S?bado, 07 de mayo de 2011
Cuando alguien muy conocido dice con aplomo una gran falsedad, suele ser cre?do por multitud de personas de buena fe a las que parece inveros?mil que falte a la verdad de forma tan patente y a veces f?cil de detectar
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Mentir abiertamente y sin medida
Mentir abiertamente y sin medida
Siempre se ha dicho que el lenguaje diplom?tico est? compuesto de medias verdades, de sutiles evanescencias y subterfugios evasivos. La prudencia exige, en casos, recurrir al arte de responder sin contestar, es decir, no decir mentira sin proclamar tampoco toda la verdad. Es un recurso para salir del paso sin traicionar los intereses que uno defiende. Esto tiene cierta justificaci?n. Pero ahora se ha dado un salto cualitativo y se ha pasado a consagrar la mentira como un arma para conquistar el poder y mantenerlo.

La eficacia de este recurso es sorprendente y revela la falta de cautela con que proceden a veces las personas bienintencionadas. En fecha no lejana, alguien reproch? p?blicamente a un autor el no haber incluido en su obra a un grupo de pensadores. Procedi? con evidente ligereza, si no con aviesa intenci?n, ya que tales autores hab?an sido ampliamente tratados en el libro. Este juicio adverso se grab?, sin embargo, en la mente de muchos colegas, incluso de algunos que hab?an le?do el libro. ??C?mo es posible ?confes? uno de ellos, sorprendido y humillado ante sus propios ojos- que haya ca?do yo en tal error?? Ha ca?do, sencillamente, por la fuerza de arrastre que posee el lenguaje.

La tendencia a falsificar deliberadamente los datos para conseguir reportajes sensacionales llega, en casos, a extremos c?micos. Recientemente, un diario europeo de prestigio public? una cr?nica en la que un periodista bien conocido daba cuenta del fallecimiento repentino de un prelado espa?ol, muy popular, y, para conceder a su escrito cierta ?originalidad?, se permit?a atribuir la causa de su muerte a una no menos famosa instituci?n religiosa. Las interpretaciones no siempre resulta f?cil refutarlas, pero un fallecimiento queda desmentido r?pida y dr?sticamente por la excelente salud del interesado. Al ser increpado el periodista por semejante yerro, contest? tranquilamente que hab?a tenido noticia de que tal eclesi?stico hab?a sufrido un infarto y, al redactar la noticia, se le fue un poco la mano?

La eficacia del recurso de la mentira propalada sin vacilaci?n alguna fue puesta al descubierto y valorada positivamente por diversos especialistas en estrategia pol?tica. Lennin no se recat? de afirmar que la verdad es un prejuicio burgu?s y la mentira presenta una gran eficacia y debe ser movilizada cuando sea preciso. De ah? su m?xima: ?Contra la cuerpos, la violencia; contra las almas, la mentira?. Para Goebbels, difusor de la mentalidad nacionalsocialista, ?una mentira repetida en la forma prescrita por la t?ctica de la manipulaci?n acaba siendo cre?da por todos?.


Alfonso L?pez Quint?s
Catedr?tico em?rito de la Universidad Complutense de Madrid
Miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Pol?ticas

Publicado por mario.web @ 22:39
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