S?bado, 07 de mayo de 2011
?Hay algo estable, un ser que brille para siempre, una realidad viva que el poderoso y demoledor tiempo no pueda opacar, quiz? una estrella eterna?
Autor: V?ctor Alejandro Ram?rez, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores



Es curioso pensar que todo lo que vemos en el cielo, desde la luna, hasta la m?s lejana constelaci?n no es en realidad lo que vemos, pues cuando su luz nos llega, ya pertenecen al pasado. El sol que ahora vemos es como era hace ocho minutos, es decir, un sol del pasado. De la misma forma ocurre con las estrellas que observamos cada noche.

Las estrellas como los hombres, nacen, se desarrollan y mueren, se apagan y dejan de enviarnos su luz mientras empezamos a percibir la luz de otras que van naciendo. De igual manera sucede con la fama y la vida de los hombres. Sin darnos cuenta van dejando de brillar.

Dec?a S?focles en su Edipo Rey: ?S?lo para los dioses no hay vejez ni muerte jam?s, todo lo dem?s lo destruye el omnipotente viento del tiempo?. Hace apenas algunos meses, todos los medios de comunicaci?n anunciaban la noticia de la muerte de una gran estrella: Michael Jackson, la estrella del Pop.

Qu? r?pido pasa el tiempo, ya los medios no hacen referencia al gran artista que hizo bailar a tantos al ritmo de sus peculiares movimientos. Se dice que Jackson marc? una ?poca, muchos crecieron con su m?sica, con sus v?deos? y ahora ya no se habla m?s de ?l. Unos pocos d?as han sido suficientes para sustituirle en el escenario de la fama. Su historia personal se ha diluido como una gota en aquel vasto oc?ano de personas, famosas y no famosas, que constituyen nuestra historia.

As? transcurren nuestros d?as, observamos cientos de luces que nos llegan del cielo hoy y que alg?n d?a se extinguir?n. De forma an?loga sucede con tantos personajes famosos de nuestros d?as. Hoy se nos presentan como grandes triunfadores, con miles de seguidores y en poco tiempo desaparecen del escenario p?blico. Se van casi sin dejar rastro, dando paso a nuevas estrellas que deslumbrar?n por algunos momentos a miles de personas.

En este vaiv?n de luces y estrellas que se contempla en el cielo de nuestra vida, podemos preguntarnos si hay algo estable, un ser que brille para siempre, una realidad viva que el poderoso y demoledor tiempo no pueda opacar, quiz? una estrella eterna.

En la historia se pueden contemplar personas que han puesto su esperanza en lo inmediato, en las luces intermitentes de su momento presente, personas que al final de su vida han sentido el vac?o y la duda existencial de quien se enfrenta a la muerte desde su condici?n humana temporal.

Sin embargo encontramos tambi?n personas que han decidido seguir a Dios, esa luz eterna, esa estrella perenne que cuanto m?s se mira m?s brilla. Personas que han sentido la satisfacci?n de saber que nada, ni el tiempo, ni la muerte pueden opacar aquello en lo que han cre?do y por lo que han vivido.

Shakespeare en palabras de MacBeth dec?a: ?La vida es s?lo una sombra que transcurre, un pobre actor que orgulloso consume su turno sobre el escenario para jam?s volver a ser o?do.? Ya no veremos m?s a Michael Jackson en el escenario, s?lo unas cu?ntas fotos y videos nos recordar?n que alg?n d?a, cada vez m?s lejano, lleg? a ser una brillante estrella. En su lugar ir?n apareciendo nuevas estrellas, nuevos personajes de doy, que empiezan sin tardar a emitir su ef?mera luz. Basta cambiar de canal en la televisi?n para percibirlo.

Qu? hermoso es saber que existe Dios, esa verdad absoluta en la cual anclar nuestro ef?mero paso por la historia. Alguien que nos permite trascender el tiempo sin los l?mites del sepulcro, de la inexorable niebla del olvido. Un ser eterno que no nos deslumbra s?lo por un instante, como un castillo de fuego que en segundos se desvanece y se torna humo. Una estrella que no se apaga y que desea seguir siendo un punto de referencia en el turbio cielo de nuestra vida.

Ese Dios, eterno, inmutable, siempre presente y siempre brillante, contin?a iluminando los pasos de quienes un d?a hemos podido salir del c?rculo vicioso del momento presente. Ese breve momento presente que se vende como algo eterno y que parece ocultar a los ojos de los hombres, la tenaz realidad de la fugacidad del hombre. Realidad que ha llamado la atenci?n de muchos pensadores en la historia, llev?ndoles a unir su corta vida a algo que no se desvanece con el inevitable paso de los d?as.


Publicado por mario.web @ 20:12
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