Domingo, 08 de mayo de 2011
Mensaje dle Papa Pablo VI a los trabajadores durante la Clausuara del Concilio Ecum?nico Vaticano II, 8 de diciembre de 1965. Hace ?nfasis en el trabajo como transformaci?n del mundo.
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Mensaje a los trabajadores
Mensaje a los trabajadores
CLAUSURA DEL CONCILIO ECUM?NICO VATICANO II

PABLO VI

MENSAJE A LOS TRABAJADORES

Mi?rcoles 8 de diciembre de 1965



A lo largo del Concilio, nosotros los Obispos cat?licos de los cinco continentes, hemos reflexionado conjuntamente, entre muchos temas, respecto de las graves cuestiones que plantean a la conciencia de la humanidad las condiciones econ?micas y sociales del mundo contempor?neo, la coexistencia de las naciones, el problema de los armamentos, de la guerra y de la paz. Y somos plenamente conscientes de la repercusi?n que la soluci?n dad a estos problemas puede tener sobre la vida concreta de los trabajadores y de las trabajadoras del mundo entero. As?, Nos deseamos, al t?rmino de nuestras deliberaciones, dirigirles a todos ellos un mensaje de confianza, de paz y de amistad.

Hijos muy queridos: estad seguros, desde luego, de que la Iglesia conoce vuestros sufrimientos, vuestras luchas, vuestras esperanzas; de que aprecia altamente las virtudes que ennoblecen vuestras almas: el valor, la dedicaci?n, la conciencia profesional, el amor de la justicia; que reconoce plenamente los inmensos servicios que cada uno en su puesto, y en los puestos frecuentemente m?s oscuros y menos apreciados, hac?is al conjunto de la sociedad. La Iglesia se siente muy contenta por ello, y por nuestra voz os lo agradece.

En estos ?ltimos a?os, la Iglesia, no ha dejado de tener presentes en su esp?ritu los problemas, de complejidad creciente sin cesar, del mundo y del trabajo. Y el eco que han encontrado en vuestras filas las recientes enc?clicas pontificias ha demostrado c?mo el alma del trabajador de nuestro tiempo marcha de acuerdo con la que sus m?s altos jefes espirituales.

El que enriqueci? el patrimonio de la Iglesia con esos mensajes incomparables, el Papa Juan XXIII, supo encontrar el camino hacia vuestro coraz?n. Mostr? claramente en su persona todo el amor de la Iglesia por los trabajadores, as? como tambi?n por la justicia, la libertad, la caridad, sobre las que se funda la paz en el mundo.

De este amor de la Iglesia hacia vosotros, los trabajadores, queremos, tambi?n por nuestra parte, ser testigos cerca de vosotros y os decimos con toda la convicci?n de nuestras almas: la Iglesia es amiga vuestra. Tened confianza en ella. Tristes equ?vocos en el pasado mantuvieron durante largo tiempo la desconfianza y la incomprensi?n entre Iglesia y la clase obrera, y sufrieron la una y la otra. Hoy ha sonado la hora de la reconciliaci?n, y la Iglesia del Concilio os invita a celebrarla sin reservas mentales.

La Iglesia busca siempre el modo de comprenderos mejor. pero vosotros deb?is tratar de comprender lo que es la Iglesia para vosotros, los trabajadores, que sois los principales art?fices de las prodigiosas transformaciones que el mundo conoce hoy, pues bien, sab?is que si no les anima un potente soplo espiritual har?n la desgracia de la humanidad en lugar de hacer su felicidad. No es el odio lo que salva al mundo, no es s?lo el pan de la tierra lo que puede saciar el hambre del hombre.

As?, pues, recibid el mensaje de la Iglesia. Recibid la fe que os ofrece para iluminar vuestro camino; es la fe del sucesor de Pedro y de los dos mil Obispos reunidos en Concilio, es la fe de todo el pueblo cristiano. Que ella os ilumine. Que ella os gu?e. Que ella os haga conocer a Jesucristo, vuestro compa?ero de trabajo, el Se?or, el Salvador de toda la humanidad.

Publicado por mario.web @ 17:45
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