S?bado, 07 de mayo de 2011
Sabemos que la fe cristiana no se limita a oraciones, a catecismo, a ir a misa, a ?cumplir?. Creer en Cristo es todo un modo de pensar y de vivir. O, para ser m?s precisos, es un modo de amar
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Transmitir la fe en familia
Transmitir la fe en familia
La familia deja una huella imborrable en el coraz?n de los hijos. Basta conocer a los padres para comprender, muchas veces, por qu? un chico es sano y jovial, o por qu? es incapaz de estar cinco minutos tranquilo en una silla delante del profesor de matem?ticas.

Esta verdad, tan sencilla como tremenda, nos lleva a preguntarnos: ?qu? hacer para ser buenos padres? La respuesta no es f?cil, pues existen cientos de t?cnicas educativas. Adem?s, sobre lo que hay que ense?ar, existen muchas teor?as, y no todos est?n de acuerdo sobre lo que sea mejor para los hijos.

De todos modos, para un cristiano la cosa m?s importante, la m?s grande, la que cuenta de veras, es ense?ar la fe a los hijos. Si creemos que Cristo es Dios, si creemos que el Evangelio es el Libro de la vida, si creemos que existe un cielo, y si creemos que son felices los pobres, los mansos, los pac?ficos, los puros de coraz?n y los misericordiosos, entonces los padres sentir?n la urgencia de ense?ar y transmitir la fe a los que m?s aman, a sus hijos.

?Y c?mo se transmite la fe en familia? Hay que partir de un principio elemental: ?nadie da lo que no tiene?. Es decir: si la fe de los padres es d?bil o est? llena de agujeros, poco podr?n ense?ar a sus hijos.

Si pap? y mam? llevan a los ni?os para que se preparen a la primera comuni?n, y no van los domingos a misa; si les ense?an a rezar el ?Jesusito de mi vida?, y luego nunca se les ve a ellos en unos momentos de oraci?n; si les piden que perdonen al hermanito, pero luego, cuando pap? y mam? discuten entre s?, nunca se piden perd?n... Es claro que el mal ejemplo deja una huella triste y confusa en los hijos. Y no es que los padres no sean creyentes. Pero su fe no llega a lo concreto, no es vivida en profundidad. De este modo, el ejemplo de una fe d?bil puede neutralizar o debilitar hasta los mejores discursos sobre la doctrina cristiana.

Por eso hay que tener siempre presente una ley fundamental de la educaci?n: las palabras vuelan, el ejemplo arrastra. Vale m?s la oraci?n del padre y de la madre que no el preguntar todas las noches a Francisco: ?ya has hecho tus oraciones? Francisco no necesitar? que le recuerden algo si lo aprendi? de rodillas, junto a sus padres (a los dos, pues a veces pensamos que s?lo la madre es la catequista de casa). Francisco no necesitar? que le digan que hay que leer la Biblia, si la le?a varias veces por semana en familia. Francisco no necesitar? que le digan que debe dejar sus juguetes a Luc?a si pap? dej? el peri?dico a mam?, o si mam? supli? en el lavado de la ropa a pap? para que viese su programa favorito (los tiempos han cambiado mucho...).

El paso siguiente es natural. Sabemos que la fe cristiana no se limita a oraciones, a catecismo, a ir a misa, a ?cumplir?. Creer en Cristo es todo un modo de pensar y de vivir. O, para ser m?s precisos, es un modo de amar. Amar a los amigos y a los enemigos, amar a los de lejos y a los de cerca.

Tambi?n aqu? el ejemplo es fundamental. Llama por tel?fono un familiar pesado. ?Qu? dice mam? cuando termina de hablar? ??Qu? pesado!? O, m?s bien: ?Hemos de pensar una manera para ayudar a Fulano, pues se encuentra en una situaci?n dif?cil?. En la calle, una pandilla ha molestado al m?s peque?o de los hijos, y el ?grande? est? dispuesto a vengarse. Pap? y mam? re?nen a todos, abren la Biblia, y leen la historia de David que no quiso vengarse de Sa?l. En el trabajo han despedido a muchos compa?eros de pap? o de mam?. Y, en seguida, la familia empieza a pensar si pueden hacer algo para ayudar a alguna familia que viva en una situaci?n m?s dif?cil, que tal vez incluso pase hambre. En televisi?n vemos, otra vez, violencia y guerrilla en Tierra Santa o en alg?n otro lugar del planeta. Antes de que nadie pueda acusar a unos o a otros, pap? invita a todos a unirse en la sencilla e inmensa oraci?n del Se?or: Padre nuestro...

Los ejemplos se podr?an multiplicar hasta el infinito. Lo importante es ese aire cristiano que se difunde desde los padres hacia los hijos cuando la fe, de verdad, es lo m?s importante en casa. Si los padres se preocupan mucho por el dinero, o por las vacaciones, o por el club para el descanso, o por las pel?culas que van a ver, es claro que los hijos ser?n, en una mayor o menor escala, reflejo de esos intereses. Si, en cambio, los padres buscan ser fieles a su matrimonio, tienen detalles de cari?o y de amor para con Jesucristo y con la Virgen, saben perdonar (y perdonarse) y no dejan pasar ocasi?n para ayudar a alguien (empezando por el hijo que no sabe c?mo resolver un problema de matem?ticas), es muy natural que la fe pase, fluya, llegue, al coraz?n de los hijos.

Algunos hemos tenido ocasi?n de encontrar padres desesperados, porque sus hijos son borrachos, o drogadictos, o simplemente perezosos de primera divisi?n. Pero tambi?n hemos conocido padres que viven con una paz especial, pues creen en Dios y han sabido, con sencillez, sin presiones, con alegr?a, comunicar esa fe entre los peque?os de casa.

Los hijos, cuando crecen, miran con una gratitud infinita a quienes les han dado algo mucho m?s valioso que el oro o que la diversi?n: el amor a Dios y la pertenencia a la Iglesia cat?lica que Cristo fund? para salvarnos y para compartir la alegr?a que s?lo ?l nos puede dar.

Publicado por mario.web @ 22:44
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