S?bado, 07 de mayo de 2011

Reflexiones para profundizar nuestros gestos religiosos. Colaboraci?n del Pbro. Lic. Jos? Antonio Marcone, VE
Autor: P. Lic. Jos? Antonio Marcone,V.E. | Fuente: apologetica.org
Un amigo me hizo las siguientes preguntas: ?Dado que la adoraci?n es un acto espec?fico que la creatura dirige s?lo a la divinidad, ?porqu? entre los ritos del Viernes Santo est? el de la adoraci?n de la Cruz? ?No se configura como un acto de idolatr?a? Entonces, ?porqu? usar esta terminolog?a, que aparece como blasfema, contra el clar?simo primer mandamiento de la Biblia? ?Porqu? usar esta terminolog?a que podr?a desviar a aquella parte del pueblo de Dios que no tiene instrumentos culturales suficientes para comprender que no se trata, en definitiva, de un culto dirigido a un objeto de madera? ?C?mo naci? este uso en la Iglesia Cat?lica? ?A qu? ?poca se remonta? Cada vez que participo en la celebraci?n del Viernes Santo siempre afloran de nuevo estas preguntas. Mentalmente las resuelvo siempre dici?ndome que se trata de un acto de veneraci?n?. Para responder estos interrogantes he escrito este peque?o art?culo.


1. ?Qu? entendemos por ?adoraci?n??

Quiero, ante todo, aclarar la terminolog?a. La palabra adoraci?n es gen?rica. Deriva del lat?n ad-orare, cuyo primer sentido es elevar una s?plica. Despu?s significa tener veneraci?n por alguien, y de aqu?, adorar. Ahora bien, como sucede con toda cosa gen?rica, requiere la especificaci?n. Cuando la veneraci?n se dirige a Aquel que tiene la excelencia absoluta, es decir, a Dios esta adoraci?n se llama adoraci?n de latr?a.

Por otro lado, Dios comunica su excelencia a algunas creaturas, aunque no seg?n igualdad con ?l, sino seg?n cierta participaci?n. Por eso veneramos a Dios con una veneraci?n particular que llamamos latr?a, y a ciertas excelentes creaturas con otra veneraci?n que llamamos dul?a. Pero es necesario estar muy atentos, porque el honor y la reverencia son debidos solamente a la creatura racional. Por lo tanto, la dul?a corresponde solamente a la creatura racional.

En consecuencia, en sentido estricto, tenemos una adoraci?n de latr?a que es s?lo para Dios y una adoraci?n de dul?a, para las creaturas. Vemos entonces que el sentido vulgar de la palabra adoraci?n (que coincide con el ?ltimo sentido de la palabra latina) se identifica con aquello que hemos llamado, con Santo Tom?s de Aquino, ?adoraci?n de latr?a?.


2. ?Debemos adorar la cruz de Jes?s con adoraci?n de latr?a?

Santo Tom?s se hace esta misma pregunta[1]. Nos referimos a la misma cruz de Jes?s, aquella en la cual fue clavado. Esta es la respuesta: la adoraci?n de latr?a solamente debe ser dirigida a Dios. La dul?a (proviene de la palabra griega do?los que significa siervo) debe ser dirigida solamente a las creaturas racionales. Pero a las creaturas materiales (?insensibles?, dice Santo Tom?s) podemos presentarle honor y obsequio en raz?n de la naturaleza racional. Esto podemos hacerlo de dos modos: el primer modo es en cuanto la creatura insensible representa a la naturaleza racional; el segundo es en cuanto la creatura insensible est? unida a la naturaleza racional.

?De ambos modos debe ser venerada por nosotros la cruz de Jes?s -dice Santo Tom?s. Del primer modo, en cuanto representa para nosotros la figura de Cristo extendido sobre la cruz. Del segundo modo, a causa del contacto que tuvo la cruz con los miembros de Cristo y porque fue ba?ada con su sangre. Por lo tanto -contin?a diciendo Santo Tom?s- de ambos modos la cruz es adorada con la misma adoraci?n que recibe Cristo, es decir, adoraci?n de latr?a?.

Debemos estar atentos a aquello que dice Santo Tom?s. No damos a la cruz (objeto de madera) el culto de latr?a en cuanto objeto de madera sino en cuanto representa a Cristo y en cuanto estuvo en contacto con su cuerpo y con su sangre, es decir, en raz?n de Cristo. Esto quiere decir que la adoraci?n de latr?a va dirigida a Cristo y no a un pedazo de madera. Dice el P. Fuentes respecto a esto: ?Evidentemente el concepto clave es aqu? la distinci?n, dentro de la adoraci?n de latr?a (...), entre latr?a absoluta y latr?a relativa: latr?a absoluta es la que se da a una cosa en s? misma (por ejemplo, a Dios, a Jesucristo, etc.); latr?a relativa es la que se da a una cosa no por s? misma sino en orden a lo que es representado por ella (las im?genes). Por tanto, si bien la cruz no es adorada con culto de latr?a absoluta, s? lo es con el de latr?a relativa?[2].

