S?bado, 07 de mayo de 2011
El Santo Padre recibi? a 300 participantes en el encuentro internacional del movimiento ?Retrouvaille?, cuyo objetivo es ayudar a los matrimonios en crisis
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Las Crisis Matrimoniales se pueden superar
Las Crisis Matrimoniales se pueden superar
El Santo Padre recibi? en Castelgandolfo a 300 participantes en el encuentro internacional del movimiento ?Retrouvaille?, cuyo objetivo es ayudar a los matrimonios en crisis.

El Papa afirm? que esta iniciativa naci? en 1977 en Canad?, gracias ?a la intuici?n de los c?nyuges Guy y Jeannine Beland de ayudar a las parejas en crisis a afrontarla por medio de un programa espec?fico, cuyo fin es reconstruir sus relaciones, no como una alternativa a las terapias psicol?gicas, sino como un camino distinto y complementario?.

?Vosotros -dijo Benedicto XVI- no sois unos profesionales; sois esposos que a menudo han vivido en primera persona las mismas dificultades, las han superado con la gracia de Dios y el apoyo de ?Retrouvaille? y han advertido el deseo y la alegr?a de poner, a su vez, la propia experiencia al servicio de los dem?s. Entre vosotros hay varios sacerdotes que acompa?an a los esposos en su camino?.

El Papa subray? que las graves crisis conyugales ?son una realidad que tiene dos caras. Por una parte se presenta, especialmente en su fase aguda y m?s dolorosa, como un fracaso; (....) esta es la cara negativa?. Sin embargo, continu?, ?existe otra cara, que con frecuencia desconocemos, pero que Dios ve. Cada crisis -nos lo ense?a la naturaleza- es un paso a una nueva fase de vida. (...) En el momento de la ruptura, ofrec?is a la pareja una referencia positiva en la que confiar frente a la desesperaci?n?. De este modo, ?vuestros encuentros ofrecen una ayuda para no perderse del todo y superar poco a poco esta situaci?n?.

Recordando el episodio de las bodas de Can?, el Santo Padre se?al? que el ?buen vino? que se conserva hasta el final ?es s?mbolo de la salvaci?n, de la nueva alianza nupcial que Jes?s vino a realizar con la humanidad?. En este contexto, afirm? que cuando los esposos ?atraviesan momentos dif?ciles o -como demuestra vuestra experiencia- incluso se han separado, si conf?an en Mar?a y se dirigen a Aquel que ha hecho de los dos ?una sola carne?, pueden tener la certeza de que aquella crisis, con la ayuda del Se?or, les ayudar? a crecer, y que el amor se purificar?, madurar? y se reforzar?.

?Realiz?is un servicio ?contra-corriente?. Cada vez que una pareja entra en crisis encuentra tantas personas dispuestas a aconsejar la separaci?n. Tambi?n a los c?nyuges que se han casado en el nombre del Se?or se les propone con facilidad el divorcio, olvidando que el ser humano no puede separar lo que Dios ha unido?.

El Papa termin? haciendo hincapi? en que para realizar esta misi?n deb?an ?alimentar continuamente la vida espiritual, poner amor -dijo- en lo que hac?is, para que al estar en contacto con realidades dif?ciles, no se agote vuestra esperanza ni se reduzca a una f?rmula?.

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Discurso completo

Discurso que dirigi? Benedicto XVI el viernes al recibir a los participantes en el encuentro internacional del movimiento Retrouvaille.
Ciudad del Vaticano, 26 de septiembre de 2008.

Venerados hermanos y hermanas en el episcopado y en el sacerdocio, queridos hermanos y hermanas:

Os doy la bienvenida con alegr?a, con motivo del encuentro mundial del movimiento Retrouvaille. Os saludo a todos vosotros, esposos y presb?teros, junto a los responsables internacionales de esta asociaci?n que desde hace m?s de treinta a?os trabaja con gran entrega al servicio de las parejas en dificultad. Saludo en particular al cardenal Ennio Antonelli, presidente de Consejo Pontificio para la Familia, y le doy las gracias por sus corteses palabras, as? como por haberme ilustrado las finalidades de este movimiento.

Me ha impresionado, queridos amigos, vuestra experiencia que os pone en contacto con familias marcadas por la crisis del matrimonio. Reflexionando en vuestra actividad, una vez m?s he podido ver el "dedo" de Dios, es decir, la acci?n del Esp?ritu Santo, que suscita en la Iglesia respuestas adecuadas a las necesidades y a las emergencias de todas las ?pocas. Ciertamente en nuestros d?as la separaci?n y los divorcios se han convertido en una emergencia muy sentida. Por tanto, fue providencial la intuici?n de los c?nyuges Guy y Jeannine Beland, en 1977, de ayudar a las parejas en grave crisis a afrontarla por medio de un programa espec?fico, cuyo fin es reconstruir sus relaciones, no como una alternativa a las terapias psicol?gicas, sino como un camino distinto y complementario. De hecho, vosotros no sois profesionales; sois esposos que a menudo han vivido en primera persona las mismas dificultades, las han superado con la gracia de Dios y el apoyo de Retrouvaille y han experimentado el deseo y la alegr?a de poner, a su vez, la propia experiencia al servicio de los dem?s. Entre vosotros hay varios sacerdotes que acompa?an a los esposos en su camino, partiendo para ellos la Palabra y el Pan de la vida. "Lo que hab?is recibido gratis, dadlo gratis" (Mateo 10,8): constantemente hac?is referencia a estas palabras de Jes?s dirigidas a sus disc?pulos.

