Domingo, 08 de mayo de 2011
Mensaje del Card. Card. Angelo Sodano, Secretario de Estado de Su Santidad en nombre del Papa Juan Pablo II, a la IV Semana Social Cat?lica de Cuba, 2 de junio de 1999. En ?l dedica un espacio para hablar de la democracia y el trabajo de los laicos.
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Mensaje en nombre del Papa Juan Pablo II, a la IV Semana Social Cat?lica de Cuba
Mensaje en nombre del Papa Juan Pablo II, a la IV Semana Social Cat?lica de Cuba
MENSAJE DEL CARDENAL SODANO,
EN NOMBRE DEL PAPA JUAN PABLO II,
A LA IV SEMANA SOCIAL CAT?LICA DE CUBA



A mons. Pedro Claro MEURICE EST?U
Arzobispo de Santiago de Cuba
Presidente de la Comisi?n episcopal cubana ?Justicia y paz?

Se?or arzobispo:


Al celebrarse la IV Semana social cat?lica de Cuba en la di?cesis de Matanzas, Su Santidad Juan Pablo II, que mantiene muy vivo el recuerdo de su visita a esa bella naci?n, me ha encargado hacer llegar su cordial saludo a los organizadores y participantes en esas jornadas, cuyo origen se remonta al lejano 1938, volviendo a celebrarse de nuevo en el a?o 1991 en la di?cesis de Pinar del R?o.

Es grato saber que en esta ocasi?n asiste una representaci?n cualificada del laicado cubano, as? como de los sacerdotes y religiosos que trabajan en la pastoral social en esa isla, y que se re?nen para estudiar y aplicar la doctrina social de la Iglesia y el magisterio pontificio, especialmente el que el Santo Padre expuso durante su viaje apost?lico a Cuba.

Las Semanas sociales, verdaderos ?laboratorios culturales? donde se analiza la situaci?n de la persona y el contexto social, econ?mico y pol?tico en que vive, con objeto de promover su dignidad y sus derechos inalienables, no s?lo son una riqueza espiritual para la misma Iglesia, sino que constituyen una importante aportaci?n ?tica y c?vica para toda la sociedad en cuyo seno se realizan.

Actualmente, estos encuentros de estudio sobre la doctrina social de la Iglesia han sido asumidos y convocados por la comisi?n episcopal ?Justicia y paz? desde su creaci?n en el a?o 1994. A este respecto, el Papa alienta vivamente a esa comisi?n a seguir prestando tan importante servicio eclesial, seg?n el esp?ritu y la letra del evangelio social que ?l mismo proclam? durante su visita a Cuba, y a ampliar sus servicios a otros proyectos encaminados a salvaguardar el car?cter trascendente de la persona, a promover la calidad de su vida y a defender la totalidad de sus derechos, en un clima de tolerancia, libertad, justicia social y solidaridad, tal como lo propuso en su tiempo el padre F?lix Varela.

El Santo Padre, despu?s de venerar la memoria de este siervo de Dios en el aula magna de la universidad de La Habana, les recordaba en su discurso que ?l ?tambi?n habl? de democracia, consider?ndola el proyecto pol?tico m?s arm?nico con la naturaleza humana, resaltando a la vez las exigencias que de ella se derivan (...): que haya personas educadas para la libertad y la responsabilidad (...) y que las relaciones humanas, as? como el estilo de convivencia social, favorezcan los debidos espacios donde cada persona pueda (...) desempe?ar el papel hist?rico que le corresponde para dinamizar el Estado de derecho, garant?a esencial de toda convivencia humana que quiera considerarse democr?tica? (n. 4).

Asimismo, en su mensaje a los obispos cubanos, el Papa les dec?a tambi?n: ?Animen a los fieles laicos a vivir su vocaci?n con valent?a y perseverancia, estando presentes en todos los sectores de la vida social, dando testimonio de la verdad sobre Cristo y sobre el hombre; buscando, en uni?n con las dem?s personas de buena voluntad, soluciones a los diversos problemas morales, sociales, pol?ticos, econ?micos, culturales y espirituales que debe afrontar la sociedad; participando con eficacia y humildad en los esfuerzos para superar las situaciones a veces cr?ticas que conciernen a todos, a fin de que la naci?n alcance condiciones de vida cada vez m?s humanas. Los fieles cat?licos, al igual que los dem?s ciudadanos, tienen el deber y el derecho de contribuir al progreso del pa?s. El di?logo c?vico y la participaci?n responsable pueden abrir nuevos cauces a la acci?n del laicado y es de desear que los laicos comprometidos contin?en prepar?ndose con el estudio y la aplicaci?n de la doctrina social de la Iglesia para iluminar con ella todos los ambientes? (n. 5).

?stos son, a la vez, la finalidad y el prop?sito de las Semanas sociales cat?licas. Por ello, es de desear que estas jornadas de reflexi?n, que se celebran a m?s de un a?o de la visita pontificia y en los umbrales del gran jubileo del 2000, ayuden a todos a cumplir la misi?n evangelizadora en medio de su pueblo. S?lo asumiendo la grave responsabilidad de ser los protagonistas de la propia historia personal y social se har? posible lo que a los ojos humanos parece inviable, porque ?para Dios todo es posible? (Mt 19, 26).

En el mensaje del 22 de enero de este a?o al presidente de la Conferencia de los obispos cat?licos de Cuba, el Papa recordaba su encuentro con el pueblo cubano y dec?a que ?asumir esta responsabilidad debe significar para la Iglesia en Cuba poder profesar la fe en ?mbitos p?blicos reconocidos; ejercer la caridad de forma personal y social; educar las conciencias para la libertad y el servicio de todos los hombres, y estimular las iniciativas que puedan configurar una nueva sociedad. En ella los derechos fundamentales de la persona humana y la justicia social encontrar?n por igual (...) el necesario reconocimiento y una efectiva promoci?n institucional?.

Finalmente, el Santo Padre espera que esta IV Semana social cat?lica de Cuba sea un momento de intensa reflexi?n y puesta en pr?ctica de esas iniciativas que tienden a configurar una nueva sociedad, la cual s?lo ser? posible con la participaci?n ciudadana de todos y un profundo proceso de reconciliaci?n nacional.

El Santo Padre pide en su plegaria, por intercesi?n de la Virgen de la Caridad, Madre de todos los cubanos, que mantenga viva la esperanza de todos ustedes y que los impulse a dar frutos abundantes de buenas obras, perseverando en una fe comprometida y en la construcci?n del reino de Cristo en su patria. Con estos vivos deseos, les imparte con particular afecto la bendici?n apost?lica.

En esta circunstancia me es grato manifestarle, se?or arzobispo, los sentimientos de mi consideraci?n y estima en Cristo.

Vaticano, 2 de junio de 1999

Cardenal Angelo SODANO
Secretario de Estado de Su Santidad

Publicado por mario.web @ 17:46
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