S?bado, 07 de mayo de 2011

Fuente: www.reinadelcielo.org
Autor: Oscar Schmidt

En mi pa?s existe una costumbre popular bastante difundida: muchos camiones y veh?culos de carga tienen escritas frases en su parte trasera, ideadas para demostrar el ingenio del conductor a quienes se topan con estos obst?culos en la ruta. De este modo, mientras volv?a de un viaje de algunas horas por la llanura pampeana me encontr? con una frase delante de mi vista que llam? mi atenci?n. Dec?a as?:

?No soy el due?o del mundo, pero soy el hijo del Due?o?.

Mi primera reacci?n fue negativa: ese se?or se me estaba presentando como due?o ya no s?lo de la ruta, impidiendo mi paso, sino mucho m?s: ?como hijo del propio due?o del mundo!. Entonces comprend? de inmediato cuanto amor cristiano hab?a en esa frase. ?Era verdad!. Este hombre me daba una lecci?n de inmensa sabidur?a: me hab?a topado nada menos con que un orgulloso hijo de Dios, que me lo dec?a con toda claridad y sencillez. Y me lo hac?a notar poniendo en claro que su Padre era absolutamente due?o de todo lo Creado, ya no s?lo el cami?n y la ruta, sino de mi auto y de los que ?bamos en ?l tambi?n. Pero eso me hac?a a mi tambi?n hijo del mismo Due?o de la Creaci?n, por lo que ?ste hombre pas? de ser un estorbo a mi paso, ?a ser mi propio hermano!.

Puestas as? las cosas, yo sonre?a mientras le agradec?a a Dios por poner peque?as muestras de Su Sabidur?a en lugares tan sencillos y cotidianos. ?Qu? poco hace falta para testimoniar el amor por Dios, mostr?ndolo en la herramienta de trabajo, como lo hizo aquel conductor de cami?n!.

Somos los hijos del Creador de todas las cosas, que duda cabe. Somos dignos herederos del Reino que nos espera, tambi?n. Muchas veces recorremos la vida sin siquiera darnos cuenta de nuestro destino de grandeza, un destino espiritual que trasciende todas las miserias que rodean muchas veces a nuestra vida. Testimoniar ser hijos de Dios nos hace recordar a los dem?s cuan intrascendentes son los obst?culos de nuestro d?a, si los ponemos a la Luz de la vista de Cristo. Claro que no somos los due?os del mundo, aunque a veces actuemos como pavos reales, como si realmente lo fu?ramos. Pero somos los hijos del Due?o, por lo que debemos actuar honrando su Santo Nombre en todo momento. Nuestros actos deben demostrar quien es nuestro Padre, de tal modo que logremos invitar a los dem?s hijos del mismo Padre a reconocerse tambi?n miembros del Reino de Dios.

La ruta de la vida es larga y diversa, llena de obst?culos que tratan de quitarnos a Dios de nuestro coraz?n. Pero siempre encontramos letreros que nos indican el trayecto correcto, el camino a Dios, aunque a veces aparezcan en el lugar menos esperado. Como aquel cami?n que un d?a me record? que por encima, muy por encima de las superficialidades de este mundo, est? nuestro Padre Celestial cuid?ndonos y abrigando nuestro coraz?n con sus caricias y muestras de amor.

Padre, que elegiste a la Criatura m?s Perfecta para ser el Arca que recree la Nueva Alianza, que a trav?s de su Seno Virginal enviaste a Tu Hijo a derramar Su Sangre por nosotros, y que derramas Tu Santo Esp?ritu como ola que barre este mundo, abre nuestros corazones y sonroja nuestros rostros con una santa emoci?n, la emoci?n de reconocernos amados y esperados por Vos en Tu Casa, cuando el tiempo sea el indicado por tu Santa Voluntad.


Publicado por mario.web @ 18:57
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