S?bado, 07 de mayo de 2011
Si la voluntad es el fundamento ?ltimo del amor, el sentimiento es el que lo humaniza
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Educaci?n Sentimental
Educaci?n Sentimental
La educaci?n sentimental de nuestros hijos es un aspecto imprescindible de la educaci?n que debe ser integrada en el conjunto de una personalidad arm?nica y concreta.

Puede decirse que si la voluntad es el fundamento ?ltimo del amor, el sentimiento es el que lo humaniza. En palabras de Lewis: se podr?a decir que es por este elemento intermedio que el hombre es hombre: por su intelecto es mero esp?ritu y por su instinto, mero animal.

Si, cuando llegue el momento de la reflexi?n y nuestros hijos sean capaces de reconocer con la inteligencia aqu?llas grandes o peque?as verdades que hayamos sabido transmitirles, no han aprendido a sentirlas y nadie les ha ense?ado a aborrecer lo detestable y gustar lo amable, si sus sentimientos no han sido educados parejamente a su entendimiento, ser?n incapaces de admitir esas verdades porque, aunque quieran, no podr?n ni sabr?n vivirlas como propias.

A nuestros hijos les conviene mucho que les ayudemos a ?gobernarse? desde peque?os, forz?ndoles, por ejemplo, a terminar aquellas comidas que menos les gustan, ordenar sus cosas?Y si es necesario, haciendo de tripas coraz?n, porque de esta manera estaremos ayudando a ese coraz?n ?sentimientos, emociones, apetencias, gustos- a ser, en verdad, el escudero que la raz?n necesita para ejercer el ?se?or?o de si? que nos caracteriza como personas.

M?s adelante habr? que ponerles en situaci?n de ?sentir?-a veces a fuerza de mera repetici?n- que hay bienes que en apariencia repelen y males revestidos de atracci?n.

Una imagen que a partir de cierta edad -12 a?os bastan- entienden sin dificultad es la de la bicicleta. Si comparamos este sencillo artilugio con la persona humana, el manillar equivaldr? a la raz?n, que es la que indica y decide el camino a seguir; los pedales y los frenos har?an las veces de la voluntad, que, bien entrenada, nos lleva a donde queremos ir, venciendo las subidas y adecuando la velocidad en las bajadas; las ruedas, corresponder?an a los sentimientos, que, como tenemos experimentado, tienen una tendencia natural a seguir el camino m?s f?cil.

As?, se da en la vida que a veces el sentimiento acompa?a y hay que hacer muy poco esfuerzo para llegar al destino escogido?pero otras veces, el sentimiento se rebela porque encuentra un repecho que se resiste a ser vencido.

Esa resistencia se debe generalmente a falta de entrenamiento, de acostumbramiento. Un sentimiento que no ha experimentado jam?s la superaci?n de dificultades, el vencimiento propio y a?n la frustraci?n, dif?cilmente podr? encarar cuesta alguna. Acaso querr? pero no ser? capaz a veces, siquiera de intentarlo.

Ya podemos los padres esforzarnos en transmitir a nuestros hijos las m?s grandes y bellas verdades o los m?s altos principios, que si no les ense?amos a ?sentir?-as?: sentir- agrado y simpat?a por lo que en verdad y no en apetencia es grato y simp?tico, y disgusto por aquello que realmente es desagradable y repugnante, todos nuestros esfuerzos pueden caer en vano.

La educaci?n de los sentimientos pasa por la adquisici?n de h?bitos desde peque?os, h?bitos que ayuden a ordenar las tendencias y emociones para armonizarlas y adecuarlas a la verdad o a lo m?s conveniente.

Resumen de un art?culo de Javier Vidal-Quadras en la revista Fert de oto?o de 2008

Publicado por mario.web @ 22:42
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