S?bado, 07 de mayo de 2011
Mensaje del Papa Juan Pablo II al Dr. Emilio Rossi, Presidente de la Uni?n Cat?lica de la Prensa Italiana con el tema Muchachos y medios de comunicaci?n social. 18 de abril de 2002.
?
Mensaje al Dr. Emilio Rossi, Presidente de la Uni?n Cat?lica de la Prensa Italiana
Mensaje al Dr. Emilio Rossi, Presidente de la Uni?n Cat?lica de la Prensa Italiana
MENSAJE DEL PAPA JUAN PABLO II
AL DOCTOR EMILIO ROSSI, PRESIDENTE DE LA UNI?N CAT?LICA DE LA PRENSA ITALIANA



Al doctor EMILIO ROSSI
Presidente de la Uni?n cat?lica
de la prensa italiana


1. Al t?rmino de la iniciativa "Muchachos y medios de comunicaci?n social: cien encuentros", promovida por la Uni?n cat?lica de la prensa italiana, de la que usted es presidente, me complace saludarles cordialmente a usted y a los participantes, a la vez que les expreso mi m?s vivo aprecio por la actividad que la asociaci?n est? desarrollando.

Los numerosos encuentros sobre el argumento "Muchachos y medios de comunicaci?n social", realizados con diversas f?rmulas en muchas ciudades italianas, han ayudado a agentes y usuarios de las comunicaciones sociales a percibir que se halla muy difundida y ejerce cada vez mayor influjo la presencia de los medios de comunicaci?n social en la sociedad. Es una presencia que plantea nuevos problemas e interpela a las familias, a los educadores, a los agentes y a cuantos se preocupan especialmente por el futuro de las nuevas generaciones.

2. Es innegable que la r?pida difusi?n de los medios de comunicaci?n social ha ofrecido a los muchachos posibilidades m?s amplias de aprendizaje y de conocimiento. Es justo reconocer y valorar estos elementos positivos, aunque vayan apareciendo algunos aspectos problem?ticos, que es oportuno constatar.

Con frecuencia la televisi?n es para los muchachos el principal punto de referencia, con valores y funciones inadecuados, que ejercen una influencia negativa en su desarrollo, sobre todo cuando su uso prolongado llega casi a sustituir la presencia de los padres. Aunque todos parecen estar de acuerdo en sostener la eliminaci?n de cualquier forma de explotaci?n de los menores por parte de los medios de comunicaci?n social, es preciso reconocer que son pocos los programas destinados a ellos y que respondan a sus exigencias. Por tanto, es urgente realizar programas que, respetando las din?micas pedag?gicas y los valores ?ticos, tengan en cuenta la sensibilidad y las exigencias educativas de los muchachos.

3. Asimismo hay que tener en cuenta que los menores tambi?n siguen, solos o junto con sus padres, la programaci?n habitual. Ciertamente, para se?alar los diversos tipos de programas son ?tiles las medidas adoptadas, pero estas no pueden constituir de ning?n modo una coartada para delegar en las familias toda la responsabilidad. En efecto, no basta prohibir para tutelar al menor; m?s bien, es necesario proponer productos, sobre todo televisivos, que no necesiten prohibiciones, elevando al mismo tiempo su calidad. Hacen falta programas que promuevan el crecimiento de la persona, el sentido del bien y la capacidad de afrontar correctamente, sin traumas ni distorsiones, incluso los aspectos m?s dif?ciles de la existencia. Sobre todo, es urgente indicar, a trav?s de los medios de comunicaci?n social, valores y modelos que muestren las verdades fundamentales sobre el ser humano y sobre los grandes interrogantes que se plantea. Entre ellas, de modo especial, hay que mencionar las verdades religiosas, que pueden proporcionar respuestas adecuadas a las preguntas m?s profundas que acompa?an el crecimiento y el desarrollo de la persona.

4. Al inicio de mi pontificado, en el marco del A?o internacional del ni?o, dije que las posibilidades y los medios de que disponen los adultos para este prop?sito son enormes. Los adultos pueden estimular la capacidad de escucha del ni?o o bien adormecerlo y -Dios no lo quiera- intoxicarlo irremediablemente (cf. Mensaje para la Jornada mundial de las comunicaciones sociales de 1979: L?Osservatore Romano, edici?n en lengua espa?ola, 27 de mayo de 1979, p. 12). Es una responsabilidad grav?sima, a la que se pueden aplicar las palabras m?s severas que pronunci? Cristo, precisamente para evitar dar esc?ndalo a los ni?os y a los d?biles (cf. Mt 18, 6).

Por tanto, prestar atenci?n a los muchachos en el campo de los medios de comunicaci?n social es uno de los principales paradigmas de civilizaci?n y progreso; es una tarea exaltante a la que todos deben contribuir seg?n su funci?n y su competencia. Es una tarea que forma parte de la pedagog?a social, a trav?s de la cual pueden educarse las nuevas generaciones, ayud?ndoles a expresar plenamente el bien depositado en su coraz?n, sin contaminarlo ni esterilizarlo jam?s.

Desde este punto de vista, son extraordinarias las potencialidades de los nuevos medios de comunicaci?n social, como Internet y las tecnolog?as multimediales, cada vez m?s difundidas e interactivas, que exigen ulteriores competencias y toma de responsabilidad por parte de los organismos encargados de las garant?as sociales. Con su aparici?n, nos encontramos ante un "umbral decisivo", como record? en el Mensaje para la XXXVI Jornada mundial de las comunicaciones sociales, que celebraremos el pr?ximo 12 de mayo, y que estar? dedicada precisamente al tema "Internet: un nuevo foro para la proclamaci?n del Evangelio". Se trata de un umbral que hay que "cruzar valientemente", con discernimiento y al mismo tiempo con audacia, para garantizar a las generaciones futuras un ambiente libre de toda instrumentalizaci?n y de todo abuso.

5. Por ?ltimo, quisiera aprovechar esta ocasi?n para dirigir un llamamiento a los que tienen responsabilidades, de diverso tipo, en este ?mbito. A los gobernantes y a las instituciones encargadas de la tutela de los menores les pido que trabajen para que el respeto de los derechos de los menores se considere como criterio primario e imprescindible en la valoraci?n de la actividad de los medios de comunicaci?n social. Invito a los padres a ejercer una atenta vigilancia educativa, tanto en casa como, de manera asociada, en la sociedad. A los agentes de la comunicaci?n y, en particular, a los editores y productores, les pido que inviertan en proyectos adecuados para los menores, teniendo presentes las exigencias de los muchachos.

A la vez que doy gracias a los queridos representantes de la Uni?n cat?lica de la prensa italiana por lo que ya hacen, los animo a continuar, implicando cada vez a m?s personas, en la promoci?n de una nueva y m?s rica ?poca social y cultural, capaz de entablar una relaci?n constructiva y respetuosa entre los medios de comunicaci?n social y los muchachos. Que la predilecci?n de Jes?s por los ni?os (cf. Mc 10, 13-16), que los se?alaba como modelo para acoger su reino (cf. Mt 18, 3-4), sea para cada uno est?mulo y ejemplo a fin de favorecer una comunicaci?n a la medida del hombre y atenta al bien com?n, especialmente al bien de los ni?os.

La Virgen Mar?a acompa?e con solicitud materna a cuantos se comprometen en un sector de tanta importancia para la formaci?n de la juventud. Asegurando mi oraci?n por cada uno de ellos, a todos imparto con afecto mi bendici?n.

Vaticano, 18 de abril de 2002

Publicado por mario.web @ 23:01
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios