S?bado, 07 de mayo de 2011

La participaci?n en la celebraci?n com?n de la eucarist?a dominical es un testimonio de pertenencia y fidelidad a Cristo y a su Iglesia.
Autor: P. Eduardo Mar?a Volpacchio | Fuente:
?Es pecado faltar a Misa el domingo?
La respuesta a esta pregunta podr?a ser muy corta:
S?, faltar a Misa -sin un motivo serio que lo justifique- es pecado grave.

Quiz? interese detenernos un poco a analizar porque esto es as?.

?Y por qu? faltar a Misa el domingo es un pecado?

Porque dejando de asistir dejamos de cumplir voluntariamente una obligaci?n grave que tenemos. Y el incumplimiento de un deber grave, es una falta grave. Por eso el punto de partida de esta cuesti?n es la consideraci?n de la ley de la Iglesia que manda participar en la Misa los domingos y d?as festivos.

?Por qu? puede ser pecado, si quien falta a Misa no hace mal a nadie?

La gravedad de los pecados no se mide por cu?nto mal hace a otros, sino por la ofensa que representa a Dios. Por eso, por ejemplo la blasfemia es un pecado grave, aunque ninguna otra persona la escuche. Por otro lado quien falta a Misa el domingo se hace da?o a s? mismo y a la Comunidad eclesial a la que pertenece. La falta de Dios es una carencia peligrosa: hace da?o al alma.

?Cu?les son las obligaciones del cat?lico?

Los cat?licos, adem?s de los Diez Mandamientos que resumen la ley natural y que son v?lidos para todos los hombres -no s?lo para los cristianos-, tenemos otras obligaciones espec?ficas por serlo: son los cinco Mandamientos de la Iglesia. Se trata de algunos deberes que regulan y encauzan la forma concreta de ser cat?licos: c?mo nosotros amamos a Dios y le rendimos culto en la Iglesia. Entre ellos se encuentra la obligaci?n de participar en la Santa Misa los domingos y fiestas de precepto. Es una de las obligaciones m?s b?sicas de los cat?licos. Sorprendentemente algunos cat?licos desconocen sus obligaciones. Y otros no acaban de creerse que existan verdaderos deberes que los obliguen. Piensan que por ser el amor la m?xima ley cristiana, todo tendr?a que ser amor espont?neo, sin obligaciones. Pero esto no es as?, ya que el amor es muy exigente: cu?nto m?s amor, m?s exigencia de manifestarlo y de evitar todo lo que lo ofenda.

?Es un consejo o es una ley?


Es importante distinguir los consejos y las leyes. Una cosa son las recomendaciones de cosas buenas que nos dan para ayudarnos a ser mejores: ?procura ayudar a los dem?s?, ?trata de rezar el Rosario?, etc. En este caso haremos lo que nos parezca oportuno, pero sin estar obligados en conciencia a seguir dichos consejos. Obviamente no pecamos, si decidimos no seguir un consejo.

Otra muy distinta son las leyes que nos obligan en conciencia: las leyes establecen estrictos deberes.
Entonces, ?el incumplimiento de las leyes es pecado?
Tenemos que distinguir entre la ley divina -que viene directamente de Dios- y la ley eclesi?stica -dictada por la Iglesia para concretar modos de servir y honrar a Dios.

La ley divina regula cuestiones esenciales de la vida, por lo que no admite excepciones: su incumplimiento siempre es malo, no puede no ser pecado. Es el caso de los Diez Mandamientos.
En cambio, la ley eclesi?stica trata de unas concreciones m?nimas de la Iglesia para ayudarnos a vivir la vida cristiana y no tiene intenci?n de obligar cuando existe una grave dificultad para cumplirla. Por esto la ley eclesi?stica no me obliga cuando su cumplimiento me representa una incomodidad grave: si un domingo estoy enfermo o tengo otra dificultad que me lo hace muy dif?cil no tengo obligaci?n de ir a Misa. Pero en situaciones normales obliga de tal manera que su incumplimiento es pecado. Porque el desprecio de la ley de la Iglesia no puede ser bueno. Y no darle importancia, dejar voluntariamente de cumplirla, sin motivo, supone de hecho un desprecio.
Como no es una cuesti?n de opiniones personales, sino de lo establecido por la Iglesia, que es quien ha establecido las leyes eclesi?sticas.

Veamos ahora qu? nos ense?a el Catecismo de la Iglesia Cat?lica acerca de estos mandamientos (he resaltado con negrita las partes espec?ficas sobre este tema).

LOS MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA

2041 Los mandamientos de la Iglesia se sit?an en esta l?nea de una vida moral ligada a la vida lit?rgica y que se alimenta de ella. El car?cter obligatorio de estas leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesi?stica tiene por fin garantizar a los fieles el m?nimo indispensable en el esp?ritu de oraci?n y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor de Dios y del pr?jimo. Los mandamientos m?s generales de la santa Madre Iglesia son cinco:

2042 El primer mandamiento (o?r misa entera y los domingos y dem?s fiestas de precepto y no realizar trabajos serviles") exige a los fieles que santifiquen el d?a en el cual se conmemora la Resurrecci?n del Se?or y las fiestas lit?rgicas principales en honor de los misterios del Se?or, de la Sant?sima Virgen Mar?a y de los santos, en primer lugar participando en la celebraci?n eucar?stica, y descansando de aquellos trabajos y ocupaciones que puedan impedir esa santificaci?n de estos d?as (cf CIC can. 1246-1248; CCEO, can. 880, ? 3; 881, ?? 1. 2. 4).

