S?bado, 07 de mayo de 2011
Carlota de Barcino (Mujer Nueva) habla de las caracter?sticas del trabajo y su desarrollo ante el fen?meno de la segregaci?n ocupacional.
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Ella y ?l ... la divisi?n del trabajo
Ella y ?l ... la divisi?n del trabajo
A menudo se denuncian en el mundo del trabajo discriminaciones que son dif?ciles de probar. Bajo la aparente necesidad de una ?buena presencia? o ciertos requisitos f?sicos, se esconden preferencias empresariales no siempre justificables. El empresario, especialmente en las peque?as y medianas empresas, cuenta con un amplio margen de actuaci?n a la hora de decidir el sexo, la apariencia, la raza y otras caracter?sticas de los trabajadores que quiere contratar, sin que estos elementos influyan de modo alguno en el desarrollo eficaz del trabajo.

Sin embargo, existen otras diferencias de trato que son m?s f?ciles de comprobar porque basta con mirar las estad?sticas de empleo. Una de ellas es la que da lugar a lo que los expertos llaman ?segregaci?n ocupacional?, es decir, la divisi?n de hombres y mujeres en dos mundos laborales distintos y, como consecuencia, la concentraci?n de mujeres en ciertos sectores y ocupaciones.

En la mayor?a de los pa?ses, las mujeres acaparan los sectores financiero e inmobiliario, la Administraci?n P?blica, la educaci?n, la sanidad y las actividades asistenciales; y est?n pr?cticamente ausentes en grupos ocupacionales como el del personal directivo de ?rganos de la Administraci?n P?blica, directores y gerentes de empresas, y en los sectores agr?cola, ganadero, y minero, preparaci?n y tratamiento de materiales, fabricaci?n de productos, montaje y manejo de maquinaria e instalaciones, construcci?n y transportes.

Desde las civilizaciones m?s primitivas, el hombre ha realizado las funciones que requer?an m?s fuerza f?sica (trabajo agr?cola, caza, elaboraci?n de herramientas, etc.), y la mujer se dedic? a otro tipo de tareas, especialmente las de cuidado y asistencia, no s?lo de sus hijos, sino de una familia m?s extensa: la comunidad en que se hallaba inserta.

Cuando se dio la revoluci?n industrial, la necesidad de aumentar la fuerza de trabajo dedicada a la industria, as? como un tipo de vida urbano que requer?a mayores ingresos para la subsistencia, llevaron a la mujer a desarrollar su trabajo fuera del hogar. En aquel entonces, las condiciones laborales no distingu?an entre hombres y mujeres, y hubo que cambiar muchos esquemas de trabajo que perjudicaban especialmente a ?stas.

Hoy en d?a nadie duda que hombres y mujeres son distintos, y que desarrollan su trabajo de modo diverso. Pero la diversidad no contiene en s? misma un parang?n: nadie es mejor ni peor, simplemente distintos. Hombres y mujeres son distintos f?sicamente, y por tanto, toda concentraci?n de uno u otro sexo en un sector que est? relacionado con la fuerza f?sica estar?a justificado. Pocas personas saldr?an a la arena p?blica reclamando un mayor n?mero de mujeres entre los conductores de camiones, los mineros, pescadores o agricultores, simplemente porque son muy pocas las que optar?an por este tipo de trabajos.

Sin embargo, tareas que podr?an ser igualmente realizadas por hombres y mujeres, que hoy reciben la misma educaci?n, est?n convirti?ndose en ?ocupaciones femeninas?, y suelen ser categor?as medias e inferiores de la empresa. Se crea entonces un c?rculo vicioso, pues esas ocupaciones acaban disuadiendo la entrada de varones y propiciando la contrataci?n de mujeres. As? sucede, por ejemplo, en puestos como el de auxiliar administrativo. ?Qui?n conoce un solo ?secretario??

Esta nueva divisi?n del trabajo ha sido objeto de estudio por algunos economistas y soci?logos. Algunas de las razones vienen del lado de la demanda: el empresario tiene preferencias y estereotipos sobre el sexo de sus empleados, y suele asignar a la mujer un mismo tipo de ocupaci?n, injustificadamente. Pero del lado de la oferta tambi?n influyen las necesidades y preferencias de la mujer, que suele valorar mucho m?s que el hombre otros aspectos de su vida, sobre todo, su papel en la familia. Al no encontrar un entorno que facilite sus deseos de ser madre, o de ejercer como tal, mujeres que podr?an realizar trabajos m?s cualificados renuncian a ellos, buscando sectores o puestos con mayor flexibilidad de horarios o donde las interrupciones temporales de la actividad laboral debidas a su condici?n de madre, ocasionan menos perjuicios.

Y esa diferencia femenina que es la maternidad, no s?lo influye en el cargo que se le asigna: tambi?n en las posibilidades de promoci?n, puesto que una experiencia humana tan formidable se descuenta del c?lculo de la experiencia profesional, como si no aportase nada a esa persona. Y por ?ltimo, reduce las oportunidades formativas que se ofrecen en la empresa, puesto que el empresario tiende a formar a los empleados de cuya permanencia y rentabilidad est? m?s seguro, excluyendo autom?ticamente a la mujer, o releg?ndola a puestos menos necesitados de formaci?n.

As? pues, hombres y mujeres viven de modo distinto su paternidad. Las implicaciones laborales que tiene para la mujer el embarazo, nacimiento y lactancia del ni?o, y su posterior cuidado, acaban forz?ndola a reducir el n?mero de hijos que desea tener o a entrar en la din?mica segregacional antes descrita.

Los expertos no acaban de encontrar la causa de esta divisi?n laboral. Apuntan que en las sociedades modernas, con pocos hijos y crecientes infraestructuras para criarlos, en principio la familia no deber?a ser motivo de que la mujer tenga que elegir ocupaciones m?s compatibles con su funci?n de madre. Mi opini?n personal es que s? sucede as?. Por mucha infraestructura que exista para el cuidado de los ni?os, la funci?n paterna, y especialmente la materna, es insustituible. Y la crianza exige no s?lo ?calidad? de tiempo (como muchos padres arguyen, a veces llevados por un cierto sentimiento de culpa), sino tambi?n ?cantidad?. Algo que no encaja bien en un sistema laboral de dedicaci?n intensiva.

En definitiva, la ca?da de la natalidad no ser?a m?s que una consecuencia de ese dif?cil encaje de la mujer en el mundo del trabajo. Tambi?n la segregaci?n ocupacional manifiesta ese problema de tantas mujeres que aspiran a una vida personal equilibrada... ?necesitan a?n m?s datos quienes toman decisiones en el mundo de la pol?tica y la empresa, para responder a este problema? ?C?mo dar a la maternidad el valor que le corresponde, sin que sea ?un peligro? que causa discriminaci?n?

Publicado por mario.web @ 23:52
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