S?bado, 07 de mayo de 2011

An?lisis de los tres procedimientos usados para tratar los embarazos ect?picos, dos de ellos presentan problema moral mientras que el tercero es aceptable moralmente
Autor: Tad Pacholczyk | Fuente: Making Sense Out of Bioethics
El embarazo humano se inicia en el momento en que un espermatozoide se une a un ?vulo dentro del conducto falopiano. Durante los siguientes d?as, el embri?n reci?n formado tendr? que recorrer este conducto para finalmente implantarse en la pared del ?tero materno.

En ocasiones muy raras, el embri?n no logra llegar hasta el ?tero y se implanta en la trompa de Falopio, muy angosto y no dise?ado para resistir el embarazo. Casos as? son de alto riesgo pues la elasticidad de la pared del conducto es limitada y se rompe con la presi?n del feto en crecimiento, pudiendo causar la muerte de la madre adem?s del beb?.

Cuando el embri?n se implanta en el lugar equivocado, ya sea en el tubo falopiano o en el abdomen, el embarazo recibe el nombre de ?ect?pico? (fuera de su lugar) . El 97 porciento de todos los embarazos ect?picos suceden en el conducto falopiano. Esta es una de las principales causas de enfermedad y muerte materna en Estados Unidos, representando un reto enorme para el m?dico que se esfuerza por ayudar a la madre y al beb?.

De los tres procedimientos usados m?s com?nmente para tratar los embarazos ect?picos, dos de ellos presentan problema moral mientras que el tercero es aceptable moralmente.

El primer tratamiento implica el uso de un medicamento llamado metotrexato, que se dirige hacia las c?lulas de m?s r?pido crecimiento, especialmente las trofobl?sticas (precursoras de la placenta), que son las que adhieren el embri?n a la pared del tubo falopiano. Hay quienes opinan que es posible que este medicamento se dirija preferentemente a dichas c?lulas, distintas del resto del embri?n, as? que podr?a considerarse que s?lo ?indirectamente? termina con la vida del embri?n. Otros, sin embargo, han hecho notar que estas c?lulas trofobl?sticas son de hecho parte del embri?n (producidas por el embri?n, no por la madre), de manera que el metotrexato en realidad afecta un ?rgano vital del embri?n caus?ndole la muerte. Un considerable n?mero de moralistas cat?licos sostienen que el metotrexato no es aceptable moralmente pues constituye un ataque directo al beb? en crecimiento y una forma de aborto directo.

Otra t?cnica moralmente problem?tica implica hacer un corte a lo largo del conducto falopiano y extraer al beb? ah? anidado, que en breve lapso muere. El conducto se cierra de nuevo con sutura. Esta soluci?n, al igual que el uso de metotrexato, deja el tubo falopiano en gran parte intacto para posibles embarazos futuros, pero tambi?n plantea serias objeciones morales pues de igual forma causa la muerte directa del beb?.

Es interesante notar que normalmente estos dos procedimientos se ofrecen a los pacientes sin mencionar las consideraciones morales, enmarc?ndolos estrictamente como medios para asegurar el menor da?o posible al sistema reproductivo de la madre. Muchos m?dicos admitir?n, sin embargo, que estas t?cnicas generalmente dejan cicatrices en el conducto falopiano, aumentando as? las posibilidades de otro embarazo ect?pico pues se crean las condiciones para que esto suceda nuevamente.

Casi la mitad de los casos de embarazos fuera de su lugar se resuelven por s? mismos sin necesidad de ninguna intervenci?n, cuando el beb? muere de manera natural. Si esto no sucede, una soluci?n moralmente aceptable implicar?a quitar quir?rgicamente el conducto falopiano completo, derecho o izquierdo, donde se encuentra anidado el beb?. Aunque esto significa reducir la fertilidad de la mujer, el conducto que rodea al beb? en desarrollo ya es claramente patol?gico y constituye un riesgo que aumenta con el tiempo. Este riesgo se elimina con la extirpaci?n de ese conducto, con el efecto secundario y no intencional de que el beb? dentro muere.

En esta situaci?n, la intenci?n del m?dico se dirige hacia el efecto bueno (quitar el tejido da?ado para salvar la vida de la madre), mientras que el efecto malo s?lo se tolera (muerte del beb? ect?pico). Es importante notar que aqu? el m?dico est? eligiendo actuar sobre el conducto (una parte del cuerpo de la madre) y no directamente sobre el beb?. Otro elemento importante es que la muerte del beb? no es el medio que hace posible la cura. Se recurrir?a al mismo procedimiento curativo si lo que estuviera dentro del conducto falopiano fuese un tumor grande y no un beb?. Lo que cura a la madre es la extirpaci?n del conducto, no la muerte subsecuente del beb?.

Hay quienes consideran que eliminar el conducto falopiano con el beb? dentro es igual que usar metotrexato pues en ambos casos el beb? muere. Sin embargo, la diferencia cr?tica est? en la forma en que muere. No es lo mismo matar a alguien directamente que permitir su fallecimiento por causas indirectas. No podemos quitar de forma directa la vida a un ser humano inocente, aunque a veces tenemos que tolerar la muerte que se presenta, de manera indirecta y no intencional, cuando se intenta resolver de la mejor manera una situaci?n m?dica de vida o muerte.


Publicado por mario.web @ 19:48
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