudo permanecen interiormente vac?os y por lo tanto tienen que aferrarse a promesas y narc?ticos, que despu?s tienen como consecuencia un ulterior crecimiento del sentido de vac?o en su interior. El vac?o interior -la debilidad del hombre interior- es uno de los m?s grandes problemas de nuestro tiempo. Tiene que reforzarse la interioridad -la perspectiva del coraz?n; la capacidad de ver y comprender el mundo y el hombre desde dentro, con el coraz?n. Tenemos necesidad de una raz?n iluminada desde el coraz?n, para aprender a actuar seg?n la verdad en la caridad. Pero esto no se realiza sin una ?ntima relaci?n con Dios, sin la vida de oraci?n. Tenemos necesidad del encuentro con Dios, que se nos ofrece en los sacramentos. Y no podemos hablar a Dios en la oraci?n, sino le dejamos que hable antes ?l mismo, si no le escuchamos en la palabra que ?l nos ha donado.

Oremos al Se?or para que nos ayude a reconocer algo de la enormidad de su amor. Oremos para que su amor y su verdad toquen nuestro coraz?n. Pidamos que Cristo viva en nuestros corazones y nos haga ser hombres nuevos, que act?an seg?n la verdad en la caridad. Amen.


Publicado por mario.web @ 18:52
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