Como demuestra vuestra experiencia, la crisis conyugal --estamos hablando de crisis serias y graves-- constituye una realidad con dos caras. Por una parte se presenta, especialmente en su fase aguda y m?s dolorosa, como un fracaso, como la prueba de que el sue?o ha terminado o se ha transformado en una pesadilla y, por desgracia, "no hay nada que hacer". Esta es la cara negativa. Pero hay otra cara, que nosotros desconocemos con frecuencia, pero que Dios ve. Toda crisis, de hecho, nos lo ense?a la naturaleza, constituye el paso a una nueva fase de la vida. Si bien en el caso de las criaturas inferiores esto sucede de manera autom?tica, en el ser humano implica la libertad, la voluntad y, por tanto, una "esperanza m?s grande" que la desesperaci?n. En los momentos m?s oscuros, los c?nyuges han perdido la esperanza; entonces se da la necesidad de otras personas que la custodien, de un "nosotros", de una compa??a de aut?nticos amigos que, con el m?ximo respeto, pero tambi?n con sincera voluntad de bien, est?n dispuestos a compartir algo de su propia esperanza con quien la ha perdido. Pero no de manera sentimental o superficial, sino organizada y realista. De este modo, en el momento de la ruptura, ofrec?is a la pareja una referencia positiva en la que confiar frente a la desesperaci?n. De hecho, cuando la relaci?n degenera, los c?nyuges caen en la soledad, tanto individual como de pareja. Pierden el horizonte de la comuni?n con Dios, con los dem?s y con la Iglesia. Entonces, vuestros encuentros ofrecen el "agarradero" para no perderse totalmente, y para volver a subir poco a poco la cuesta. Os veo como a custodios de una esperanza m?s grande para los esposos que la han perdido.

La crisis, por tanto, concebida como momento de crecimiento. Desde esta perspectiva se puede leer la narraci?n de las bodas de Can? (Juan 2, 1- 11). La Virgen Mar?a se da cuenta de que los esposos "ya no tienen vino" y se lo dice a Jes?s. Esta falta de vino hace pensar en el momento en el que, en la vida de pareja, termina el amor, se agota la alegr?a y se derrumba el entusiasmo del matrimonio. Despu?s de que Jes?s transform? el agua en vino, felicitaron al esposo pues, seg?n dec?an, hab?a guardado hasta ese momento "el vino bueno". Esto significa que el vino de Jes?s era mejor que el anterior. Sabemos que este "vino bueno" es s?mbolo de la salvaci?n, de la nueva alianza nupcial, que Jes?s ha venido a realizar con la humanidad. Y precisamente de ?sta es sacramento todo matrimonio cristiano, incluso el m?s fr?gil y vacilante, y puede encontrar, por tanto, en la humildad la valent?a para pedir ayuda al Se?or. Cuando una pareja en dificultad o --como demuestra vuestra experiencia-- incluso ya separada, se encomienda a Mar?a y se dirige a Aqu?l que ha hecho de los dos "una sola carne", puede estar segura de que la crisis se convertir?, con la ayuda del Se?or, en un momento de crecimiento, y que el amor quedar? purificado, madurado, reforzado. Esto s?lo lo puede hacer Dios, que quiere servirse de sus disc?pulos como de v?lidos colaboradores para acercarse a las parejas, escucharlas, ayudarlas a redescubrir el tesoro escondido del matrimonio, el fuego que ha quedado sepultado bajo las cenizas. Reaviva y hace que vuelva a arder la llama; ciertamente no como en el enamoramiento, sino de una manera diferente, m?s intensa y profunda: ahora bien, es siempre la misma llama.

Queridos amigos que hab?is querido poneros al servicio de los dem?s en un campo tan delicado: os aseguro mi oraci?n para que vuestro compromiso no se convierta en mera actividad, sino que sea siempre, en el fondo, testimonio del amor de Dios. Vuestro servicio va "contra la corriente". Hoy, de hecho, cuando una pareja entra en crisis, se encuentra con muchas personas dispuestas a aconsejar la separaci?n. Incluso a los esposos casados en el nombre del Se?or se les propone con facilidad el divorcio, olvidando que el hombre no puede separar lo que Dios ha unido (Cf. Mateo 19,6; Marcos 10,9). Para desempe?ar vuestra misi?n tambi?n vosotros ten?is necesidad de alimentar continuamente vuestra vida espiritual, poner amor en lo que hac?is para que, al entrar en contacto con realidades dif?ciles, vuestra esperanza no se agote y no quede reducida a una f?rmula. Que en esta delicada obra apost?lica os ayude a la Sagrada Familia de Nazaret, a quien conf?o vuestro servicio, y especialmente los casos m?s dif?ciles. Que est? a vuestro lado Mar?a, Reina de la familia, mientras os imparto de coraz?n la bendici?n apost?lica a vosotros y a todos los que adhieren al movimiento Retrouvaille.

Conoce el programa Retrouvaille en: http://www.retrouvaille.es/

Publicado por mario.web @ 22:45
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