El segundo mandamiento ("confesar los pecados mortales al menos una vez al a?o") asegura la preparaci?n para la Eucarist?a mediante la recepci?n del sacramento de la Reconciliaci?n, que contin?a la obra de conversi?n y de perd?n del Bautismo (cf CIC can. 989; CCEO can.719).

El tercer mandamiento ("recibir el sacramento de la Eucarist?a al menos por Pascua") garantiza un m?nimo en la recepci?n del Cuerpo y la Sangre del Se?or en conexi?n con el tiempo de Pascua, origen y centro de la liturgia cristiana (cf CIC can. 920; CCEO can. 708. 881, ? 3).

2043 El cuarto mandamiento (abstenerse de comer carne y ayunar en los d?as establecidos por la Iglesia) asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas lit?rgicas y para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del coraz?n (cf CIC can. 1249-51; CCEO can. 882).

El quinto mandamiento (ayudar a las necesidades de la Iglesia) enuncia que los fieles est?n adem?s obligados a ayudar, cada uno seg?n su posibilidad, a las necesidades materiales de la Iglesia (cf CIC can. 222; CCEO, can. 25. Las Conferencias Episcopales pueden adem?s establecer otros preceptos eclesi?sticos para el propio territorio. Cf CIC, can. 455).

Y en concreto, sobre la Misa dominical, se?ala:

2177 La celebraci?n dominical del D?a y de la Eucarist?a del Se?or tiene un papel principal?simo en la vida de la Iglesia. "El domingo en el que se celebra el misterio pascual, por tradici?n apost?lica, ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto" (CIC, can. 1246,1).

"Igualmente deben observarse los d?as de Navidad, Epifan?a, Ascensi?n, Sant?simo Cuerpo y Sangre de Cristo, Santa Mar?a Madre de Dios, Inmaculada Concepci?n y Asunci?n, San Jos?, Santos Ap?stoles Pedro y Pablo y, finalmente, todos los Santos" (CIC, can. 1246,1).

2178 Esta pr?ctica de la asamblea cristiana se remonta a los comienzos de la edad apost?lica (cf Hch 2,42-46; 1 Co 11,17). La carta a los Hebreos dice: "no abandon?is vuestra asamblea, como algunos acostumbran hacerlo, antes bien, animaos mutuamente" (Hb 10,25).

La tradici?n conserva el recuerdo de una exhortaci?n siempre actual: "Venir temprano a la Iglesia, acercarse al Se?or y confesar sus pecados, arrepentirse en la oraci?n?Asistir a la sagrada y divina liturgia, acabar su oraci?n y no marchar antes de la despedida?Lo hemos dicho con frecuencia: este d?a os es dado para la oraci?n y el descanso. Es el d?a que ha hecho el Se?or. En ?l exultamos y nos gozamos (Autor an?nimo, serm. dom.).

La obligaci?n del Domingo

2180 El mandamiento de la Iglesia determina y precisa la ley del Se?or: "El domingo y las dem?s fiestas de precepto los fieles tienen obligaci?n de participar en la Misa" (CIC, can. 1247). "Cumple el precepto de participar en la Misa quien asiste a ella, dondequiera que se celebre en un rito cat?lico, tanto el d?a de la fiesta como el d?a anterior por la tarde" (CIC, can. 1248,1)


2181 La eucarist?a del Domingo fundamenta y ratifica toda la pr?ctica cristiana. Por eso los fieles est?n obligados a participar en la eucarist?a los d?as de precepto, a no ser que est?n excusados por una raz?n seria (por ejemplo, enfermedad, el cuidado de ni?os peque?os) o dispensados por su pastor propio (cf CIC, can. 1245). Los que deliberadamente faltan a esta obligaci?n cometen un pecado grave.


2182 La participaci?n en la celebraci?n com?n de la eucarist?a dominical es un testimonio de pertenencia y de fidelidad a Cristo y a su Iglesia. Los fieles proclaman as? su comuni?n en la fe y la caridad. Testimonian a la vez la santidad de Dios y su esperanza de la salvaci?n. Se reconfortan mutuamente, guiados por el Esp?ritu Santo.

2183 "Cuando falta el ministro sagrado u otra causa grave hace imposible la participaci?n en la celebraci?n eucar?stica, se recomienda vivamente que los fieles participen en la liturgia de la palabra, si ?sta se celebra en la iglesia parroquial o en otro lugar sagrado conforme a lo prescrito por el Obispo diocesano, o permanezcan en oraci?n durante un tiempo conveniente, solos o en familia, o, si es oportuno, en grupos de familias" (CIC, can. 1248,2).

Como se ve el Catecismo no deja lugar a dudas. Todo lo que se sale de esto, ser? una opini?n personal al margen de lo establecido por la Iglesia.


Publicado por mario.web @ 20:11
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