S?bado, 07 de mayo de 2011
An?lisis de Juan Meseguer Velasco sobre la contribuci?n de la figura paterna en diversos aspectos sociales.
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Sin padre no hay familia
Sin padre no hay familia
Anatrella advierte que la devaluaci?n de la funci?n paterna tiene consecuencias sobre la estructuraci?n ps?quica de los individuos y sobre la sociedad: debilitamiento de la imagen masculina, trastornos de la filiaci?n, aumento de las conductas adictivas, p?rdida del sentido de los l?mites (toxicoman?as, bulimia/anorexia, pr?cticas sexuales reaccionales), dificultades para socializarse, etc.

La sociedad actual valora mucho la figura de la madre. Es verdad que ?sta es una fuente de seguridad para el ni?o, pero la relaci?n de la madre y el hijo necesita completarse con la funci?n paterna. ?El padre es el que dice que no (tanto al hijo como a la madre, lo que permite justamente diferenciar a los dos padres), el que introduce la negatividad y el que declara la prohibici?n, es decir el l?mite de lo posible?.

La figura del padre es necesaria para el desarrollo psicol?gico equilibrado de los hijos. El padre es el mediador entre el ni?o y la realidad; permite al hijo tomar iniciativas, ?porque ?l ocupa una posici?n de tercero, de compa?ero de la madre, y no de madre bis?. Gracias a la figura del padre, el beb? aprende a diferenciarse de la madre y a adquirir autonom?a ps?quica. El ni?o descubre que ?l no hace la ley, sino que existe una ley fuera de ?l.

Gracias a la relaci?n con el padre, el ni?o y la ni?a adquieren tambi?n su identidad sexual. ?La diferencia de sexos encarnada por el padre juega por otra parte un papel de revelaci?n y de confirmaci?n de la identidad sexuada. Tanto la chica como el chico tienen en efecto tendencia, al comienzo, a identificarse con el sexo de la madre, y es el padre, en la medida en que es reconocido por ella, el que va a permitir al hijo situarse sexualmente?.

El padre excluido

?Por qu? se ha impuesto en nuestra sociedad esta idea de la ausencia del padre? Hoy se divulga la figura del padre indigno o incompetente, sostenida por la legislaci?n y estereotipada por los medios de comunicaci?n. ?As?, en la mayor parte de los guiones de las series televisivas, es presentado como incapaz de situarse en la relaci?n educativa, de ocuparse de adolescentes, menos todav?a de proclamar las exigencias necesarias a la vida en sociedad, incluso de reprender cuando es necesario?.

Muchas mujeres reprochan a los hombres no cumplir con el papel de padre cuando, m?s o menos conscientemente, ellas se las han arreglado para no dejarles el lugar que les corresponde. ?La madre aleja as? al padre, con el riesgo de culparlo en un proceso perverso que le permite confirmar su poder y su sentimiento de omnipotencia sobre sus hijos, sobre el hombre y sobre el padre?.

La que est? valorada sobre todo es la relaci?n madre/hijo y el padre cree que tiene que ser una segunda madre para hacerse aceptar. Algunos hombres, condicionados por este conformismo, han llegado a identificarse con ?el modelo de ?pap?s gallinas?, es decir, no un padre, sino m?s bien un hermano mayor o un t?o?.

La ausencia del padre se explica tambi?n por la confusi?n entre procreaci?n y maternidad. Para Anatrella, esta confusi?n ?remite al fantasma femenino de la partenog?nesis (es decir, de la fecundaci?n sin macho). La sociedad ha confirmado demasiado f?cilmente este fantasma acreditando la idea de que, al no concernir la procreaci?n y la maternidad m?s que a la mujer, ?sta puede educar a un hijo sin padre?.

El desarrollo de los anticonceptivos y la trivializaci?n del aborto han contribuido a sostener esta ilusi?n de que la mujer domina ella sola la procreaci?n. De aqu? ha surgido un eslogan: ?Mi cuerpo me pertenece?. Afirmar esto es sobrentender que ?la procreaci?n me pertenece?, algo que es muy discutible. ?Si la maternidad concierne a la mujer, la procreaci?n es compartida por el hombre y la mujer: no es s?lo competencia de la mujer?.

Hijos objeto

Los pa?ses occidentales han contribuido a reforzar esta concepci?n del padre excluido de la procreaci?n. As? ocurre cada vez que se legisla pensando ?nicamente en ?la madre en solitario?. El ejemplo cercano que describe Anatrella es el de las leyes francesas que, en caso de divorcio, hacen depender los derechos del padre de las buenas o malas relaciones que tenga con la madre. Lo mismo ocurre con las decisiones judiciales, al confiar sistem?ticamente la custodia del hijo a la madre.

Lo m?s grave del asunto es que la exclusi?n del padre penaliza tambi?n a los hijos. ??No se ha creado, al privilegiar los derechos de la madre, una doble categor?a de excluidos, por una parte los padres biol?gicos rechazados, por otra los hijos, propuestos a un padre de sustituci?n tras otro, o incluso confiados a terceros especializados, ?hijos-objeto?, ?hijos-capricho?, ?hijos-pr?tesis?, que se ofrecen como valedores??

La ausencia del padre tiene efectos muy negativos en el desarrollo de los hijos. Seg?n encuestas citadas por Anatrella, en Estados Unidos un ni?o tiene seis veces m?s riesgo de crecer en la pobreza y dos veces m?s de abandonar la escuela si ha sido educado por una madre sola que si pertenece a una familia constituida por dos padres, capaces de ofrecerle puntos de referencia.

La consecuencia ?ltima de la ausencia del padre se manifiesta en el aumento de la violencia. Al no llegar a aceptar lo real, por falta del sentido de los l?mites que deber?a inculcar el padre, los hijos se rebelan y se multiplican los actos de violencia. Pero la agresividad tambi?n se vuelve contra uno mismo y se convierte en autodestrucci?n.

Repensar la familia

?C?mo hemos llegado hasta aqu?? Para Anatrella, el problema de la ausencia del padre est? ?ntimamente ligado a otro problema m?s general: el de la desmembraci?n de la familia constituida por un padre y una madre con hijos. ?La familia se rompe, en efecto, sobre todo bajo la presi?n de la pareja actual en la que los individuos, en cuanto tales, no buscan m?s que su beneficio a trav?s del otro. Se rompe tambi?n porque, muy a menudo, omite su papel educativo?.

La crisis de la familia se manifiesta en el descenso de matrimonios y la extensi?n de las uniones de hecho, la baja fecundidad, la multiplicaci?n de divorcios. Pero tiene una causa m?s profunda: el problema est? en las representaciones sociales de la familia, en la concepci?n que tenemos de ella.

Para revalorizar la figura del padre, Anatrella propone recuperar el sentido de la familia. Se trata de redescubrir qu? significa la experiencia del parentesco y la diferencia de generaciones. Ha de afirmarse que padre y madre son necesarios, que ninguno es m?s que el otro, que ninguno de ellos es sustituible o canjeable por el otro.

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(2) Tony Anatrella. La diferencia prohibida. Sexualidad, educaci?n y violencia. Encuentro. Madrid (2008). 336 p?gs. 30 ?. T.o.: La diff?rence interdite. Traducci?n: L?zaro Sanz.

Publicado por mario.web @ 22:35
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