S?bado, 07 de mayo de 2011

Autor: Germ?n S?nchez Griese

Una de las actividades sociales m?s comunes y ordinarias en nuestra vida es la de beber. Lo hacemos en diversas ocasiones y por diversos motivos. Brindamos por la salud y la felicidad de los reci?n casados, por el ?xito en un negocio o la apertura de una nueva empresa, por el hecho de encontrarnos reunidos en familias o con amigos. Por el gusto de acompa?ar con un buen vino una buena comida. Para relajarnos y pasar un momento agradable en un antro o en casa.

?Es malo beber alcohol?

Diversas religiones y en diversos momentos hist?ricos han hablado sobre el tema. As?, los protestantes fundamentalistas de los Estados Unidos lo ten?an como uno de los pecados m?s graves y actualmente los musulmanes lo consideran como una desobediencia grande al Cor?n. Basta recordar que el castigo reservado a los que beben alcohol es el de recibir 80 latigazos.

?Qu? decimos nosotros los cat?licos? ?Es pecado beber? ?Es pecado emborracharse? ?Hasta d?nde puedo beber sin ofender a Dios?

La satisfacci?n de los sentidos nunca ha sido considerada como pecado en la moral cat?lica. No se trata de discriminar o condenar el cuerpo, que con el alma espiritual constituye la naturaleza del hombre y su subjetividad personal. Se trata m?s bien de conocer los medios por los cuales el cuerpo puede subsistir, desarrollarse y ayudar a la consecuci?n del bien integral de la persona.

No se condena el uso, sino el abuso. Podemos comer hasta saciar nuestro apetito. De ello se seguir? una buena salud que nos permitir? cumplir con nuestros deberes y llevar una vida sana. Se condena el abuso en la comida, el pecado de la gula, de la glotoner?a, que es comer m?s all? de las propias posibilidades, m?s all? de lo que es necesario para la subsistencia. No se condena el sexo, sino su uso fuera de los fines y de los ?mbitos para los cuales Dios lo ha ideado. La embriaguez o borrachera es opuesta al amor a uno mismo, ya que la privaci?n moment?nea del uso de la raz?n no se justifica por experimentar los placeres de la bebida. Es cierto que por motivos de salud se justifica la privaci?n voluntaria del uso de la raz?n, como en el caso de la anestesia para una intervenci?n quir?rgica, pero nunca para experimentar un placer, como lo es en el caso del alcohol.

Beber para pasar un rato agradable con los amigos, para degustar una buena comida, para celebrar un acontecimiento feliz nunca ser? pecado. Su abuso es lo que constituye una ofensa a Dios. ?Podemos establecer un l?mite y saber con precisi?n ?hasta d?nde es pecado y hasta d?nde no lo es?? Las palabras claves en este caso son las de la privaci?n voluntaria del uso de la raz?n. Cuando despu?s de beber se experimentan los s?ntomas de la p?rdida de la raz?n, entonces podemos hablar de pecado. ?Cu?les son esos s?ntomas de la privaci?n del uso de la raz?n? Pueden ser el no recordar cuanto se hizo o se dijo bajo los efectos del alcohol, o bien el realizar o decir cosas inusuales o que no har?amos en un estado normal.

?Ponerse ?alegre? ser? una manifestaci?n de embriaguez y por lo tanto un s?ntoma de que se ha cometido pecado? ?Cantar para quien no lo acostumbra es signo de que se ha pecado? La variedad de comportamientos que se pueden manifestar es enorme y querer trazar una l?nea divisoria entre lo que es pecado y lo que no es no corresponde a las intenciones de este art?culo. Cada uno se ir? conociendo, se ir? midiendo y sabr? controlarse y tomar hasta el punto que su conciencia le dicte.

?Una medida o una recomendaci?n en el momento de beber? Bebe en la medida que tu comportamiento te permita seguir amando a Dios. Bebe, s?, como si tuvieras a Cristo como anfitri?n y no te avergonzaras en ning?n momento de presentarte ante ?l.


Publicado por mario.web @ 20:35
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