Ahora bien, ?qu? sucede con las cruces que nosotros tenemos ahora? Estas cruces son imitaciones de la ?vera cruz? de Jes?s, cruces hechas de piedra, de madera o metal. La respuesta a esta pregunta pienso que aclarar? un poco m?s nuestro tema.


3. ?Debemos adorar las im?genes de Cristo con adoraci?n de latr?a?

Partimos del punto que estas cruces de las cuales hablamos no son otra cosa que im?genes de Jes?s, es decir, tratan de representar pict?ricamente al Dios encarnado, al Verbo hecho hombre. Exponemos la doctrina de Santo Tom?s respecto a la actitud que nosotros debemos tener hacia las im?genes pict?ricas de Cristo.

Podemos considerar las im?genes en general en dos sentidos. Primero, en cuanto es una cierta cosa, hecha con un material determinado. Segundo, en cuanto es imagen de una realidad, la cual se configura como ejemplar o modelo de dicha imagen. En el primer sentido, esto es, en cuanto es una cosa cualquiera, a las im?genes de Cristo (y tambi?n a las cruces hechas actualmente; por ejemplo, de madera esculpida o pintada), no se les debe dar ninguna reverencia, porque solamente debemos dar reverencia a la creatura racional. Por lo tanto, a las im?genes de Cristo (y tambi?n a las de los santos), tomadas en este primer sentido, no debe brind?rseles ni adoraci?n de latr?a, ni dul?a, ni siquiera veneraci?n.

En el segundo sentido la cosa es diferente. Porque cuando yo me dirijo a una imagen en cuanto representa otra realidad y me la recuerda, no me estoy dirigiendo a la imagen misma sino a la realidad que representa. Es en este sentido que nosotros presentamos honor y obsequio a las im?genes de Cristo (y a las cruces). Por eso, en este sentido, damos a las im?genes de Cristo la misma reverencia y veneraci?n que damos a la persona de Cristo. Y dado que a Cristo lo adoramos con adoraci?n de latr?a, en consecuencia a su imagen debemos adorarla tambi?n con adoraci?n de latr?a. Para ser m?s exactos digamos que tambi?n a las im?genes de Cristo las adoramos con latr?a relativa. Esto lo dice San Juan Damasceno bellamente: ?Imaginis honor ad prototypum pervenit?, esto es, ?el honor dado a una imagen se dirige y llega hasta el prototipo?.

Resumiendo: adoramos las im?genes de Cristo y las cruces en cuanto son s?mbolos de una realidad ulterior y divina. Por eso dice el Libro Ceremonial de los Obispos: ?Entre las im?genes sagradas, la figura de la cruz ?preciosa y vivificante? ocupa el primer lugar, porque es el s?mbolo de todo el misterio pascual. Ninguna imagen m?s estimada ni m?s antigua para el pueblo cristiano. Por la Santa Cruz se representa la pasi?n de Cristo y su triunfo sobre la muerte, y al mismo tiempo anuncia la segunda y gloriosa venida, seg?n la ense?anza de los Santos Padres? (n. 1011).


4. Respuesta puntual a las preguntas

Podemos ahora responder puntualmente a las preguntas puestas al principio de este peque?o art?culo.

1) ?Dado que la adoraci?n es un acto espec?fico que la creatura dirige s?lo a la divinidad, ?porqu? entre los ritos del Viernes Santo est? el de la adoraci?n de la Cruz?? Porque la Iglesia quiere que, a trav?s de la cruz, que representa a Cristo y estuvo en contacto con ?l, adoremos al que es hombre y Dios. Ella es el ?s?mbolo por antonomasia de la pasi?n de Jesucristo? y ?representa al mismo Jesucristo en el acto de su inmolaci?n. Por eso debe ser adorada con una acto de adoraci?n de ?latr?a relativa? en cuanto imagen de Cristo y por raz?n del contacto que con ?l tuvo?[3].

2) ??No se configura como un acto de idolatr?a?? No, porque el culto de latr?a no va dirigido al pedazo de madera sino a Cristo.

3) ?Entonces, ?porqu? usar esta terminolog?a, que aparece como blasfema, contra el clar?simo primer mandamiento de la Biblia?? Esta terminolog?a, teol?gicamente hablando, es correct?sima. Se puede decir con toda propiedad ?adoraci?n de la cruz? porque se puede dar culto de latr?a relativa a un objeto insensible en raz?n de Cristo, que es Dios.

Respecto al problema b?blico es verdad que el primer mandamiento dice: ?No te har?s escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrar?s ante ellas ni les dar?s culto? (?x.20,4-5). Pero en realidad ?ese precepto no proh?be hacer alguna escultura o imagen, sino que proh?be hacerlas para ser adoradas. Por eso se agrega inmediatamente: ?No te postrar?s ante ellas ni les dar?s culto? (?x.20,5). Y dado que el movimiento de adoraci?n que se dirige a la imagen es el mismo que va dirigido y termina en la cosa, al prohibir la adoraci?n de las im?genes lo que se proh?be es la adoraci?n de la cosa, semejanza de la cual es la imagen. Por lo tanto debe entenderse que ese precepto proh?be la fabricaci?n y la adoraci?n de las im?genes que los gentiles hac?an para adorar a sus dioses, es decir, a los demonios. Por eso, en el mismo paso de la Escritura, antes se dice: ?No habr? para ti otros dioses delante de mi? (?x.20,3)?[4]. Esto que acabamos de decir queda confirmado por el mismo Yahveh cuando manda a Mois?s hacer la escultura de dos ?ngeles para que adornen el arca de la Alianza: ?Har?s dos querubines de oro macizo; los pondr?s en los dos extremos del propiciatorio? (?x.25,18). Si la prohibici?n fuese de hacer im?genes en absoluto, el primero en quebrantar dicha prohibici?n hubiese sido el mismo Dios. El mismo Dios, seg?n vemos en este texto, manda hacer dos esculturas para ser veneradas.

Adem?s hay que tener en cuenta que en el Antiguo Testamento esta prohibici?n de hacer y adorar im?genes adquir?a un sentido especial porque el verdadero Dios se hab?a revelado como un ser espiritual e incorp?reo y, por lo tanto, no era posible hacer alguna imagen corporal que expresara adecuadamente a ese Dios incorp?reo. ?Pero dado que en el Nuevo Testamento Dios se hizo hombre, puede ser adorado en su imagen corporal?[5]. Por lo tanto, vemos que ni en el acto de adoraci?n de la cruz ni en la terminolog?a usada para expresarlo hay algo que se oponga a la revelaci?n del Antiguo o del Nuevo Testamento. Al contrario, el Nuevo Testamento, al revelarnos la encarnaci?n de Dios, nos autoriza a adorarlo en su imagen corporal.

4) ??Porqu? usar esta terminolog?a que podr?a desviar a aquella parte del pueblo de Dios que no tiene instrumentos culturales suficientes para comprender que no se trata, en definitiva, de un culto dirigido a un objeto de madera?? El problema no es la terminolog?a que, como dijimos, es correcta. Tanto la terminolog?a como el tema en s? mismo podr?a explicarse de tal manera que todos lo entiendan, a?n aquellos que tienen menos ?instrumentos culturales?. Hay muchos misterios en nuestra religi?n que no son f?ciles de entender en el primer intento. Necesitan una explicaci?n llena de ciencia y caridad, es decir, con la capacidad de adaptarse a las condiciones del oyente. Esa es la tarea de los pastores. Precisamente, uno de los problemas m?s graves de nuestro tiempo, como ya lo hac?a notar el Papa Pablo VI[6], es el dram?tico alejamiento y posterior ruptura entre Evangelio y cultura. Por eso hace falta afrontar una evangelizaci?n profunda, que llegue hasta los fundamentos culturales de las distintas sociedades.

5) ??C?mo naci? este uso en la Iglesia Cat?lica? ?A qu? ?poca se remonta?? Pienso, junto con Santo Tom?s, que este uso naci? de los mismos ap?stoles. Lo que Santo Tom?s dice respecto a las im?genes de Cristo se puede aplicar, y con mayor raz?n, a la cruz misma de Cristo. Dice este santo: ?Los Ap?stoles, por el familiar instinto del Esp?ritu Santo, transmitieron ciertas cosas a las iglesias para que sean conservadas que no dejaron en sus escritos, sino que las han entregado a la sucesi?n de los fieles para que sean ordenadas como precepto de la Iglesia. Por eso dice San Pablo: ?Manteneos firmes y conservad las tradiciones en las cuales fuisteis instruidos, sea por medio de nuestra viva voz (es decir, oralmente), sea por medio de nuestra carta (es decir, transmitido por escrito)? (2Tes.2,15). Y entre estas tradiciones recibidas oralmente est? la de la adoraci?n de la imagen de Cristo. De hecho se dice que San Lucas evangelista (que fue compa?ero de los ap?stoles) pint? una imagen de Cristo, que se encuentra en Roma?[7].

Sin duda que ya las primeras comunidades cristianas adoraban la cruz, como es testigo aquel antiqu?simo c?ntico que se dirige a la cruz como si fuese una persona y le atribuye poder para dar la salvaci?n: O Crux, ave, spes unica. Hoc passionis tempore, auge piis iustitiam, reisque dona veniam. ?Ave, oh Cruz, esperanza ?nica. En este tiempo de pasi?n aumenta la justicia de los santos y a los culpables dales el perd?n?. Los Santos Padres de los primeros siglos, como San Agust?n y San Juan Damasceno, hablan del rito de la adoraci?n de la cruz como algo ya consolidado en la Iglesia.

En el siglo IV Santa Elena, la madre del emperador Constantino, impulsada por esta devoci?n a la cruz de Cristo, se empe?a en buscarla y la encuentra. Sin duda que este hallazgo de la ?vera cruz? habr? estimulado much?simo la devoci?n a ella.


Publicado por mario.web @ 20:47
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