S?bado, 07 de mayo de 2011
El crecimiento de las sectas, especialmente en Brasil, constituye un llamamiento a la Iglesia a no adoptar tonos de imposici?n sino de propuesta, considera el cardenal Paul Poupard.
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JO?O PESS?A, martes, 5 octubre 2004 (ZENIT.org).- El crecimiento de las sectas, especialmente en Brasil, constituye un llamamiento a la Iglesia a no adoptar tonos de imposici?n sino de propuesta, considera el cardenal Paul Poupard.

El presidente del Consejo Pontificio para la Cultura analiz? este lunes en Sao Paulo algunos de los desaf?os planteados por la expansi?n de grupos fundamentalistas de inspiraci?n evang?lica en ese pa?s, en el que se encuentra el mayor n?mero de cat?licos del mundo.

En su an?lisis, afront? dos de las causas fundamentales que explican este fen?meno: los ?intereses econ?micos y pol?ticos transnacionales?; as? como la falta de identidad religiosa de las sociedades moderna y post moderna.

Poupard intervino en la inauguraci?n del encuentro de los Centros Culturales Cat?licos de Brasil que tuvo lugar hasta este martes en Jo?o Pess?a y del 7 al 8 de octubre en S?o Paulo sobre ?identidad cat?lica, globalizaci?n, increencia y pluralismo ?tnico?.

Intereses econ?micos y pol?ticos

?No es extra?o a ninguno que la religi?n sea el primer v?nculo de cohesi?n social. Un debilitamiento de este ligamen de la identidad permite enfrentar un vecino culturalmente desgastado, pol?ticamente d?cil, econ?micamente inofensivo?, constat?.

?Las sectas constituyen en este sentido el avance terrestre del modelo cultural norteamericano?, explic? a los participantes en el encuentro de Centros Culturales Cat?licos organizado por el Consejo Pontificio para la Cultura y la Conferencia Nacional de Obispos Cat?licos de Brasil.

Ahora bien, a?adi?, ?la fe cat?lica no s?lo es una religi?n mayoritaria en Latinoam?rica; es la profesi?n de fe en el Misterio de la Encarnaci?n, donde no se pueden justificar ni el racismo, ni la predestinaci?n, ni el nacionalismo de Monroe, ni el eugenismo, ni ninguna clase de liberalismo econ?mico como salvaci?n?.

?Se podr?a pensar que para ser una naci?n fuerte es preciso regresar a la cristiandad o al menos al "integralismo religioso"?, subray? el ?ministro? de la Cultura de la Santa Sede, explicando los motivos pol?ticos que se esconden detr?s de sectas.

El ?xito de las sectas, reconoci? en este encuentro de centros culturales cat?licos brasile?os sin precedentes, est? en un anuncio sociol?gico del Evangelio particularmente atractivo en Am?rica Latina, sociedad caracterizada por las injusticias econ?micas.

De hecho, el ?acento social de cambio justamente deseado, hizo que la Iglesia expresara su opci?n original por los pobres, opci?n que algunos entendieron como "exclusivamente sociol?gica" y no como "preferencialmente evang?lica". De esta opci?n exclusiva por los pobres se gener?, que los pobres optaran por las sectas?.

?Este es el juego y esta es la trampa de las sectas y de los turbios intereses que las mantienen: al anunciar el Evangelio en clave sociol?gica pareciera abrirse una paradoja: o eliges a los pobres, exclusiva y socialmente, y ellos te dejar?n confesionalmente, o eliges la injusticia y ya has dejado de anunciar el Evangelio?.

??Qu? es lo que est? en juego??, pregunt? el cardenal. ??Es que nuestros ?intereses? son los mismos que el de los centros de poder que sufragan y dirigen las sectas? Si son los mismos, dejemos entonces que el cliente escoja el producto m?s adecuado a sus necesidades ?religiosas?. Pero si nuestros intereses no son pol?ticos y econ?micos ?Cuales son??.

?El motor que mueve la misi?n de evangelizar, ?no es el mismo que mueve la identidad cat?lica??, sigui? preguntando.

La falta de identidad religiosa

El segundo factor que explica el crecimiento de las sectas es la realidad religiosa de las generaciones actuales, caracterizada por falta de identidad.

?Sin embargo --constat?--, la fuerza actual de las sectas, consiste en presentar una identidad precisa en un momento de incertezas. Y ?cu?l es esta identidad? Nada menos que una negaci?n: "no ser cat?licos"?.

?Si los adeptos de las sectas intentaran penetrar en su identidad seriamente, descubrir?an con asombro, que su experiencia religiosa original, est? copiando de forma burda la estructura de la Iglesia que han criticado. Su ?supuesta identidad?, su ?originalidad doctrinal?, as? como su propuesta religiosa, no son sino expresi?n de malestar ante la propia ignorancia o descuido pastoral, de la Iglesia que atacan?.

?Esta afirmaci?n refuerza la hip?tesis de que las sectas nacen necesariamente en un contexto donde existe ya una identidad confesional arraigada, m?s o menos expl?cita, y frente a la cual, la respuesta sectaria se erige como verdadera y "pura" "identidad" confesional?.

La respuesta: un anuncio propositivo

??No ser?n estas respuestas, una llamada a sumergirnos en la identidad de nuestra fe cat?lica??, pregunt?. ?Las sectas son una llamada a ser pastoral y culturalmente propositivos. La Nueva Evangelizaci?n busca leer los deseos del hombre en la cultura de su ?poca. Al hambre de identidad y destino corresponde el pan de la fe definida y cierta?.

?Las sectas ponen en evidencia que un lenguaje de imposici?n ?tica social no tiene acogida en las categor?as religiosas del hombre de hoy?, constat? Poupard.

?El hecho que no se identifiquen con el trabajo social, no significa que no lo hagan en un segundo momento, significa que el primer contacto que han tenido con la gratuidad y la trascendencia de Dios, desgraciadamente no lo recibieron de la Iglesia; de ella muchos recibieron s?lo imperativos, reglas y compromisos de acci?n, pero nunca antes el anuncio de la Salvaci?n en un lenguaje que pudieran recibir?, concluy?.


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Publicado por mario.web @ 23:08
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